Escuela Taurina de Madrid, forja de hombres libres.

En el frontispicio del hangar que acoge las sesiones de toreo de salón de la Escuela Taurina de Madrid hay un cartel de firme grafía que dice “Llegar a ser figura en el toreo es casi un milagro”

Nadie puede decir que los aprendices de torero viven en un engaño. Antes al contrario, esta sentencia denota la libertad de la que disfrutan estos jóvenes, pues no hay ser más libre que quien decide dar la vida para perseguir una quimera. Los que aquí aspiran a la gloria saben que la libertad no se reivindica, se tiene. Saben que la libertad no se suplica, se ejerce, y que el tiempo para disfrutarla comienza ahora y finaliza con el último aliento.

thumb__DSC0171_1024 copia

La Escuela se encuentra ubicada en la Venta del Batán, espacio de la Casa de Campo madrileña que sirve de esparcimiento a vecinos y visitantes, en la que no hace mucho tiempo se mostraban los toros que iban a ser lidiados en la Feria de San Isidro.

La Venta comprende algo más de 10.000 metros cuadrados, que acogen plaza de toros, hangar para el entrenamiento, aula de formación, modestas oficinas, vivienda del mayoral y corrales.

La situación actual del centro es de necesidad perentoria, puesto que el Ayuntamiento de Madrid, titular del mismo, ha cambiado de viento político y sus actuales cargos son aversos al toreo. Sin embargo los codirectores de la Escuela, los maestros Joselito, Fundi, Bote y de Julia, tienen un compromiso que supera le ámbito de lo profesional, pues los cuatro se formaron aquí, y muchos de sus sueños infantiles duermen aún esparcidos en las aulas, el albero y el aroma sereno del bosque que lo circunda.

 

Origen:

Enrique Martín Arranz, novillero en su juventud y más tarde apoderado y ganadero, la funda en 1976 con el nombre de Escuela Nacional de Tauromaquia. Poco después se une el maestro y escritor Manuel Martínez Molinero formando un equipo valioso y comprometido. En 1982 se hace pública a través de un convenio con el Ayuntamiento de Madrid y su Diputación, y pasa a denominarse Escuela Taurina de Madrid, nombre al que poco después se añade el del mítico matador local Marcial Lalanda.

En aquella época la vida de los maletillas era dura, llena de privaciones que incluyen hambre y frío. Algunos especialmente necesitados rayaban el delito como único recurso para subsistir.

El slogan que sus fundadores proponen es toda una declaración de intenciones: “Para ser torero no hace falta tener hambre ni dedicarse a las capeas”, provocando sí un punto de inflexión en la concepción de la formación de los toreros.

Crean además un incipiente plan de estudios, pensando más en el hombre que en el torero. La premisa es clara: si no hay hombre no puede haber torero, y aún habiendo torero, es necesario saber más para ganarse la vida con dignidad. Todo evoluciona, y bien entrado el siglo XXI la intolerancia de algunos fundamentalistas es la principal amenaza que se cierne sobre estos jóvenes. Las penurias económicas de hace cuarenta años han sido sustituidas por la saña de unos pocos radicales. El maestro Bote emplea términos muy claros “El chaval que quiere ser hoy torero tiene mucho mérito. Cuando yo empecé era dios, por la calle me animaban y en el colegio me admiraban. Hoy sin embargo tienen que esconderlo porque hay quien no entiende su afición y emplea el insulto”

Escuela Taurina de Madrid

La aportación de este centro a la Fiesta es muy notable, pues en sus cuarenta años de vida ha formado a 2.500 alumnos, de los cuales 130 se han convertido en matadores de toros. También surgen banderilleros, apoderados y empresarios. Algunos han seguido caminos divergentes, desarrollando aptitudes artísticas, como “El Loren”, pintor o José Luis Ramón, escritor, lo que demuestra que aquí también se desarrollan valores humanos y culturales. El maestro Joselito tiene una fe inquebrantable, no solo en la escuela, sino también en la Tauromaquia: “El futuro de la Fiesta es espléndido. La gente sabe que esto es verdad. Aquí se vive y se muere de verdad. Eso sólo pasa en el torero. Hace falta que al aficionado se le den facilidades y comodidades para disfrutar de este espectáculo único” En cuanto a los alumnos a los que instruye día a día el maestro es también categórico: “Esto tiene aún margen de mejora. Ya esta entrenándose el torero que tiene el duende de Morante y el valor de José Tomás. Va a llegar y va a llenar las plazas”

