Salvador Cebada: “El toro tiene que ser bravo, y además parecerlo”

La Zorrera es una finca de aspecto decimonónico. Salvo los aerogeneradores que se divisan en sus confines, todo se mantiene como debió ser hace un siglo. Los cerrados de gruesa mampostería encalada, las pesadas cancelas de hierro repintado, la diminuta plaza de tientas con sus burladeros ajados por los años, el caserío austero en blanco, y su azulejo adosado que anuncia el nombre de la casa del toro de casta. No hay elementos que distorsionen la sensación de haber viajado en el tiempo hacia atrás. Los toros que cría la familia lucen estampas añejas, con capas polícromas en castaños, colorados, burracos, salpicados, ensabanados, melocotones, salineros y sardos. El negro es un color difícil en este entorno que la luz de la mañana inunda con exceso.

Nos atiende puntual Salvador García Cebada, titular del legendario hierro y artífice de su presente esperanzador. Hace una generación estos toros encumbraron a figuras del toreo, como Espartaco o Emilio Muñoz, quien indultó al mítico “Comedia”, y hoy son temidos por su casta brava que exige a los lidiadores entrega y conocimiento. Son toros criados para el aficionado, que es a quien se debe esta ganadería.

Nos acompaña Paco Notario, periodista taurino de RNE gran conocedor de la casa y de su historia reciente, que platea además algunas preguntas al final de la entrevista.

Cebada Gago, Toros en el campo.

Buenos días Salvador ¿Cuál es el primer recuerdo que tiene relacionado con el toro y la ganadería?

Se remontan a cuando era un niño. Yo nací en esta finca, y desde que he tenido uso de razón lo que he visto son toros. No tengo otra imagen, toros y caballos, porque mi padre era muy aficionado también a los caballos.

¿Cuál es la principal enseñanza que le transmitió su padre para la crianza del toro bravo?

Como siempre hemos estado en el campo, implicados en la selección del toro y del caballo, haciendo tentaderos con él, siempre nos dejaba participar, aunque las decisiones las tomaba él, nos ha hecho disfrutar. Si hemos querido torear hemos toreado. Mi padre nunca se ha opuesto a que nosotros pegáramos un muletazo. En la selección siempre hemos estado al lado de él en los tentaderos. Afortunadamente han sido muchos años juntos pese a que nos tuvo a los cincuenta años. Cuando él se fue yo tenía cuarenta y tres. Hemos disfrutado de mi padre mucho, aunque siempre parece poco porque todos los días no enseñaba algo. Creo que hemos cogido bien la lección.

¿Cómo son los tentaderos en casa Cebada Gago?

Hay temporadas que salen mejor las cosas que otras, pero estamos muy contentos de las notas medias de nuestras vacas y de las corridas.

¿Qué le exigen a una vaca para seleccionarla como madre?

Que sea brava. Que sea brava del principio al final.

La gente del toro y los ganaderos específicamente no se ponen de acuerdo con el significado del término “bravura”. ¿Qué representa para usted?

Eso es lo que pasa, que no nos ponemos de acuerdo.

El toro para ser bravo primero tiene que parecerlo. Desde que sale del chiquero tiene que parecer bravo. Aquello tienen que decir algo. Tiene que demostrarlo desde el principio. Tiene que acometer, venirse pronto, galopar, empujar al caballo, empujar bien, recibir los puyazos, salir del caballo y seguir embistiendo, y entonces la duración hasta el final. En todos los pasajes de la lidia muestra la bravura el toro.

¿Y la nobleza?

Por supuesto, el toro tiene que se noble, pero porque es bravo. Igual que tiene transmisión porque es bravo. Yo diría que la bravura es el conjunto, desde el principio hasta el final, de la acometividad.

¿Y la casta?

La casta va muy de la mano de la bravura. La casta y raza son también parecidos. El toro tiene que estar enrazado. Al final todo va unido, un toro bravo no se entiende que no tenga raza. Un toro bravo tiene casta, tiene transmisión, tiene una serie de características que todas ellas suman la bravura.

¿Cómo es el toro de Cebada Gago?

Es un toro con muy buenas hechuras, bajo, bonito como Núñez que es. No es pesador, con mucho trapío. Para mí el trapío no tiene nada que ver con el peso. Hay toros con mucho trapío que pesan 480, no digo 430. No olvide que el peso mínimo de la tablilla es 465 en plazas de primera. El nuestro está en los 500 o 500 y algo. Yo lo que quiero es que se mueva, y para eso tiene que estar ágil, fuerte. Que esté musculado pero que no esté engrasado. El toro de Cebada es un toro al que le caben los kilos justos, y por eso tenemos algunas veces problemas con el peso.

Cebada Gago, Toros en el campo.

Eso dificulta la presencia de un hierro en algunas plazas importantes.

Pero es un tema que los estamos llevando y lidiamos menos en plazas de primera por eso. Deberían exigir lo que dice el reglamento, pero en algunas plazas como no tenga 500 no lo lidian. El toro nuestro no lo vamos a cambiar, porque no lo queremos sacar de tipo. Hemos lidiado muchos años en Pamplona y hemos ido con quinientos y pico kilos y no ha habido ningún problema, siendo cabeza de camada. Es un toro que se mueve, que da espectáculo. Hay de todo, pero intentamos que sea un toro bravo, encastado, con raza y que llegue al aficionado. Lo intentamos aunque no siempre se consigue. Ese es el toro ideal que nosotros tenemos. El toro encastado, bravo y que se mueva.

¿Cómo define en pocas palabras el presente de la fiesta de toros?

