El miedo

El miedo existe, es tangible, es corpóreo, es real.

Puede adquirir forma humana o transformarse en un leve halo, colarse por debajo de las puertas, permanecer entre las hojas de un libro, apostarse en un rincón sombrío, o envanecerse en el aroma de una flor abandonada.

Puede instalarse en el techo de una habitación, en penumbra, y pasar allá la noche entera amenazando a los sueños.

Puede danzar con las tinieblas, infiltrarse en sus perfiles, huir de la luz o atraerla.

El miedo puede inocularse en un organismo y transmitirse a otro por un leve tacto, por la yema de un dedo, por una suave caricia, por el aliento, por el tono de una voz cadenciosa.

El miedo vive en las palabras, en muchas palabras, y en el tono solemne de una sinfonía; puede vibrar en las notas destempladas de una charanga y crecer en el silencio insondable del vacío. Puede vivir enérgico en las olas del océano y también hacerse presente en el goteo fútil, monótono de un viejo grifo.

El miedo puede manifestarse en una pantalla de televisión, sin aspavientos, pegado a las imágenes, sutil y cruel a un tiempo, cercenar voluntades y ganar el ánimo de quien las observa.

Puede esperar detrás de un espejo, acechando a los rostros, desfigurarlos y devolverlos perversos, con su propio rictus, solemne y malicioso.

El miedo habita en los relojes que se lanzan a descontar minutos, en su tic tac mortecino, en su ritmo cansino, en su espera fugaz, en la proximidad de la meta o en la meta misma.

El miedo vive en cada gesto del hombre, en cada pensamiento, en cada idea, en las palabras más sutiles y también en las más gruesas.

El miedo vive en cada mirada ansiosa, en cada leve golpe de párpados, en la visión borrosa de la amenaza, en el fondo obscuro de cada pupila dilatada.

El miedo habita las manos enlazadas, cada palma sudorosa, cada gesto contrito, cada sonrisa triste; el miedo.

El miedo ronda cada rincón del universo y cada segundo de la historia, el miedo es imbatible, es inabarcable, es cruel, es voraz, es feroz.

El miedo crece de forma natural en los patios de cuadrillas y en los callejones. En ese espacio mágico se le espera, se le respeta y se le teme. Puede encarnarse en forma de hombre anciano o ceñir el cuerpo gitano de una mujer morena. Puede gastar gesto adusto o sonrisa cínica; puede mirar a los ojos o al infinito; hablar con ritmo pausado o instalarse en silencio en una esquina.

El miedo no necesita esfuerzos para vencer, no tiene prisa, no se apresura, es paciente, pues anida en la derrota amarga de sus víctimas, en lo que fue y en lo que no puedo ser. Y en lo que será.

El miedo es paciente, es ilimitado, es ambicioso, todo lo puede, todo lo quiere y todo lo alcanza.

El miedo es ignorar qué va a pasar en el instante que sigue, sabiendo que puede ser lo último que pase.

 

Paola Dimaio

para Toro Cultura

 

 

El hieratismo de Sebastián Castella

El rigor que imprime Sebastián Castella a la lidia denota la personalidad del diestro francés, cincelada a lo largo de dieciséis años de alternativa en los que ha conocido grandes triunfos, e incluso liderado el escalafón en 2006

Su toreo es verdad absoluta, sin ambages ni espacio para la especulación. Se pone en el terreno que corresponde, hunde el mentón en el pecho y espera paciente la acometida del toro para conducirla, ya sea pastueña, encastada o descompuesta, sin otra meta que evidenciar su valor y el dominio del toro.

Compareció ayer en el coso de la Ribera para reeditar el cartel que constituyó un año atrás una memorable ofrenda al arte del toreo, pues en esa fecha el propio Castella rivalizó con Diego Urdiales, titular de la cátedra del toreo clásico, lidiando un encierro encastado de Fuente Ymbro que propició el logro de siete trofeos y la clamorosa salida a hombros de los dos por la puerta grande del coso riojano.

Ayer no se repitió el evento, pues el ganado enviado por Ricardo Gallardo careció, salvo el sexto, de casta y de poder, generando insulsas embestidas y lidias planas y previsibles, carentes de emoción.

Se había presentado el torero de Beziers en el patio de cuadrillas vestido de berenjena y oro, con rictus solemne y halo de concentración máxima, previendo ya las acometidas de los toros y vislumbrando un nuevo éxito, y hubo de esperar al epílogo de la corrida para encontrar un antagonista digno de su toreo enhiesto y vertiginoso.

Fue entonces cuando dictó una nueva lección de hieratismo, con asombrosa verticalidad, gesto grave, zapatilla fija en el albero y muñeca poderosa. Se pasó a Valdivia cerca de las femorales, sin rectificar terrenos, con tal precisión que parecía tener un pacto con el toro para engendrar su toreo y electrizar la cálida atmósfera del coso logroñés.

Ensayó el pase cambiado con arrojo, el natural con hondura, el redondo con templanza, el pase del desprecio con suficiencia, y aún tuvo tiempo de trastear mirando al tendido con gesto de absoluto dominio. Cuando el toro estaba dominado y su casta brava había brillado en el bello combate, se tiró tras la espada con decisión de quien otea el triunfo, dejando una estocada trasera que fue suficiente para abatir al toro y desatar la pasión en los tendidos que pedían trofeos.

Ayer, una vez más, Sebastián Castella desarrolló su libreto e hizo gala de su valor indómito y de su corazón de torero grande.

 

Reseña:

 

Coso de la Ribera de Logroño, veintiuno de septiembre de 2016, casi tres cuartos plaza en tarde soleada y calurosa.

Cinco toros de Fuente Ymbro, terciados, de hechuras diversas; nobles, flojos y descastados, salvo el sexto, bravo y encastado.

Un sobrero de Juan Manuel Criado jugado en quinto lugar, con gran trapío, bravo y noble.

 

Diego Urdiales, de turquesa y oro: Pinchazo y gran estocada (ovación y saludos tras aviso); Estocada caída (silencio); Media estocada (silencio tras aviso)

 

Sebastián Castella, de berenjena y oro: Estocada caída (silencio); Estocada caída y dos golpes de descabello (silencio); Estocada trasera (oreja)

 

 

Incidencias: Última corrida de la Feria de San Mateo en la que se repetía el exitoso cartel de la temporada anterior.

 

 

Javier Bustamante

para Toro Cultura

 

Abran paso al valor

Alberto López Simón y José Garrido, dos de los jóvenes valores de la Tauromaquia actual, mostraron ayer en el coso de la Ribera el modo en que se consigue escalar en el escalafón, convertirse en torero de Ferias, y de paso ganar un buen dinero por si los tiempos cambian su signo.

Venían acompañados del ilustre caballero Hermoso de Mendoza, veterano general de caballería ligera, quien ha rendido ya decenas de plazas para la causa, mas ayer no encontró antagonistas a los que medirse y revelar sus dotes para el combate, quedando inédito.

El espigado torero de Barajas, concentrado en los momentos previos a la lidia con gesto casi místico, no tardó en presentar sus credenciales, y en cuanto hubo ocasión hincó las rodillas en el albero y pasó a su primero en el tercio con arrojo y ajuste. Se irguió de nuevo, y los avatares de la lidia le condujeron a chiqueros, donde el toro oteó su taleguilla, estiró el cuello, se lo echó a los lomos, lo golpeó con saña y, una vez en el suelo, lo empaló del cuello y lo levantó con violencia desplazándolo en un instante dramático. El torero quedó inerte, tendido sobre la arena, mientras unos banderilleros hacían el quite y otros lo tomaban en brazos para conducirlo a manos del equipo médico, dejando la sensación de llevar un buen tabaco y la inquietud en los tendidos. Pronto salió al burladero de la enfermería uno de los galenos con gestos tranquilizadores, y al cabo de un par de minutos el matador, por su propio pie, desorientado, desmadejado, sin chaquetilla ni corbatín, con la camisa manchada de sangre y una evidente contusión en el cuello, continuaba la lidia de nuevo de rodillas, en otro alarde de valor. Este torero es en la actualidad cabeza del escalafón, con más de sesenta actuaciones y muestra síntomas de saturación, pues jugarse la vida cada tarde, con la obligación de crear una obra artística que satisfaga al público, genera ansiedad con la que es difícil convivir en duermevelas en hoteles siempre distintos, y en las angustiosas curvas que trazan las carreteras de madrugada.