 

Valores:

Resulta insólito que en 2015 un centro de formación consagre su existencia a la perpetuación de una serie de valores. La Escuela Taurina de Madrid lo hace de forma decidida y explícita, bajo la premisa fundamental de que “La moral permite al hombre orientarse en la vida”. Siendo éste el valor fundamental, encuentra cumplido desarrollo en un decálogo que contempla el aprendizaje, la voluntad, el sacrificio, la superación, la perseverancia, la responsabilidad, el respeto, la puntualidad, la honestidad y la valentía. Sin duda se trata de un ideario que cualquier empresa desearía implantar en su plantilla, pues son principios que potencian a la persona en cualquier actividad.

El maestro Bote sonríe cuando abordamos este capítulo, mostrando un punto de orgullo por la trascendencia del decálogo :“Somos afortunados por que nuestros alumnos respetan a la gente. Lo hacen en la escuela, en su casa y en la vida diaria con pequeños detalles como ceder el asiento a los mayores en el metro”

Escuela Taurina de Madrid

 

Asignaturas:

Cuando el nuevo equipo directivo asume la titularidad de la Escuela se produce una redefinición del plan de estudios. Joselito y Bote se encierran en el Centro de Alto Rendimiento para Toreros de Guadalajara (CEART) y redactan un programa que aborda cuatro áreas fundamentales para la formación de toreros, como son la lidia, las suertes, la autosuficiencia y la preparación física. Además incorporan un capítulo práctico que permite verificar las destrezas adquiridas. Cada uno de ellos tiene cumplido desarrollo como evidencian los siguientes planes de trabajo:

La lidia: Estrategia y táctica. Condicionantes para la colocación. Condicionantes por la morfología y los encastes. Capas y encornaduras. Posición del torero. Los sentidos del toro. Terrenos y querencias. Distancias, alturas y presentación del engaño. Recorridos y colocación. Cruzarse. Ligar los pases. El tentadero (hembras y machos). El toro en la plaza. El toro a campo abierto.

Las suertes: La pureza del toreo. Axiomas: Belmonte parar mandar templar. Axiomas: Domingo Ortega incluye cargar la suerte. Axiomas: Rafael Ortega añade el momento de citar (el recurso sale solo). Suertes de capa. Llevar y sacar al toro del caballo. Tercio de quites. Banderillas. Suertes de muleta. La estocada. El descabello. La puntilla.

Autosuficiencia: Capacidad de satisfacer las necesidades propias. Liturgia y bases del toreo. Indumentaria. Limpieza y conservación. Cómo atarse los machos y el nudo del corbatín. Limpiar capote y vestido. Afilar espada. Hábitos para vivir en torero. Trato persona y profesional con la cuadrilla. Administración y fiscalidad. Cómo rellenar boletines y contratos.

Educación física: Un método para los toreros. Resistencia. Velocidad. Flexibilidad. Fuerza. El esfuerzo del torero. Instantes explosivos. Fases de relajación.

Formación práctica: La Escuela organiza tentaderos, clases prácticas en becerradas para alumnos de más de 14 años y, como colofón, novilladas en las que los alumnos desarrollan su destreza.

 

Escuela Taurina de Madrid

Calendario y horario lectivo:

La Escuela es el centro de Madrid con más días lectivos al año puesto que aquí no se descansa ninguno.

