Valores del toreo para emprendedores y profesionales en Bilbao

La Plaza de toros de Vista Alegre de Bilbao ha sido el escenario escogido para celebrar un seminario sobre “Valores del toreo para emprendedores y profesionales” los días 17 y 18 de noviembre del presente año.

Organizado por la asociación de alumnos del Master en Gestión de Empresas de la Universidad del País Vasco ha contado con la asistencia de doce profesionales de la economía, la medicina, la psicología, el derecho y la ingeniería, comprometidos con sectores diversos, como la informática, la sanidad, la ganadería, la gestión de empresas de servicios, la alimentación y el institucional.

Con la impartición de Javier Bustamante, consultor y formador en Marketing e Innovación con 25 años de experiencia, se han desarrollado dos sesiones dinámicas y participativas, en las que se ha establecido un claro paralelismo entre la comprometida misión del torero y la complejidad de la gestión de las empresas representadas por el grupo.

Valores como la superación del instinto, la pasión, el respeto, el sentido estético, la perseverancia, la concentración, la superación de la adversidad, la asunción del riesgo absoluto, la visualización del resultado y la confianza se han presentado en base a las experiencias y testimonios de los toreros como Joselito, Belmonte, José Tomás, Morante de la Puebla, Iván Fandiño o Curro Díaz; para dotarlos después de un enfoque técnico y científico con las propuestas de reconocidos expertos, como Antonio Damasio, Daniel Kahneman, Martin Lindstrom o Roger Dooley.

Como resultado del seminario cada participante redactó su propio Plan de Mejora Personal, basado en la pasión y el arte del toreo, y en la técnica y la ciencia de la gestión de equipos.

La Plaza de toros de Bilbao se erige así como pionera en el desarrollo de nuevos formatos que difundan la cultura y los valores del toreo, necesarios para ganar el futuro.

En los próximos meses el seminario se celebrará en otras ciudades, para poner el método de mejora al alcance de todos los profesionales interesados en hacer suyo el vital referente del torero.

 

Francisco Montes

para

Toro Cultura

La importancia de honrar a los héroes

 

La naturaleza del héroe

Un héroe es un ser que encarna los valores de una sociedad, se enfrenta a situaciones críticas con valentía, es capaz de realizar acciones admirables y beneficiosas para el colectivo y, gane o pierda en su epopeya, muere finalmente con arrojo.

Los héroes mitológicos lo son por ser sobrenaturales; los épicos tienen carácter puramente humano. Los primeros son hijos de dioses o semidioses, mientras que los segundos se significan por varios elementos comunes, que conforman su singular naturaleza.

Para acceder a la categoría de héroe es necesario recorrer un camino difícil y angustioso, un camino pleno de amenazas y de privaciones que, como la vida misma, siempre termina en tragedia.

 

El trayecto del héroe

El héroe ha sorprendido en su niñez al mostrar capacidades insondables que le permiten realizar hazañas asombrosas.

Es honesto, valiente, entregado a su estirpe, seguro de si mismo, y perseguidor de sus objetivos con inusual determinación, sin reparar en dificultades ni obstáculos.

Siempre tiene un antagonista con quien libra encarnizadas batallas, al borde mismo del abismo, mas vence siempre, salvo en la contienda final, y retorna victorioso a su entorno natural.

Porta un arma que le da carácter y notoriedad, un arma que le identifica y de la que, a menudo, toma el nombre.

Es un ser superior que, sin embargo, es capaz de ponerse al nivel del común de los mortales, por lo que genera simpatía e adhesión con su gente.

Es portador de un coraje inverosímil, que le faculta para abordar las vicisitudes de su epopeya y asumir su destino con gallardía.

No tiene miedo a la muerte ni rehuye los riesgos, ya que su existencia está al servicio de una causa mayor, que es la supervivencia de su grey, y la perpetuación de sus valores.

Es utópico, consciente de que la meta es imposible, mas cada paso que se logre es un avance hacia el estado de perfección.

Un héroe es, por tanto, un ser venerable, distinto del mártir, que sufre e incluso muere por defender un ideal, mas sin los valores que porta el héroe, ni la épica con que afronta la adversidad. Tampoco las personas muy capacitadas que emprenden grandes metas pueden considerarse héroes, puesto que no existe arrojo, identificación social, encarnación de valores ni muerte.

La palabra héroe ha sido banalizada y, en cierto modo, desprovista de su profundo contenido, si bien el héroe, según la acepción más pura del término, es un ser magnético y sublime, digno de la mayor de las consideraciones.

El rostro del torero. Toro Cultura.

 

El precio

El ascenso al olimpo tiene un precio exorbitante: sacrificar la vida propia superando los instintos humanos más básicos, a fin de preservar a las personas, o bien su esencia cultural. El héroe practica una suerte de inmolación, algunas veces provocada por él mismo, otras veces asumida, las más sobrevenida por las amenazas que voluntariamente acepta. Es un precio absoluto, el mayor de los posibles. El héroe se desprende de su más íntima esencia y de su futuro en un acto de conmovedora entrega.

 

El héroe ha de formarse y esculpir su carácter en el sacrificio, en la abnegación y en la más refinada filantropía. Afronta batallas aparentemente perdidas, y se enfrenta a enemigos formidables, indómitos, cercanos en algunos casos a la propia divinidad.

 

El valor

Un héroe es el patrimonio más valioso que puede tener un colectivo humano, pues es el más alto exponente de los valores grupales, los reafirma, los exhibe, e inspira a las generaciones sucesivas.

Un héroe fomenta la transmisión oral y escrita de los hechos del pasado, creando tradición y, en muchos casos, también un mito.

Cualquier movimiento social, cultural o político anhela su propio altar habitado por sus titanes. La muerte, un solo muerto, purifica cualquier credo y le otorga trascendencia. Una revuelta popular no se consagra hasta que no muere algún militante ejerciendo la lucha. Una prueba atlética no se engrandece mientras que ningún corredor ofrende su vida en el esfuerzo. Una montaña no es admirable hasta que no se cobra la vida de un experto escalador. La cara de la muerte ha fascinado al hombre desde que tiene consciencia de su propia trascendencia y del desafío que supone soportar su mirada fría y monocorde. El héroe la vence en su derrota final, pues adquiere la condición de inmortal en la memoria de su linaje.

Foto @VictorBarrio

 

Los héroes del toreo

La figura del torero reúne, en lo esencial, las condiciones necesarias para erigirse en héroe virtual. Sólo la muerte en el ruedo le otorga de forma definitiva ese status. La muerte de un matador no es un accidente, más bien al contrario, forma parte del argumento de la Tauromaquia, que es una lucha cruenta entre la fuerza brutal, desatada del animal, y el conocimiento y la inteligencia del hombre. La ortodoxia del toreo no pretende limitar los riesgos vitales, sino perfeccionar un arte ancestral que permite burlar la certeza de la muerte con galanura. El toreo tiene todos los aditamentos para mitificar las gestas celebradas en el ruedo y convertirlas en leyenda. El santoral taurino consagra varios cientos de héroes. Un siglo atrás la pérdida de la vida de un hombre en las astas de un toro conmovía a la sociedad que se movilizaba, lloraba y glorificaba al caído por la recreación del rito, surgía la lírica, y se ponía en marcha una imparable leyenda. Las culturas se sustentan en mitos y creencias compartidos. Su preservación depende la solemnización a que se sometan. Las culturas más longevas son aquellas que han sido capaces de ensalzar a sus héroes, referentes de sus valores, y compartir con emoción las leyendas que engendraron.

Ignorar a los héroes es la actitud más letal que puedan adoptar los creyentes en cualquier credo. El toreo moderno está muy cerca de ningunear a sus legítimos héroes. Tal vez porque comience a temerse la estética de la muerte.

Honremos a los héroes del toreo por los méritos contraídos, y por la asombrosa capacidad que tienen para explicar sin palabras los arcanos trascendentes de la Tauromaquia.

Honremos la memoria de Víctor Barrio haciendo realidad su sueño más querido.

Honremos a Iván Fandiño difundiendo y perpetuando sus valores.

Honremos a todos los que han hecho más grande la fiesta de los toros, y al hombre un ser más admirable.

 

 

Javier Bustamante

Para Toro Cultura

Museo de la Plaza de Pamplona, una experiencia en todos los sentidos

El nuevo Museo de la Plaza de Toros de Pamplona se revela como un modo de mostrar la Tauromaquia moderno, tecnológico y multisensorial. Su original concepto permite a muchos descubrir los arcanos del toreo, y convertir la visita en una experiencia transformadora.

La Casa de Misericordia ha invertido más de 200.000 euros en un proyecto concebido por el reconocido arquitecto y miembro de la Junta Fernando Redón, lamentablemente fallecido antes de ver su obra acabada, que logra emocionar a los visitantes, y convertirse en una vivencia memorable.

Museo Taurino Plaza Pamplona

El museo, lejos del modelo tradicional que exhibe cabezas de toros, estoques y añejos trajes de luces, acerca al visitante de forma tangible a las diversas Tauromaquias, dentro de un espacio mágico, como es la plaza pamplonesa, que es otra de las protagonistas de la visita. Proyectada en 1920 por Francisco Urcola según idea original de Joselito, es construida en estilo neoclásico, con puros elementos jónicos y dóricos, e inaugurada en 1922 con gran éxito. En 1966 es remodelada por Rafael Moneo, ampliando su aforo hasta las casi 20.000 localidades, siendo el mayor coso de España, tras la Monumental de Las Ventas de Madrid.

Recorrer La Estafeta, doblar la curva de Telefónica, bajar la rampa de acceso a la plaza y encontrarse los portones abiertos es lo más parecido a correr un encierro sin toros. Una vez bajo tendido, justo en el estrecho pasillo que conduce al ruedo, se proyecta un audiovisual sobre las tres paredes del recinto que reproduce con asombroso realismo las carreras que llevan a los corredores hasta este punto, para muchos angustioso. La recreación es espectacular, con tres proyectores simultáneos que dotan a las escenas de gran crudeza, realzado por un sonido envolvente, elaborado a partir de cientos de registros obtenidos en el transcurso de los encierros pamploneses, que mezcla gritos de sorpresa, alegría, admiración y pavor.

Con el pulso aún acelerado por la proyección, los visitantes acompañados por un monitor, cruzan el ruedo pisando el mítico albero, o bien ganan la puerta de los corrales recorriendo el callejón. Pueden palparse los tableros de madera grana y las troneras en las que los dobladores se resguardan en el estertor del encierro, y observar las astillas de los burladeros provocadas por los derrotes del toro.

Museo Taurino Plaza Pamplona

La visita a los corrales, tantas veces mostrados por televisión, descubre una nueva dimensión del espacio en el que los toros serán sorteados y enchiquerados, y muestra a través de visores, la recreación tridimensional de las estancias de los bravos en este lugar.

El recorrido continúa por las cuadras, habilitadas con elementos abatibles para mostrar dos nuevos audiovisuales.

El primero versa de manera didáctica sobre la vida del toro en el campo y su crianza, y ha sido grabado en las fincas de Miura, Jandilla y El Parralejo, divisas asiduas a la Feria del Toro.

Museo Taurino Plaza Pamplona

El segundo se muestra en una cuadra contigua aún mayor, provista de los comederos y las barras separadoras de los espacios para los caballos de picar, y alberga en su parte posterior la naturalización del toro Coquinero de Jandilla, lidiado en esta misma plaza. La proyección simultánea de imágenes en diez pantallas de diversos tamaños se centra en el perfil de la plaza Monumental, los preparativos para la corrida, los tercios de la lidia y sus protagonistas. De nuevo el sonido asume un papel sustantivo e intensifica la espectacularidad de las imágenes. El visitante tiene también la ocasión de disfrutar de catorce columnas de fotografías luminosas que glosan la historia de la plaza, así como de un plano que reproduce en recorrido del encierro que muestra el sentido de avance de la manada en tiempo real, ilustrado con imágenes históricas de cada tramo. Junto a la salida del recito existen pantallas que reproducen carteles anunciadores de la “Feria del Toro” y de las “Fiestas y Ferias de San Fermín” que abarcan un siglo de historia viva del toreo en Pamplona, muchos de los cuales son litografías magistrales.

Museo Taurino Plaza Pamplona

La visita incluye la posibilidad de observar dos de los lugares sagrados del coso: la sala de toreros y la capilla, espacios mágicos y venerables, cuyas paredes son testigos cada año de escenas de gran concentración y enorme carga emocional. Cientos de toreros, entre ellos todas las figuras, se han conjurado aquí con la vida, y han tenido meditaciones trascendentes, cada uno según su propio credo. Conmueve pensar en cuáles habrán sido los últimos pensamientos que habrán merodeado por la mente de Belmonte, Manolete, Ordóñez, Bienvenida, Paquirri, Manzanares, El Yiyo, José Tomás, Enrique Ponce, Padilla, El Juli o Morante de la Puebla antes de pisar el albero.

Quien crea que ya lo ha visto todo encontrará aún una sorpresa más. El visitante puede acercase a la puerta de chiqueros, tomar un capote profesional, sentir su peso y firmeza, acariciar su recio percal, dibujar lances en el aire y acercarse a la imponente silueta de un toro de Miura, disecado de cuerpo entero, que emerge de la tiniebla de toriles para dar lidia.

Mariano Pascal, miembro de la Junta de la Casa de Misericordia, organismo benéfico organizador de la Feria, recibe a Toro Cultura a las puertas de la Plaza y, además de acompañarnos amablemente en la visita, nos facilita otros datos de gran interés para los aficionados: “El perfil de los visitantes es mayoritariamente internacional, ya que un 70% proceden del extranjero, siendo los más numerosos los franceses, alemanes y holandeses. También existe ya una experiencia con turistas chinos y japoneses, que entienden perfectamente la muestra y quedan gratamente sorprendidos. El museo emplea en este momento a cinco personas que atienden a cerca de doscientas personas al día”

Museo Taurino Plaza Pamplona

La Casa de Misericordia es ambiciosa, y tiene como objetivo conseguir “60.000 visitas anuales, tantas como la catedral de Pamplona, referencia turístico local”

El museo es un organismo vivo, en continuo cambio evolutivo, pues pese a que lleva sólo un mes abierto, ya existe un concurso de ideas para ampliarlo y perfeccionarlo.

