Juan Bautista y Victorino honran a la Tauromaquia

Agitaban con frenesí los espectadores logroñeses sus pañuelos en petición de indulto para el segundo del hierro de Victorino Martín, gritando de paso algún exabrupto contra el presidente, que hacía el Tancredo con fidelidad escénica. Tal era la quietud de los miembros del balcón presidencial que Juan Bautista, quien había dado fiesta grande al toro, miraba sin disimulo al palco, e incluso gesticulaba pidiendo desenlace en forma de pañuelo naranja, y en el tiempo que tarda un dignatario en decidir, se marcó tres nuevas series sublimes ante un toro inasequible al desánimo, bravo, encastado y noble, que ha dejado impronta de paradigma del toro para los restos. Luego se supo que el ganadero no consideró oportuno el indulto, que le hubiera reportado evidente notoriedad, mas en Las Tiesas se valora más la labor ganadera en conservación de la casta brava que el oropel y el aplauso excesivo. Lo mató con pureza en la suerte de recibir e inmediatamente mandó al desolladero a su peón de confianza para que solicitara la cabeza de “Verdadero”, un albaserrada de ley.

Juan Bautista percibió pronto la catadura del toro de Victorino, lo dominó por bajo, lo enceló en la muleta y cinceló una faena clásica, plena de técnica lidiadora, de apabullante naturalidad, que caló en los tendidos como lo hace cualquier obra de arte sublime, que llega de súbito a las entrañas de los mortales. Exhibió las condiciones del toro, le dio las ventajas pertinentes, se lo pasó ceñido a la taleguilla, y se abandonó en la creación artística, prescindiendo del estoque, toreando al natural sobre ambas manos en una ofrenda sincera al arte de torear. Hubo pases en redondo, naturales, pases de pecho, molinetes, trincherazos e incluso manoletinas, y cada embroque revelaba mayor pureza que el precedente. Ganó doble trofeo que paseó despacioso en una vuelta al ruedo apoteósica, pues el público estaba aún poseído por el espíritu de la encastada nobleza del toro, y el arte valeroso del torero.

Fiesta grande que tuvo continuidad en su siguiente turno, en que volvió a amalgamarse con la casta de su antagonista, creando otra faena de fragancia clásica y refinada técnica lidiadora.

Antes había comparecido Curro Díaz sobre el dorado albero del coso de la Ribera componiendo en su primero una faena templada, ligada en el terreno en que los toros embisten y cogen, con aroma de toreo exquisito, que remató con una gran estocada que le valió una oreja.

Román quiso cerrar el círculo del éxito y pasó a sus toros con determinación, más hubo enganchones que deslucieron las faenas, y algún paso atrás ante la pujanza de sus dos toros. Es un matador que afronta la lidia con autenticidad, madura con rapidez, y no tardará en ocupar lugares más desahogados en la cartelería.

Juan Bautista pronto tendrá en su museo la cabeza de “Verdadero”, el toro que le hizo soñar despierto en Logroño, engendrando una obra de arte memorable, que honra a la Tauromaquia.

 

 

Reseña:

 

Plaza de Toros de la Ribera de Logroño, veintitrés de septiembre de 2017, más de la mitad del aforo cubierto en tarde agradable.

 

Toros de Victorino Martín, bien presentados, en el tipo de la casa, cárdenos y entrepelados, encastados y bravos. Primero: Dos puyazos. Bravo y encastado. Palmas al arrastre. Segundo: Aplaudido de salida. Dos puyazos. Extraordinariamente bravo. Vuelta al ruedo. Tercero: Dos puyazos. Encastado. Silencio. Cuarto: Bellísimo, ovacionado de salida. Dos puyazos. Encastado. Silencio. Quinto: Bellísimo, ovacionado de salida. Dos puyazos. Bravo y encastado. Ovación. Sexto: Ovacionado de salida. Dos puyazos. Bravo y encastado. Palmas.

 

Curro Díaz, de grana y oro: Gran estocada (oreja). Estocada tendida trasera (silencio).

 

Juan Bautista, de crema y oro: Gran estocada en la suerte de recibir (dos orejas tras aviso). Estocada casi entera en la suerte de recibir (oreja).

 

Román, de nazareno y oro: Estocada casi entera y un golpe de descabello (silencio). Gran estocada y un golpe de descabello (ovación)

 

 

Incidencias:

Sexto y último festejo de la Feria de San Mateo 2017

Juan Bautista y Victorino Martín salieron a hombros del coso aclamados por el público.

 

 

 

Javier Bustamante

para Toro Cultura

Nada que recordar

Venía a Logroño un cartel de triunfadores de San Isidro y no hubo toreo, ni hubo emoción y, por supuesto, tampoco triunfo. En realidad no hubo nada que recordar. Los toros de Zalduendo, con su trapío discreto y su notable romana, salían sucesivamente de los toriles, algunos con más alegría que otros, empujaban con más o menos ardor a los montados, perseguían los señuelos con poco o muy poco celo, y se rajaban más pronto que tarde en actitud claudicante.

Ante un panorama así a los espadas les dio por pagar pases, tantos como fuera posible, más con la derecha que con la izquierda, más destemplados que acompasados, más fuera de cacho que en el terreno de torear, más enganchados que limpios, y el público se aburrió.

Nada destacable salvo la porfía de los matadores a los que habrá que admitir un espíritu de trabajo encomiable, pues fueron varios cientos los derechazos que se vieron en el coso de La Ribera, más de cien naturales, más de un centenar de verónicas, varias docenas de chicuelinas, además de algunos trincherazos, manoletinas y pases de pecho. Nada que reprochar a estos tres lidiadores que buscaron embestidas en todos los terrenos, no dejaron un pase sin dar ni un embroque sin oficiar. Joselito Adame asentó las zapatillas y pasó a sus toros con firmeza, Juan del Álamo recibió de rodillas a su dos quintos lanzando largas cambiadas, y Ginés Marín citó al natural de frente con los pies muy juntos. Sin embargo nada de eso resultará memorable.

Cantidad de trabajo hubo suficiente, producción sobró, y sin embargo al finalizar la función los aficionados abandonaban el tendido con aspecto de haber pasado una mala noche, ojos acuosos y alguna legaña.