Los laborables se imparte la docencia de 16,30 hasta las 21, mientras que los festivos la actividad es de 10 a 13 horas. Todo el año. Sin vacaciones, siendo agosto es un mes especialmente hábil por la efervescencia del toreo en esos días. Existe un calendario con horarios y materias para cada día de la semana, alternando materias teóricas, como las suertes o la lidia, con otras más dinámicas, como educación física o toreo de salón. El objetivo es ofrecer una preparación de calidad, equilibrada y completa para futuros lidiadores.

El periodo de formación de los aspirantes comienza en el instante en que se presentan e inscriben, y finaliza el día en que debutan en novilladas picadas, momento a partir del cual los nuevos toreros reciben el aliento de sus compañeros y mentores, mas se considera que el nuevo torero tiene preparación suficiente y debe poner en valor lo aprendido en la Escuela.

 

Titulación:

La formación impartida en la Escuela no tiene reconocimiento oficial, si bien el centro expende un diploma y confecciona un cuadro de honor de los alumnos más destacados. Hay un proyecto por parte del Ministerio de Educación de un nuevo formato para profesionalizar a los chavales, dado que ser figura es poco probable. Se trata de que se preparen también en materias convencionales para ejercer otras profesiones más o menos próximas al toreo.

El centro emite también certificamos para poder conseguir el carnet profesional de torero, si bien uno de los profesores advierte de que tiene que ser más exigente porque ha habido cierto “compadreo”.

Junto con los directores ya citados existen otros profesionales que colaboran desinteresadamente en la formación de los jóvenes, aportando conocimientos y experiencias de campos diversos, necesarios para el desarrollo humano, técnico y artístico de los estudiantes.

Escuela Taurina de Madrid

 

La economía de la Escuela:

En 2014 los alumnos pagaban 20 euros al mes, desde mayo no se cobra cuota alguna, si bien la actual coyuntura política, tendente a estrangular el toreo, podría revertir la situación.

El maestro Bote asegura que en la actualidad no existe un presupuesto, producto de una gestión económica incomprensible, y que los codirectores llevan ya cuatro meses sin cobrar. Pero hay más gastos corrientes, como los suministros y los desplazamientos para los tentaderos, todos desde la modestia, que pueden asfixiar al centro. Afortunadamente otros colaboradores, como el preparador físico, el psicólogo y otros docentes ocasionales lo hacen de manera desinteresada. El Ayuntamiento de Carmena amenaza con desentenderse de desplazamientos y seguros de los estudiantes, y prohíbe el tentadero de animales en el recinto del Batán, prohibición inútil, puesto que desde hace casi diez años no pisa el albero res brava alguna.

La Comunidad de Madrid, por boca de su presidenta Cristina Cifuentes, manifiesta su disposición a hacerse cargo de la Escuela, cuyo presupuesto en años precedentes rondaba los 60.000 euros. Sin embargo la pugna política imposibilita este tránsito ya que el Ayuntamiento no está dispuesto a ceder y, según el propio José Luis Bote, “quiere dejarla morir sin escándalos”

El actual claustro de profesores es beligerante con la causa y asegura que les va a costar desahuciarlos, ya que se convertirán en “ocupas” y se encadenarán antes de dejar lo que consideran debe pervivir. Bien podrían estos docentes cambiar de escuela y prestar su conocimiento en otro punto, pero el vínculo emocional que tienen con el espacio que les vio nacer como toreros es prácticamente irreductible.

Las cuentas de la tauromaquia en Madrid son muy claras. El canon que el empresario de Las Ventas paga a la Comunidad de Madrid es de 2,3 millones, mientras que los ingresos por IVA que genera la feria de San Isidro se aproximan a los 5 millones de euros. La fiesta no necesita subvenciones, sólo destinar una parte de su rendimiento a la promoción del toreo, como se hace en cualquier otra actividad cultural.