“El objetivo -continúa Pascal- es mantener el coso activo todo el año, acercar la Feria del Toro a los aficionados de todo el mundo, y difundir la Fiesta entre los miles de visitantes que anualmente se dan cita en la capital navarra”.

El horario de visita comienza a las 10:30 y continúa de forma ininterrumpida hasta las 19:30. El precio de la entrada es de cinco euros, si bien existen descuentos para grupos, menores y otros colectivos.

Esta experiencia demuestra que la dimensión cultural de la Tauromaquia interesa en todo el mundo, y que cuando se pone en marcha un proyecto ambicioso y bien concebido, es además rentable.

 

 

Javier Bustamante

Para Toro Cultura

 

 

Cómo recuperar la raíz popular de la Fiesta

Javier Núñez es un ganadero de abolengo que dirige en la actualidad el hierro de La Palmosilla con un enfoque innovador y fundamento científico. Hombre emprendedor, profundo conocedor de la historia del toreo, la genealogía del toro y su biología, estudia la situación del toreo y propone una solución tan factible como necesaria: la recuperación de los espectáculos menores como germen de las grandes ferias.

 

Los datos son elocuentes, ya que según un informe que presentó en la Venta de Antequera ante la incipiente Fundación Toro de Lidia en enero de 2016:

“Del total de 2.890 plazas de tercera categoría que existen en España, tan sólo 394, han organizado algún tipo de festejo, y de éstas tan sólo 144 han dado novilladas picadas haciendo un total de 199 las celebradas en plazas de tercera categoría en la temporada 2014”

 

Sus estudios sobre la materia ahondan en el problema y llega a estimar otros datos aún más abrumadores:

 “En relación a novilladas sin caballos, festivales sin picadores y clases prácticas, no he encontrado una estadística fiable. Unos dicen que son entorno a 300 otros 450. Tomando la mayor nos arroja la cifra de que en España hay unas 2000 plazas de toros que no han organizado ningún espectáculo”

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Huye del tópico, que tanto daño hace a la Fiesta, cuando afirma sin ambages:

“Ese eslogan de Pablo Lozano de que sin toros no hay fiesta, ya no es cierto. Hay muchas poblaciones que celebran sus fiestas sin la presencia de la Tauromaquia. Estamos perdiendo el carácter popular que siempre ha tenido la Fiesta, convirtiéndonos en un espectáculo de masas….minoritarias”

 

Su análisis se centra también en la figura del novillero, sin duda el futuro del toreo, que se enfrenta a una situación realmente hostil:

“En estos últimos años el sector ha abandonado su futuro: la cantera. La promoción de nuevos valores no ha estado respaldada de forma organizada. Si bien es cierto que se han creado innumerables escuelas taurinas, la labor de estas acaban cuando llega el debut con caballos. 

Alguien que quiera ser torero comienza en una escuela, torea novilladas sin caballos, debuta con caballos, bastantes en plazas de primera, con la esperanza de tener algo de suerte y poder torear unas 33 novilladas, que es lo que ha toreó el líder del escalafón Borja Jiménez ese año.

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Con este escaso bagaje se da el salto al escalafón de matadores donde tienen que seguir preparándose hasta cuajarse. A medida que se van cuajando pasan unos años en los que el efecto de la novedad se diluye, y cuando están en sazón muchos de ellos ya están vistos y pierden tirón de cara a la taquilla.

La última gran generación de novilleros con Finito, Jesulín, Litri, Camino, Aparicio, Ponce y alguno más, llegaron a la alternativa con más de 100 novilladas toreadas, y renovaron de forma natural el escalafón de entonces.

En esencia, la razón por la que no se dan más espectáculos menores es que los costes de producción del festejo hacen hoy por hoy inviable su celebración”

 

Tras el diagnóstico Javier propone una solución que tendría dos beneficiarios, el mundo del toro y la propia Administración:

“Paradójicamente la mayor perjudicada de que no se celebren espectáculos menores a parte de la Tauromaquia,  es la administración, que deja de recaudar mucho dinero. 

Conseguir un régimen impositivo más favorable es una solución ideal, que depende de la buena voluntad de la Administración, y que es un objetivo a conseguir a medio plazo”

 

La propuesta de Javier Núñez es clara: la creación de un nuevo festejo menor de promoción.

“Tenemos que ser capaces de diseñar un nuevo festejo menor a unos costes de producción mucho más bajos, que sea viable y accesible para el público a un precio reducido. Para conseguir dar nuevos festejos allí donde a día de hoy no se da ninguno. Para dar trabajo allí donde hoy por hoy no lo hay. Para conseguir formar y preparar con más garantías de éxito a los toreos del futuro que puedan renovar de forma natural el escalafón.

Hagamos un nuevo espectáculo menor con carácter formativo en el que además podrán prepararse los futuros toreros, banderilleros y picadores. Podrá además acogerse a las bonificaciones de seguridad social que la ley contempla para la promoción y fomento de la cultura”

La forma en que se estructure este nuevo festejo resultará crítica para su desarrollo, de modo que es necesaria un propuesta clara y viable:

“Debe ser  la necesaria para asegurar el buen funcionamiento del espectáculo, y lo suficientemente reducida para garantizar la viabilidad del mismo. Esta propuesta no trata de sustituir los actuales festejos menores de novilladas con caballos y sin caballos o el tradicional festival. Por el contrario viene complementar y a llenar un vacío real que se da hoy día”

 

Otro de los aspectos a considerar es el perfil de los actuantes en las nuevas funciones de toros, así como el origen de las reses y la organización de la lidia:

“Novilleros, practicantes o aspirantes, con caballos, sin caballos y becerristas, sean o no alumnos de escuelas taurinas.

Pero va dirigido también a todos aquellos que quieran iniciarse en la profesión de banderilleros y picadores, para que puedan asimismo formarse.

Un espectáculo donde haya un director artístico y de lidia que supervise las labores de los novilleros en formación, más dos o más banderilleros profesionales que los auxilien.

El director artístico sería el máximo responsable del desarrollo del festejo, desde la elección del ganado, el orden de la lidia y el desarrollo de la misma.

Las cuadrillas, además de los banderilleros profesionales, estarán completadas por novilleros en formación o alumnos de escuelas taurinas.

El ganado iría desde añojos a utreros, con los límites de peso convenientes para la formación de los aspirantes y siempre bajo la supervisión del director artístico.

 La UCTL fomentará entre sus asociados la cesión de la menos el 5% de sus camadas para este festejo nuevo de promoción.

 El delegado gubernativo se encargará del cumplimiento del reglamento y velará por el orden público.

 Puede haber dos caballos de picar ligeros para que, cuando proceda y bajo el criterio del director artístico, un picador en formación pueda picar.

 Deben evitarse los costes veterinarios, excepto el necesario para temas sanitarios de las canales, que debe ser asumido por la Administración, al igual que el médico y la ambulancia.

 La estructura básica de este nuevo festejo debe ser muy sencilla y a la vez permitir una gran flexibilidad para su organización”

 

Javier Núñez propone además la existencia de órganos de seguimiento y control de esta nueva iniciativa:

“Para asegurar el buen funcionamiento y evolución de este festejo será necesaria la designación de una comisión mixta de profesionales y Administración que realicen un seguimiento y análisis del mismo, evaluando anual o semestralmente el desarrollo de este tipo de festejos para su control y mejora.

 La federación española de municipios y provincias podría ser el organismo encargado de canalizar y seguimiento de este tipo de espectáculos

 Es el momento de sumar, el toro está en la plaza,  debemos poder con él”

Javier Núñez

La propuesta es innovadora y sugerente. Es momento de validarla y, si procede, avanzar en su implantación, pues dos mil plazas sin toros es un derroche de oportunidades que la Tauromaquia no puede permitirse.

 

Javier Bustamante

Para Toro Cultura

 

Librería Rodríguez, la casa del libro de toros

Entrar en la Librería Rodríguez de Madrid supone transportarse a un universo diferente, mezcla de historia en color sepia y de presente polícromo; pues junto a volúmenes decimonónicos, se encuentran las últimas novedades de la literatura taurina, completando un fondo de más de tres mil títulos.

Cuando la puerta se cierra tras el visitante un silencio denso envuelve el lugar, y es en ese instante cuando se toma conciencia del seco aroma de los papeles nobles y de la riqueza de las pieles que visten los libros; y el reloj del bibliófilo comienza a mostrar anomalías, ya que las horas transcurren aquí tan rápido que parecen simples minutos.

Las cuatro paredes de este espacio único, ubicado en el número 31 del Paseo Marqués de Zafra, se encuentran cubiertas hasta el techo de anaqueles de madera obscura, ocupados en su totalidad por los lomos de obras diversas, en una gama de colores que van de negros a púrpuras, pasando por mostazas, yedras e índigos. En su centro hay una mesa y varios cartapacios que contienen carteles, láminas y otras obras gráficas que cubren un espectro temporal de más de doscientos años.

Librería Rodríguez

El principio

El origen de este establecimiento singular, el más antiguo de Madrid en su género, se encuentra hace un siglo, momento en el que don Estanislao Rodríguez funda en la calle de San Bernardo una librería generalista, que pronto deriva hacia el libro antiguo y desde 1980 se especializa en obras de temática taurina.

Son cuatro las generaciones que han compartido la pasión por el libro, ya que al primer Estanislao le sucedió su hijo homónimo, a éste su hija Victoria, quien acaba de abdicar en favor de Carlos Ballesteros Rodríguez, savia nueva para un tiempo nuevo y convulso.

La posición actual de la empresa es la del referente mundial en la distribución de literatura taurina, proveedora de las mejores colecciones del mundo, como la biblioteca Carriquiri, la de Marco Antonio Ramírez y la de Javier Aresti, director del Museo Taurino de Bilbao. Así mismo es punto de referencia para ganaderos, como Joao Folque de Mendoza y toreros, como Manolo Dosantos, César Rincón, Curro Vázquez y Rafael de Julia. Junto a ellos la nómina de clientes se engrosa con centenares de coleccionistas o simples aficionados que encuentran en la casa tal amplitud temática, que es sencillo hallar algún libro de su interés.

Librería Rodríguez

El fondo

El fondo de la casa es impresionante y no es extraño encontrar libros románticos, origen real de la literatura taurina, como los cotizados “Historia del toreo y de las principales ganaderías de España” (1850) escrito por Fernando García Bedoya, “Anales del toreo” (1868) obra de José Vázquez y Sánchez, e incluso una de las referencias básicas y escasas de la preceptiva taurina, la “Tauromaquia” de Pepe-Illo, escrita por el célebre Joseph Delgado en 1796. Cualquiera de estos ejemplares cotiza por miles de euros, y proveerse en Rodríguez es una garantía de autenticidad y de rigor.

Además es también posible encontrar obras menores contemporáneas a precios cercanos a los diez euros, e incluso algún libro descatalogado del que se hizo una edición demasiado larga, por un par de monedas. Cualquier aficionado sale satisfecho de la visita a la librería, pues dispone de obras que abordan ámbitos muy diversos del toreo a precios también variados.

Victoria Rodríguez

La regente y el negocio

Con la amabilidad propia de la casa nos recibe Victoria, regente del negocio durante toda una generación, mujer discreta y observadora, filóloga, profunda conocedora de la literatura y de las artes del libro. Por sus manos han pasado cientos de miles de volúmenes, cuyo tacto y aroma le estimulan casi tanto como la nicotina. Sin embargo no va a la plaza por falta de tiempo y porque prefiere la lectura sobre el arte que la observación directa de los avatares de la lidia.

Es una gran conversadora y en pocos rasgos dibuja la naturaleza del negocio: comprar a editoriales consagradas y otras emergentes el libro nuevo, y permanecer vigilante ante la salida al mercado de bibliotecas consolidadas que contengan obras valiosas. Reunir una buena nómina de coleccionistas y valorar la eventualidad de acudir a subastas para ofrecer piezas únicas o muy cotizadas, como el propio Bedoya, la tauromaquia de Delgado o la serie de la revista “La lidia”, obra decimonónica que rara vez se encuentra completa y encuadernada según las artes de la época.

Su observatorio le permite una amplia perspectiva tanto del pasado que fue, como del futuro que se avecina, y diagnosticar los problemas que acucian al sector, que no son otros que el libro electrónico, la impresión bajo demanda o el desplome de precios, que en algunos libros fáciles ha llegado a ser del 40%

Sin embargo el libro romántico y la cartelería decimonónica, e incluso la incipiente de los siglos XVI y XVII, tienen aún un público fiel que paga por ellos el precio adecuado.

Existe además un nuevo segmento, el de coleccionistas extranjeros, sin afición al toreo, que ven en el libro raro un valor seguro para materializar sus inversiones. Actúan asesorados por operadores locales, conocedores del valor del libro romántico, que compran lotes en su nombre con ánimo especulativo. La discreción de Victoria es tal que nos pide que obviemos detalles sobre el origen y, por supuesto, la identidad de estos inversores que pueden sanear el mercado y poner en valor la literatura taurina.

 

La colección imprescindible

Pedimos a Victoria Rodríguez que nos sugiera los títulos que no deben faltar en ninguna biblioteca taurina y ella, sin dudar, nos propone diecisiete obras que, bajo su experto punto de vista, son de obligado conocimiento y lectura.

Es evidente que los libros de alto interés son muchos más, pero pedimos a nuestra anfitriona que sea selectiva y que en menos de veinte volúmenes compendie lo más necesario, una suerte de biblioteca mínima imprescindible.