Lo que hace del toreo un rito grandioso y un espectáculo incomparable es la encastada nobleza de un toro bravo y la pulsión desatada del hombre por recrear un arte sublime. Ayer faltaron ambas cosas y el resultado no satisfizo a nadie, nadie se benefició, nadie ganó crédito, y no quedó nada para recordar.

 

 

Reseña:

 

Plaza de Toros de la Ribera de Logroño, veintidós de septiembre de 2017, un cuarto del aforo cubierto en tarde agradable.

 

Toros de Zalduendo, bien presentados, en capas negras salvo el último, de pelo castaño. Primero: Dos puyazos. Flojo y descastado. Silencio al arrastre. Segundo: Dos puyazos. Bronco e incierto. Pitos. Tercero: Un puyazo y un picotazo. Manso. Silencio. Cuarto: Dos puyazos. Bravucón. Palmas. Quinto: Devuelto al lesionarse en una voltereta. Quinto bis: Un puyazo y un picotazo. Engallado y descastado. Pitos. Sexto: Dos picotazos. Flojo y noble. Silencio.

 

Joselito Adame, de musgo y oro: Gran estocada (ovación y saludos). Estocada caída (silencio).

 

Juan del Álamo, de azul noche y oro: Estocada (silencio). Pinchazo, bajonazo y un golpe de descabello (silencio).

 

Ginés Marín, de rioja y oro: Bajonazo y un golpe de descabello (silencio tras aviso). Dos pinchazos, pinchazo hondo y bajonazo (silencio tras aviso).

 

 

Incidencias:

Quinto festejo de la Feria de San Mateo 2017

 

 

 

Javier Bustamante

para Toro Cultura

Diego Urdiales desata la emoción

Pasaba de muleta con pureza Diego Urdiales al cuarto de la tarde a los sones del pasodoble “Martín Agüero” cuando, al finalizar una serie al natural se salió despacioso, con paso breve y mirada al tendido, disfrutando de los aplausos. El toro, sin que él pudiera preverlo, se le vino veloz por la espalda, volteándole con saña, prendiéndolo después en el suelo y propinándole una segunda voltereta que pareció haberle herido. Cesó la música, el público, conmocionado, reparó en la anatomía del diestro mientras sus compañeros le ayudaban a levantarse comprobando que no estaba herido. La plaza prorrumpió en la ovación más cerrada de la feria, y el diestro, sin mirarse siquiera la taleguilla, se fue al toro enrabietado instrumentando dos nuevas series dando el pecho, ajustando cada pase, con casta y regusto torero. Igualó junto a las tablas y entró a herir con arrojo, dejando una gran estocada en el hoyo de las agujas que hizo rugir al circo como en las mejores tardes, y flamear pañuelos al aire en la convicción de que aquella gesta valía la puerta grande. Mas no fue así, y el palco, en ejercicio de sus atribuciones, dejó el premio en un solo trofeo, que a la inmensa mayoría del cónclave le pareció poco reconocimiento para el arte y el arrojo del maestro de Arnedo. La pasión había prendido en el aire cálido del coso de la Ribera, y la emoción desatada vivida instantes antes hizo que fueran dos las vueltas al ruedo en medio del clamor y de gritos de reconocimiento a su torería.

Miguel Ángel Perera volvió a demostrar su toreo poderoso, pleno de recursos, así como su compromiso con el arte. Pasó con solvencia a sus dos antagonistas, de diverso cariz, pues el quinto se orientó y buscó al torero al finalizar cada pase, sin que el torero desistiera de su intención de rematar faena. Sin embargo el público mostró indiferencia cuando sus toros doblaron, sin valorar la entrega del matador.

Cayetano castigó a sus dos toros en la suerte de varas con dureza y pasó después de muleta con facilidad, si bien no hubo apreturas, ni pisó los terrenos que otras tardes le han sido propicios. Su actuación fue silenciada, si bien su presencia fue muy celebrada por el público, siempre en busca de una fotografía con el torero de legendaria estirpe.

El toreo es emoción, y toro de El Pilar y el maestro Urdiales crearon el clímax necesario para que emergiera, una vez más, la pasión que alimenta esta Fiesta ancestral.

 

 

Reseña:

 

Plaza de Toros de la Ribera de Logroño, veintiuno de septiembre de 2017, más de tres cuartos del aforo cubierto en tarde calurosa.

 

Toros de El Pilar, bien presentados, con romana y trapío, en capas castañas salvo el último, de pelo negro. Primero: Un puyazo y un picotazo. Flojo y descastado. Silencio al arrastre. Segundo: Dos puyazos. Noble y entregado. Palmas. Tercero: Dos duros puyazos. Noble y de alegre embestida. Silencio. Cuarto: Dos puyazos. Con tendencia a chiqueros y buen son. Silencio. Quinto: Dos puyazos. Orientado y de viaje corto. Silencio. Sexto: Dos entradas al caballo recibiendo tres puyazos. Flojo y noble. Silencio.

 

Diego Urdiales, de berenjena y oro: Pinchazo y estocada casi entera (silencio tras aviso). Gran estocada (oreja tras aviso).

 

Miguel Ángel Perera, de teja y oro: Dos pinchazos, estocada casi entera y un golpe de descabello (silencio). Estocada y un golpe de descabello (silencio).

 

Cayetano, de turquesa y oro: Dos pinchazos, estocada y un golpe de descabello (silencio). Estocada y dos golpes de descabello (silencio).

 

 

Incidencias:

Cuarto festejo de la Feria de San Mateo 2017

 

 

 

Javier Bustamante

para Toro Cultura

Enrique Ponce alecciona a los jóvenes

Enrique Ponce ha vuelto a demostrar sobre el albero de la plaza de la Ribera de Logroño por qué lleva más de un cuarto de siglo exhibiendo su torería por las plazas del mundo, y triunfando sin ambages cada vez que encuentra dosis, ya sean pequeñas, de bravura en su camino.

Enrique Ponce maneja con magistral precisión terrenos, distancias y alturas, conoce la grey de sus antagonistas, se embriaga de arte torero antes de saltar a la arena, y solemniza con fundamento cada acto de la lidia.