Escuela Taurina de Madrid

 

Resultados académicos:

El actual consejo rector se responsabilizó del centro en 2014 compitiendo lealmente con otras escuelas cercanas. En el presente siglo la Marcial Lalanda había perdido terreno. Los 200 alumnos de mediados los noventa quedaron reducidos a 14, si bien el nuevo claustro ha estimulado el incremento de las matrículas hasta las actuales 74. Sin embargo no todos viven el toreo con la misma pasión y son 40 los que acuden de manera regular al recinto de la Casa de Campo “porque algunos son muy listos y en cuanto les aprietas un poco las clavijas se pasan a otra escuela”

El maestro Bote asegura con un destello de orgullo en la mirada: “Empezamos a ver los frutos, el año pasado se plantó la semilla y en el concurso Camino hacia Las Ventas de tres puestos dos son nuestros. El ganador fue un chico de nuestra escuela. En otros certámenes tenemos cantidad de trofeos”

Los profesores saben que para consolidar y mejorar estos resultados es necesaria constancia y práctica. Por eso en 2014 se sumaron 422 reses toreadas. “Taurodelta da siete novilladas, 20 añojos y 50 vacas. Se lo exigía la Comunidad por pliego, pero en 2016 se termina y harán uno nuevo. Esperamos que todo se resuelva favorablemente”

 

Escuela Taurina de Madrid

El parque temático de la Tauromaquia:

El Ayuntamiento de Madrid aprobó en la anterior legislatura un proyecto para restaurar la Venta del Batán, hacer un parque temático sobre el toreo, recuperar la exposición de los toros en San Isidro y realizar actividades taurinas todo el año, como cursos, congresos, exposiciones, etc. La partida presupuestaria estaba ya aprobada, y uno de los objetivos era facilitar la autofinanciación de la Escuela.

Sin embargo el cambio político, con la llegada de coaliciones de izquierda radical que repudian la cultura del toro, ha provocado el replanteamiento del proyecto alejándolo de la Tauromaquia sin saber muy bien qué hacer. El maestro Bote hace sus cábalas al respecto y sólo se atreve a pronosticar la recreación de una granja.

La paradoja es notable. Aniquilar eventos culturales, fundamentados en el valor, la inspiración y la libertad de creación artística, para generar un espacio anodino en el que los seres vivos pierden su identidad y son manipulados impunemente.

Tal vez sea un aviso sobre los tiempos que corren y que afectan al toreo, pero también al resto de dimensiones culturales del hombre. Tal vez se trate de prohibir lo que no se puede controlar. Tal vez sea un nuevo intento de imponer el pensamiento único.

Sin embargo alumnos, profesores y otros estamentos relacionados con el torero no están dispuestos a permitir que se cercene su derecho al libre pensamiento y a la creación artística. Con frecuencia la historia muestra que el inconformismo de pequeños grupos de hombres justos es el detonante que desencadena nuevas ansias de libertad y la rebeldía cívica.

Tal vez no haya hoy mayor acto de rebeldía cívica que apoyar el sueño ancestral de medirse a la fuerza bruta del toro y engendrar belleza.

 

Javier Bustamante para Toro Cultura.

 

Escuela Taurina de Madrid

 

José Luis Bote: “Les pido que se dejen la vida en ésto”

La carrera de este torero es un torbellino de pasiones con luces y sombras, que van desde el éxito clamoroso en México hasta cornadas durísimas que le arrojan al borde de la muerte, y ponen a prueba su inquebrantable confianza. Nadie sabe a dónde habría podido llegar si los toros y los despachos le hubieran tratado con más equidad. Tal vez a torero de culto. Hoy disfruta del sosiego que dan los años, paladeando su trayectoria, al tiempo que instruye a jóvenes aspirantes en la Escuela Taurina de Madrid, centro en el que se formó como torero y como hombre.