Su propuesta es la siguiente:

 

  • “Tauromaquia o arte de torear”. Josep Delgado “Pepe-Illo”. Primera edición en 1796. Posteriormente se suceden ediciones en rústica. Desde 10 euros.
  • “Tauromaquia completa”. Francisco Montes “Paquiro”. Primera edición en 1836. Posteriormente aparecen nuevas ediciones en rústica. Desde 10 euros.
  • “¿Qué es torear?”. Gregorio Corrochano. Primera edición de 1953. Posteriormente se imprimen nuevas ediciones en rústica. Desde 20 euros.
  • “El toreo”. Luis Bollaín. Primera edición de 1968. En 2008 se produce otra edición. Desde 35 euros.
  • “Ritos y juegos del toro”. Ángel Álvarez de Miranda. Primera edición en 1962. Posteriormente se suceden ediciones en rústica. Desde 12 euros.
  • “El toro bravo”. Álvaro Domecq. Primera edición de 1985. Posteriormente se sucede otra edición. Desde 60 euros.
  • “El toreo fundamental”. José Luis Ramón. Primera edición de 2015. Desde 35 euros.
  • “Historia ilustrada de la Tauromaquia” (dos tomos). Fernando Claramunt. Primera edición de 1988. Posteriormente se suceden ediciones en rústica. Desde 90 euros.
  • “La liturgia taurina”. Alejandro Pizarroso. Primera edición de 2000. Desde 50 euros.
  • “El cartel taurino”. Rafael Zaldívar. Primera edición de 1990. Desde 60 euros.
  • “Los toros en el arte”. José Luis Morales. Primera edición de 1987. Existe otra edición posterior. Desde 65 euros.
  • “El siglo de oro de la poesía taurina”. Aula Cultural la Venencia. Primera edición de 2003. Existe otra edición posterior. Desde 40 euros.
  • “Lenguaje taurino y sociedad”. Andrés Amorós. Primera edición de 1990. Desde 30 euros.
  • “¡Derecho al toro! El lenguaje de los toros y su influencia en lo cotidiano”. Carlos Abella. Primera edición de 1996. Desde 20 euros.
  • “Revisión del toreo”. Domingo Delgado de la Cámara. Primera edición de 2002. Desde 40 euros.
  • “Cómo ver una corrida de toros”. José Antonio del Moral. Primera edición de 2007. Hay otra edición posterior. Desde 10 euros.
  • “Juan Belmonte: matador de toros”. Manuel Chaves Nogales. Primera edición en 1934. Posteriormente se suceden ediciones en rústica. Desde 25 euros.

Victoria Rodríguez

 

El planteamiento de Victoria es variado y amplio. Cualquiera que lo contemple concluirá que con pocos libros es posible llegar a conocer facetas del toreo que superan el ritual de la lidia, y enriquecen la cultura en ámbitos como el lenguaje, la poesía, las artes plásticas, la escultura, la música y la propia historia de los países taurinos.

Es un placer para cualquier aficionado visitar lugares como éste, y contar con el certero consejo de personas que entienden y difunden con pasión la cultura de la Tauromaquia.

 

Javier Bustamante

Para Toro Cultura

Escuela Taurina de Madrid, forja de hombres libres.

En el frontispicio del hangar que acoge las sesiones de toreo de salón de la Escuela Taurina de Madrid hay un cartel de firme grafía que dice “Llegar a ser figura en el toreo es casi un milagro”

Nadie puede decir que los aprendices de torero viven en un engaño. Antes al contrario, esta sentencia denota la libertad de la que disfrutan estos jóvenes, pues no hay ser más libre que quien decide dar la vida para perseguir una quimera. Los que aquí aspiran a la gloria saben que la libertad no se reivindica, se tiene. Saben que la libertad no se suplica, se ejerce, y que el tiempo para disfrutarla comienza ahora y finaliza con el último aliento.

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La Escuela se encuentra ubicada en la Venta del Batán, espacio de la Casa de Campo madrileña que sirve de esparcimiento a vecinos y visitantes, en la que no hace mucho tiempo se mostraban los toros que iban a ser lidiados en la Feria de San Isidro.

La Venta comprende algo más de 10.000 metros cuadrados, que acogen plaza de toros, hangar para el entrenamiento, aula de formación, modestas oficinas, vivienda del mayoral y corrales.

La situación actual del centro es de necesidad perentoria, puesto que el Ayuntamiento de Madrid, titular del mismo, ha cambiado de viento político y sus actuales cargos son aversos al toreo. Sin embargo los codirectores de la Escuela, los maestros Joselito, Fundi, Bote y de Julia, tienen un compromiso que supera le ámbito de lo profesional, pues los cuatro se formaron aquí, y muchos de sus sueños infantiles duermen aún esparcidos en las aulas, el albero y el aroma sereno del bosque que lo circunda.

 

Origen:

Enrique Martín Arranz, novillero en su juventud y más tarde apoderado y ganadero, la funda en 1976 con el nombre de Escuela Nacional de Tauromaquia. Poco después se une el maestro y escritor Manuel Martínez Molinero formando un equipo valioso y comprometido. En 1982 se hace pública a través de un convenio con el Ayuntamiento de Madrid y su Diputación, y pasa a denominarse Escuela Taurina de Madrid, nombre al que poco después se añade el del mítico matador local Marcial Lalanda.

En aquella época la vida de los maletillas era dura, llena de privaciones que incluyen hambre y frío. Algunos especialmente necesitados rayaban el delito como único recurso para subsistir.

El slogan que sus fundadores proponen es toda una declaración de intenciones: “Para ser torero no hace falta tener hambre ni dedicarse a las capeas”, provocando sí un punto de inflexión en la concepción de la formación de los toreros.

Crean además un incipiente plan de estudios, pensando más en el hombre que en el torero. La premisa es clara: si no hay hombre no puede haber torero, y aún habiendo torero, es necesario saber más para ganarse la vida con dignidad. Todo evoluciona, y bien entrado el siglo XXI la intolerancia de algunos fundamentalistas es la principal amenaza que se cierne sobre estos jóvenes. Las penurias económicas de hace cuarenta años han sido sustituidas por la saña de unos pocos radicales. El maestro Bote emplea términos muy claros “El chaval que quiere ser hoy torero tiene mucho mérito. Cuando yo empecé era dios, por la calle me animaban y en el colegio me admiraban. Hoy sin embargo tienen que esconderlo porque hay quien no entiende su afición y emplea el insulto”

Escuela Taurina de Madrid

La aportación de este centro a la Fiesta es muy notable, pues en sus cuarenta años de vida ha formado a 2.500 alumnos, de los cuales 130 se han convertido en matadores de toros. También surgen banderilleros, apoderados y empresarios. Algunos han seguido caminos divergentes, desarrollando aptitudes artísticas, como “El Loren”, pintor o José Luis Ramón, escritor, lo que demuestra que aquí también se desarrollan valores humanos y culturales. El maestro Joselito tiene una fe inquebrantable, no solo en la escuela, sino también en la Tauromaquia: “El futuro de la Fiesta es espléndido. La gente sabe que esto es verdad. Aquí se vive y se muere de verdad. Eso sólo pasa en el torero. Hace falta que al aficionado se le den facilidades y comodidades para disfrutar de este espectáculo único” En cuanto a los alumnos a los que instruye día a día el maestro es también categórico: “Esto tiene aún margen de mejora. Ya esta entrenándose el torero que tiene el duende de Morante y el valor de José Tomás. Va a llegar y va a llenar las plazas”

 

Valores:

Resulta insólito que en 2015 un centro de formación consagre su existencia a la perpetuación de una serie de valores. La Escuela Taurina de Madrid lo hace de forma decidida y explícita, bajo la premisa fundamental de que “La moral permite al hombre orientarse en la vida”. Siendo éste el valor fundamental, encuentra cumplido desarrollo en un decálogo que contempla el aprendizaje, la voluntad, el sacrificio, la superación, la perseverancia, la responsabilidad, el respeto, la puntualidad, la honestidad y la valentía. Sin duda se trata de un ideario que cualquier empresa desearía implantar en su plantilla, pues son principios que potencian a la persona en cualquier actividad.

El maestro Bote sonríe cuando abordamos este capítulo, mostrando un punto de orgullo por la trascendencia del decálogo :“Somos afortunados por que nuestros alumnos respetan a la gente. Lo hacen en la escuela, en su casa y en la vida diaria con pequeños detalles como ceder el asiento a los mayores en el metro”

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Asignaturas:

Cuando el nuevo equipo directivo asume la titularidad de la Escuela se produce una redefinición del plan de estudios. Joselito y Bote se encierran en el Centro de Alto Rendimiento para Toreros de Guadalajara (CEART) y redactan un programa que aborda cuatro áreas fundamentales para la formación de toreros, como son la lidia, las suertes, la autosuficiencia y la preparación física. Además incorporan un capítulo práctico que permite verificar las destrezas adquiridas. Cada uno de ellos tiene cumplido desarrollo como evidencian los siguientes planes de trabajo:

La lidia: Estrategia y táctica. Condicionantes para la colocación. Condicionantes por la morfología y los encastes. Capas y encornaduras. Posición del torero. Los sentidos del toro. Terrenos y querencias. Distancias, alturas y presentación del engaño. Recorridos y colocación. Cruzarse. Ligar los pases. El tentadero (hembras y machos). El toro en la plaza. El toro a campo abierto.

Las suertes: La pureza del toreo. Axiomas: Belmonte parar mandar templar. Axiomas: Domingo Ortega incluye cargar la suerte. Axiomas: Rafael Ortega añade el momento de citar (el recurso sale solo). Suertes de capa. Llevar y sacar al toro del caballo. Tercio de quites. Banderillas. Suertes de muleta. La estocada. El descabello. La puntilla.

Autosuficiencia: Capacidad de satisfacer las necesidades propias. Liturgia y bases del toreo. Indumentaria. Limpieza y conservación. Cómo atarse los machos y el nudo del corbatín. Limpiar capote y vestido. Afilar espada. Hábitos para vivir en torero. Trato persona y profesional con la cuadrilla. Administración y fiscalidad. Cómo rellenar boletines y contratos.

Educación física: Un método para los toreros. Resistencia. Velocidad. Flexibilidad. Fuerza. El esfuerzo del torero. Instantes explosivos. Fases de relajación.

Formación práctica: La Escuela organiza tentaderos, clases prácticas en becerradas para alumnos de más de 14 años y, como colofón, novilladas en las que los alumnos desarrollan su destreza.

 

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Calendario y horario lectivo:

La Escuela es el centro de Madrid con más días lectivos al año puesto que aquí no se descansa ninguno.

Los laborables se imparte la docencia de 16,30 hasta las 21, mientras que los festivos la actividad es de 10 a 13 horas. Todo el año. Sin vacaciones, siendo agosto es un mes especialmente hábil por la efervescencia del toreo en esos días. Existe un calendario con horarios y materias para cada día de la semana, alternando materias teóricas, como las suertes o la lidia, con otras más dinámicas, como educación física o toreo de salón. El objetivo es ofrecer una preparación de calidad, equilibrada y completa para futuros lidiadores.

El periodo de formación de los aspirantes comienza en el instante en que se presentan e inscriben, y finaliza el día en que debutan en novilladas picadas, momento a partir del cual los nuevos toreros reciben el aliento de sus compañeros y mentores, mas se considera que el nuevo torero tiene preparación suficiente y debe poner en valor lo aprendido en la Escuela.

 

Titulación:

La formación impartida en la Escuela no tiene reconocimiento oficial, si bien el centro expende un diploma y confecciona un cuadro de honor de los alumnos más destacados. Hay un proyecto por parte del Ministerio de Educación de un nuevo formato para profesionalizar a los chavales, dado que ser figura es poco probable. Se trata de que se preparen también en materias convencionales para ejercer otras profesiones más o menos próximas al toreo.

El centro emite también certificamos para poder conseguir el carnet profesional de torero, si bien uno de los profesores advierte de que tiene que ser más exigente porque ha habido cierto “compadreo”.

Junto con los directores ya citados existen otros profesionales que colaboran desinteresadamente en la formación de los jóvenes, aportando conocimientos y experiencias de campos diversos, necesarios para el desarrollo humano, técnico y artístico de los estudiantes.

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La economía de la Escuela:

En 2014 los alumnos pagaban 20 euros al mes, desde mayo no se cobra cuota alguna, si bien la actual coyuntura política, tendente a estrangular el toreo, podría revertir la situación.

El maestro Bote asegura que en la actualidad no existe un presupuesto, producto de una gestión económica incomprensible, y que los codirectores llevan ya cuatro meses sin cobrar. Pero hay más gastos corrientes, como los suministros y los desplazamientos para los tentaderos, todos desde la modestia, que pueden asfixiar al centro. Afortunadamente otros colaboradores, como el preparador físico, el psicólogo y otros docentes ocasionales lo hacen de manera desinteresada. El Ayuntamiento de Carmena amenaza con desentenderse de desplazamientos y seguros de los estudiantes, y prohíbe el tentadero de animales en el recinto del Batán, prohibición inútil, puesto que desde hace casi diez años no pisa el albero res brava alguna.

La Comunidad de Madrid, por boca de su presidenta Cristina Cifuentes, manifiesta su disposición a hacerse cargo de la Escuela, cuyo presupuesto en años precedentes rondaba los 60.000 euros. Sin embargo la pugna política imposibilita este tránsito ya que el Ayuntamiento no está dispuesto a ceder y, según el propio José Luis Bote, “quiere dejarla morir sin escándalos”

El actual claustro de profesores es beligerante con la causa y asegura que les va a costar desahuciarlos, ya que se convertirán en “ocupas” y se encadenarán antes de dejar lo que consideran debe pervivir. Bien podrían estos docentes cambiar de escuela y prestar su conocimiento en otro punto, pero el vínculo emocional que tienen con el espacio que les vio nacer como toreros es prácticamente irreductible.

Las cuentas de la tauromaquia en Madrid son muy claras. El canon que el empresario de Las Ventas paga a la Comunidad de Madrid es de 2,3 millones, mientras que los ingresos por IVA que genera la feria de San Isidro se aproximan a los 5 millones de euros. La fiesta no necesita subvenciones, sólo destinar una parte de su rendimiento a la promoción del toreo, como se hace en cualquier otra actividad cultural.

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Resultados académicos:

El actual consejo rector se responsabilizó del centro en 2014 compitiendo lealmente con otras escuelas cercanas. En el presente siglo la Marcial Lalanda había perdido terreno. Los 200 alumnos de mediados los noventa quedaron reducidos a 14, si bien el nuevo claustro ha estimulado el incremento de las matrículas hasta las actuales 74. Sin embargo no todos viven el toreo con la misma pasión y son 40 los que acuden de manera regular al recinto de la Casa de Campo “porque algunos son muy listos y en cuanto les aprietas un poco las clavijas se pasan a otra escuela”

El maestro Bote asegura con un destello de orgullo en la mirada: “Empezamos a ver los frutos, el año pasado se plantó la semilla y en el concurso Camino hacia Las Ventas de tres puestos dos son nuestros. El ganador fue un chico de nuestra escuela. En otros certámenes tenemos cantidad de trofeos”

Los profesores saben que para consolidar y mejorar estos resultados es necesaria constancia y práctica. Por eso en 2014 se sumaron 422 reses toreadas. “Taurodelta da siete novilladas, 20 añojos y 50 vacas. Se lo exigía la Comunidad por pliego, pero en 2016 se termina y harán uno nuevo. Esperamos que todo se resuelva favorablemente”

 

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El parque temático de la Tauromaquia:

El Ayuntamiento de Madrid aprobó en la anterior legislatura un proyecto para restaurar la Venta del Batán, hacer un parque temático sobre el toreo, recuperar la exposición de los toros en San Isidro y realizar actividades taurinas todo el año, como cursos, congresos, exposiciones, etc. La partida presupuestaria estaba ya aprobada, y uno de los objetivos era facilitar la autofinanciación de la Escuela.