José Garrido ha venido a la parte noble del escalafón con la firme intención de quedarse. Ayer se fajó con valor sereno ante un toro encastado, que medía y buscaba al final de cada pase. Resultó también cogido, mas no se alteró, le aplicó una lidia alegre y emocionante en la que alternó el natural con el toreo en redondo y remató con una serie de manoletinas tan ajustadas que la pala del pitón llegó a rozar su muslo derecho. Mató con gran decisión y ganó una oreja de ley que le confirma como torero del norte.

Podrá decirse que el toreo que ayer se vivió en el coso riojano resultó por momentos precipitado, falto de regusto clásico; podrá decirse que las lidias fueron erráticas, sin el aposento del terreno adecuado; mas nadie puede dudar el valor y la determinación que estos dos matadores exhiben, que ha de confirmarles como toreros dignos de todas las plazas.

 

 

Reseña:

 

Coso de la Ribera de Logroño, veinte de septiembre de 2016, tres cuartos plaza en tarde luminosa y agradable.

Dos toros para rejoneo de Los Espartales, desmochados con alegría, flojos y de escaso celo.

Cuatro toros para lidia a pie de Jandilla, de hechuras diversas y justo trapío; nobles, flojos y descastados, salvo tercero, encastado y avisado.

 

Hermoso de Mendoza, de rondeño en azul: Rejón trasero (silencio); dos pinchazos y rejón caído (silencio)

 

López Simón, de coral y oro: Dos pinchazos y media estocada (vuelta al ruedo); Estocada (oreja tras aviso)

 

José Garrido, de rosa perlado y oro: Estocada de ley (oreja); Estocada trasera caída (oreja tras aviso)

 

 

Incidencias: López Simón fue atendido en la enfermería tras su espeluznante cogida en el segundo, permaneciendo allí unos minutos sin que el resto de lidiadores se ocuparan del toro. No fue necesaria intervención quirúrgica y volvió al ruedo para continuar con la lidia.

 

 

Javier Bustamante

para Toro Cultura

El magisterio de Ponce ninguneado por el palco

Enrique Ponce demostró ayer sobre el albero del coso de la Ribera por qué lleva un cuarto de siglo ostentando el cetro del toreo, mas el palco le trató con displicencia, negándole los trofeos que en justicia merecía.

Desplegó su Tauromaquia sin ambages, plena de elegancia y sentimiento, dibujando el natural con hondura y toreando en redondo encajado, con aromas a azahar y música de orquesta sinfónica.

Solemnizó la lidia jugando con los tiempos, las posturas, las expresiones faciales y el modo en que llegaba y salía del toro, con el rigor propio de un consumado especialista.

Se adornó en los pases de remate y dejó para la memoria la poncina, pase de su invención, ajeno al clasicismo, que tanto gusta a los públicos y sirve de colofón a sus faenas más artísticas.

Podrá decirse, con razón, que los toros no eran un dechado de casta y que sus fuerzas eran las justas para soportar la lidia, lo que relativiza el triunfo, más la emoción que inundó los tendidos ayer en Logroño, y el espectáculo que ofreció el torero valenciano serán, posiblemente, memorables durante muchos años.

Ponce, con su paso breve y su muñeca rota, construyó dos faenas inteligentes, plenas de suavidad y armonía, trayéndose al toro despacio y vaciando su embestida en el punto en que comenzaba un nuevo pase, con ligazón y dominio que calaron en el ánimo del bondadoso tendido.

Mató con decisión, dejándose ver, encarando la suerte con verdad, y dejó dos estocadas canónicas que rubricaron con letra firme sus dos sólidas actuaciones.

Habrá de saber qué razones encontró el presidente de la corrida, señor González González, para limitar el premio a una oreja por turno, mas en el ambiente flotaba el malestar de la injusticia, y la sensación de que con ese criterio será difícil que vuelva a verse a un torero franquear la puerta grande del coso logroñés.

Sus compañeros de terna estuvieron decididos y voluntariosos. El Cid, que volvía tras el éxito obtenido dos días atrás con Planteadito, toro de Victorino indultado tras su trasteo, mostró buena disposición, y en su primer toro, maneras del torero profundo que es, más la estocada defectuosa frustró cualquier atisbo de triunfo.

Miguel Ángel Perera ensayó una vez más su toreo trigonométrico, e hizo pivotar a sus toros alrededor de su figura poderosa, mas la debilidad de sus oponentes y su falta de celo impidieron que la mecha de la pasión prendiera en los tendidos.

La función finalizó con los tres toreros saliendo a pie por la puerta de cuadrillas, si bien uno de ellos hizo méritos para haberlo hecho izado sobre los hombros de la afición. El señor presidente ha puesto el tan alto el listón del triunfo que algunos aficionados pedían ya abiertamente su dimisión. Es la eterna polémica de la Fiesta, en la que casi todo es opinable.

 

Reseña:

 

Coso de la Ribera de Logroño, diecinueve de septiembre de 2016, más de media plaza en tarde agradable.

Toros de El Pilar, desiguales de hechuras, todos en pelos rojos, salvo el segundo sustituido, que era negro. Nobles, con la casta al límite de lo admisible y justos de fuerzas.

 

Enrique Ponce, de purísima y oro: Estocada (oreja); Estocada (oreja y dos clamorosas vueltas al ruedo)

 

El Cid, de nazareno y oro: Estocada trasera y un golpe de descabello (ovación y saludos); Ocho pinchazos y estocada caída (silencio tras aviso)

 

Miguel Ángel Perera, de tabaco y oro: Pinchazo hondo y bajonazo (silencio tras aviso); Casi media, estocada trasera y un golpe de descabello (silencio)

 

Incidencias: El público solicitó con insistencia mayores trofeos para Enrique Ponce y abroncó duramente a la presidencia.

 

 

Javier Bustamante

para Toro Cultura

 

Triunfo de El Juli ante toros de casta noruega

El Juli salió a hombros ayer del Coso de la Ribera, tras despachar con éxito dos toros de casta nórdica. Puede parecer insólito el suceso, pues el aficionado cabal desconoce este encaste, pero si se atiende a las pruebas, habrá de reconocerse que el comportamiento de los toros ayer jugados no se corresponde con ninguna de las castas fundacionales hasta ahora reconocidas, y que los indicios apuntan al norte, concretamente a Noruega.

Los bureles de Vellosino, citados al atardecer en Logroño por las tres figuras del toreo ayer anunciadas, se incorporaban al albero lentamente, con aire cansino, evitando levantar polvareda, posiblemente por no molestar, oteaban el horizonte, daban una vuelta de reconocimiento al ruedo y ya estaban indefectiblemente mirando al noroeste, enclave exacto de Noruega, y casualmente también de los chiqueros de Logroño.

Su pelea en varas fue discreta, y el que hizo cuarto no tuvo rubor alguno en despacharse con los piqueros en zona de toriles, en franca huida, actitud también generalizada entre sus hermanos.

Si su lidiador les llamaba acudían a regañadientes y se empleaban, más bien poco, en aligerar postura y huir de las pañosas, a las que, en apariencia, tenían pánico.

Al cuarto o quinto envite se hacían los suecos al salir de la suerte en dirección opuesta a la del torero, mirando para otro lado, habitualmente el noroeste, y desatendían las voces y los cites de los lidiadores, en una actitud que podría tipificarse de desidia.

Ante un panorama así, José Antonio Morante de La Puebla, mentor del hierro y, según la gente del campo salamantino, padre intelectual del mismo, optó por abreviar. Tal vez fuera lo más digno, si bien el paciente público riojano no lo entendió así, y se ensañó con el genio de La Puebla empleando pitos y exabruptos que no deben ser aquí reproducidos.

Diego Urdiales, titular de la cátedra del toreo clásico, hizo un ejercicio de paciencia y se fajó con sus dos antagonistas en un pulso inusual en su Tauromaquia, pues no se trataba de poder al toro, sino de acompañar de la forma más lucida posible su inevitable viaje a chiqueros. Lo logró mejor en el tercero que en el sexto, y sus paisanos le recompensaron con una oreja.