Enrique Ponce ve venir al toro al galope, escruta su mirada, calcula el ritmo de su tranco, mide el ángulo que forma la cerviz con la cruz, prevé la inercia de su masa, y ya sabe cómo darle fiesta.

Esta tarde se ha medido a dos toros escasos de casta y poder a los que ha templado con magisterio, y mandado cuanto se podía, que no era mucho, componiendo en su segundo turno una obra de asombrosa naturalidad y esencia. Comenzó doblándose en el tercio con largas verónicas, llevó al caballo al toro con suficiencia lidiadora, y construyó una faena esencial, basada en la mano izquierda con pases de recurso, otros pintureros y alegres poncinas. La puerta grande se le resistió un año más por estoquear en un lugar poco decoroso, mas la esencia de su toreo quedó de nuevo flotando en la cálida atmósfera de la Ribera.

A José Garrido debió reconocerle el maestro su compromiso y su corazón de torero valiente, entregado a la causa, y tal vez también hubo alguna sutil insinuación sobre el la naturalidad en la composición de la figura. El pupilo se aplicó el consejo y logró un trofeo tras una gran estocada, pasando así la reválida.

Cuando Luis David Adame vino al mundo Enrique Ponce tenía ocho años de alternativa, había triunfado en los principales cosos del mundo y encabezado el escalafón en tres temporadas. La comparación sería estéril y poco respetuosa con ambos, así que el maestro debió limitarse a recomendar al matador de nuevo cuño más reposo y la aplicación efectiva de los arcanos del temple. También el menor de la dinastía hidrocálida logró una oreja fruto de su decisión y de la amabilidad del público logroñés, muy sensible a la voluntad de los toreros.

El maestro irá haciendo cuenta de los progresos de los legos y ya estará pensando en dictar nuevas masterclass para que la transmisión de conocimiento sea del todo efectiva. El sábado, sin ir más lejos, sentará cátedra en el albero maestrante.

 

 

Reseña:

 

Plaza de Toros de la Ribera de Logroño, veinte de septiembre de 2017, menos de la mitad del aforo cubierto en tarde calurosa.

 

Toros de Juan Pedro Domecq bien presentados, en capas negras y castañas. Primero: Un puyazo y un picotazo, flojo y descastado. Silencio al arrastre. Segundo: Dos picotazos; flojo y noble. Palmas. Tercero: Un puyazo y un picotazo; flojo y noble. Silencio. Cuarto: Un puyazo y un picotazo ; flojo y noble. Silencio. Quinto: Un puyazo y un picotazo. Flojo y descastado. Bronca. Sexto: Un puyazo y un picotazo. Flojo y noble. Silencio.

 

Enrique Ponce, de coral y oro: Estocada casi entera (silencio). Bajonazo (oreja).

 

José Garrido, de pizarra y oro: Gran estocada (oreja). Pinchazo, pinchazo hondo y tres golpes de descabello (Silencio).

 

Luis David Adame, de rosa palo y oro: Gran estocada saliendo golpeado (oreja). Media estocada tendida (silencio).

 

 

Incidencias:

Tercer festejo de la Feria de San Mateo 2017

 

 

 

Javier Bustamante

para Toro Cultura

Talavante prendido por el estro

Alejandro Talavante viste con elegancia discreta, peina brillantes cabellos con milimétrica precisión, gasta mentón belmontino, y cuando, como esta tarde en el coso de la Ribera, encuentra nobleza y bravura, recrea una Tauromaquia única, barroca, rica en matices, que sorprende por la armónica improvisación con que encadena las suertes. Talavante es despacioso y solemne, profundo e inescrutable, sutil y proceloso al mismo tiempo. Su muleta tiene vuelo sedoso, sus pies calculada levedad, y sus muñecas tendones tan flexibles que parece que su torsión esté siempre al límite de la rotura.

Hoy ha sido prendido por una refinada inspiración, una pulsión a dejarse llevar desmayado, tal vez olvidándose del cuerpo, y ceñir naturales de ensueño, afarolados de recurso, manoletinas ajustadas, e incluso pases mirando al tendido que evidenciaban el dominio al que sometió a un noble ejemplar de Jandilla que hacía segundo. Un aroma así de intenso debió calar en el tendido, pues demandó con clamor el segundo trofeo que tal vez merecía, mas el toreo estaba ya hecho, y por tanto el mérito bien contraído. El arte de Talavante no sabe de rigideces, no entiende de destajismo, ignora la planificación, y surge con tal naturalidad que nadie, tal vez ni siquiera él mismo, sabe cómo va a ser el siguiente embroque. El numen de Talavante es arte en si mismo, y se entiende su dimensión cuando se compara a la industria de fabricar pases que muchas reconocidas figuras han instaurado en el sistema, para desgracia del aficionado que lo es. El estro de Talavante es pleno e imprevisible, y ahí radica la grandeza de su arte sublime.

Roca Rey volvió a demostrar sus grandes capacidades para la lidia, sus brazos poderosos, su corazón caliente, la variedad en las suertes, y su capacidad para llegar a los tendidos y ganar trofeos.

Pablo Hermoso de Mendoza exhibió su legendaria monta, su dominio de los terrenos y el valor necesario para cabalgar cerca de los toros.

Ayer, sin embargo, las musas miraban sólo a un artista vestido de azul y oro, que sigue agrandando su leyenda.

Reseña:

Plaza de Toros de la Ribera de Logroño, diecinueve de septiembre de 2017, tres cuartos del aforo cubierto en tarde de tiempo agradable.

 

Dos toros de Sánchez hermanos de excelente presentación, en tipo murubeño, despuntados reglamentariamente, en capas negras zaínas. Primero: Dos rejones de castigo; flojo y noble. Silencio al arrastre. Cuarto: Un rejón de castigo; flojo y manso. Silencio.

Cuatro toros de Jandilla, desiguales de presentación, el primero chico, los otros de aceptable presentación, en capas negras y castañas. Segundo: Un puyazo y un picotazo, bravo y noble. Palmas. Tercero: Tres picotazos; flojo y noble. Silencio. Quinto: Un puyazo y un picotazo. Flojo y noble. Silencio. Sexto: Un puyazo y un picotazo. Flojo y manso. Silencio.