Sin embargo el cambio político, con la llegada de coaliciones de izquierda radical que repudian la cultura del toro, ha provocado el replanteamiento del proyecto alejándolo de la Tauromaquia sin saber muy bien qué hacer. El maestro Bote hace sus cábalas al respecto y sólo se atreve a pronosticar la recreación de una granja.

La paradoja es notable. Aniquilar eventos culturales, fundamentados en el valor, la inspiración y la libertad de creación artística, para generar un espacio anodino en el que los seres vivos pierden su identidad y son manipulados impunemente.

Tal vez sea un aviso sobre los tiempos que corren y que afectan al toreo, pero también al resto de dimensiones culturales del hombre. Tal vez se trate de prohibir lo que no se puede controlar. Tal vez sea un nuevo intento de imponer el pensamiento único.

Sin embargo alumnos, profesores y otros estamentos relacionados con el torero no están dispuestos a permitir que se cercene su derecho al libre pensamiento y a la creación artística. Con frecuencia la historia muestra que el inconformismo de pequeños grupos de hombres justos es el detonante que desencadena nuevas ansias de libertad y la rebeldía cívica.

Tal vez no haya hoy mayor acto de rebeldía cívica que apoyar el sueño ancestral de medirse a la fuerza bruta del toro y engendrar belleza.

 

Javier Bustamante para Toro Cultura.

 

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Joxin Iriarte: “Primero elegimos los toros, luego a los toreros que quieran lidiarlos”

Joxin Iriarte es un hombre afable, de palabra fácil y actitud dispuesta. Lleva quince años presidiendo la Comisión Taurina de Azpeitia, si bien formó parte de la misma durante cuatro temporadas más. La Feria que organiza es un ejemplo por muchas razones, que se irán desvelando en la entrevista, pero no me resisto a anticipar que este hombre y sus tres socios han firmado con el Ayuntamiento de Azpeitia el contrato más absurdo de la historia, puesto que trabajan gratis, pueden perder mucho dinero y jamás obtendrán ni un solo euro de beneficio. Sólo su gran afición y el compromiso que siempre tuvo con su pueblo justifican un acto así.

El tiempo pondrá a estos hombres en su sitio, si bien cabe esperar que dentro de un siglo, cuando se estudie esta época tan convulsa de la Tauromaquia, el nombre de Joxin Iriarte figure como el eslabón necesario para la perpetuación de la centenaria tradición taurina en Guipúzcoa.

Señor Iriarte, usted es artífice de una feria ambiciosa, distinta, muy alejada del taurinismo moderno ¿cree que hay demasiado conformismo en el mundo del toro?

El que piensa que está todo hecho lo tiene difícil. Para triunfar en algo tienes que saber quién es tu cliente y qué quiere.

El torero tiene que apostar en Madrid y que le salga bien. Yo propongo que todos los matadores tengan oportunidades en Madrid, nada de dobletes, una tarde para cada uno. Es inexplicable que haya toreros que no pueden ni siquiera confirmar, como le ocurre a uno de los que hemos contratado, Sergio Serrano.

Y tienen que demostrar en ese momento que pueden con el toro y que son valientes y artistas, lo cual es muy difícil. Para colmo ya no vale para nada una oreja. En lo años 80 con una oreja en Madrid firmabas 20 corridas. Ahora no porque la mayoría de los carteles están ya cerrados en marzo. Es evidente que la Fiesta necesita cambios.

¿Con qué criterio elaboran los carteles de la Feria de San Ignacio de Azpeitia?

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Primero elegimos las ganaderías y después los toreros. Los hay mentalizados para torear en un sitio como este y les damos la oportunidad. Buscamos uno veterano y dos jóvenes con valor, porque yo admiro el valor por encima de todo. La técnica se puede adquirir con el tiempo y la práctica, el valor no. Se tiene o no se tiene. Eso es lo que buscamos en Azpeitia porque nos emociona.

Me consta que Manili ha sido uno de esos toreros admirados por usted y de los más respetados por la afición Azpeitiarra.

Tuve mucha relación con él e incluso nos ayudó algunos años como veedor. Fue un torero de un enorme valor, como Tomás Campuzano y Ruiz Miguel.

Ahora se busca un toro demasiado a la medida de las figuras, es cómodo y molesta poco, pero para los aspirantes demasiado escaso y así no pueden romper y marcar diferencias.

Por ejemplo Javier Castaño ya sabe que no puede lidiar lo comercial y se queda con lo duro, así que se centra en plazas en donde se valora el esfuerzo, como Francia o la nuestra.

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¿Cuáles son las claves del éxito que está obteniendo Azpeitia en las últimas temporadas?

Siempre ha sido muy taurina. Siempre ha gustado la sokamuturra, los encierros, las vaquillas y ha admirado el toro fuerte y duro. Por eso buscamos casta, movilidad, fuerza y que sea bravo. Creemos, como se ha creído siempre, que la bravura se mide en el caballo, aunque algunos le resten la importancia que tiene. El toro es lo más importante en la corrida, el protagonista y la medida de todo. Si el torero no tiene toro está dando pases solo, al viento sin emoción ni interés. La afición se tiene que motivar, tiene que ver que el toro plantea problemas, que amenaza con coger, tiene que ser difícil. Es muy complicado lidiar u Tulio e Isaías Vázquez o un Victorino. Con pocos pases se puede emocionar a la gente; 20 o 25 bastan, e incluso menos.

_DSC0012¿Cómo definiría la Feria de Azpeitia en pocas palabras?

Toro protagonista. Plaza seria.

Hay ya una presentación y tipo zootécnico propio nuestro del que no podemos bajarnos. Algunas veces discuto con apoderados, por eso no vienen las figuras, aunque tampoco hay presupuesto para traerlos. No renunciamos al toro de verdad. Yo no quiero que derribe al picador, ni que coja al torero, pero tiene que haber emoción. No olvidemos que la obligación del toro es coger, y cuando un toro coge hace daño.

¿Cómo resuelve los emolumentos de los toreros, casi siempre modestos, que vienen a la Feria?

Según el convenio y el grupo de cada uno. También ofrecemos incentivos por triunfos y orejas cortadas. Es una feria cara, porque no escatimamos en lo esencial. En estos años hemos tenido a Fuente Ymbro, Gavira, Pereda siempre por su vitola, porque no es tan fácil traer ganaderías con carácter. No anunciamos ganaderías que no sabemos como van a responder, queremos ganaderías de garantía y algunas veces probamos con hierros noveles, como Pedraza de Yeltes, que lidió en Azpeitia su primera corrida de toros, lo que era arriesgado pero salió bien; pero si sale mal todos se ponen en contra y te atacan.

Hay que conseguir que el aficionado sepa que en Azpeitia va a haber toros.

Pero con eso no basta, hay que traer una cuadra de caballos en condiciones y buenas mulillas. Además el ruedo debe estar bien, se riega cuando lo pide el director de lidia; la banda debe tocar bien, cuidamos el zortziko tras el tercer toro, que el público se ponga en pie y los toreros se desmonteren; el apartado tiene que hacerse con mucho cuidado para evitar lesiones o resabios.

Esos cuatro días vivo 24 horas para el toro, casi sin opción para el descanso.

Los detalles son muy importantes, yo no admito toros con crotales. Me da vergüenza cuando veo en plazas de primera toros con pendientes. Si hay crotales yo no doy la corrida. A la hora de herrar se pueden quitar muy bien y guardarlos en un sobre y dejarlos para el día en que haya que entregar la documentación. La gente se pone guapa para los momentos importantes y el toro, que va a pelear por su vida, va a morir o ser indultado ¿por qué debe llevar los crotales? Me sabe fatal.

Son detalles a cuidar, son los valores que nos hacen diferentes.

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Ese grado de implicación es muy notable, sin embargo es bien sabido que existen en la Fiesta intereses contrapuestos ¿Van los veedores de los toreros a las fincas a ver los toros?

Pueden ir o dejar de ir. A mi me da igual porque esos son los toros que se van a lidiar y esos son los números.

Tampoco tiene vuelta de hoja los dineros de los que hemos hablado. Si yo digo que pago es que pago aunque la taquilla esté parada.

¿Cómo es el aficionado de Azpeitia?

Serio. Demasiado serio. No se pide con fuerza la oreja, tal vez porque se haya olvidado del pañuelo en casa. Aquí cuesta mucho esfuerzo conseguir una oreja. Es el sello de la gente de aquí.

Yo nunca discuto con el presidente ni el asesor, les digo que hagan lo que estimen conveniente. Lógicamente si hubiera muchas orejas tendríamos más publicidad y vendría más público. Aquí la media es de 3 o 4 orejas por feria.

¿Qué origen tienen los espectadores de esta Feria?

De Azpeitia el 40% Luego hay mucha gente de poblaciones cercanas, como Deba y Éibar. En los últimos años tenemos grupos de Córdoba, Madrid, Zaragoza y de poblaciones francesas como Arles, Mont de Marsan o Dax.

A la gente le gusta porque ve una feria diferente. Cada vez viene más gente de fuera, se va contenta y suelen volver.

Una de las diferencias que se observa aquí respecto a otras Ferias es en la suerte de varas.

Tenemos un ruedo muy pequeño y la hacemos con un solo caballo de picar. Esto molesta a algunos matadores e incluso a los propios picadores, pero les digo “no vas a perder el puesto de trabajo y vas a cobrar igual”, y el espectáculo es mejor y más ágil.

En general los toreros conmigo son muy complacientes. Intentamos tratarlos lo mejor posible, al torero, al ganadero, a todos. Soy empresa, pero empresa con toda la humildad, lo mismo contrato al torero que doy de comer al caballo. Esto no es una empresa profesional, somos cuatro amigos y estamos muy cerca del toro para que esto pueda funcionar.

Celebramos el desencajonamiento días antes del inicio de la Feria, por tradición, y me causa mucho, mucho dolor ver como un toro, después de tenerlo mimado durante ocho meses derrota en un burladero y se parte un cuerno. El año pasado pasó con uno de Pedraza, era un toro atigrado precioso. Tenemos seguro pero no te hace gracia, porque ya tienes que traer otro toro, otro camión y aquí tenemos todo lejos y muy pocos medios. El año pasado le mandaron a Jimenez Fortes un toro al corral y ¿cómo matar el toro a las doce de la noche? No tengo mueco, no tengo nada. Y además hay que darle una muerte digna, como bravo que es, con un puntillazo, pero aquí no es nada fácil.

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La plaza es de propiedad municipal y ustedes la gestionan desde hace quince años ¿Cómo se produce la adjudicación?

Tengo un contrato por cuatro años sin concurso, por designación. Cada cuatro u ocho años, depende de cómo vaya la política, se renueva, pero el ayuntamiento tiene la potestad de decir ”el año que viene no celebráis”. No tengo ningún problema en dejar de organizar la feria si no gusta mi labor.

A mi esto me da mucho trabajo y mucha preocupación y en el fondo estoy muy tranquilo, porque lo que vine a hacer ya lo he hecho, humildemente, ahí está TVE, Canal +, todos los medios de comunicación, Toro Cultura entre ellos. Cuando los medios se interesan es porque has hecho un buen trabajo. Somos una empresa modesta, una plaza bonita, muy bonita, y este reconocimiento de Canal + y Tendido Cero es porque el trabajo es adecuado.

¿Ve riesgo de prohibición de la Tauromaquia en Azpeitia?

No lo sé. En cualquier caso el deber está cumplido Javier: Azpeitia es reconocida. Estamos en el Norte y creo que la imagen del norte ahora mismo es Azpeitia. Estamos dentro de un torismo y de una repercusión muy fuerte.

¿Por encima de Bilbao incluso?

Bueno Bilbao es de primera, tiene su criterio; San Sebastián ha estado prohibida, pero empieza de nuevo con su criterio; Vitoria tiene otro criterio distinto. La gente viene a Azpeitia sabiendo lo que va a encontrar, y en otras plazas cercanas no ha habido suficiente fidelización.

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¿Cómo se fideliza al público de toros?

Con constancia. ¿Tu por qué vas a un restaurante a comer? ¿Por precio? ¿Pero si te sacan una tortilla de patatas como la del bar de al lado y como el otro de más allá?

A la gente le gusta ver algo diferente y entonces cree que lo que está pagando está justificado. Eso es lo que vale.

Por ejemplo la corrida de Dolores Aguirre, que fue el 30 de julio de 2010, la toreaban Morenito de Aranda, Delgado y Fandiño. Salieron unos toros impresionantes. Yo estaba el 12 de julio embarcándolos y de los reseñados para Pamplona sobraron cuatro, que estaban reservados y me los cogí yo, porque ya no tenía más corridas la señora Dolores. Entiendo que la corrida de Azpeitia y la de Pamplona deben parecerse. Salieron unos toros impresionantes, la gente aplaudía de salida, lo mismo que a la de Adolfo. En ésta nos costó mucho que el toro rompiera, pero la gente no se aburre, por que ve la pelea con el caballo, las dificultades del toro, los problemas que tiene el torero para pasarlos. Y sin embargo tuve algunos comentarios diciendo que la gente se aburría, que no podía ser. Yo les dije: “el que se aburre es el que viene a ver otra cosa, a ver las figuras mediáticas, que son también vistosos, pero no son el tipo de torero que va a verse aquí”. Yo al torero le puedo ver el Bilbao, el Vitoria, en San Sebastián, pero el toro sale en Azpeitia. Y sin toro no hay nada.

¿Cómo ha cambiado la Feria de Azpeitia en estos quince años que lleva usted gestionando el coso?