El Juli muestra cada tarde un dominio asombroso del temple, los terrenos y las distancias. Los propios ganaderos ansían que lidie sus toros, ya que de casi todos obtiene rendimiento, y eso revaloriza cualquier divisa. Ayer, sin embargo, optó por abreviar con el segundo, una vez que se hizo el noruego tres o cuatro veces, y dominó la mansedumbre del quinto hasta lograr engolosinarlo y obtener series inverosímiles que justifican su condición de prestigiado lidiador. El público reconoció sus méritos pagándole con dos orejas y puerta grande, si bien una parte de la plaza ovacionó también al toro en el arrastre, lo que pone en cuestión el valor del premio.

 

 

Reseña:

 

Coso de la Ribera de Logroño, dieciocho de septiembre de 2016, más de media plaza en tarde fresca.

Toros de Vellosino, todos negros, desiguales de presentación y escaso trapío. Mansos y descastados, posiblemente de origen noruego.

 

Morante de La Puebla, de verde botella y oro: Media estocada (silencio); Estocada casi entera trasera (pitos)

 

El Juli, de azul cobalto y plata: Pinchazo y estocada trasera caída (silencio); Estocada trasera caída (dos orejas)

 

Diego Urdiales, de tabaco y oro: Estocada y un golpe de descabello (oreja tras aviso); Cuatro pinchazos y estocada (silencio tras aviso)

 

Incidencias: El quinto toro fue ovacionado al arrastre por una parte del público.

 

 

Javier Bustamante

para Toro Cultura

Los valores del toro

El toro Planteadito, del hierro de Victorino Martín, rindió ayer en el coso de la Ribera de Logroño un emotivo homenaje a sus criadores, y demostró por qué el bravo es un animal excepcional al que el hombre admira y venera desde hace más de 23.000 años.

Saltó a la arena con su media tonelada de músculo acerado, fino de cabos, mirada azabache y armónico galope, y no dio tregua hasta que, tras media hora de combate, cayó abatido por la espada del Cid.

Acometió con entrega a muletas, capotes y cuantos estímulos desfilaron por su campo visual, sin descanso, y dio la sensación de que, si su matador hubiera decidido continuar con la lidia, el toro habría aceptado gustoso el envite hasta el mismo instante de la extenuación.

Hizo demostración de que la casta brava es fijeza, pues sus ojos no apartaban la mirada ni por un instante de la franela del torero, manifestando en todo momento un instinto agresivo propio de un animal único, tocado por los dioses.

Humilló hasta arrastrar el hocico por el albero con tal codicia que perseguía los señuelos con un ansia que sólo puede emanar de la más refinada bravura.

Acreditó altas cotas de nobleza, pues acometía sin dudar, siguiendo los señuelos con bondad, componiendo las armónicas figuras que el torero proponía, en una pugna plena de estética y emoción.

Vendió cara su vida, pues se resistió a doblar las manos, aún con tres palmos de acero cerca del morrillo, y tuvo aún arrestos para levantarse desafiante cuando el machetero se acercaba para finarlo con la puntilla.

Hubo clamorosa petición de indulto, y su matador, tras las últimas series, miraba al palco esperando ver el pañuelo salvador, mas no hubo caso y sí nuevas tandas de naturales, cada cual más lenta y profunda, hasta completar una obra de arte que quedará en la memoria de los aficionados y consagra a El Cid y a Planteadito como paradigma de la Tauromaquia.

Ayer pudo verse sobre el albero riojano un animal adornado por los valores que el ser humano admira desde los albores del tiempo, pues fue fuerte, noble, codicioso y constante, lo que le encumbra al olimpo de los toros memorables.

 

 

Reseña:

 

Coso de la Ribera de Logroño, diecisiete de septiembre de 2016, un cuarto de plaza en tarde fresca y nublada.

Toros de Victorino Martín, todos negros entrepelados, bien presentados en el tipo de la casa. El primero bravo y noble; el segundo bravo, encastado, de asombrosa fijeza y nobleza, premiado con la vuelta al ruedo; el tercero flojo y noble; el cuarto descastado y distraído; el quinto descastado, distraído y avisado; el sexto flojo y noble.

 

Curro Díaz, de palo de rosa y oro: Estocada caída (oreja); Estocada y dos golpes de descabello (silencio)

 

El Cid, de azul marino y oro: Estocada trasera (dos orejas tras dos avisos); Dos pinchazos, media estocada, metisaca, estocada caída y un golpe de descabello (ovación y saludos)

 

Paco Ureña, de azul turquesa y oro: Cuatro pinchazos, estocada y un golpe de descabello (silencio tras aviso); Estocada delantera caída de efecto fulminante (palmas)

 

Incidencias: Fuerte petición de indulto para el segundo toro de nombre Planteadito, de excepcional casta brava, al que se dio una vuelta la ruedo honorífica.

 

 

Javier Bustamante

para Toro Cultura

Pilar Prado: “Llegan los mejores años para la Fiesta”

Pilar Prado encarna la tercera generación de una estirpe de ganaderos que puede convertirse en referente, puesto que opta por un concepto muy claro, en busca de un toro que, bajo su punto de vista, es el toro del futuro.

Es, sin duda, una ganadera singular, ya que a su juventud une su condición de mujer, y a ésta una formación técnica poco habitual en el campo bravo.

Estudiante de gestión empresarial en ICADE, una de las escuelas de negocios más prestigiosas de España, apuesta sin ambages por la innovación, concepto que, en otros ámbitos taurinos, genera aversión, posiblemente por el desconocimiento que existe del mismo y de las consecuencias que podría tener para las empresas de un sector tan tradicional.

Nos recibe en El Toñanejo, un oasis de frescura en medio de la llanura de Medina Sidonia, finca en la que pastan los toros de Torrealta, y lugar de encuentro de la saga familiar en los momentos en los que sus quehaceres se lo permiten. Es agosto, y el cálido viento de levante se filtra por todos los rincones, golpea muros, agita ramas y aturde a los toros que están llamados a protagonizar grandes triunfos en los años venideros

Nos acompaña además Juan Muñoz, mayoral de la ganadería, hombre de plena confianza y conocedor de este hierro hasta el más nimio de los detalles.

 

Buenas tardes Pilar. Son tres ya las generaciones que se han implicado en la crianza de los toros de Torrealta, y parece que con acierto, pues el hierro tiene cada día más vigor.

Buenas tardes. Realmente mi abuela era la ganadera. Se ha ocupado de ésto durante muchos años, venía a los tentaderos, si bien lo gestionaba mi padre desde que empezó Torrealta. Él ha sido siempre muy emprendedor y empezó muy joven aquí. Hasta hace tres años era una empresa familiar de mi abuela y sus hijos. Entonces mi padre la compró y hoy en día nos dedicamos a ésto que tanto nos llena.

 

¿Podéis consideraros profesionales de la ganadería?

Es un hobby. Ésto es lo que más nos gusta y es donde compartimos nuestra afición mis hermanos y mi madre, junto con mi abuela.

Cada uno tenemos una tarea y a mi me toca ésta.

Torrealta

Torrealta es una marca reconocida, ¿es fácil equilibrar la cuenta de resultados?

No es rentable. No es una empresa, sino una afición, no buscamos beneficio, lo hacemos por hobby, intentamos que sea lo menos costoso posible, pero es difícil mantener una ganadería. Cuesta mucho criar al toro y ha habido años muy malos. Nosotros no lo hemos pasado mal porque mi padre, que es un poco visionario, previó que venía una crisis, y en 2008 vendió la mitad de la ganadería. Redujimos de 300 vacas a 150; en ese momento la vendimos bien. Posiblemente con 300 vacas no habríamos podido sobrevivir, porque en ese momento había mucho toro y costaba la vida venderlos. Este año hemos tenido una temporada preciosa y ahora estamos en fase de crecimiento, parece que vienen tiempos mejores, pero ahora mismo no es rentable. Al final es necesaria mucha gente, pero sólo con la satisfacción de devolverle al toro lo que nos ha dado, y sentir la emoción de las tardes buenas, a mi padre le compensa seguir.

 

¿Vendisteis las vacas y parte del hierro?