 

Pablo Hermoso de Mendoza, de grana: Rejón trasero (ovación). Rejón trasero (silencio).

 

Alejandro Talavante, de azul y oro: Estocada (oreja). Estocada y un golpe de descabello (oreja).

 

Roca Rey, de verde oliva y oro: Estocada (silencio). Estocada (oreja).

 

 

Incidencias:

Segundo festejo de la Feria de San Mateo 2017

En las postrimerías de la primera faena de Talavante un conocido militante antitaurino de origen holandés con varias causas pendientes intentó saltar al ruedo, siendo retenido por los aficionados en el tendido y desalojado por la policía.

 

 

 

Javier Bustamante

para Toro Cultura

 

Moisés Fraile: “Crío toros para el público, el empresario y el torero”

Tiene el mismo tono de voz que Camilo José Cela. Emplea, como él, el exabrupto cuando quiere enfatizar una idea. Es un narrador generoso en la transmisión de experiencias, y muy respetuoso, pues hasta en cuatro ocasiones nos pide que no publiquemos una anécdota “para que nadie se moleste”

Moisés Fraile nos recibe puntualmente en “Puerto de la Calderilla”, finca en la que se crían los toros de El Pilar que han hecho fama de bravos y nobles. Es uno de los ganaderos más reputados y admirados por el toreo, profundo conocedor de los arcanos de la bravura, natural y directo como el Nobel, premio que, si se otorgara en la categoría de Tauromaquia, habría ganado hace ya tiempo.

 

Don Moisés, ¿cómo es el toro con el que usted sueña?

Soy ganadero de ole, no de Ay. Me gusta el toro bravo sí, pero noble también. Que tenga una dimensión de cara al público, a la empresa, y al torero. Nuestro negocio es difícil porque tenemos que hacer el producto para estos tres clientes. El público es el más importante porque es el que paga. Hay que hacer el toro que a todos les agrade. Con la dificultad añadida de que tienes que adelantarte cuatro años a sus gustos. No es fácil.

 

¿Cómo son la tientas en El Puerto de la Calderilla?

Somos estrictos. Un tentadero es el termómetro de la ganadería. Si un tentadero te sale bueno, haz cuenta que los machos que vas a lidiar a la vuelta de dos años van a ser realmente buenos.

 

¿Qué le pide a una vaca para convertirla en madre?

Humillación, prontitud, acometividad, durabilidad, en fin, muchas cosas. Es un compendio de cosas. Creo que todos los ganaderos buscamos lo mismo pero dentro de unos parámetros muy particulares. Yo veo ganaderos por ahí que me hacen gracia. Llevan un folio y escriben por un lado y por otro. No hay que escribir tanto. Hay que poner buena o mala. Me ha gustado para la muleta, me ha gustado para el caballo, ha ido bien por el derecho, o por el izquierdo, ha humillado, no ha humillado. Con eso no te quiero decir que esté mal, pero hay cuatro cosas en las que yo creo y con esas cuatro cosas hago yo la selección.

 

Usted lleva muchos años viendo toros y además siendo protagonista en la Fiesta. ¿Qué toreos le han gustado más?

Ha habido muchos a lo largo de una vida entera. Hombre, me acuerdo mucho de El Viti, que es de Salamanca y uno de los grandes toreros que ha habido; Paco Camino, que tuvo una época dorada en los años sesenta. Creo que esa época no va a volver. Había ocho o diez figuras del toreo y ahora mismo no las tenemos. Ahora hay cuatro o cinco y vale. Estaban El Viti, Camino, Puerta, El Cordobés, Curro Romero, Jaime Ostos y algunos más.

 

Moisés Fraile

¿Qué me dice de los de hoy?

Hoy hay menos figuras. Hay un ramillete de toreros, que, no es que lo tengan copado, es que no salen otros nuevos. Ahora mismo hay chavales como López Simón, Roca Rey, Garrido, una savia nueva que hacía años que no se veía. Hace poco con Manzanares, El Juli y Talavante andábamos al sota, caballo y rey. Hace falta que salga gente nueva que llame al público, porque lo que mantiene la Fiesta es el público.

 

Usted es un testigo y artífice privilegiado de la evolución del toro. ¿Cómo ha progresado en los últimos años?

Hace treinta años era más bruto. El de hoy es más noble y homogéneo que nunca. Es más bravo. Antes también era bravo, pero bruto. Se está seleccionando más por la pureza de la nobleza, de la humillación, del desplazamiento, de la acometividad. Se pretende que sea más fácil crear arte para que el público se divierta. El público no se divierte viendo como un toro mata a un torero en la plaza. Creo que a nadie le gusta. La gente quiere diversión dentro de gozar viendo torear. Para eso el toro debe ser bravo, noble, pero sin ser tonto.

 

Bravura es una palabra que usamos continuamente y, sin embargo, no le asignamos del mismo significado. ¿Qué es para usted la bravura?

Es la lucha del toro hasta el final. Dicen que un toro es bravo en el caballo, y puede ser, pero si otro es medio bravo en el caballo y después se tira media hora embistiendo con el hocico por el suelo…

Se rompe más acometiendo la muleta que en un puyazo. La bravura se mide desde que sale hasta que muere. No sólo es el caballo. Estoy de acuerdo en que hace falta picar, de hecho si no lo haces para la selección en cinco o seis años claudicas. El termómetro de la bravura es el caballo, pero influyen más cosas que el caballo.

 

Es decir, no desparecerá la suerte de varas.

Yo creo que no. Hablo como aficionado, no hay cosa más bonita en esta vida que ver a un toro arrancar a treinta metros al caballo galopando. Le puedes dar diez muletazos extraordinarios por abajo, pero la suerte de varas …

Ahora el toro se emplea más en el caballo. Antes un toro recibía veinte varas, pero no le pegaban, era justo en topetazo. Ahora se mete debajo del peto y algunas veces se tira dos, tres minutos, y no hay quien lo saque.

 

Es decir, que aunque se pique poco, y ya no sea una suerte que atraiga al público, si no se tiene en cuenta la suerte de varas la ganadería naufraga.