Hemos entendido que cada encaste tiene su tipología, su cornamenta y eso es lo que hay. Azpeitia es una plaza pequeña, en la que se ve todo muy cerca y se vive la emoción de la lidia. Cada encaste es diferente, los de Ana Romero son más chatos, los de el Dolores más cornalones. Y su peso, los de Albaserrada asustan con 480 kilos, no puedes pedir uno de Adolfo que tenga la corpulencia de Guardiola. Siempre traigo tres corridas de tres encastes diferentes,

Palha, que es Baltasar Ibán; Gavira, que tiene sangre Domecq con el sello personal del ganadero; Núñez, Fuente Ymbro, Cebada, Torrealta…

Este año Cuadri va a embarcar siete toros, seis negros y uno mulato. Había también un castaño en la finca, pero Fernando me dijo que iba mejor con lo que traigo, no lo veía y lo quitamos. Los de Ana Romero son cárdenos, como es normal en esa casa y los de Pedraza son siete colorados ojo perdiz y un burraco. Mi ilusión es que los seis salgan coloraos, pero sé que el 29, que es un cinqueño, es un toro precioso y por eso lo tengo que traer. Estamos hablando de tres encastes distintos en un feria de tres tardes.

¿Cómo los definiría?

Cuadri puede tener más o menos cuernos pero tiene movilidad, va a tener un empuje en el caballo. En la muleta ya le puedes hacer las cosas bien porque si no al tercer pase te manda a por setas.

Ana Romero, lo mismo, Santa Coloma, zapatillero. Hay que saber estar en la cara y viene Arturo Macías que los conoce bien porque este encaste está muy extendido en México. Juan Bautista y Escribano entendemos que comprenden bien este encaste y por eso es un cartel adecuado.

Pedraza triunfó el año pasado, tiene toros para Azpeitia y se ha ganado la repetición.

En una plaza como esta en la que se respeta también al torero y se atiende a sus méritos ¿por qué no está Sánchez Mora, que el año pasado dejó una magnífica impresión pese a no poder matar sus toros por una fea cogida?

A Sebastián le acompañé yo a la enfermería y cuando recuperó el sentido le dije “te has ganado la repetición”, le he mantenido hasta el mes de mayo en el cartel, pero tiene una lesión en un tendón de la mano derecha, está pendiente de un tribunal y nosotros no podemos esperar más. Yo no puedo presentar a un torero sabiendo que después no va a estar. Porque no lo veo bien. No puedo arriesgar porque sólo el sabe qué quiere hacer. Creo que si el toro que no pudo matar por la cogida le hubiese tocado a él, en vez de a Víctor Puerto, se hubiese visto su dimensión como torero.

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¿Y Alberto Aguilar?

Ha venido ya 5 o 6 años y hay que cambiar. Hay que cambiar de rostros. Alberto Aguilar es de la casa pero hay que dar oportunidades a lo que vienen de abajo. Esto no puede ser nunca monótono.

Usted ha manifestado que lo que más admira en un torero es su valor. ¿Ha pasado por aquí algún torero demasiado medroso?

El toro te pone siempre en tu sitio. Tu muestras si tienes o no valor, que es aguantar la pata delantera. Cuando me dicen que los toreros de arte no tiene valor yo discrepo. Tiene más valor que ninguno. Cuando Paula, Curro, Morante o Aparicio torean se pasan al toro tan cerca de la faja que algunas veces la rozan. Hay que arriesgar, hay que tirar del toro y eso tiene un enorme mérito.

Luego está el plan B. Arrimarse y matar como se pueda a un toro enorme, y eso es muy difícil. Triunfar es muy complicado. Hay muchos que van a Madrid, les toca un toro, hacen cosas bonitas pero no triunfan por falta de valor. Olvídate de esos porque sin valor no hay toreo.

Además de la valentía ¿qué otros valores debe tener un torero para ser de su gusto?

La ética. Tanto profesional como personal. Eso es, ser consecuente con lo que dices y haces. No vale caerse de un cartel porque tengo dolor de tripas. Mandar un parte facultativo porque no me interesa torear en Vitoria, o en Azpeitia. Eso es falta de ética. No me apetece, pero tengo que ir a ese pueblo porque cuando no era nadie me dieron oportunidades. Aquí les tratamos bien y viene todos encantados.

Esas caídas de cartel, con frecuencia, obedecen a la exigencia de emolumentos más elevados ¿Ha tenido problemas con la retribución?

Esta semana con uno. Pero tiene su ética, ya que ha triunfado y puede exigir unos emolumentos más altos, tiene que priorizar. Otra cosa es cómo puedo yo arreglarme con las primeras figuras como Manzanares o El Juli. De momento los números no dan, pero no es eso, es que a la hora de embarcar hay problemas. Yo elijo los toros y luego van ellos con sus veedores al campo y te los cambian. Si tragas una vez estás perdido porque eso es incontrolable. A ver, la corrida es esta, y es lo que se va a lidiar. En otras plazas se lidia otro toro, pero en Azpeitia el trapío es innegociable. He visto la corrida de Cuadri de Sevilla y he visto la de Cuadri de Azpeitia. He visto la de Palha de Sevilla y he visto la de Palha de Azpeitia. Yo veo en el campo el toro de Sevilla y es más chico que el nuestro, y Sevilla es de primera.

Voy a buscar el toro que tiene presencia sin dudarlo. Es bonito ver un toro que se encampana y dice “a dónde he venido” y que la gente le admire. Ese es el mayor valor. Llevamos quince años gestionado esta feria y no me han mandado ni un toro al corral. Ni uno. Se me han muerto en el desencajonaminento, se han podido pegar, como los de San Martín que fue una guerra, pero al corral cero.

Traemos toros cabeza de camada, de ganaderías con vitola y eso hay que pagarlo. Hoy si quieres tienes en el campo ganado muy económico. A mi me ofrecen toros un 50 y un 60% más barato que los que traemos, pero no nos podemos arriesgar. Cuadri puede salir bueno, buenísimo o malísimo, pero el que viene a ver Cuadri ya sabe a lo que viene. Pelea en el caballo, fiereza, presentación y dificultades para dominarlo. Mi pregunta es ¿por qué no hacen las figuras el esfuerzo de matarlos y fomentamos la competencia? Así se verá a cada torero en igualdad de condiciones.

A mi me han ofrecido una corrida de Madrid para Azpeitia y he dicho que no. Tampoco me voy a pasar y al año siguiente a ver que traigo.

Con los ganaderos me llevo fenomenal, ellos están encantados y nosotros entendemos que son parte del negocio. Se les trata bien y si se lo ganan repiten.

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Desde Toro Cultura propugnamos que la Tauromaquia tenga continuidad a lo largo del año con actividades paralelas, como coloquios, conferencias, exposiciones de fotografía, concursos de relatos, exhibición de películas, salidas al campo, etc. De ese modo se consigue continuidad y, como usted decía, fidelización ¿Cree que en Azpeitia es esto necesario?

Azpeitia va bien con tres corridas. Hicimos un esfuerzo en tiempos de crisis para mantener la feria, que son más de dos corridas, y la apuesta salió bien. Ahora la prensa me trata bien, Diario Vasco, Toro Cultura también, gente que nos felicita sinceramente. Tuvimos una época de críticas duras e incluso a algún concejal en contra y supimos rectificar. Rectificar es de sabios.

Existe un intenso debate en lo medios taurinos sobre el llamado “circuito de las figuras” y su influencia en el momento actual la Fiesta. ¿Qué opina sobre este asunto?

Toros comerciales y siempre los mismos toreros. Mano a mano entre El Juli y Perera va a haber 6 o 7 ¿Dónde entra Morenito? ¿Eugenio de Mora? Y ¿Garrido? No pueden entrar pese a haber cortado orejas en Madrid. Yo no puedo económicamente traer a las figuras. Con 3.500 localidades no da, pero tampoco me interesa esa fiesta monótona y previsible.

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Y en este contexto, ¿cómo ve el futuro de la Fiesta?

Hay que dar paso a la juventud. Yo tengo en la mente recuerdos de cuando era niño. Mi abuelo era el practicante de la plaza y me traía a ver los toros. Solía ir con 4 o 5 años repeinado, perfumado, bien vestido de la mano de mi abuelo. Recuerdo que en el 67 o 68 El Cordobés le preguntó a mi abuelo a ver cómo estaba la enfermería y que si le pasaba algo le trataran bien. Mi abuelo le dijo “no se preocupe que aquí tratamos a todos por igual, pero por si acaso tenga cuidado que no le coja el toro”.

No se está cuidando a la afición joven. Nosotros en Azpeitia damos entradas para los chavales gratis. Tal vez ahora no puedan pagar, pero dentro de unos años volverán.

Yo he sido aficionado desde niño. Con ocho años vestido de campero toree en Azpeitia y el toro que arrancó dos dientes. Después en Lastur otro me cogió y me rompió la triada. Me ha pasado casi de todo, pero eso sólo ha aumentado mi interés por el toro. Entonces ¿qué hay que hacer para tener afición? Primero que lo vivan con sus padres o abuelos. Conocer el toro, incluso en el campo. No puedes valorar algo que no conoces bien.

Tenemos la impresión de que la lidia convencional está estancada, que no ha progresado en los últimos años y sin embargo otras Tauromaquias tradicionales, con éxito hace ya mucho tiempo como los encierros, los recortes o el rejoneo tienen un nuevo auge. ¿Cree usted que se está produciendo una involución?

Hemos tenido todos apretado el cinturón por la crisis. La gente no ha tenido dinero para ir a la plaza. Organizar una corrida es carísimo. Un matador de un grupo C igual se queda con mil euros limpios por corrida. Los subalternos cobran, se desplazan, comen, duermen. Es mucho dinero. Puede dar la impresión de que hay menos interés por venir a la plaza, pero las circunstancias han sido muy adversas.

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El contrato que usted y su equipo han firmado con el Ayuntamiento es , cuanto menos, atípico. ¿Puede explicarnos qué contiene?

El notario se extrañó y me dijo “¿Ya has leído bien lo que pone? Sabes que los cuatro socios asumís las pérdidas y si hay ganancias se destinan a una organización benéfica” Le dije que sí, y yo tengo un 40%, mientras que mis amigos un 20% cada uno. Esto es respetar la tradición que nos enseñaron nuestros ancestros. Aquí se dan corridas de toros y novilladas desde el 31 de julio de 1903, sin interrupciones. Lo mismo ha ocurrido en Zestona y en Deba. ¿Va a haber aquí un concurso para que uno de fuera arregle tu casa? Vas jodido. En Vitoria no se ha presentado nadie al concurso y al final lo han negociado. En el mundo del toro hay mucho tiburón, que está cuatro días y se lleva lo que pueda ganar y hacen las cosas de aquella manera.

Aunque ya sabemos la respuesta tengo que preguntarle por las subvenciones.

Aquí no hay. Ni un duro público para los toros. Es más, lo mejor que nos puede pasar a los organizadores es no perder.

¿Cuánto cuesta organizar una corrida en Azpeitia?

Entre 60.000 y 90.000 euros. Los toros buenos son caros, los toreros cobran siempre lo que se acuerda, hay Seguridad Social, hay IRPF … muchas cosas.

Antiguamente el torero ponía un banderillero y la plaza otros dos. Hay que pensar en un nuevo modelo porque los gastos son elevadísimos.

Nosotros no queremos ganar dinero en esto. Queremos que haya continuidad de la fiesta. Mover 9.000 personas en tres días cuesta mucho esfuerzo.

El beneficio para el entorno es muy grande, la hostelería gana mucho con la feria y la Diputación se lleva su IVA. Yo no voy contra el sistema, el sistema dirá si quiere o no venir. Doy oportunidad de ver un espectáculo digno. Si yo me equivoco programando puedo perder 100.000 euros. Yo siempre digo que para estar en un tema hay que estar como el ajo, en el centro de todo y quemándose. Hay mucha gente que dice “yo haría tal o cual cosa” pero nosotros no necesitamos consejos, sólo trabajamos.

¿Han tenido pérdidas algún año en la feria de Azpeitia?

Pérdidas no, pero algún año hemos andado muy justos.

En el universo taurino hay ahora mismo decenas de plazas en problemas, que tienen difícil evitar las pérdidas ofreciendo espectáculos dignos. Desde su experiencia acreditada, ¿daría algún consejo a sus gestores?

Estás hablando con un aficionado.

No, estoy hablando con alguien que ha conseguido que una plaza problemática, ubicada en una zona tan difícil como esta, haya ganado prestigio y reconocimiento en todos los estamentos.

Perseverancia, perseverancia y perseverancia. Pero es muy complicado dar consejos porque si yo estuviera en la situación de los empresarios profesionales igual sería como ellos. Soy un caso atípico. Cada uno sabe lo que hay en su casa ¿Qué consejo puedo dar yo a Pablo Chopera, a Toño Matilla, a Canorea que no sepan ellos? Yo voy por libre.

Ellos son profesionales y viven de ello. Su situación es también delicada porque el público les está pidiendo una serie de toreros, los ayuntamientos exigen que sean del grupo especial, eso vale mucho dinero. Son situaciones distintas. Yo no puedo traer ahora mismo a Talavante, a Morante o al El Juli.

¿Le gustaría traerlos?

No, ni me gusta ni me disgusta, porque lo que yo quiero no van a quererlo ellos, y por traer a una figura se me va a caer eso por lo que he luchado tanto. No quiero asumir ese riesgo porque entiendo que ya ha pasado esa etapa dolorosa en la que no había figuras en el cartel de Azpeitia y la gente no lo entiendía. Los carteles con Morante, Castella, Finito, Perera o Ponce no me llaman la atención. Yo tengo otro concepto, quiero gente joven. Ahora tienes novilleros muy interesantes como Ginés Marín, Varea, Posada Maravillas, que interesan más que muchos toreros y además es más barato. Aún así la gente prefiere las corridas, pero no las limpiezas de corrales. Ni se me ha pasado por la cabeza comprar saldos, nosotros queremos mantener la tradición taurina y salvar al pueblo de la ingratitud de otros. Los costes son muy elevados.

 

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Alguno de los ganaderos anunciados este año nos ha confesado que venir a Azpeitia es siempre una satisfacción y que el trato que recibe es especial. ¿Qué hace para mantener la cordialidad y al mismo tiempo la firmeza en la selección de los hierros?

La semana pasada me dijo Fernando Cuadri “si este año fallo no me programes para el que viene”. Y está bien porque me ahorra decírselo yo. Y eso tiene dos pensamientos, el primero es que sabe que lo que trae es bueno, y el segundo que aquí nos debemos a los resultados. Como se tuvo que marchar Palha y es muy amigo mío. Aquí los ganaderos vienen encantados y me dicen que prefieren lidiar aquí que en otras plazas de superior categoría. Yo sé que están haciendo un trabajo duro para nosotros, mantienen la ilusión, tiene fe en su ganadería y necesitan plazas para poder lidiar, pero a algunos les cuesta más que a otros.