Teníamos dos hierros: El Toñanejo y Torrealta. Eran lo mismo, pero a mi padre le encantan los pelos distintos y herraba los raros con El Toñanejo, y los castaños, negros y colorados con el de Torrealta. Nos quedamos con el segundo. Se vendió la mitad de las vacas de vientre y nos quedamos con tres corridas, así que no pudimos ir a muchas ferias donde pedían toros muy grandes y al tener una camada corta era mas complicado. Nosotros siempre hemos estado en las ferias importantes como Bilbao, y 25 años seguidos en Sevilla en Domingo de Resurreción, con Curro Romero, como recordarás. Pero tuvimos que adaptarnos a los tiempos y esa decisión nos ha permitido sobrevivir. Ahora mismo nos va bien, estamos intentando crecer y buscar el toro que soñamos. Eso es lo más difícil. Yo participo más en la búsqueda del toro y en su alimentación. Tenemos un equipo buenísimo, que lleva muchos años con nosotros, y mi padre es quien toma las decisiones en las negociaciones.

 

Esta ganadería tiene su origen con vacas de Villamarta y sementales de Saltillo, pero cuando la compráis la encastáis con Ybarra, Torrestrella y Marqués de Domecq.

Eso es. Después se echan toros de Juan Pedro y recientemente hemos contado con sementales de Garcigrande, Victoriano del Río y Santiago Domecq.

 

¿Cómo es el toro con el que sueñas?

Creo que el toreo ha evolucionado muchísimo y el toro de antes no es el actual. Hay que evolucionar con los tiempos y hoy es cuando mejor se torea de la historia. Ahora ves vídeos antiguos y son toros que no pueden embestir, no humillan, y en ese momento era lo que la gente quería porque el toreo era así. Hoy, coincido en esto con mi padre aunque discutamos mucho, el toro es como una piedra y el torero tiene que esculpirla para hacer una obra de arte. El torero es quien tiene que entender al toro. Nos gusta que tenga mucha clase; que embista despacio y que se duerma en la muleta. Que embista con bravura pero despacio, y que repita mucho, porque hoy la faena de muleta es larguísima y necesitas un toro especial. Más que un toro debe ser un deportista de élite. Criamos un animal cuya alimentación vigilamos, sabemos lo que come todos los días, cuidamos que no haya cambios, y que haga ejercicio físico. La evolución no se limita a la selección.

Para mi las claves están en la selección, el ejercicio físico y la alimentación. Son los tres pilares. Que vaya entregado y le permita al torero disfrutar y mostrárselo al público. Creo que si el torero disfruta el público disfruta.

 

Pilar Prado - Torrealta

 

Un toro con un perfil muy definido.

Yo no soy torista ni torerista, lo que quiero es que la gente salga toreando por las calles. Buscamos un toro con el que el torero triunfe y de verdad disfrute. Nos gusta lidiar en las plazas buenas, con toreros buenos, en los carteles estrella. Es donde la gente disfruta y sale feliz. Esta temporada estamos teniendo suerte y vamos poco a poco viendo resultados. Gracias a nuestro trabajo.

 

Es paradigmático que hayáis refrescado con Garcigrande, Victoriano del Río, Santiago Domecq ¿A qué ganadería te gustaría que se pareciera Torrealta?

Justo Hernández a creado un toro que, por estadísticas, facilita el triunfo de casi todos los toreros, pero además, contra lo que la gente suele creer, no es un toro fácil. Te entra y de repente te descoloca. Te entra algunas veces al revés, pero el torero que lo entiende hace disfrutar, porque humilla y se entrega como un deportista. Me encanta que embista por abajo. El superclase que embiste despacio, entregado y le permite al torero templarlo, relajarse con él. Eso es para mi lo máximo.

 

Este año ha habido varios con ese comportamiento.

Echamos un toro en Málaga al que le han dado el premio. Hubo cuatro toros que no fueron nada buenos y lo pasamos muy mal. Venían de un semental que ya hemos quitado. Los tuvimos que lidiar porque los corrales de Málaga no son fáciles y nos quitaron tres que nos gustaban más. En un momento sale ese toro que embiste entregado y despacio. Fortes estuvo increíble. En ese momento te das cuenta de que el trabajo da fruto y que el equipo que tenemos es magnífico.

 

Qué se siente en ese momento en el que dices “Este toro que estoy lidiando es exactamente lo que yo he soñado”

Igual que cuando no embisten es horrible, cuando me sale un toro así no me cambio por nadie. Es la mayor sensación de satisfacción, que ya no sólo es tuya, sino que es de todo el equipo.

Pilar Prado - Torrealta

 

¿Qué es lo mejor de esa experiencia?

Ver al público. Ver al público gritando ole. Se te pone la carne de gallina.

 

Es que el toreo es emoción.

Si hay emoción en los tendidos todos los que formamos parte del toreo nos sentimos partícipes de ese momento.

 

Son pocas las mujeres que asumen la máxima responsabilidad en una ganadería, ¿crees que tenéis una sensibilidad especial para la crianza de toros de lidia?

Los hombres tienen sus cosas buenas y las mujeres también. Nosotras quizá somos más sensibles para buscar un toro con más clase y algo más dulzón. Pero no depende tanto del género como de la sensibilidad de cada persona. Hay personas a las que les gusta más un tipo de toro y a otras otro.

 

¿Te trata el mundo del toro de forma diferente por ser mujer?

Lo he vivido poco porque tengo 19 años, pero he tenido suerte, porque algunos toreros me han ayudado mucho y me han enseñado mucho. Lo mismo con ganaderos, que por ser joven y mujer les crea ilusión y me han intentado enseñar. Pero mi gran profesor ha sido mi padre, que es la persona a la que más admiro, sin duda, y la que más me ha enseñado. También he aprendido mucho del equipo. Tanto Juan como Agustín me han aportado mucho, llevo con ellos desde que soy muy pequeña, e igual que discuto muchísimo, son los que más experiencia tienen. También he compartido mi afición con mi madre a la que le encantan los toros, y debo de decir que me ha enseñado muchísimo.

 

¿Vas a la plaza con ella?

Sí, voy a todas las corridas con ella y es superaficionada; también sabe mucho.

 

¿Qué torero te gusta más para lidiar vuestras reses?

Pregunta muy difícil. Me gustan muchos toreros; José Tomás, quedará para la historia; Morante, quedará para la historia; Manzanares, Castella, Talavante, Perera. Pero a mi me encanta El Juli. Tiene una gran relación con mi familia y he aprendido mucho de él. Soy muy julista. Él entiende algunos toros que nadie más entendería. Me encanta su toreo desde muy pequeña. Ha tenido mucha suerte con nuestros toros durante muchos años. Aunque soy julista no soy de un solo torero; me encanta ir a ver a José Tomás, a Morante, a Manzanares, a Perera, a Talavante; Roca Rey me ilusiona, y López Simón.

 

Torrealta

 

Son muchos entonces.

Me encanta ver a diversos toreros. A quien sólo le gusta un matador no es buen aficionado. Puedes tener un favorito, pero hay muchos grandes toreros.

 

¿Cómo se ve la fiesta con 19 años?

Yo soy muy positiva. Cada vez que me invitan a un coloquio me encuentro con gente negativa. La gente mayor que ha visto más toros que yo es, en general, pesimista, y eso no creo que es bueno. Creo que nosotros tenemos que tirar del toreo y unirnos. He leído mucho de toros y en “O llevarás luto por mi”, el libro sobre El Cordobés, que creo que es un libro buenísimo, ya en las primeras páginas dice que el toro de hoy en día no es el toro de antes, y la Fiesta se ha acabado.

 

Ese es un mensaje recurrente tan antiguo como la Tauromaquia.

Efectivamente, eso es lo que me dice a mi todo el mundo, el toro ya no es el toro y la fiesta se acaba. Estamos en una época de transición, se torea mejor que nunca, y hay que ser optimistas.

 

Ante las amenazas evidentes que sufre la Fiesta, ¿crees que es necesaria mayor unión de la gente del toro?

Creo que tenemos que hacer un esfuerzo todos, porque como no lo hagamos esto se va a acabar. Debemos ser positivos y trabajar por mantener la unidad. Con la Fundación creo que vamos a ir mejorando un poco. Es difícil, porque cada uno va a lo suyo, pero manifestaciones como la de Valencia, que fue increíble, demuestran que la gente está unida. Si tiramos todos en el mismo sentido, somos mucho más fuertes que los de fuera.