Sí. Es el momento de la lidia del cuerpo a cuerpo. Sobre el caballo hay un tío pegando y abajo un animal recibiendo. Ahí se demuestra si es valiente o no es valiente. Si a usted le pegan dos tortas y sale a por el tío es usted valiente, si sale corriendo es usted cobarde.

 

¿Qué es la casta?

La gente saca un poco de quicio todas estas cosas. Va compaginada con la bravura. La casta es la fuerza que unida a la bravura le permite llegar al fin. Es la fuerza corporal para la acometividad. La bravura y la casta, para mi, van unidas.

ganadero el pilar
¿Como cree que será el toro del futuro?

Ahí ya me pilla fuera de juego. Yo que he visto videos de Belmonte, del que se decía que se estaba quieto, y el hombre no paraba. Era una lidia sobre las piernas. De acuerdo que Joselito y Belmonte estuvieron más quietos que los anteriores, pero no tiene nada que ver con lo que hacen los toreros de hoy.

Creo que en el futuro la lidia será más pura, buscando la perfección.


¿Se puede perfeccionar más aún?

Yo creo que sí. Verá, a mi los rejones no me gustan. Antes en la feria de Salamanca había un rejoneador que abría un cartel, pero era caballazo para arriba y caballazo para abajo. Pero ves a estos monstruos de hoy y te dan ganas de … es casi la perfección, ahora torean a caballo. El toreo será más puro, más profundo, no se cómo, porque eso es lo que va marcando la pauta de la vida.

 

Joselito dice que sí es posible la mejora, que hay un muchacho que tiene el valor de José Tomás y el duende de Morante.

Aquí hay un chavalín, el hijo de Vicente Pérez, que quiere ser torero, y en el festival de Julio Robles un becerro le partió una pierna. Andan como locos con sus vídeos. ¿Puede ser figura? Lo que yo haría sería, si es un monstruo, taparlo, y cuando llegue el momento enseñarlo. ¿Triunfará? De aquí a cuando le salgan barbas, delante de dos pitones y 500 kg, a ver si no sale corriendo. Son cosas que no se pueden aventurar. Yo he visto muchos toreros que yo me jugaba la vida por ellos y al final han quedado en el dique seco.

 

En el universo del toro se habla demasiado de pasado, poco de futuro, vivimos de la nostalgia más que de la ambición por ganar el mañana.

Cualquier tiempo pasado fue mejor. Sin embargo el toreo ha evolucionado más y mejor de lo esperado.

 

De los actuales ¿cuáles le gustan?

José Tomás es un monstruo, Morante tiene un pellizco extraordinario, Manzanares es exquisito, Talavante es la pureza, hay cinco o seis figuras que te motivan. Haría falta otra media docena para que la gente se ilusionara.

 

¿Cuáles cree que son hoy los principales problemas de la fiesta?

Son muchos. Un amigo mío lo resume cuando dice que los toros son un espectáculo caro y tremendamente aburrido, y es verdad, una corrida mansa es lo más aburrido que hay. Le reconozco que, no hace mucho, vi gente dormida en el tendido en el sexto toro.

 

Sería muy mala.

Las plazas son además incómodas, quitando Bilbao, Vitoria, Logroño y alguna más. En Cáceres por ejemplo no hay sitio. Deberían ser todas cubiertas. Tampoco hay que soportar 40º de temperatura, eso es inhumano.

Habría que abaratar los precios, la bajada del IVA va a venir bien.

 

Quizá convenga también revisar los costes del espectáculo.

Sin duda. Un novillada sin caballos no necesita tres banderilleros. En las ferias importantes puede pagarse una cuadrilla, pero en las económicas habría que aligerar los costes. Tal y como está planteado hoy es inviable. Hay que buscar una solución porque los costes están limitando el número de espectáculos.

La gente se cree que el ganadero es un señorito y que el picador o banderillero es un proletario. Eso no es. Cuando hay dinero que haya para todos, pero si no lo hay habría que buscar fórmulas que abaraten las cuadrillas. Esto necesita una solución para hacerlo viable.

Al fin y al cabo si esto se va a pique los ganaderos echamos manso y nos evitamos problemas. No es lo mismo tener manso que bravo, pero de perder dinero la gente se cansa. En pocos años han desparecido la mitad de las ganaderías de bravo.

 

moisés fraile

¿Cómo ve la amenaza política que se cierne sobre la Fiesta?

No lo entiendo. Que cuatro o cinco señores, como por ejemplo en Vitoria, que no han ganado las elecciones, tengan que unir a ocho o diez partidos para esta maniobra…

Eso no es la mayoría. Deben respetar lo que piense la gente. Dicen que ésto es franquista, como la bandera, pero la inventó Carlos III. Los toros no son del PSOE, ni del PP, ni de “el Coletas”, son del pueblo. A unos les gustan y a otros no. Algunos políticos cuando quieren dar el do de pecho se les ocurre decir que van a prohibir los toros. “Yo prohíbo los toros porque me sale de los cojones”, como el de Cádiz, que también anda jodiendo la marrana. La política no tiene nada que ver cono los toros. Igual que no se meten con el fútbol que no se metan con los toros.

 

Sin embargo donde la Fiesta es fuerte la política no la ataca. Pamplona y Vitoria son parecidas en lo demográfico y cultural, y sin embargo la realidad taurina es muy diferente.

Espero que no se les ocurra. Como en Mallorca ahora, que quieren mutilar el rito. La humanidad se está deshumanizando y se está animalizando. Eso me causa hasta dolor, que se ame más a un perro que a un mendigo que está muriendo. Eso lo he visto, gente que se alarma porque atropellen un perro, y pasa junto a un mendigo que se está muriendo con absoluta indiferencia.

 

¿Cree que tiene futuro el toreo?

Yo creo que sí. Se ha intentado prohibir muchas veces, y de hecho han estado prohibidos. Sin ir más lejos, en la época de Franco se intentó prohibir el Carnaval de Ciudad Rodrigo, 36, 37, 38. Y la gente con dos cojones dijo que no. Y Franco se echó atrás. Algunos Papas también, pero por mucho que hayan armado la Fiesta de los toros ha seguido siempre.