Yo siempre hablo con los ganaderos y les pregunto qué torero puede lucir sus toros. Ellos siempre conocen algunos que han estado bien en los tentaderos y que conocen a fondo el encaste. Hay una comunicación directa y fluida, sin intermediarios, porque el único veedor soy yo. Reseño los toros, los elijo y esos van a ser los que vengan. Y no hay más. Te puedo decir que de Pedraza vienen el 15, 25, 32, 10, 17, 1 y 29. Y el 9 se ha quedado fuera. Me gusta verlos en la dehesa y ver su comportamiento, porque hay uno de Cuadri que está muy humillado en el campo, siempre alejado de sus hermanos que no sé si vendrá. El toro que se está pegando en el campo igual es manso de libro en la plaza, eso nadie lo sabe, ¿cómo aciertas?

¿Ve usted a los toros seleccionados continuamente?

Los veo en diciembre, en abril y ahora en julio para decidir definitivamente. Ves al toro como es, si está humillado, si es o no agresivo, como anda, sus aptitudes se notan, y las que dan después en la plaza son a veces completamente diferentes a lo que crías que iba a ser. En la naturaleza no está nada escrito ni decidido, y eso es muy bonito.

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Y los mayorales, ¿se atreven a vaticinar el juego de sus toros en la plaza?

Los mayorales te cuentan de qué semental es hijo y cómo se comportó, de la vaca que lo parió, y de sus hermanos. Te dicen si tiene buena nota. Y el que la tenía buena al final se ha rajado y el que tenía mala es a la postre el mejor. Esto es muy difícil. Después depende de en qué manos caiga el toro. Cualquiera que le toque a El Juli parece bueno. Algunos caen en manos poco adecuadas y se revelan. Pero el empresario no puede dar esos toros a uno que sabes que no va a torear.

Antes decía que las claves del éxito en Azpeitia son la constancia y el respeto al toro, ¿hay alguna más?

Para mi, además del respeto al toro, está la presentación. Aquí los nombres de los toreros no son tan importantes. La gente sabe que va a ver Cuadris. Antiguamente la gente hablaba de qué corrida iba a ver y no de quién toreaba.

Me esmero año a año por mejorar la presentación, sin obsesionarse con el peso. Hay que tener claro el tipo de toro y su encaste.

Me dicen amigos del sur que si ofrezco estos carteles en Sevilla o Jerez no hay ni un cuarto de plaza. Ni en Sanlúcar. Ese público quiere ver un torito, le gusta más el arte, carteles como Ponce, Morante y Galván, pero el toro no es el de aquí.

Por lo demás nosotros trabajamos con toda humildad, respetando a todos y tratando de satisfacer al público de nuestra plaza.

Gracias por su claridad señor Iriarte. Ha sido un placer conversar con usted. Desde Toro Cultura nos comprometemos a analizar la próxima Feria de San Ignacio y a proponer a nuestros lectores un análisis profundo de la misma.

Javier Bustamante para Toro Cultura.

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Eibar: enclave estratégico y reducto romántico.

Acceder al centro de Eibar exige atravesar polígonos industriales, algunos vetustos, jalonados por pabellones en desuso; cruzar calles ruidosas, largas y estrechas pobladas por esbeltos edificios; encarar cuestas empinadas y renunciar a ver el sol poco más que unas horas al día, pues las montañas que rodean al valle son altas y escarpadas. Eso si el día no es brumoso como corresponde a su clima cantábrico.

Sin embargo la Tauromaquia se asienta muy pronto y con fuerte arraigo en este entorno agreste. Es en el siglo XII, concretamente en 1162, año en el que el rey Sancho VI El Sabio, para festejar la reconciliación con un viejo enemigo, manda capturar y lidiar tres toros de los que habitan las montañas cercanas al solar de Irure. Tras el festejo ofrece la carne a los perros, quienes comen con tal ansiedad que mueren al instante. Desde esa fecha el blasón de esta estirpe se forma con tres cabezas de toro y otras tantas de perro, y es, a decir de los eibarreses, el origen absoluto del toreo.

Desde esa fecha hasta 2009 trascurren más de ocho siglos de diversas Tauromaquias, todas ellas vividas con pasión por decenas de generaciones que encuentran en el toreo un referente festivo y cultural perfectamente engarzado en su idiosincrasia.

Plaza de toros de Eibar.

La fecha crítica es el 17 de mayo de 2009, día en que alternan toreros de la talla de Paco Ojeda, Espartaco, Litri, Ortega Cano y Niño de la Capea en lo que se denominó después “la última corrida” de la historia en Eibar.

Sin embargo algunos hombres buenos no tenían los mismos planes, y en 2014, contra todo pronóstico, se reinaugura el coso, asumiendo el promotor grandes dificultades y realizando un generoso esfuerzo para recuperar una plaza emblemática y estratégica. Un canto a la libertad cultural en un entorno especialmente hostil. Un gesto encomiable de rebeldía cívica que el tiempo pondrá en su lugar.

Comprender el presente y prever el futuro de la Fiesta en la ciudad armera exige entender el contexto en el que se desarrolla la Tauromaquia, tomar su débil pulso y conocer a las personas que están haciendo posible la inesperada resurrección de una plaza centenaria.

La plaza de Eibar puede ser el paradigma de la reactivación de la Fiesta en otros muchos lugares del universo taurino.

 

Unas instituciones beligerantes con la Fiesta.

La alternancia política ha hecho de Gipuzkoa un territorio complicado para el desarrollo del arte de torear. Bildu, coalición radical independentista, se ha opuesto e incluso ha prohibido el toreo en San Sebastián y Tolosa, y lo ha tolerado en Azpeitia, bastión del toro bravo.

Canales Rivera en Eibar.

El Partido Nacionalista Vasco, El Partido Socialista y el Partido Popular apoyan con diverso grado de intensidad la celebración de corridas de toros, si bien no las impulsan, y en muchos casos las condenan a la indiferencia e incluso a una suerte de clandestinidad social, pues para muchos es un desdoro disfrutar con la cultura del toreo, y los festejos que se celebran son observados desde la distancia, cuando no criticados de forma velada.

La fuerza emergente Podemos es abiertamente contraria al toreo y ha programado su prohibición en los lugares en los que gobierna, prohibición que está comenzando a hacer efectiva en varios lugares de España. Su perfil populista se sirve de cualquier estímulo que parezca revolucionario o transgresor para alentar a los diversos segmentos del electorado que le prestan su voto. El toreo, que es para muchos supuestos progresistas una reminiscencia del feudalismo social y del autoritarismo político, se emplea como señuelo para demostrar que impulsan un cambio social de gran calado.

Eneko Andueza, concejal socialista y escritor taurino.

Eibar es una población de tradición republicana en la que el Partido Socialista obtiene históricamente buenos resultados electorales y, en la actualidad, ostenta la alcaldía. Uno de sus concejales y teniente de alcalde, Eneko Andueza, es un gran aficionado a la Fiesta, escritor taurino y activo partícipe en las redes sociales. Su postura explícita y firme a favor de la Tauromaquia ha facilitado la recuperación de los festivales taurinos y ha contribuido a devolver vida al coso. En la actualidad impulsa un manifiesto a favor de la Tauromaquia que pretende sentar postura y conseguir la adhesión de fuerzas vivas del partido, como diputados, senadores y presidentes de Comunidades Autónomas. Estas iniciativas son siempre de agradecer, si bien el principal beneficio que pueden causar a la Fiesta es excluirla del debate político, puesto que no es patrimonio de ningún partido o tendencia, si no de todo aquel que sienta una emoción indescriptible al ver pasar a un toro cerca del cuerpo de un torero.

 

Activismo antitaurino violento tolerado por los poderes públicos.

Las diversas policías, dirigidas por el gobierno correspondiente, permiten manifestaciones contrarias a la Tauromaquia a pocos metros de las plazas de toros, en las que un puñado de individuos armados de potentes megáfonos, que nada saben del toreo, insultan gravemente a los aficionados, desean la muerte a los toreros, prescriben la autoinmolación del público y se mofan de manera gruesa de los protagonistas del espectáculo.

Plaza de toros de Eibar.

En Eibar puede verse a este colectivo que se desplaza por toda la geografía vasca ejerciendo la provocación, a no más de diez metros de la plaza, cerca de las taquillas junto a un lugar de paso obligado de los espectadores. Ninguno se vuelve, nadie responde al insulto ni se queja de la contaminación acústica. Una vez que empieza el festejo continúan con su agresión verbal, que se escucha con nitidez desde los tendidos, y no cesa hasta una hora después de su inicio. Si el más elemental sentido del respeto a la pluralidad cultural no lo remedia, asistir a los toros en una plaza así va a convertirse en un acto tan incómodo como comprometido, e incluso arriesgado, pues la inquina que se adivina en los rostros de la docena y media de agresores es una promesa clara de violencia gratuita.

 

El empresario romántico.

Óscar López, matador vizcaíno.

Luis Mari López es un industrial de la vecina localidad de Ermua que ha consagrado su vida al toreo. Tras treinta años organizando la feria taurina de su localidad natal, empleando una modesta plaza portátil para dar festejos mayores, acomete, a la edad a la que muchos se jubilan, una aventura aún más audaz: recuperar de sus cenizas la histórica plaza de Eibar.

Su pasión por la fiesta le llevó a conseguir que su hijo Óscar tomara la alternativa el día de Santiago de 1998 y asegura que si su nieto tiene vocación no le temblará la mano para facilitarle oportunidades. Él sabe de lo que habla y de las dificultades que tiene un niño para ser torero en esta tierra. Tal vez por eso invite a novilleros a participar en sus plazas sin que, a diferencia de otras ferias, tengan que pagar por torear. Cuestión de estilo.

Luis Mari López, empresario taurino.

El peso de las pérdidas acumuladas en sus últimos años de gestión en su pueblo no puede tanto como su corazón torero y su generosidad con todos los estamentos de la fiesta, especialmente con la afición y con los toreros modestos.

Luis Mari López compra novillos, contrata a tres espadas, nueve auxiliadores, dos taquilleros, tres mulilleros, dos areneros, un administrador y un seguro por si se produce la suspensión. Imprime carteles, contrata el transporte de las reses, paga tasas, emplea los servicios veterinarios, restaura lo más necesario de la plaza, viaja, habla por teléfono, atiende a la prensa y homenajea a sus amigos. Tanto esfuerzo para conseguir poco más de quinientos asistentes al festejo.

Luis Mari López asegura que su objetivo es “recuperar la fiesta en Eibar” y sueña con un cartel compuesto por Enrique Ponce, Alejandro Talavante y Miguel Ángel Perera. Conociendo a la persona caben pocas dudas de que el pequeño ruedo de la Plaza Untzaga será testigo, más pronto que tarde, del arte de estos tres lidiadores.

 

Una plaza cercana al abandono.

El actual coso fue construido en 1903, y remodelado en 1959 para mejorar la comodidad y aumentar el aforo hasta 3.300 espectadores, si bien en la actualidad, los planes de evacuación impuestos por el Ayuntamiento limitan a menos de 2.000 el número de espectadores que pueden darse cita en los tendidos.

Plaza de toros de Eibar.

Es una plaza de tal austeridad constructiva que por fuera no parece un coso, y por dentro exhibe materiales modestos que la hacen impersonal e incómoda.

A lo largo de su historia han hollado su albero grandes toreros del siglo XX y XXI, como Cocherito de Bilbao, Machaquito, Rodolfo Gaona, Manolete, Pepe Luis Vázquez, Pepe Luis Vargas, Curro Romero, Rafael de Paula, Curro Vázquez, César Rincón, Julio Aparicio, Finito de Córdoba, Ortega Cano, Javier Conde, Canales Rivera, Julio Benítez y Cayetano Rivera Ordóñez. Junto a ellos han alternado valerosos diestros locales, como Pedrucho, titular de la peña taurina de Eibar, Iluminadito, Armerito y el mismísimo Ignacio Zuloaga, apodado El Pintor, referente sustancial del toreo vasco.

Los ecos de las tardes de gloria se han desvanecido y los corredores descubiertos que conducen a los tendidos muestran las huellas del paso del tiempo en silencio, en un silencio tal vez reverente y doliente que duró un largo lustro.

Pasillo descubierto de la plaza de toros de Eibar.

Esta modesta plaza estuvo condenada a muerte en 2009, si bien las dificultades económicas para erigir en su espacio una infraestrutura multiusos parecen ser las salvadoras del coso centenario.

Desde ese año hasta el pasado 2014 en que el actual empresario retoma la actividad taurina con un festival, el coso permaneció inactivo, criando hierba en el ruedo, pudriendo el olivo y agrietando lentamente sus viejos tendidos.

 

La afición adormecida.

El eibarrés es hombre de mirada viva, juicio rápido, cuerpo fuerte cuando no orondo, manos poderosas y palabra firme. Es persona abierta, inquieta, generosa y emprendedora, que confía en sus posibilidades y acomete proyectos con absoluta naturalidad. La prosperidad que durante decenios distinguió a esta tierra tiene su fundamento en la singular determinación de su gente para organizar y actuar, de modo que no sorprende que cuente con un colectivo de aficionados capaces de disfrutar alrededor de la cultura del toreo.

La Peña Taurina Pedrucho de Eibar, homenajea al más célebre de los toreros de la ciudad, nacido en 1893 y doctorado en San Sebastián treinta años después. Sus actuaciones se desarrollan en España y América, además de en otros lugares más exóticos, como Roma, Budapest, Cagliari, Hungría y Egipto. No alcanzó el estatus de figura si bien se le reconoce su entrega, su valor sereno y su conocimiento del oficio, lo que facilitó su acceso a la dirección de la escuela de tauromaquia de Barcelona, ciudad en la que murió en 1973

Público en la plaza de Eibar.

Esta entidad data de 1948 y estuvo presidida entre 2007 y 2011 por Jaime López de Guereñu, director comercial de una importante empresa de la zona, dirigente del PNV local, y gran aficionado, que no escatima esfuerzos en la promoción de la fiesta. Su iniciativa dinamizó  la peña hasta el punto de organizar actividades culturales muy diversas, siempre relacionadas con el toro y la lidia, aumentando la masa social de manera notable.