 

Pilar Prado - Torrealta

 

Sin embargo los prohibicionistas están mejor organizados.

Hay que evitar politizar el toreo, entrar en el cálculo de cuantos votos da o quita. Hay que ver lo que aporta a la economía, que es muchísimo. Hay que ver la cantidad de familias que comen de ello, que casi no se pueden contar.

 

Algunas veces también los de dentro ayudan poco.

Así es. Algunas veces, después de tantos años trabajando, llevas los toros a una plaza y la autoridad los rechaza por falta de trapío, cuando tú eres quien mejor los conoce y apuestas por ellos. Después hay quien te pide toros de 600 kilos; es como si le pides a Usain Bolt que corra con sobrepeso; imposible que gane la prueba. Creo que eso hace daño a la Fiesta, lo mismo que presidentes que niegan orejas sin razón alguna. Eso te desmotiva.

 

En la Fiesta del toro al protagonista se le reconoce más bien poco.

Nadie se acuerda del toro, y una vuelta al ruedo, lo digo como ganadera, te da la vida. Pero pocos se acuerdan de nosotros, no se fijan en esas cosas. Nuestro reto es buscar un toro que se mueva, que embista entregado y que la gente disfrute, sin reparar en si le falta algo de peso. Un toro serio pero con medida.

 

¿Qué tal te llevas con los veedores?

Tenemos buena relación con ellos. Eso depende también de cada torero, pero nosotros no tenemos problemas.

Nos gusta lidiar las corridas completas; para lidiar tres toros preferimos no lidiar. Cuando llegas y te quitan tres toros, se te descuadra todo. Hay que presentar corridas serias, que superen sin problemas el reconocimiento, pero que el presidente sepa que cada plaza tiene su categoría y por tanto su toro.

 

Conoces a cada toro a fondo desde que nace, su reata, su alimentación, su vida en el campo ¿puedes prever su comportamiento en la plaza?

Cuando me piden pronósticos sobre mis toros prefiero ser muy discreta, pero a veces sí que acierto. Yo sé cuáles son mis sementales estrella y sé que hay toros que dan mejor que otros. Hay un tipo de toro que sirve más al estilo de un torero que a otro. Hay probabilidades de acertar, aunque nunca al cien por cien.

 

¿En que te fijas para el pronóstico?

Además de lo que has dicho, hablo con mi mayoral sobre su comportamiento en el campo, sobre cómo toma las puertas, sobre si se arranca al caballo y cómo. No es fácil.

 

¿Algún acierto memorable?

Golfo, indultado por El Juli en Ciudad Real en 2014. Yo sabía que iba a ser muy bueno. Hablé con mi mayoral esa mañana y le dije “este toro es de lío”, y a mi padre también se lo dije. Ahora esta padreando y es un semental importante.

 

Sin embargo el comportamiento de un toro depende también de factores externos, incontrolables por el ganadero.

Desde luego. Para empezar en el tentadero es difícil acertar porque se hace en un momento concreto de un día concreto y puede que la vaca o el toro estén flojos. Con el transporte ocurre algo parecido, con el reconocimiento veterinario, etcétera. Nosotros intentamos que el proceso sea lo más corto posible, es más, creo que los reconocimientos veterinarios deberían hacerse en el campo para no molestar al toro, y si no aprueba no se embarca.

 

El Toñanejo

 

Desde tu juventud y conocimiento de la realidad de la Fiesta ¿Cómo crees que será la Tauromaquia dentro de veinte años, en 2036?

Creo que llegan los mejores años para la Fiesta. Hemos pasado los peores y ésto progresa, también gracias a la recuperación económica. En 2036 sueño con un toro que embista despacio y entregado, espero que Torrealta esté arriba del todo, y creo que la gente joven empezará a ir a las plazas.

Los empresarios tendrán que bajar un poco los precios, especialmente para la gente joven, hacer descuentos. Esto ya se hace en algunas plazas como el Málaga. Los jóvenes, cuando van a los toros disfrutan, pero el esfuerzo económico que hay que hacer en muchas plazas es excesivo.

 

Las amenazas de los animalistas están provocando en el mundo del toro reflexiones de todo tipo. Una línea aboga por evolucionar el espectáculo hacia un modelo incruento, sin sangre en el ruedo.

No es ese el sentido en el que hay que evolucionar. La Fiesta es una lucha entre toro y torero, y el toro acaba muriendo con sus máximos honores, o no, pero es más digno morir en la plaza que en los corrales. Esto es una tradición y hay que mantenerla. Mi padre es siempre partidario de conservarlas. Hay que evolucionar en el sentido de mostrar a la gente lo qué es el toreo, explicárselo a los antitaurinos. Mostrar la calidad de vida del toro, el valor de su carne. No hay ningún animal que viva como el toro, y eso hay que difundirlo.

 

Es gratificante escuchar un discurso optimista de una persona joven y formada, que conoce a fondo los entresijos de la Fiesta.

Soy optimista y creo en el futuro del toreo.

 

Gracias, Pilar, por tus testimonios y enhorabuena por el trabajo que realizas en Torrealta.

Gracias a vosotros y recalcar que el mérito no es sólo mío, sino de mi padre y de nuestro equipo.

 

Pilar Prado - Torrealta

Javier Bustamante

para Toro Cultura.

Álvaro Domecq: “El toreo está mal en la burocracia, en quien manda”

Don Álvaro Domecq Romero esa una institución en el mundo del toro. Hijo y nieto de criadores de reses bravas, es además un consumado rejoneador que conoce las principales plazas del orbe taurino, y ha triunfado en la mayoría de ellas. Es testigo y protagonista de más de medio siglo de historia del toreo, conocedor de todos los registros de la Fiesta, hombre polifacético y emprendedor, ha creado empresas de sectores diversos, además de la Real Escuela de Arte Ecuestre de Jerez, uno de sus logros más universales.

Nos recibe en su despacho de Los Alburejos, mítica finca que le ha visto crecer, como hombre y como torero, lugar frecuentado por los grandes protagonistas de la Fiesta, en el que se ha discutido y se han tomado decisiones que han influido en el devenir del toreo.

Su conversación es pausada y profunda. El análisis que realiza del presente y su previsión del futuro se basan en su experiencia y en el deseo de contribuir a que la Fiesta sea cada vez más atractiva y un poco más justa.

Atardece y las últimas luces muestran los perfiles suaves de las colinas y la silueta soberbia de los toros que aquí se crían, en una atmósfera cálida que invita a la confidencia.

 

Buenas tardes don Álvaro. Vivir en un lugar como éste debe infundir una buena dosis de torería.

Yo vine de pequeño y me hice rejoneador. Me ha gustado mucho el campo, la garrocha, montar a caballo, y he vivido una vida muy taurina. He toreado durante veinticinco años, y me he ocupado de mis caballos. Ahora que falta mi padre me he hecho cargo de la ganadería llamada Torrestrella, porque tenemos un bonito castillo llamado así y hemos luchado toda la vida por mantener las tradiciones que yo había visto de pequeño en Jandilla, con mis tíos y mi padre. Seguimos con el mismo sistema y tenemos mucha alegría por la Fiesta.

 

Es agradable escuchar de su boca un mensaje así de optimista.

En Bilbao me invitaron a un coloquio y todo el mundo hablaba un poco trágicamente; que los toros no embestían. Yo dije “vamos a levantar el ánimo”, yo lucho por otra cosa, que el toro tenga emoción y, lo dije allí, que ese día te premien un toro por una entidad tan importante como es el Club Cocherito. Al día siguiente lidié en Vistalegre y no me quedé disgustado de la corrida. Hubo matices, el toro último se movía, después se quejó un poquito, se quedó congestionado, le faltó fuelle. Algunos toros se paran, otros no son bien comprendidos por los toreros, o no están en su mejor momento. Es una plaza de Bilbao, una plaza grande, bonita, con un gran criterio de los aficionados que tratan con mucho respeto al toro, haber conseguido este premio es un honor.

 

De los más prestigiosos además. Su actual hierro de Torrestrella es origen Parladé y ha evolucionado hasta convertirse en un encaste específico.

Mi padre compraría a lo mejor un desecho, pero con la afición que siempre hemos tenido me dejó una gran ganadería. Él tuvo más éxito que yo, pero creo que yo también lo voy a tener.

 

Esta temporada está obteniendo importantes triunfos.