 

Le veo con plena confianza.

Yo sí, hay muchos aficionados. Estos animalistas, que son unos animales, no se dan cuenta que el día que se prohíba el toreo el bravo desaparece. ¿Qué es mejor, que viva lidiando o que desparezca? Una vez vino un equipo de televisión a grabar aquí un reportaje, y un cámara era del PACMA. Después de una mañana en el campo, justo antes de comer, cogió su carnet del PACMA y lo rompió delante de mi. Decía “ésto no es lo que me habían contado”

 

Comprobó los privilegios del toro.

Yo tengo también cochinos, y desde que nacen hasta que mueren no ven el sol. El toro se tira cuatro o cinco años viviendo como un marqués. El semental aún más, y si gana el indulto, los quince o dieciséis años que dura su vida son regalados. A un pollo lo meten en una granja y a engordar, y una gallina a poner huevos. Cuando esta gente se de cuenta cambiará de idea, pero creo que no lo hemos sabido explicar, nos ha faltado comunicación, nos hemos encerrado demasiado en nosotros mismos.

La gente ya se está empezando a concienciar. Yo lo noto en las visitas que hacen a la ganadería y comprueba si es cierto o no lo que le cuentan.

 

El toro, visto con parámetros objetivos, es el animal más privilegiado de la historia.

Desde hace miles de años el cometido del toro es crear espectáculo. En Creta y en Roma ya se empleaban para esto. Salían con gente a luchar. Yo imagino que entonces también vivirían en libertad como ahora.

 

Es necesaria una terea de divulgación de esa realidad.

Recuerdo que hace años en Salamanca se pusieron de moda los toros, la feria comenzaba el día 12 y terminaba el 21. Hacía falta recomendación para conseguir una entrada. Se puso de moda, la gente iba, las mujeres se ponían muy guapas, los señores lo mismo, con un clavel en la solapa. Hará doce o catorce años se daban siete u ocho corridas de toros. Con llenos espectaculares.

 

¿Cree que esta feria se puede a recuperar?

Yo creo que sí. Ahora en Madrid hay 30 días de toros. Faltan más toreros para que los carteles sean más interesantes. En un partido entre el Madrid y el Barcelona está el campo lleno, en uno entre el Salamanca y el Alavés están sólo el presidente del Salamanca y el del Alavés. Hay toreros que no interesan, los que no son figuras. Piden oportunidades pero tienen que ir ganando poco a poco en plazas inferiores hasta dar el aldabonazo para llegar a ser figura. No tienen que ponerles obligatoriamente por ser toreros locales. Hay muchos casos como Ojeda, Ortega Cano, que han salido desde abajo, han despuntado en cuatro o cinco tardes importantes y se han hecho figuras del toreo.

 

¿Cuáles son sus primeros recuerdos relacionados con el toro?, porque usted es de estirpe ganadera.

Tuve la suerte de que mi padre era un gran aficionado y nos inculcó, al igual que yo hago con mis hijos, la pasión por el campo y por el toro. De chico recuerdo que el día de Reyes, todos los años, había un vestido de torero. Cosas que hacían para que tuviéramos ilusión por el toro bravo. Hacía las fiestas los domingos para que nosotros pudiéramos venir.

 

Moisés Fraile

Heredó además una parte de la ganadería familiar, de encaste Atanasio. Luego vendió y compró Aldeanueva El Raboso.

Tiene una fácil explicación. Éramos cuatro hermanos ganaderos. Juan Luis compró lo de Graciliano. Nosotros teníamos lo de El Puerto de San Lorenzo en otra sociedad a parte. Cuando partimos estábamos Nicolás, Lorenzo y yo. Yo veía que este encaste, en aquel momento, no funcionaba muy bien. Hubo toros de El Puerto buenos, pero era una ganadería de segunda fila. Si iba a Madrid había problemas con los toreros. Mis hermanos apostaron por lo de Atanasio y yo compré Aldeanuva para diferenciarme un poco de ellos. Yo era el pequeño de los hermanos y no quería estar pendiente de que ellos vendieran sus toros para después vender yo los míos. El Puerto y Valdefresno iban a ir por delante, así que busqué una solución en una ganadería que no tuviera nada que ver con El Puerto de San Lorenzo. Busqué la libertad con una apuesta fuerte, ya que en caso contrario creo que habría tenido que desaparecer como ganadero. Porque con un solo encaste no podíamos haber lidiado, como este año, los tres en San Isidro. Ha habido años en que hemos lidiado los cuatro en algunas ferias, como Salamanca o Madrid. Eso es porque había Graciliano, Aldeanueva y dos de Atanasio Lisardo. Ahora me siento libre por la diferencia.

 

¿Y acertó?

Acerté, que no es fácil.

 

¿Qué les pareció a sus hermanos?

A Lorenzo, el día que compré, sólo le faltó pegarme. Decía “con lo bueno que sale ahora del de El Puerto ¿para que compras otra cosa?” Yo le dije que quería diferenciarme de mis hermanos y lidiar en todas las plazas.

 

¿Cómo ve ahora lo de Atanasio?

Lo de El Puerto es una gran ganadería. Todos los años salen toreros por la puerta grande de Madrid. No les niego su mérito, y yo además mantengo una poquitas vacas de lo de El Puerto, del hierro de Moisés. No lidio porque tengo problemas para venderlos, entonces los mato a puerta cerrada o los vendo de utreros. Es una gran ganadería pero por circunstancias de la vida los toreros no la quieren. Entonces te tienes que moldar.

 

¿Qué hay que hacer para ser un ganadero de figuras?

Lo primero buscar el tipo de toro que realmente te gusta, y hacer tu ganadería con arreglo a ese modelo. Después ir dando gusto a los tres protagonistas, que son el público, el empresario y torero. No se puede ir en contra de corriente. Ésto hay que mantenerlo y si te van mal las cosas es muy caro, te buscas la ruina. Como te quedes en el campo con ocho corridas de toros un año y otro año …. Y eso le ha pasado a mucha gente.

Un ganadero lo primero que tiene que tener es suerte …

 

¿Suerte?