La Peña Pedrucho tiene su sede en el Arkupe, un reconocido bar de la plaza Untzaga frecuentado por todo tipo de público, en el que las tertulias taurinas aún pueden escucharse. La Pedrucho, que absorbió en 1994 a la Peña Taurina Eibarresa, es el garante de la cultura del toro en la ciudad armera y la encargada de mantener vivo el pulso de la afición aún en los largos meses de invierno.

Jaime López de Guereñu con Canales Rivera.

Una apuesta de futuro.

Cada plaza que se cierra es una grave derrota para el toreo. Cada plaza que se recupera es un acto sublime de libertad y de compromiso con la pluralidad.

Tal vez dentro de un siglo, cuando se estudie este periodo tan convulso para la Tauromaquia, los nombres de Luis Mari López, Jaime López de Guereñu y Eneko Andueza figuren ya grabados en el libro de la historia como el eslabón necesario para perpetuar un tradición de mil años.

Sin embargo las circunstancias que rodean a la tauromaquia en la Eibar son poco favorables. Una afición adormecida por años de inactividad del coso; unos poderes públicos que, o bien no colaboran o están directamente en contra; una plaza al borde del abandono con estructuras muy precarias; y una opinión pública manipulada por concentraciones de antitaurinos que, en número de diecisiete, se colocan a la puerta de la plaza con la anuencia de la autoridad, gritan con potente megafonía, insultan y tratan de intimidar a los asistentes a los festejos.

En un entorno así cuesta creer que exista un empresario taurino romántico y, junto a él, una afición selecta, generosa y entregada. Tienen todo nuestro apoyo, como deberían tener también el apoyo de todo el orbe taurino. El caso de Eibar es el paradigma de la recuperación del derecho a la libertad cultural. Hay esperanza porque hay pasión, capacidad de trabajo y talento.

Larga vida a la cultura del toreo en Eibar.

Luis Mari López, empresario, con los toreros.

 

El sorteo de los toros, primer acto de la liturgia.

El ritual taurino comienza al mediodía, cuando el sol alcanza su cénit y las luces son más claras. En ese momento, cuando aún no existen las sombras, se reúnen en los corrales de la plaza los protagonistas del festejo junto con la autoridad, encarnada por un delegado gubernativo, para invocar a la suerte.

El carácter supersticioso de algunos toreros e incluso su concepción determinista de la vida y la lidia, convierten a este acto solemne en un rito de gran trascendencia, hasta el punto de enviar embajadores de plena confianza y, una vez celebrado, solicitar informes precisos de cuanto haya podido vivirse, si bien nunca están presentes, para conjurar el mal fario._DSC0541 copia

No siempre fue así, pues hasta 1896 el ganadero determinaba el orden en que se jugaban los toros, atendiendo a su interés, reservando para el final las mejores reses al objeto de generar una buena impresión en los aficionados y a mantener el interés del público hasta el último momento del festejo. De ese tiempo data la expresión “no hay quinto malo” para significar que el criador reservaba para ese turno el toro de mejores expectativas para la lidia. Si embargo muchos ganaderos eran acusados de favorecer a los toreros más poderosos, los que podían exigir, destinando para ellos los toros de mejor nota. Fue el torero guipuzcoano Luis Mazzantini el pionero en exigir por contrato la asignación del orden de lidia por sorteo, harto de que la gran figura del momento, Guerrita, fuera sistemáticamente favorecido por los criadores.

A partir de ese momento es el azar el que determina el destino de los hombres de luces, establecido ya como precepto en los reglamentos taurinos de todo el mundo.

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Ganadero o mayoral, matadores, habitualmente representados por banderilleros de confianza, gerente de la empresa organizadora, apoderados y algún periodista reconocido forman un grave conciliábulo pródigo en gestos serios y palabras a media voz. Estos hombres, las más de las veces frunciendo el ceño, observan quedos los siete u ocho toros enviados desde la dehesa, que previamente han superado el reconocimiento veterinario y son considerados aptos para la lidia.

La mirada experta de los banderilleros escruta astas, culatas, cuellos, morrillos, extremidades y proporciones, así como el fenotipo general del toro, especulando con su similitud al llamado “toro tipo”, es decir, aquel cuyo perfil es el clásico del encaste al que pertenece, promesa tácita de comportamiento ejemplar.

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Estudian la geneaología de cada res, asistidos con frecuencia por el mayoral e indagan en su recuerdo el comportamiento de sus ancestros, tomando en consideración la familia a la que pertenecen, el semental que padreó y la vaca que engendró y crió a cada uno.

Cada detalle narrado por el mayoral, por nimio que pueda parecer, es tenido por cuestión mayor, mientras éste desgrana livianas reflexiones sobre el comportamiento del toro y su biografía.

Los subalternos mueven con pequeños cites a los toros en el corral, constatando su viveza, prontitud, gestualidad en la acometida y actitud en el grupo, pues no todos los toros tienen el mismo comportamiento ni la misma condición.

Un toro sereno, atento que coma y beba con naturalidad es un animal seguro de sus fuerzas, descansado y apto para el combate. Si además su aspecto se parece al perfil clásico de la casa se dirá que “está en tipo” y eso cotiza en el mercado de los sorteos taurinos.

Tras densos minutos de observación, reflexión y debate ya tienen los banderilleros una previsión clara de lo que puede esperarse de cada res, y de manera consensuada, eligen seis de los toros enviados, dejando al resto como sobreros. El criterio que emplean es el de la igualdad, es decir, que los toros seleccionados tengan similar trapío, relegando a la suplencia a aquellos que desentonen con la línea media del encierro.

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El siguiente paso es más complejo, por cuanto se procede a enlotar, esto es, a emparejar los toros en tres pares de modo que se respete el equilibrio, de forma que el toro más fuerte será enlotado con el más débil y el mejor hecho con el de peor aspecto, logrando así un reparto equitativo de las opciones de lucimiento y de los riesgos propios de la lidia.

Una vez que existe consenso sobre los lotes, el representante del matador que encabeza el cartel toma tres hojas de papel de fumar y escribe con parsimonia sobre cada uno los números que luce en el costillar el lote correspondiente.

Otro banderillero procede a doblar con mesura y precisión los papeles hasta conseguir una bola perfecta, sin aristas ni indicios que permitan la identificación del lote que contiene.

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El mayoral ofrece su sombrero en cuya copa se depositan las tres bolas, se tapa con el cartel de la corrida o una carpeta, se agita y, sin mirar, los representantes de las cuadrillas van extrayendo por orden de antigüedad las bolas en cuyo vientre está tatuada la suerte.

Las expresiones suelen ser discretas y graves, si bien siempre hay un subalterno que traga saliva maldiciendo el día en que Mazzantini instituyó el sorteo, pues la han correspondido a su matador los toros más aviesos del encierro.

Tras un nuevo vistazo a los toros, los miembros de las cuadrillas deciden el orden en que van a jugarse, habitualmente el más bonito por delante, salvo en el caso del primer matador, pues no es común que rompa plaza un toro chico, ya que el público está aún acomodándose y tomado contacto con el espectáculo.

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Algunos subalternos descubren en este instante matices que habían pasado por alto, finura exagerada en los pitones, culata demasiado musculada, mirada amenazante, y convienen que el lote es más agresivo de lo que en principio parecía. Sin embargo la suerte está ya echada y la ceremonia no admite rectificaciones.

Tras esta nueva evaluación comunican al delegado de la autoridad el orden de lidia para poder enchiquerar las reses, esto es, disponerlas en corrales individuales en los que descansarán hasta el momento en que salten a la arena para confirmar o desmentir la cábala de los banderilleros.

Este proceso es realizado por los empleados de la plaza con sumo cuidado, pues la casta brava de los toros les impulsa a rematar en las puertas que unen los diferentes corrales y estos con los chiqueros individuales, pudiendo astillar sus defensas y, por tanto, que dar inutilizados para la lidia. Para ello se emplea la voz del mayoral, conocida por el toro desde el día de su nacimiento, leves silbidos y, si algún toro rehusa tomar las puertas, se utiliza una vieja bandera colgada de una garrocha como señuelo para lograr el desplazamiento del toro.

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En algunas plazas como las de Madrid, Pamplona y Bilbao el sorteo y enchiqueramiento de las reses es público y son muchos los aficionados que, previo pago de una pequeña cantidad, se agolpan en el escaso espacio de
los corrales para ser testigos de la ceremonia. En otras muchas el ritual está sólo al alcance de los iniciados, y es un reducido grupo de personas el que tiene el privilegio de presenciar el enchiqueramiento, ya sea por su participación en el mismo o por amistad con los oficiantes.

A partir de ese momento las reses velan armas en la calma de su chiquero, a la espera de que se abra el portón y salten a la arena para enfrentarse a sus lidiadores y esparcir en el aire de la tarde el aroma seco de la bravura.

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“La fiesta necesita militantes de la Tauromaquia”

Antonio Fernández Casado acude puntual a su cita con Toro Cultura. Nos ha emplazado en el Hotel Carlton de Bilbao, en cuyo ascensor acaba de dejar a Eduardo Miura, y se presenta sonriente en el hall, espacio en el que tendrá lugar la entrevista. Es un hombre elegante y cortés cuyo vínculo con la Tauromaquia es práctico y teórico al mismo tiempo, puesto que en los años setenta quiso ser torero y dedicó cuatro temporadas a capeas y novilladas, y en la actualidad trabaja por entender de la manera más precisa la cultura del toreo y difundirla. Estamos por tanto ante un hombre con criterio, conocedor de todos los registros de la fiesta, escritor de notables libros taurinos, que no escatima esfuerzos y pone su experiencia empresarial al servicio de su pasión, el toreo, y de su club, del Club Cocherito de Bilbao.

 

Señor Fernández Casado, usted habla de la necesidad de modernizar el espectáculo para ganar el futuro. ¿Qué medidas cree que deben implementarse?

Es innegable que hay que modernizar el espectáculo. En el fútbol hay palcos confortables llenos de recursos para el aficionado. No sería complicado facilitar información en las corridas mediante pantallas gigantes, sobre cómo se llama el toro, de qué ganadería es, quién le da capa, quién parea. En la plaza ya no te dan ni el programa de mano, cosa necesaria ya que no todo el mundo es aficionado. Antes de la corrida podrían dar imágenes del apartado. Al final de la corrida puede ofrecerse entradas en promoción a precios atractivos para la corrida del día siguiente. Es cuestión de ponerse a pensar y tener voluntad de mejora. Este espectáculo no evoluciona como los tiempos exigen. Algo tan simple como marcar las rayas de picadores con una regadera de cal ya no es castizo, es anticuado y cutre. El espectáculo tiene que reinventarse y renovarse de manera decidida.

Produce envidia el futbol, que genera en derechos televisivos de 1.000 millones, que va a pagar telefónica y va a repartirse de manera que pueda aumentar su presencia en la sociedad.

Sin embargo la única cadena de toros es de pago y no todos los aficionados tienen acceso a la misma.

Falta una federación, una estructura organizativa como tiene el futbol que represente a la actividad y trabaje por su promoción y se erija en referente para abordar las cuestiones que afectan al toreo. Hay que generar un fondo para financiar las novilladas y las escuelas taurinas.

Hay muchos alcaldes que dicen sí a los toros “mientras no cueste dinero”, sin embargo para otras manifestaciones culturales como ópera sí hay dinero, para cinco o seis mil personas hay ayudas para que les salga barato el abono. La Tauromaquia no recibe un trato equitativo y es preciso disponer de organización y representación para hacer valer sus derechos.

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En este contexto parece difícil que surjan nuevos aficionados y espirantes a torero.

Así es. En el Cocherito va a haber en breve un coloquio sobre “Formación en los toros versus formación en el futbol”. Vamos a comparar y creo que las diferencias serán notables. Vendrán José Ignacio Sánchez de la Escuela Taurina de Salamanca y un representante de Lezama. Pretendemos que la formación en Tauromaquia sea considerada oficialmente Formación Profesional, pero el Gobieno Vasco no parece muy dispuesto. Si no hay estructura de formación es imposible que salgan buenos toreros, para todo hace falta una base y una estructura.

 

Estoy de acuerdo, si bien la dificultad que tienen los chavales para hacerse toreros me preocupa menos que la imagen de la fiesta y el antitaurinismo.

Javier Marías escribió en El País que no entiende como en Cataluña un argentino puede acabar con una fiesta con tanta tradición. Tampoco que un animalista agreda a un aficionado tirándole una piedra a la cabeza. Es una voz autorizada y reconocida. Hay que buscar estas fuentes y estos testimonios de personas independientes y difundirlos.

Hay que ser activistas, hay que ser militantes. Ya no vale con ser aficionado, hay que apoyarse en gente como Marías, personas progresistas que escriben en medios progresistas. Hay que ser más proactivos, no podemos asumir lo que está pasando.

 

La prohibición de celebrar corridas en San Sebastián es un hecho doloroso para todos los aficionados, especialmente los vascos. ¿Qué se siente desde una ciudad próxima como Bilbao?

Cuando me enteré de que en San Sebastián prohibían los toros me puse a escribir sobre la fiesta en Guipúzcoa y presenté el libro en Donostia el día en que debía iniciarse la feria. Los políticos no ayudan o directamente perjudican a los toros. La clave está en ser activos, difundir nuestro mensaje y ganar la opinión pública.

A los prohibicionistas de Bildu les propongo que vean el toro en el campo y lo comprendan y que después opinen. Tenemos el ejemplo de Bergamín, autor de grandes obras sobre la Tauromaquia, quien el final de sus días se radicaliza en el independentismo, se va a vivir a Fuenterrabía y sigue siendo un intelectual excelente. No debe ser una cuestión política si no de sensibilidad artística.

Hay que valerse de esos testimonios y estas experiencias para demostrar que el toreo es universal, hay que reivindicar la dimensión cultural del toreo.

 

Los toros y la literatura han tenido siempre una relación muy fluida que puede ser interesante en un momento como este.

Sin duda. Nosotros inauguramos en mayo en primer club de lectura taurina del mundo. Tenemos a Blasco Ibáñez, a Bergamín, a García Lorca, a Pérez de Ayala, a Hemingway. Personas de alto nivel intelectual sin condicionantes políticos. La idea es que los socios lean el libro y opinen en un debate abierto.