La embestida del toro hay que amoldarla. Hoy los toreros no están acostumbrados a que el toro sea fuerte y repita porque se han dejado un poquito. Este año en Sevilla le cortaron la oreja tres, y espero obtener más triunfos.

Don Álvaro Domecq con Toro Cultura

Sin embargo vender toros no es fácil para casi nadie.

Me queda un par de corridas, pero los toreros están muy unidos y les cuesta abrir la mano y no dejan a los demás toreros entrar. También les cuesta trabajo cambiar de ganadería porque hoy hay ganaderos muy famosos que dan cerca de 300 toros al año cada uno. No dejan que entren otros ganaderos, está un poco monopolizado y entonces si yo sigo haciendo lo mismo que ellos a lo mejor no puedo entrar, pero si crío un toro que se mueva más y embista cada vez mejor podremos entonces meter la cabeza. Si no cuesta mucho trabajo.

 

En cualquier caso Torrestrella se ha convertido en una divisa mítica.

Pero hay que conservarla mítica. Si no pierde uno el tren.

 

Dijo que usted es un aficionado con una ganadería ¿no es ganadero al uso?¿pesa más la ilusión del aficionado que la profesionalidad del ganadero?

Hay que hacer caso al público. El otro día oía yo que el público se aburre; hay que procurar que esto no pase. La selección es para eso. Más vale tener menos vacas y estar muy pendiente de la cría. Mis toros se mueven y todo el mundo está pendiente de la corrida. Hay que volver a crear toro-dependientes. Si hacemos un toro que lo torea cualquiera porque es demasiado noble, entonces no vamos a tener sitio. Habrá que criar un toro que se gane el respeto. Antes se cortaban muchas orejas a base de emoción, y los ganaderos debemos mantener la emoción.

 

Recientemente ha dicho usted que no le gusta que las figuras maten sus toros.

Son todos amigos, vienen mucho por aquí. A mi me gusta que los mate el que quiera estar bien, pero hoy en día es difícil. Quiero que me la mate el que sea, no pongo condiciones, pero el toro tiene que tener emoción. Si no tiene emoción y da la sensación de que cualquiera puede matar un toro, y eso al espectador le baja mucho.

 

No ayuda que toreen lidiadores mermados de facultades como fue el caso de El Soro meses atrás.

Esto no es para gente con problemas, sino para gente que esté muy fuerte. El toro bonito es el que repite y hay que estar muy preparado.

 

¿Cómo es el toro con el que sueña?

El número 5 de Bilbao de la semana pasada. He lidiado muchos así. Que embista bien, que no tenga peligro pero que embista con fuerza y con coraje. Eso se dice pero no siempre sale. En la selección quito enseguida a la vaca que no da ese perfil.

Me gusta que galope, y el galope del ensabanado en Bilbao era de ponerse en pie. Todo eso es apasionante. Si yo pudiera sacar de la libreta que todos los toros hicieran eso sería una gran alegría, para mi y para los toreros.

 

¿Cómo ve le presente de la fiesta?

Hay pesimismo en el toreo. La verdad es que hay veces que la gente se aburre, y la corrida no es para aburrirse sino para vibrar. Los ganaderos tenemos que tener esto muy presente, pero ahora hay un poco de monopolio. Los toreros están muy unidos y no abren carteles. Esto no puede ser. Hay que dar sitio a todo el mundo y debe haber espectáculo.

 

¿Han echado algunos ganaderos demasiada agua al vino?

Yo nunca he echado ni una gotita. Yo mismo me echo vino porque además soy bodeguero. Tenemos en esta tierra un Jerez que es una maravilla, y le digo, soy más de vino que de agua.

Don Álvaro Domecq con Toro Cultura

Otro de los grandes criadores, Celestino Cuadri, dijo que el toro encastado embiste para coger, el descastado para que no le molesten.

Yo no quiero que mis toros embistan para coger. Yo quiero que embista para ver una faena bonita. Que galope alrededor del torero, que meta la cara, que fije su embestida. Pero es un animal muy difícil de manejar.

 

También en el campo.

Recuerdo que en una finca de mi padre había un toro muy difícil, se quedó allí de utrero y había muchas dificultades porque no lo veíamos, de noche ni de día. Era una finca de monte, y costó mucho sacarlo de allí.

Ahora está todo muy apaciguado, las fincas tienen cerramientos y es más fácil manejar, pero nunca se le puede quitar su casta. El toro es bravo y no se le puede quitar. Que sea una bravura noble y sana, pero que sea bravura.

 

¿Cree que la evolución del toro está siendo la adecuada?

Hoy existen toros que embisten muy bien y se hacen grandes faenas. Hay muchos éxitos de los toreros. Ahora, igual es necesario que embista un poquito más.

Yo lucho porque sea bueno y sacar de mis vacas toda la bravura que pueda.

Lucho por lo bueno, por la calidad, aunque algunas veces no lo consiga.

 

¿Se torea en 2016 mejor que nunca?

Están muy preparados y han salido unos cuantos nuevos que todo el mundo va a verlos, como Garrido, Roca Rey, López Simón, Javier Jimenéz, Ginés Marín. El monopolio les ha tenido parados, porque sus apoderados son los mismos que los de las figuras, pero ellos han dicho que quieren torear más y ahí está su éxito.

El toreo está mal en la burocracia, en quien manda en ellos.

Algunas veces tiene uno una corrida vendida y llegan y la desechan, y eso no es la seriedad que antes existía. Hay uno que quiere mandar en todos los lados y eso no es bueno para los toreros ni para los ganaderos.

 

Monopolio que ¿ha existido siempre?

El toreo debe ser plural. No puede ser que algunos quieran mandar sobre los toreros y sobre los ganaderos. Eso no puede ser. El ganadero tiene que decir algo, no puede ser el último de la cola, porque si mañana quitamos los toros se acabó el toreo.

Yo se que criar un toro muy bravo algunas veces molesta, ya lo dijo Belmonte: “Líbrame de un toro bravo”

 

Busca un toro bravo y de calidad.

Es difícil.

Don Álvaro Domecq con Toro Cultura

¿Cómo hace usted la selección?

Lo mismo que se hacía antes cuando mi padre estaba. Yo los machos, cuando son erales, los corro en el campo y ahí veo su embestida, el galope que traen, como llegan al caballo de picar, y eso me sirve para saber cual va para toro, cuál para novillo y cuál va para festivales.

La hembra se tienta aquí. Yo creo que viene todo el escalafón, incluidos los jóvenes. Las veo tanto con el caballo de picar, que haya bravura y duración, y después con la muleta. Las exijo bien para que se vea a dónde llegan y cuántos muletazos buenos tienen.

Esa es mi selección y luego procurar que el manejo sea el justo, a veces se meten demasiadas veces en las mangas para vacunas y saneamientos, ahora incluso les ponemos las fundas y se las quitamos otra vez, y eso al toro aprende siempre algo. Lo mejor es tocarlo poco.

 

Las fundas tienen cada vez más detractores.

Ahora estoy pensando en no ponerlas. Si se muere un toro pues se murió, pero tocarlos tanto es malo porque aprenden.

 

¿Qué momento feliz como ganadero recuerda con mayor intensidad?

Acabo de recibir un premio en Bilbao. Cuando me llamaron me llevé una gran ilusión. La ganadería cuesta ahora mismo trabajo defenderla. Yo ahora tengo una gran corrida y no la puedo lidiar, porque se me ha puesto ya fuerte, la tengo que mandar para las calles. Tendrá éxito en las calles y no en la plaza.

 

Paradojas del toreo.

Una súper corrida de trapío, hechuras, de pelos, la he tenido de exposición. Ya la tenía vendida para Málaga, y pocos días antes de la feria me dijeron que no la necesitaban. Es una pena porque estoy tan seguro que me voy a quedar con algún toro para verlo aquí tranquilamente y que lo lidie algún matador que quiera torearlo, que debe haber muchos.

 

Don Álvaro, qué valores del toreo son para usted primordiales.

Se pasa miedo, está es una profesión de miedo. Ésto es un desgaste. A mí me pasaba, que el valor se va desgastando, y ahora que se torea tantos años todavía más. Entonces llega un momento que está uno menos seguro que antes. Cuando uno es más joven piensa menos en lo que le va a pasar, con la edad piensas más y entonces te cuesta más trabajo.