La crónica de Joaquín Vidal en El País del día 18 de mayo de 1992 es un buen referente para entender la carrera de este torero, y contiene, entre otras, las siguientes consideraciones: “Un torero con mala suerte es este José Luis Bote. Un torero magnífico con muy mala suerte, procede precisar. (…) Apena el accidentado destino del hombre, naturalmente, mas también son de lamentar las frustraciones que sufre el torero, estilista en el arte de lidiar reses bravas y conocedor profundo de las suertes. De qué le vale tanta técnica y tanto estilo (…) cuando le es prácticamente imposible desarrollar todo ese bagaje artístico, pues ha de pechar con lo que no quiere nadie.” Aquel día fue corneado de máxima gravedad por un toro de Moreno de la Cova, causándole fractura de dos vértebras y pérdida de movilidad en las piernas. Cuatro años después, vistiendo el mismo terno blanco y oro, entusiasmó al público en Aguascalientes, logrando dos rabos y dejando un recuerdo indeleble en las retinas de los aficionados mexicanos. La cara y la cruz de un oficio que tan bien conoce el torero madrileño y que cada tarde se esmera en transmitir con rigor a sus alumnos del centro que codirige.

Nos recibe en el despacho de la dirección de la escuela situada en la Venta del Batán. Anochece en Madrid cuando nos saluda con cordialidad después de despedir al equipo de la BBC británica, que le acaba de entrevistar para elaborar un reportaje sobre el momento presente del toreo. Viste atuendo clásico, sonríe con franqueza, subraya sus palabras con mirada cómplice y, en ocasiones precisos silencios retóricos. Es el maestro Bote, un estilista de suerte esquiva.

 

Maestro Bote, usted se formó aquí. Su docencia en este centro es el broche dorado para una meritoria trayectoria dedicada al toreo.

Sí, es un privilegio dedicarme a la enseñanza del toreo una vez retirado y poder aportar mis vivencias a los chavales. Cuando ves que funcionan es una gran satisfacción.

Son treinta años de distancia ¿Es ahora igual que antes?

En lo esencial sí, pero antes, cuando yo me formaba aquí, venía en el metro con una muleta o una ayuda y la gente te admiraba y te animaba. En el colegio era un pequeño dios. Hoy sin embargo, estos chicos tienen que esconder su condición de alumnos de la escuela, porque les insultan.

¿Cuáles son las claves de la formación que aquí imparten?

Lo primero es el hombre y después el torero. Tenemos un plan de estudios completo, pero sobretodo formamos a los aspirantes en valores, en los valores del toreo que tan importantes son para desenvolverse en la vida de forma honesta.

¿Cuál es el consejo más difícil que da usted a un chaval en la Escuela?

Sin duda que tiene que dejarse la vida en ésto. Es lo más duro, profundo y emocionante. Decirle “arrímate, pasa esa barrera”, es llevarle a ese límite tras el cual que le puede coger y reventar. Para mi eso es terrible. Tener que exigirle eso es muy duro. Cuando uno de los chavales es corneado de gravedad es muy amargo, porque me doy cuenta de que ha sido herido porque ha hecho lo que le he pedido.

Sin embargo ese sacrificio es necesario para prosperar en el toreo.

Sin duda. No hay más que fijarse en la figuras, que lo tienen todo ganado y van a cara de perro, con las heridas abiertas de nuevo a la plaza. Y toreros a los que han metido en la enfermería con conmoción y un cornalón tremendo y que cuando medio despiertan se van otra vez al ruedo. O en el mismo ruedo se ven con el muslo abierto y siguen toreando.

_DSC0001 copia

Maestro, cuando ve a un chaval venir tres días a entrenarse y le tiene cuatro días en el aula ¿puede predecir si ese chaval va a triunfar?

Desde el primer día, y sin saber torear.

Usted se fija en el estilo, los andares, la actitud…

Esa es la clave, la actitud, y a partir de esa actitud viene lo demás. Lo que pasa es que esa actitud es cambiante y cuando mengua dejas de apostar y te centras en otro. Siempre hay una búsqueda de ese perfil que te gusta e ilusiona.