También vamos a contar con un actor que lea poesía en nuestra biblioteca.

Habrá además un ciclo de cine y toros. Hay películas muy malas sobre toros, rancias como su época. Sin embargo hemos localizado una película en la que Blasco Ibáñez es guionista, vamos a hacer una selección y proyectar las mejores.

Este año además de dar el premio al toro más bravo, lo que siempre está bien en Bilbao, el Club Cocherito va a premiar a la mejor crónica taurina y a la mejor fotografía de la feria. Hay muchos aficionados a la fotografía y pueden disfrutar persiguiendo el premio. Tiene que explotarse todo lo que rodea a la fiesta, que es rico y plural.

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La crónica taurina, siempre subjetiva y muchas veces polémica.

Yo conservo todas las crónicas de Cañabate y de Joaquín Vidal sobre los toros en Bilbao, todas seguidas, es pasmoso ver su evolución. De Navalón tengo muchas cosas, pero no todas su crónicas. Cañabate, por ejemplo, machacaba a El Cordobés, luego un poco a Camino, según evolucionaba su toreo y la visión del cronista.

Con Joaquín Vidal tenía muy buena relación cuando yo dirigía el hotel Ercilla. Nadie le conocía físicamente, algunos me preguntaban por él. Era muy independiente, casi no hacía vida en el hotel y tenías sus filias y sus fobias. Su historia personal es interesante ya que había trabajado de chaval en el periódico Hierro, haciendo trabajos manuales, alejados de la redacción. Luego pasó a escribir en varios diarios y alguna buena novela, manejando el castellano con una enorme precisión.

 

¿Qué planes de futuro tienen usted y su equipo para el Club Cocherito de Bilbao?

En mi discurso de acceso a la presidencia dije que no basta con ser aficionados, hay que ser activistas taurinos, hay que dar un paso más, y el club debe hacer activismo taurino.

Queremos llegar la los 2.000 socios desde los 1.200 que hay hoy.

Queremos que el boletín no se utilice para publicar fotos de la junta. Hay que darle un contenido de interés para difundir la fiesta. Trajimos a Pablo Bergés, que es de Bilbao, e hicimos un debate sobre “Blancanieves”. Queremos traer a Paz Vega, intérprete de “Matador”, y también a Juan Echanove, que actuó en la película “Manolete”.

Hemos generado un debate político invitando a representantes de los diversos partidos. HB es abiertamente prohibicionista; Podemos tiene una postura ambigua; mientras que PNV, PP, PSOE y Vox son partidarios de la Tauromaquia. Hubo bronca con la representante de Batasuna ya que se posicionaba en contra de la muerte de los animales y el candidato de VOX le afeó que hayan apoyado el tiro en la nuca a las personas durante tanto tiempo.

Este año vamos también a crear un txoko, o taberna taurina para que los socios y sus amigos disfruten de la gastronomía del toro.

Vamos a recuperar los de fondos de pintura de que dispone el club y los vamos a exponer en nuestros salones. Queremos además un mayor protagonismo en la Semana Grande, organizando coloquios que aún están aún por definir. Nuestra meta es llegar al público neutro, al que no aborrece la fiesta para mostrársela y que opine si quiere.

Hemos mandado recientemente un carta a los periódicos de Bilbao demandando espacio taurino todo el año, para mantener el pulso en los medios. Aún no hemos tenido respuesta pero esperamos conseguir algo también en esa línea.

Otro proyecto muy querido es la creación de una escuela de Tauromaquia en Bilbao. Es inconcebible que una plaza de primera no tenga un foro así, y hay chavales que quieren ser figuras de esto.

En otro orden también pretendemos descuentos en los abonos para la Semana Grande para los socios del Cocherito.

Del mismo modo creemos que será bueno conseguir la elección democrática de los cuatro representantes de la afición en la Junta Administrativa, en lo que el Club tendría mucho que decir.

La modernización de la fiesta en Bilbao exige también el cubrimiento de la plaza, como ocurre en Vitoria, Logroño, San Sebastián, etc. Sabemos que las últimas temporadas no han sido muy boyantes, pero consideramos que es una medida necesaria.

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Son muchas novedades que propone, algunas tal vez mal entendidas por las fuerzas vivas del negocio taurino.

Yo creo que la fiesta necesita un Podemos taurino, un movimiento regenerador, inspirado de abajo hacia arriba que oxigene el entramado y lo haga más saludable.

En el fondo es necesaria una reinvención, el modelo tradicional no sirve y hay que cambiarlo por uno nuevo.

En este sentido el club Cocherito se ha propuesto escribir un libro blanco sobre la fiesta, que analice todo el fenómeno, desde la crianza del toro, la formación de un torero, la lidia, la economía del toro, su carácter ecológico, el comportamiento del público, la internacionalización del espectáculo, el impacto de internet… todo lo que es importante en la fiesta. Será el libro blanco de la reestructuración.

Cuento para ello con ocho profesores universitarios comprometidos con el libro. Aún no he elegido la Universidad que debe canalizarlo, si bien hay dos candidatas, una pública y una privada. Lo que es seguro es que formaremos un buen grupo con alumnos que lo desarrollen y profesores que lo coordinen.

 

Ese libro puede ser un referente necesario en poco tiempo.

Claro. Es necesario un cambio de modelo. Hay clubs de futbol que son Sociedades Anónimas, e incluso en Inglaterra algunos cotizan en bolsa. Así es como se hace grande una actividad. Hace falta gente que venga de la empresa, expertos en marketing, profesionales de la formación, personas que, conociendo o no los toros, aporten un nuevo discurso.

 

Las novedades que admite el espectáculo actual, que casi no ha evolucionado en un siglo, son muchas.

Nosotros hemos pensado en algunas como un mano a mano entre Estrella Morante y su marido, Javier Conde. Seguro que llenarían un plaza de toros con canción y toreo.

Plácido Domingo canta óperas de inspiración taurina. ¿Por qué no con corridas de toros?

Salvador Távora nos aportará mil ideas sobre escenografía. Las opciones son muchas. Hace falta voluntad e imaginación.

 

Otra de las cuestiones candentes es el relevo generacional ¿cree que es momento de acercar a lo niños a los toros?

Sí, y tenemos ejemplos sugerentes en el plan francés, financiado por las taquillas, los toreros y los ganaderos con aportaciones porcentuales estipuladas de forma consensuada.

Sus objetivos son defenderse de los ataques anti y difundir la fiesta, entre otros con lo niños, para eso están realizando un museo ambulante, con toros disecados a tamaño natural. Es preciso acerca a los más jóvenes, pero en España la gente no va a ver el campo, sólo los jóvenes franceses visitan las dehesas con asiduidad.

Esto hay que hacerlo sutilmente para que cada uno se forme su propia opinión. Por nuestra parte facilitamos visitas a club a todo aquel que quiera conocerlo y comprender un poco mejor el toreo.

 

El patrimonio artístico del Cocherito hace recomendable la visita incluso a los no aficionados.

Creo que sí. En el libro de firmas hay una dedicatoria de Juan Belmonte, queremos estudiarlo y mostrarlo al mundo, porque seguramente habrá otras de interés histórico. En nuestros salones hay cuadros de Losada, Zuloaga, Roberto Domingo, García Campos, Latorre, etc. Son obras de gran relevancia que todos los que quieran están invitados a contemplar.

 

¿Cómo se hizo aficionado?

De casualidad. Yo vivía en Santurce y después de las novilladas, echaban vaquillas. Tenía entonces 14 años. Luego fui a Portugalete, también a las vaquillas, empecé a conocer gente que quería ser torero, como Astorqui, Cocherito II, Herrerita y me aficioné. Toreé unas 50 novilladas sin, en Bilbao, Salamanca, La Rioja y Navarra. El tiempo pasa rápido y me planté con con 21 años y había que decidir si dar el salto o dejarlo. Mi padre no entendía mi afición y no recibí mucho apoyo salvo de un grupo de veinte aficionados de Bilbao que me patrocinaban. En ese momento buscamos un apoderado. Nos pedían 1 millón de pesetas en los años 70 para torear 12 novilladas con picadores y la presentación en Vistalegre en Madrid. Era dinero. El grupo de 20 no era unánime. Unos decían que sí y otros que no. No estaba claro. Yo no iba a ser banderillero, así que para ser del montón, pensé que era mejor dejarlo. En esto hay que estar arriba o quitarse. En cualquier caso viví unos años maravillosos, iba en invierno a Salamanca y respiraba el toreo. Estuve 3 o 4 temporadas, hasta que a los 21 lo dejé. Vivía en la Fuente de San Esteban, iba a torear con Paco Pallarés y Julio Robles a Campocerrado en sesiones largas e intensas. Fueron grandes años que recuerdo muy bien.

 

Una vez que se desvanece el sueño usted viaja por Europa para aprender idiomas y se forma en técnicas de gestión de empresas, de lo que hace su profesión. Si embargo lo que más me gusta en leer y escribir de toros.

Me sigue interesando ir a los toros y reconozco que soy de Ordóñez. La suya era otra manera de interpretar el toreo. He leído para conocer a los que no he visto y creo que lo he leído todo. Tengo el impulso de comprender cómo eran y cómo toreaban. Me interesa sobre todo el toro, también el torero, pero el toro es otra cosa. Tiene que ser íntegro. Voy a todas la corridas toristas porque me emocionan. Llevo 50 años viendo toros, he toreado mucho en el campo y lo que se siente delante de un animal bravo es incomparable.

En los últimos años voy a los toros de forma selectiva. Me interesan más las novilladas que las corridas porque hay que descubrir nuevos valores. Hay algunos toreros veteranos a los que me cuesta ir a ver. Son reiterativos y muy conservadores y algunos demasiado fáciles. Ponce es tan fácil que podía haber sido un matador de leyenda, pero esa facilidad le ha evitado esfuerzos. Paco Camino veía el toro muy pronto, tenía una mente privilegiada para eso, mientras que muchos toreos actuales prueban demasiado, les cuesta entender el toro y le restan emoción a la lidia.

 

¿Quiénes le llaman la atención del escalafón actual?

Talavante a veces. Morante es buen torero, José Tomas también, Perera es muy fácil. Ponce no va a descubrir nada nuevo ya, Manzanares con 33 años tampoco. Curro y Paula eran pura intuición. Los toreros, como los deportistas, tienen una época de rendimiento, si empiezan pronto acaban también pronto. Hay toreros que van subiendo y luego van cayendo más o menos rápido. Garrido me gusta. ¿Cuánto hace que un novillero no sale a hombros en la misma temporada en Valencia, Sevilla, Bilbao, matando 6 toros, y corta un oreja en Madrid? Este año le ponen en Sevilla y no ha vuelto a torear. Me anuncian a Garrido en Madrid y voy antes que a ver a Ponce. Ferrera lleva ya mucho tiempo y está ya muy visto. Fandiño tocó techo el año pasado y ha empezado a bajar. La encerrona en Las Ventas de marzo estuvo bien vendida, pero le dejó tocado en el ánimo. Ese planteamiento no es para él, habría sido mejor un mano a mano. Encerrarse con seis toros en Madrid es una apuesta enorme. Estuvo toda la tarde esperando a ver si el siguiente toro era mejor, pero no se produjo el triunfo. Creo que hay que apostar por los chavales creando una liga de toreros jóvenes. Es una profesión muy complicada en la que el torero pasa mucho miedo. Garrido decía que no tiene miedo a que le coja el toro, sino a que le pase lo que le ocurrió a Nimeño o a Julio Robles. El final de los dos fue muy amargo, fue una depresión constante. Julio Robles era mi amigo, pero no fui a verle en la silla de ruedas, conociéndole no me parecía adecuado verle así.

 

En veinte años en la dirección del Ercilla, el hotel de los toreros en Bilbao, habrá presenciado cientos de sucesos y anécdotas. ¿Puede contarnos alguna?

El Ercilla tenía un médico, el doctor Abásolo que vivía en Ercilla 37, junto al hotel. Cuando teníamos un huésped enfermo le llamábamos para que le atendiera. Un día de corrida, a finales de agosto, a las 10 de la mañana llama Chopera diciendo que había que subir a ver a Antoñete. Subió el doctor y le dijo que no podía torear esa tarde por una insuficiencia respiratoria y que lo mejor que podía hacer es ir a dar una vuelta por el monte. Habían estado toda la noche jugando, bebiendo y fumando. Le auscultó y le dijo que fuera a oxigenarse a Archanda. Estaba completamente intoxicando.

También he sabido de intentos de agresión a Navalón e incluso gente que buscaba a Vidal para darle. Los dos eran muy polémicos y había quien no les quería bien.

Los mozos de espadas dejaban en recepción sobres con entradas para los periodistas y el periodista le decía al conserje que las vendiera. Mínimo dos entradas, por tres toreros son seis, lo que tarde a tarde hace un dinero. No sé si en el sobre había además una cantidad en metálico.

 

¿Cómo es el momento en que el torero sale del hotel para ir a la plaza?

Es durísimo. Yo subía a la habitación a saludar a amigos como Julio Robles, Dámaso Gómez o El Regio. No se puede hablar con ellos. No ven ni oyen. No se les puede hablar. Cuando sale el toro se les pasa todo. Son momentos de enorme tensión, los patios de caballos deberían ser sólo para los toreros. Quieren tranquilidad, pasan mucho miedo, un miedo terrible.

 

En su condición de promotor y gestor de empresas hoteleras seguro que tiene un criterio claro sobre la convergencia del turismo con la Tauromaquia.

Cada vez es más difícil encontrar un hotel donde vendan entradas para las corridas. Los grandes operadores “on line” como Booking no venden entradas para los toros. Los portales como El Corte Inglés tampoco. Venden tickets para todo tipo de espectáculos salvo para los toros. Es decimonónico. No existe la entrada digital que se descarga en el teléfono, como para ir al cine. En Baleares y Canarias no se dan toros pese a la gran afluencia de extranjeros. Sin embargo la Plaza de Las Ventas es visitada por miles de turistas en cualquier época del año, pero no se les ofrece entradas para ir a los toros. Es algo difícil de entender y representa otro terreno en el que la fiesta puede generar valor.

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Señor Fernández Casado, gracias por compartir su criterio con nuestros lectores y le deseamos éxito en la gestión del Club Cocherito y en la difusión de la cultura de la fiesta.

Gracias a vosotros y también os aliento en vuestra militancia a favor de la Tauromaquia.