Suerte. Que en los sitios clave, los días clave salgan las cosas como tienen que salir.

Luego mucha afición y mucho trabajo.

 

El trabajo y la constancia.

Yo no concibo un ganadero que viva en Madrid y deje la ganadería en manos de unos señores, mayorales, vaqueros, que serán gente extraordinaria, pero el ojo del amo engorda al ganado.

No se si me entiendes.

 

Perfectamente. Me sorprende que lo primero sea para usted la suerte. Parce que el trabajo y la planificación son más prioritarios.

Todo lo que tu quieras. Pero suerte. Tu vas a Madrid, Manzanares le corta las orejas a un toro, la corrida sale buena, y ya estás ahí.

 

La lidia también influye.

Así es. Algunas veces se hace mal, no voy a decir nombres, pero si el toro tiene doscientos muletazos, tu le vas a dar cincuenta, y le has quitado ya 45 por malos capotazos: ruina. Ese toro no vale. Un puyazo en la paletilla, exceso de sangrado, algunas veces hacen que el toro se eche, no por falta de bravura, sino por agotamiento.

 

Es muy difícil que se conjuguen todos los elementos.

En otras manos habrían sido toros de triunfo. Por eso digo que es suerte. Cuando le compré a Pepe Raboso, a quien yo apreciaba mucho, me dijo eso: “Moisés, que tengas suerte”

A ver si me explico, suerte de que los toros sean buenos, pero suerte también de que los toreros hagan grandes faenas y no pinchen.

 

Es decir, que la suerte es condición necesaria pero no suficiente.

Claro. Hay que tener suerte, pero con una base.

 

moisés fraile

Saber del toro y seleccionarlo adecuadamente es muy difícil.

Uno de los críticos más importantes me decía en Madrid tras mi corrida que no hubo suerte. Ningún cronista decía que los toros fueron mal picados y mal lidiados por los banderilleros. No se dice que sean malos, es que ese día no lo hicieron bien.

 

Exacto.

Cada ganadero tiene su estilo. Algunos en la tienta llenan tres folios por cada vaca, a mi me vale con pocas palabras. Buscar la bravura, buscamos lo mismo pero por diversos caminos.

 

En su caso ¿tiene influencia la intuición?

No hay que obsesionarse con la perfección. Algunas veces una vaca hace algunas cosas buenas y confías en ella, aunque le falte algún matiz. No te lo puedo definir, pero es una cierta corazonada.

 

Para complicarlo más están los veedores ¿son muy molestos?

Te voy a decir una cosa, tengo un hijo, al que conoces, y una hija que es médico y vive en Salamanca. Entre los dos se conjuran de tal manera que los veedores les dan el visto bueno a lo que ellos hacen. Y se lo reconocen además.

 

Eso es un auténtico privilegio.

Claro. Y tiene mejor ojo la hija que el hijo, aunque está menos tiempo en el campo.

 

¿Qué figuras viene aquí a tentar?

Por aquí vienen muchos. José María Manzanares el que más, pero también López Simón, Roca Rey …

 

José Tomás, cuando está en activo también.

Así es. Yo además ante ese torero me descubro, especialmente después de la cogida de Aguascalientes. Es al que he visto con mayor afición. Tuvo un grandísimo mérito reapareciendo después de aquello.

 

Hay ganaderías hechas a criterio de una figura del toreo. ¿Qué opina de ese modelo?

No lo comparto. He dicho desde el principio que yo crío un toro para tres clientes: empresa, público y torero. A mi no me influye lo que me diga un torero. Muchos son amigos, como Manzanares y José Tomás, matan lo nuestro cuando les interesa y todos contentos. El día que ellos se vayan, si he hecho un toro para ellos, yo me los tengo que comer. Yo me guío por lo que a mi me gusta.

 

¿Qué fallo nunca le perdonaría a un toro de su hierro?

Un toro puede salir bueno, puede salir malo, puede salir un hijo de puta, pero lo que no le perdono nunca es que se caiga. Es cuando me pongo de más mala leche y paso vergüenza. Cuando el toro se cae se cae la Fiesta. Esto le puede pasar a cualquiera. A mi me salen toros buenos y toros malos, como a todo el mundo, pero que se caiga me puede.

 

Malos salen en todas las casas.

Nos pasó una vez en Santander con un toro que le tocó a El Fandi. Las pasó putas.

 

La prensa algunas veces magnifica estos sucesos.

A mi me da igual lo que ponga la prensa. Hoy se lidia una de Victoriano del Río en Madrid, y a las nueve de la noche todo el toreo sabe cómo ha salido, sin necesidad de leer la prensa. Entre los taurinos se habla, al margen de lo que pongan los periódicos.

 

Es un círculo muy estrecho.

Nos conocemos todos y las cosas se saben a los diez minutos.

 

La principal virtud de un toro.

Prontitud, humillación y durabilidad.

 

Grandes virtudes las tres.

Dentro de esto está también que se mueva, que se mueva bien, con estilo.

 

Usted va a la plaza a ver sus corridas. ¿Lo pasa mal?

Pues mira, en Madrid, por ejemplo, lo pasé mal porque vi que era una corrida de toros buena y la estaban estropeando.

Hay otras tardes que sufres porque las cosas no salen como tú deseas que salgan, pero ese día vi que los toros no tenían la culpa, y que la prensa me iba a poner a parir, aunque como te digo los taurinos saben entender estas cosas. Pero te jode tener un producto bueno y que te lo estropeen, sabiendo que la gente ha pagado para ver torear, y si no hay toro el responsable soy yo.

 

Me consta que con los empresario su relación es buena. ¿Les pagan dignamente? ¿Se han recuperado los precios anteriores a la crisis?

Los empresarios han abusado mucho, mucho, mucho. Hacían proposiciones muy deshonestas. Nosotros hemos podido defendernos, con los mismos precios, y no lo hemos notado mucho, pero se de casos muy duros.

No pongas el mes porque todo se sabe. Un empresario tiene comprada una corrida por siete u ocho millones de pesetas, y llama al ganadero quince días antes y decirle “Fulanito, de lo que hemos hablado nada, te doy cuatro millones de pesetas por la corrida. Tengo otro que me la da en tres y medio y te respeto haciéndote un favor”

 

Vergonzoso.