El que no tiene esa determinación no será torero, pero el que la tiene puede desfallecer, ya que esto es una carrera de fondo…

Al final, te lo digo por experiencia, la constancia es imprescindible. Un buen ejemplo es López Simón, al que tuve en otra escuela desde el primer día. Llegó sin saber coger un capote, y cuando salió para debutar con caballos no había hecho más que crecer. Desde el primer día hasta el último; nunca me decepcionó. Lo que yo sentía al verle entrenarse el primer día lo sentía también el último. Tiene todas las capacidades, buena cabeza y mucha voluntad. Tiene una capacidad bárbara, y si no se deja influir por el entorno llegará muy lejos en el toreo.

¿Cuáles son los valores de un torero así?

Se emociona toreando. Cuando no le sale bien se lleva un gran disgusto. Es un chaval que no falla ningún día, es constante, se lo ves en la cara el primer día y lo compruebas minuto a minuto, hora tras hora, día tras día. Evoluciona, quiere, quiere y quiere.

¿Es eso más importante que la inspiración, las maneras la estética…?

Eso es más importante que todo. Hay palos en el arte de distinta inspiración, pero esa actitud es universal, querer, querer y volver a querer. Rondeña versus sevillana, más o menos pinturería … Ambas tienen su aportación, pero la voluntad está por encima de todo.

¿Qué toreros le gustan en la actualidad?

El que más me ha impactado en los últimos años ha sido José Tomás. Me quito el sombrero. Verdaderamente, yo que me he puesto delante del toro y se lo que hace el toro, y se cual es la barrera que hay que pasar, me parece que este tío la traspasa. Ha puesto el torero muy caro. Después de José Tomás las figuras tienen que hacer cosas que en otros tiempos no se hacían. Antes cuando salía un toro complicado tenías más o menos recursos, pero es que José Tomás se lo hace al bueno, al malo y al regular, poniéndose en el mismo sitio con todos. Otro detalle: el viento. A mi el viento me preocupaba, era algunas veces terrorífico. Nosotros nos excusábamos con el viento, pero llegó José Tomás sin inmutarse, se ponía a 20 metros del toro y el tío, con la muleta medio volando, lo citaba si menearse. Para esto hay que ser un dios.

El Niño de la Capea dijo que ser torero exige ir algunas tardes a la plaza sabiendo que vas a morir. ¿Opina usted lo mismo?

Totalmente. Eso es real.

¿Ha ido usted a la plaza pensando que esa era tu última tarde?

Sí. Yo he toreado en Madrid un 15 de agosto, pensando en quitarme del toreo, porque llevaba una mala racha. Sabiendo que tenía que pasar algo muy importante. Y estuve a punto de abrir la puerta grande. No lo conseguí porque pinché, pero le corté una oreja al primero y ese segundo aún pinchándolo logré una vuelta al ruedo. Y a partir de ahí volví a tomar confianza e ilusión, y a sentirme con futuro.

¿Cómo vivía usted esos instantes críticos en los que puede triunfar o perder la vida?

Hay veces en que uno ni siquiera es consciente de que está pasando esa barrera del riesgo máximo. Yo en aquella corrida de Madrid me asusté viendo después el vídeo, y no tanto en la plaza. Recuerdo que mi segundo toro, me hizo una de las cosas que más temor me causaban, que es cuando los toros se emplazan. A mi me cogió un toro en Benidorm porque se emplazó. Me cogió y me corneó el pecho contra el caballo; era un toro muy manso. Estuve 48 horas al borde de la muerte. Me reventó por dentro, páncreas, duodeno, hígado… un destrozo considerable.

A partir de ese día, cuando se me emplazaba un toro, me recordaba a aquel y pasaba un quinario. Pues aquella tarde en Madrid me hizo eso mismo el toro, pero no le di importancia. Me fui para el toro y lo paré como si fuera una becerra en el campo. ¿Cómo se explica eso? Cuando vi el vídeo me preguntaba que me había pasado para verlo tan claro, sin pasar miedo, y más con las sensaciones de aquel cornalón.