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El valor, condición necesaria para triunfar.

Hoy los toreros son súper toreros. Hay alguno con más arte que otros, pero todos con mucho valor. Tenemos grandes matadores de toros.

 

¿Cree que hay riesgo de desaparición de la Fiesta?

Yo ninguno. No puedo pensar en eso, si no me tengo que buscar ya otro negocio. Criar al toro cuesta mucho dinero, no se le gana y lo tienes por afición, pero si se va a acabar habrá que cambiar ya.

 

Sin embargo la amenaza política parece una amenaza real.

Aquí se amenaza a todo. El no por delante.

Es una pena porque yo ahora vengo de Castilla y ves desde por la mañana el encierro, todo el día está la gente pendiente del toro y digo ¿si se acabaran los toros esta gente qué haría? Es la fiesta.

Comen beben, se levantan a las 6 de la mañana, traen los toros, sueltan toros para que la gente los corra. Sin eso la gente se aburriría.

 

Parece que hay zonas con menos arraigo.

Yo he estado en muchos sitios y se vive con pasión.

 

toro¿Cómo cree que será el toreo dentro de veinte años?

Con la selección será mejor. Tiene que haber más ganaderías. Se han cerrado algunas porque otras se han hecho muy grandes y tienen hasta trescientos toros para lidiar. Con dos o tres de esos basta para todas las ferias y a los demás no nos queda sitio. Tenemos que empujar para abrirnos un hueco. La fiesta va a ir para arriba porque los ganaderos saben mucho y seleccionan mucho.

 

Fundamenta su optimismo en que habrá más calidad y más afición.

Además hoy los toreros nacen toreando y tienen una buena formación.

 

Desde algunos ámbitos se está proponiendo el toreo sin sangre como recurso para evitar los ataques de los animalistas ¿qué le parece esta opción?

El toro es muy salvaje, muy brusco y muere por su culpa, porque si hubiera sido más dócil se habría empleado para trabajar en los campos, pero él nunca se dejó. Es una suerte muy bonita, es una afición, se prestigia al torero y después, cuando el toro embiste orgulloso, queda en el recuerdo. Es un animal que está hecho para morir y alimentar a las personas. ¿Cuántos animales mueren todos los días en los mataderos o cazados? Los animales han nacido para la alimentación del hombre, y entre ellos el toro, y encima se mata con poder, con fuerza. El toreo es un arte y ese arte hay que conservarlo. No olvidemos que se llaman matadores de toros.

 

Uno de los veinticuatro privilegios del toro que analizamos en nuestro medio es precisamente ese, el de convertirse en leyenda.

Son muchos recuerdos; tengo las cabezas aquí, yo quiero también a los toros, pero comprendo que es un animal que muere para alimentar al hombre. El toro tiene que morir; muere además para preservar su raza y su prole.

 

Hay muchas muertes animales tistes e indignas.

Yo pienso que un ternero se ceba y muere sin ninguna gloria, porque se necesita para la alimentación humana. El hombre tiene una inteligencia mayor que los animales y la aprovecha. Si fuera toro preferiría morir en el ruedo que en un matadero.

 

Don Álvaro, lleva usted más de medio siglo viendo toros, ¿qué toreros le han llamado más la atención?

Tantos. He visto torear a Manolete cuando era chico. Mi padre era muy amigo de Belmonte. Desde Joselito El Gallo para aquí he visto la grandiosidad de la fiesta. Aquí y en en México. No me puedo quejar, mi vida ha sido taurina al cien por cien. He vivido en una plaza años y años, y hay veces que me pasaba más de 100 días al año de la plaza al coche. Eso te da mucha experiencia. Los días que no he toreado he estado en grandes ferias, como Sevilla, El Puerto, Jerez, Madrid, Francia, el norte de España, como Bilbao, San Sebastián y Santander. Son plazas a las que me gusta ir.

 

Casi siempre con un caballo cerca.

Siempre a caballo. Yo he sido muy aficionado al caballo. Mi padre desde pequeño me inculcó la afición, hasta el punto que nunca me castigó sin montar. La obligación de montar era diaria. Yo me fui al colegio de Portaceli en Sevilla, vi que había allí una huertecita y le dije a mi padre que me llevaba un caballo. Cuando después me fui a Madrid me llevé dos caballos que montaba cada día. Me dediqué mucho al toreo y a la alta escuela. Hice una gran escuela en Jerez, la Real Escuela de Arte Ecuestre. Paseé mis caballos por todo el mundo. Los llevé a las olimpiadas los clasifiqué, y ganamos una medalla de plata con caballos que han hecho mucha historia. Pero llegó la política y Magdalena Álvarez cambió de director, esta señora no tenía maneras. Es una pena porque ahora, los caballos que hay, son peores.

 

La Real Escuela de Arte Ecuestre ha conseguido reconocimiento internacional.

Conseguí eso para Jerez y hoy es su principal atracción turística. Además hubo una selección de caballos impresionante. Hay que tener mucha pasión para hacer eso.

 

¿Conoció a Juan Belmonte?

Ese fue un hombre al que admiré y fue un gran amigo de mi padre. Además era un caballista excelente. Una vez mi padre, cuando yo tenía dieciséis años, viendo que el caballo de Belmonte se quedaba cojo, le dio el mío. El tío corrió con el mío y mi padre le dijo que se lo llevara. Yo eso no me lo esperaba. Él después me convidaba a sus tentaderos y corría con ese caballo los dos primeros becerros y yo los otros dos. A él le gustaba mucho. Y decía “Cuando me lo dio su padre el niño no puso buena cara”

 

Don Álvaro Domecq con Toro Cultura

¿Convivió con él?

Él iba a Madrid cada cierto tiempo a comprar puros, y yo iba con un Renault 4/4 que tenía. Mi padre iba mucho porque era procurador en Cortes, y un día fue con Miguel Criado, que era muy amigo de Belmonte. Íbamos y lo recogíamos, hace mucho tiempo, todavía había trenes con carboncilla. Recuerdo que íbamos a un estanco y Juan escogía los puros uno a uno, los empaquetábamos y después pedía puros de otra clase, para amigos, y decía “Es que si no se fuman los míos”

 

¿Qué recuerdos tiene de él como persona?

Iba a comer con él y con los intelectuales, y yo estaba más calladito que en misa. Era un hombre que te impresionaba. Ha sido un gran hombre. Me caía muy bien y como era tan amigo de mi padre iba mucho a mi casa de Jerez. No se movía sin mi padre, le acompañaba mucho.

 

Un hombre de carisma.

Impresionante.

 

¿Qué otros toreros le han dejado huella en el recuerdo?

He conocido a otros grandes toreros como Antonio Ordóñez, Luis Miguel Dominguín, El Litri, Chamaco, Pepe Luis Vázquez, todos los que en aquella época estaban. Luego han venido Camino, Diego Puerta. Curro Romero, ha venido mucho por aquí, y en esta mesa ha jugado cientos de veces al dominó. Les tenían que tocar la campana para que terminaran.

 

Su padre tuvo también relación con Manolete.

Muy amigo suyo. Venía mucho a la finca y eran uña y carne. Estuvo el día de su muerte porque le llamó, fue a Linares a hablar con él, y fíjate lo que pasó.

 

¿Era el albacea?

Se ocupó de las cosas de Manolete porque ganó un dinero en muy poco tiempo, pero con mucho esfuerzo. Era una maravilla de torero, se quedaba quieto.

 

Don Álvaro, dado su optimismo, agradeceremos que nos envíe un mensaje positivo para todos nuestros lectores.

El toreo va a seguir muchos años porque es un espectáculo, que hoy además no está fácil, dos pitones y un toro más bravo. Pero es tan bello; la fiesta, la música, el paseíllo, la gente. La fiesta tiene una cantidad de matices, la de las capeas y la lidia en ferias, es tan bonita que yo creo que no tiene peligro.

 

¿Cree que se acercarán más los jóvenes a la Fiesta?

Hay que atraerles para que la conozcan. Cuando van a los toros se les pasan las dudas. Es un espectáculo.

 

Sin embargo en ferias importantes como Madrid, Sevilla o Bilbao la media de edad es muy elevada.

Porque para la juventud es caro, pero cuando tiene dinerito y si lo promocionan se creará afición.