Y el ganadero le dijo con dos cojones: “Mis hijos, mis nietos, mi mujer, y yo tenemos para comer, cómpreselos a otro” Creo que eso es abusar porque debe prevalecer la palabra. Tampoco son Ferias en las que haga falta quitar el dinero a los ganaderos.

 

¿Estando ya anunciado en los carteles?

No, sólo apalabrado. Pero eso no se puede hacer. Los toreros son conocidos, pero la gente ignora de qué ganadería son los toros, y de eso se aprovechan.

 

¿Han abusado también de los toreros?

También, ha habido mucho abuso.

 

¿Ha tenido problemas de impago?

Yo siempre que he lidiado he cobrado, aunque el último que cobra es el ganadero. Primero los toreros por orden de antigüedad y luego el ganadero. Sí que alguna vez me han echado para atrás alguna corrida pese a estar apalabrada y aprobada por los veterinarios, y claro, les he dicho de todo menos guapos.

 

Afortunadamente usted, y la inmensa mayoría de los protagonistas del toreo, son gente pacífica.

En los toros no se pega nadie, pocas veces he visto yo una bronca. No se entiende que unos hijos de puta, porque no tiene otra expresión, quieran dominar un país y quitarnos nuestra cultura y nuestras tradiciones. De esto vive además mucha gente. Aquí trabajamos ahora diez personas. Para ganado macho con uno en cada finca me sobraba.

 

Lo esencial es la afición y el amor a este majestuoso animal.

Sin duda. Se necesita mucho manejo con lo bravo. Con lo manso empiezo a trabajar a las ocho y a las doce ya estoy tomando café en el pueblo. Con lo bravo siempre hay faena. Moverlos, apartarlos, arreglar alambradas, todas las horas de trabajo son pocas. Pero aquí seguiremos, con lo que nos gusta.

 

Moisés Fraile

Y que sea por muchos años. Gracias Don Moisés por su amabilidad y por compartir con todos los seguidores y amigos de Toro Cultura su conocimiento y su experiencia.

Gracias a vosotros y saludos para todos.

 

 

Javier Bustamante para

Toro Cultura

Leo Valadez abre la puerta grande de Logroño

Salían alegres los novillos de La Quinta de toriles con su mirada de azabache, sus capas cárdenas y su bruñida cornamenta y ya estaban pidiendo fiesta a quien supiera dársela. Trapío de corrida de toros y comportamiento diverso, mas nunca insulso, pues hubo bravura en los turnos tercero y cuarto, y mansedumbre geniuda en el quinto, que añoraba la dehesa, y allí nadie se aburrió.

Enfrente una terna que, con distintos estilos, plantó cara y demostró que quieren forjarse como toreros asumiendo las dificultades que entraña la empresa.

Leo Valadez está a tres semanas escasas de doctorarse y eso exige técnica y decisión de las que hizo gala en el coso de la Rivera. Pasó a su primero al natural y en redondo, ensayó estatuarios y se tiró a matar con verdad, resultando cogido sin consecuencias aparentes. En su siguiente turno lanceó a la verónica, por chicuelinas y lopecinas, se hincó de rodillas en el platillo de la plaza y trasteó con solvencia, en una faena de entrega, finalizada con manoletinas y una excelente estocada que el publico y el placo premiaron con dos apéndices, lo que le franqueó la puerta grande.

Alfonso Cadaval sorteó un lote complicado pues su primero distraído embestía sin convicción, casi siempre con la cara alta, y el diestro sevillano hizo una faena pinturera, con pasajes inspirados y regusto torero. El que hizo quinto era manso de libro, y desarrolló un instinto guerrero basado en el genio que lo convirtió en un novillo difícil y deslucido. Llegó al último tercio muy entero y con la comprensible intención de coger, y cuando el público de la Ribera esperaba una lidia clásica de aliño y una estocada de recurso se encontró con una faena pulcra y dominadora. Pudo al utrero, pisando terrenos comprometidos, sorteando derrotes y aviesas miradas, lo mató al primer intento y ganó una meritoria oreja.

Toñete logró un trofeo tras una faena intermitente al tercero, a la que le faltó reposo, y mostró mayor firmeza en el que hacía sexto, al que pasó por ambos pitones con inteligencia y suficiencia técnica, confirmando su condición de novillero valeroso que promete tardes importantes.

Hubo sobre el dorado albero logroñés novillos interesantes, dos de ellos de encastada bravura, y aspirantes a matadores que dejaron impronta de querer, y también de poder.

 

Reseña:

Plaza de Toros de la Ribera de Logroño, dieciocho de septiembre de 2017, menos de un cuarto del aforo cubierto en tarde de tiempo variable.

 

Novillos de La Quinta de excelente presentación, en tipo santacolomeño, finos de cabos, degollados, en capas cárdenas y entrepeladas. Todos ovacionados de salida, especialmente en sexto, un cárdeno de armónica lámina. Primero: Un puyazo y un picotazo; flojo y noble. Silencio al arrastre. Segundo: Un puyazo y un picotazo; noble con muchos pies. Silencio. Tercero: Dos duros puyazos, bravo. Ovación. Cuarto: Dos puyazos; bravo. Vuelta al ruedo. Quinto: Cuatro picotazos, dos de ellos en la querencia; distraído, manso y geniudo, con vocación de coger. Pitos. Sexto: Dos duros puyazos; distraído y deslucido. Silencio.

 

Leo Valadez, de grana y oro: Pinchazo resultando cogido y estocada (vuelta al ruedo). Estocada de ley (dos orejas).

 

Alfonso Cadaval, de rioja y oro: Estocada desprendida (vuelta). Estocada trasera (oreja).

 

Toñete, de azul Bilbao y oro: Estocada (oreja). Pinchazo, estocada y dos golpes de descabello (silencio).

 

Incidencias:

Primer festejo de la Feria de San Mateo 2017

Leo Valadez fue prendido por el primer novillo sin consecuencias aparentes. Salió a hombros por la puerta grande.

 

Javier Bustamante

para Toro Cultura