Manzanares

Cantidad.

El eterno debate sobre la preeminencia de la calidad sobre la cantidad quedó ayer perfectamente plasmado sobre el dorado albero del coso de la Ribera. Tres matadores de la fila dos alternaron con seis toros de dos ganaderías venidas a menos. Tres mil personas instaladas sin apreturas en los tendidos y tres orejas en los esportones de los espadas. Quince centímetros de herida en la pantorrilla izquierda del segundo de turno, y lo más notorio: cientos de pases con que entretener al bondadoso público riojano.

Esa es la medida de la mayoría de los festejos que se anuncian con alarde gráfico en cuantas plazas componen el orbe taurino.

La simple observación de la estadística invita a pensar que la corrida respondió a las expectativas y que los aficionados saldrían de la plaza complacidos por lo acontecido en el ruedo. Sin embargo la Tauromaquia no atiende a números, sino a emociones, y emociones hubo pocas en la segunda sesión de la feria de San Mateo.

No podrá achacarse a los valerosos diestros falta de actitud, pues Paco Ureña,  Juan del Álamo y Joselito Adame son toreros con vocación y entrega irreprochables, mas la calidad brilló por su ausencia, y la corrida transcurrió por el derrotero de la vulgaridad rayando en la nadería, sin que queden registarados en la memoria de los aficionados lances dignos del recuerdo.

La explicación a este desenlace se encuentra en el capítulo de los intangibles, en el que es preciso anotar que la corrida de Torrehandilla y Torreherberos mostró falta de raza, que el ambiente en la plaza era de poca expectación, que la mayoría de los pases fueron hacia fuera y que el valor no necesariamente confiere torería.

El festejo celebrado ayer en el moderno coso riojano engrosó la estadística de la temporada, si bien no honró la memoria de la Tauromaquia.

Reseña:

Plaza de toros de Logroño, un cuarto de entrada en tarde calurosa.

Toros de Torrehandilla y Torreherberos, bien presentados, desrrazados y manejables.

Paco Ureña: Oreja, silencio y oreja.

Joselito Adame: Palmas al retirarse a la enfermería en el único que mató.

Juan del Álamo: Oreja y silencio.

Joselito Adame fue corneado por el segundo toro cuando lo pasaba de muleta con el siguiente parte médico: ‘Herida por asta de toro en el gemelo de la pierna izquierda que provoca gran destrozo en la musculatura y no afecta a vasos nerviosos. Intervenido bajo anestesia general con reconstrucción de la zona, sutura y drenaje. Pasa a la Clínica Los Manzano. Fdo. Miguel Fernández’.

 

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