Ahora he estado en pueblos de Castilla y saltaban a la plaza primero los mayores, después los medianos y al final los pequeños, los chaveas, allí recortando los becerros. La Fiesta sigue.

No se va a acabar. Ahora que también tenemos unos políticos que se empeñan en una cosa y dan mucho la lata. Pero hay que tener un poquito de respeto. Aquí cada uno hace lo que puede y lo que quiere.

 

En Bilbao, feria emblemática y de su agrado, cada vez hay menos público.

Éste año ha habido gente. Hay que buscar la manera. Hoy día hay que hablar más de toros, no vale sólo con colgar carteles, hay que buscar la calidad del toro y el torero, y ese el gran eje de la Fiesta.

 

Antonio Fernández Casado, presidente del club Cocherito, asegura que “el toreo necesita militantes de la Tauromaquia”

Yo lo hago, a todo el que me encuentre le voy a hablar de toros.

Don Álvaro Domecq con Toro Cultura

Gracias don Álvaro por su conversación y por los testimonios y opiniones que pone al alcance de nuestros lectores.

Gracias a ustedes.

 

Javier Bustamante para

Toro Cultura

 

 

 

Cómo recuperar la raíz popular de la Fiesta

Javier Núñez es un ganadero de abolengo que dirige en la actualidad el hierro de La Palmosilla con un enfoque innovador y fundamento científico. Hombre emprendedor, profundo conocedor de la historia del toreo, la genealogía del toro y su biología, estudia la situación del toreo y propone una solución tan factible como necesaria: la recuperación de los espectáculos menores como germen de las grandes ferias.

 

Los datos son elocuentes, ya que según un informe que presentó en la Venta de Antequera ante la incipiente Fundación Toro de Lidia en enero de 2016:

“Del total de 2.890 plazas de tercera categoría que existen en España, tan sólo 394, han organizado algún tipo de festejo, y de éstas tan sólo 144 han dado novilladas picadas haciendo un total de 199 las celebradas en plazas de tercera categoría en la temporada 2014”

 

Sus estudios sobre la materia ahondan en el problema y llega a estimar otros datos aún más abrumadores:

 “En relación a novilladas sin caballos, festivales sin picadores y clases prácticas, no he encontrado una estadística fiable. Unos dicen que son entorno a 300 otros 450. Tomando la mayor nos arroja la cifra de que en España hay unas 2000 plazas de toros que no han organizado ningún espectáculo”

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Huye del tópico, que tanto daño hace a la Fiesta, cuando afirma sin ambages:

“Ese eslogan de Pablo Lozano de que sin toros no hay fiesta, ya no es cierto. Hay muchas poblaciones que celebran sus fiestas sin la presencia de la Tauromaquia. Estamos perdiendo el carácter popular que siempre ha tenido la Fiesta, convirtiéndonos en un espectáculo de masas….minoritarias”

 

Su análisis se centra también en la figura del novillero, sin duda el futuro del toreo, que se enfrenta a una situación realmente hostil:

“En estos últimos años el sector ha abandonado su futuro: la cantera. La promoción de nuevos valores no ha estado respaldada de forma organizada. Si bien es cierto que se han creado innumerables escuelas taurinas, la labor de estas acaban cuando llega el debut con caballos. 

Alguien que quiera ser torero comienza en una escuela, torea novilladas sin caballos, debuta con caballos, bastantes en plazas de primera, con la esperanza de tener algo de suerte y poder torear unas 33 novilladas, que es lo que ha toreó el líder del escalafón Borja Jiménez ese año.

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Con este escaso bagaje se da el salto al escalafón de matadores donde tienen que seguir preparándose hasta cuajarse. A medida que se van cuajando pasan unos años en los que el efecto de la novedad se diluye, y cuando están en sazón muchos de ellos ya están vistos y pierden tirón de cara a la taquilla.

La última gran generación de novilleros con Finito, Jesulín, Litri, Camino, Aparicio, Ponce y alguno más, llegaron a la alternativa con más de 100 novilladas toreadas, y renovaron de forma natural el escalafón de entonces.

En esencia, la razón por la que no se dan más espectáculos menores es que los costes de producción del festejo hacen hoy por hoy inviable su celebración”

 

Tras el diagnóstico Javier propone una solución que tendría dos beneficiarios, el mundo del toro y la propia Administración:

“Paradójicamente la mayor perjudicada de que no se celebren espectáculos menores a parte de la Tauromaquia,  es la administración, que deja de recaudar mucho dinero. 

Conseguir un régimen impositivo más favorable es una solución ideal, que depende de la buena voluntad de la Administración, y que es un objetivo a conseguir a medio plazo”

 

La propuesta de Javier Núñez es clara: la creación de un nuevo festejo menor de promoción.

“Tenemos que ser capaces de diseñar un nuevo festejo menor a unos costes de producción mucho más bajos, que sea viable y accesible para el público a un precio reducido. Para conseguir dar nuevos festejos allí donde a día de hoy no se da ninguno. Para dar trabajo allí donde hoy por hoy no lo hay. Para conseguir formar y preparar con más garantías de éxito a los toreos del futuro que puedan renovar de forma natural el escalafón.

Hagamos un nuevo espectáculo menor con carácter formativo en el que además podrán prepararse los futuros toreros, banderilleros y picadores. Podrá además acogerse a las bonificaciones de seguridad social que la ley contempla para la promoción y fomento de la cultura”

La forma en que se estructure este nuevo festejo resultará crítica para su desarrollo, de modo que es necesaria un propuesta clara y viable:

“Debe ser  la necesaria para asegurar el buen funcionamiento del espectáculo, y lo suficientemente reducida para garantizar la viabilidad del mismo. Esta propuesta no trata de sustituir los actuales festejos menores de novilladas con caballos y sin caballos o el tradicional festival. Por el contrario viene complementar y a llenar un vacío real que se da hoy día”

 

Otro de los aspectos a considerar es el perfil de los actuantes en las nuevas funciones de toros, así como el origen de las reses y la organización de la lidia:

“Novilleros, practicantes o aspirantes, con caballos, sin caballos y becerristas, sean o no alumnos de escuelas taurinas.

Pero va dirigido también a todos aquellos que quieran iniciarse en la profesión de banderilleros y picadores, para que puedan asimismo formarse.

Un espectáculo donde haya un director artístico y de lidia que supervise las labores de los novilleros en formación, más dos o más banderilleros profesionales que los auxilien.

El director artístico sería el máximo responsable del desarrollo del festejo, desde la elección del ganado, el orden de la lidia y el desarrollo de la misma.

Las cuadrillas, además de los banderilleros profesionales, estarán completadas por novilleros en formación o alumnos de escuelas taurinas.

El ganado iría desde añojos a utreros, con los límites de peso convenientes para la formación de los aspirantes y siempre bajo la supervisión del director artístico.

 La UCTL fomentará entre sus asociados la cesión de la menos el 5% de sus camadas para este festejo nuevo de promoción.

 El delegado gubernativo se encargará del cumplimiento del reglamento y velará por el orden público.

 Puede haber dos caballos de picar ligeros para que, cuando proceda y bajo el criterio del director artístico, un picador en formación pueda picar.

 Deben evitarse los costes veterinarios, excepto el necesario para temas sanitarios de las canales, que debe ser asumido por la Administración, al igual que el médico y la ambulancia.

 La estructura básica de este nuevo festejo debe ser muy sencilla y a la vez permitir una gran flexibilidad para su organización”

 

Javier Núñez propone además la existencia de órganos de seguimiento y control de esta nueva iniciativa:

“Para asegurar el buen funcionamiento y evolución de este festejo será necesaria la designación de una comisión mixta de profesionales y Administración que realicen un seguimiento y análisis del mismo, evaluando anual o semestralmente el desarrollo de este tipo de festejos para su control y mejora.

 La federación española de municipios y provincias podría ser el organismo encargado de canalizar y seguimiento de este tipo de espectáculos

 Es el momento de sumar, el toro está en la plaza,  debemos poder con él”

Javier Núñez

La propuesta es innovadora y sugerente. Es momento de validarla y, si procede, avanzar en su implantación, pues dos mil plazas sin toros es un derroche de oportunidades que la Tauromaquia no puede permitirse.

 

Javier Bustamante

Para Toro Cultura