Dicen muchos toreros que en la plaza se pasa miedo sobre todo en los momentos previos; que cuando sale el toro uno se suelta y se disipa. Sobre todo tienen miedo a no estar a la altura de las circunstancias, a defraudar al público más que a la cornada ¿Cómo vive usted el miedo?

Depende de las épocas. Ha habido tardes que las he vivido con pánico, bueno, casi con pánico. Pero en otras tardes estás tan a gusto con el toro. La plaza que más me pesaba de todas era Madrid. Pues bien yo he tenido tardes en Madrid en las que me he sentido muy bien y no deseaba que se acabara aquello, y otras en las que cada minuto se me hacía eterno. Creo que depende del momento de los toreros. Depende de la mentalización, por eso nosotros trabajamos mucho la mente. Que el torero no se descentre, que piense en el toreo. Creo que la mentalización es fundamental y lo veo también ahora que no me visto de luces. Ahora veo esos toros enormes y me da la impresión de que no me he puesto delante de ellos, y me he puesto con esos y con otros más grandes. Si me tuviera que poner delante de ellos hoy, sólo con oírles la respiración estaría majareta perdido. O sea que es una cuestión de cabeza. Si estás con la necesidad de triunfar en ese momento haces lo que haga falta para cortar orejas. Luego cuando no tienes esa necesidad ya no es tan fácil. Pensar en volver ante esos pitones da mucho miedo. Ahora no sería capaz de ponerme delante de ese toro.

Si yo le enseñara una foto de un toro que ha lidiado usted, por ejemplo en 1990, ¿sería capaza de recordar el comportamiento del toro y como fue la faena?

Sí. Aquí se pasa mucho miedo. También con el toro actual que es más noble, pero si te equivocas te revienta.

¿Pasaba miedo físico?

Sí, también. En realidad va por momentos. Yo por ejemplo en los hoteles lo pasaba peor que delante del toro. Yo, si no estaba muy cansado, prefería evitar el hotel, porque encerrarme entre esas cuatro paredes, empezar a darle vueltas, pensar en qué toro me va a tocar, cómo será, qué viento habrá, eso es terrible. Como también se sufre en el patio de cuadrillas. Por ejemplo en Madrid, cuando vas llegando a la plaza no veas la que te entra. Cuando entras en la plaza y pasas del patio de caballos al portón, ese momento es criminal.

thumb__DSC0049_1024 copia

Decía Belmonte que ningún torero firmaría un contrato en un patio de cuadrillas.

Claro. Ese momento es criminal, es uno de los instantes en que nunca me he sentido cómodo, nunca me he sentido bien.

Sin embargo, afortunadamente, casi todos los toreros salen por su pie de la plaza ¿no es posible aferrarse a la estadística?

Pero es que la estadística dice que hay muchas cornadas, lo que ocurre es que en la actualidad mueren pocos toreros, pero mueren menos porque la medicina ha mejorado mucho. Tenemos unos fenómenos que se llaman cirujanos que son unos verdaderos artistas.

¿Cómo ve el futuro, concretamente el de esta Escuela que usted codirige?

Nosotros tenemos un proyecto y vamos a llevarlo adelante. Estamos siendo acosados y desde el Ayuntamiento nos amenazan de desahucio. No creo que lo consigan porque estamos dispuestos incluso a encadenarnos para evitarlo. Lo más fácil sería abandonar e ir a otra escuela, pero esta tiene más de cuarenta años de historia y es le lugar en el que nosotros nos formamos.

 

La entrevista toca a su fin. Los maestros Fundi y Rafael de Julia, codirectores también, se acercan a la reunión que se convierte ya en tertulia. Mientras, los alumnos de la escuela depuran su técnica practicando toreo de salón en un hangar cercano a la plaza de tientas de El Batán. Es tarde, el frío y la humedad han tomado el parque, pero en la oscuridad sigue latiendo el deseo ferviente de los chavales por ser toreros, y la ilusión de sus maestros por ayudarles a conseguirlo.