La veo regular. Aquí hay que hacer un cambio. Todos, empresarios, aficionados, prensa, políticos. Todos tenemos que cambiar, porque al final si no ayudamos entre todos esto va por mal camino.

¿Y el futuro?

Si cambiamos el rumbo que ahora lleva creo que el futuro es bueno.

¿Cuáles son los valores que más admira en un torero?

Para mi el torero que más toros tenga en la cabeza.

Entendimiento, inteligencia …

Sí, sí, que sea capaz de torear a más toros.

Y por último, Salvador, ofrezca a nuestros seguidores un consejo para mejorar le estado de la fiesta.

No lo sé. Yo sé lo que tengo que hacer aquí, intentar que el toro no decepcione y que sea un toro con transmisión, que llegue al aficionado, que llegue al público. A nivel general no lo sé, es una pregunta muy complicada, pero para que funcione esto hay que cambiarle el rumbo, pero 180 grados, porque si no no vamos a llegar a buen puerto.

Buenos días, soy paco Notario del programa Clarín de Radio Nacional de España. Me gustaría que explicara a los seguidores de Toro Cultura qué es lo que está haciendo Cebada Gago para fomentar el Marketing en las ganaderías, las visitas guiadas, desarrollar el entorno mediambiental y acercar el campo al público.

Aquí tenemos visitas todas las semanas, y es importante porque entre el 50% y 30% son niños, y tienen la oportunidad de ver al toro en su entorno natural, ver los becerritos, ver las vacas, y ven que aquí el toro es el rey. Creo que los antitaurinos están equivocados, de lo que es el toro en el campo y en todos los sentidos. El toro es el centro de la ganadería.

Salvador García Cebada

Desde este entorno privilegiado invita a todo el que es aficionado a que entre en su página web y llame y se interese por conocer al toro en el campo.

Sí claro, por supuesto, esto es muy interesante. Antes no lo hacíamos pero, aparte del aporte económico, la ilusión es fomentarlo y llevarlo a los menores. Queremos dar a conocer lo que es el toro en el campo.

Gracias a ambos por su amable colaboración y mucha energía para continuar con su importante tarea.

Gracias a ustedes y un saludo a sus lectores.

 

Javier Bustamante

para Toro Cultura

Moisés Fraile: “Crío toros para el público, el empresario y el torero”

Tiene el mismo tono de voz que Camilo José Cela. Emplea, como él, el exabrupto cuando quiere enfatizar una idea. Es un narrador generoso en la transmisión de experiencias, y muy respetuoso, pues hasta en cuatro ocasiones nos pide que no publiquemos una anécdota “para que nadie se moleste”

Moisés Fraile nos recibe puntualmente en “Puerto de la Calderilla”, finca en la que se crían los toros de El Pilar que han hecho fama de bravos y nobles. Es uno de los ganaderos más reputados y admirados por el toreo, profundo conocedor de los arcanos de la bravura, natural y directo como el Nobel, premio que, si se otorgara en la categoría de Tauromaquia, habría ganado hace ya tiempo.

 

Don Moisés, ¿cómo es el toro con el que usted sueña?

Soy ganadero de ole, no de Ay. Me gusta el toro bravo sí, pero noble también. Que tenga una dimensión de cara al público, a la empresa, y al torero. Nuestro negocio es difícil porque tenemos que hacer el producto para estos tres clientes. El público es el más importante porque es el que paga. Hay que hacer el toro que a todos les agrade. Con la dificultad añadida de que tienes que adelantarte cuatro años a sus gustos. No es fácil.

 

¿Cómo son la tientas en El Puerto de la Calderilla?

Somos estrictos. Un tentadero es el termómetro de la ganadería. Si un tentadero te sale bueno, haz cuenta que los machos que vas a lidiar a la vuelta de dos años van a ser realmente buenos.

 

¿Qué le pide a una vaca para convertirla en madre?

Humillación, prontitud, acometividad, durabilidad, en fin, muchas cosas. Es un compendio de cosas. Creo que todos los ganaderos buscamos lo mismo pero dentro de unos parámetros muy particulares. Yo veo ganaderos por ahí que me hacen gracia. Llevan un folio y escriben por un lado y por otro. No hay que escribir tanto. Hay que poner buena o mala. Me ha gustado para la muleta, me ha gustado para el caballo, ha ido bien por el derecho, o por el izquierdo, ha humillado, no ha humillado. Con eso no te quiero decir que esté mal, pero hay cuatro cosas en las que yo creo y con esas cuatro cosas hago yo la selección.

 

Usted lleva muchos años viendo toros y además siendo protagonista en la Fiesta. ¿Qué toreos le han gustado más?

Ha habido muchos a lo largo de una vida entera. Hombre, me acuerdo mucho de El Viti, que es de Salamanca y uno de los grandes toreros que ha habido; Paco Camino, que tuvo una época dorada en los años sesenta. Creo que esa época no va a volver. Había ocho o diez figuras del toreo y ahora mismo no las tenemos. Ahora hay cuatro o cinco y vale. Estaban El Viti, Camino, Puerta, El Cordobés, Curro Romero, Jaime Ostos y algunos más.

 

Moisés Fraile

¿Qué me dice de los de hoy?

Hoy hay menos figuras. Hay un ramillete de toreros, que, no es que lo tengan copado, es que no salen otros nuevos. Ahora mismo hay chavales como López Simón, Roca Rey, Garrido, una savia nueva que hacía años que no se veía. Hace poco con Manzanares, El Juli y Talavante andábamos al sota, caballo y rey. Hace falta que salga gente nueva que llame al público, porque lo que mantiene la Fiesta es el público.

 

Usted es un testigo y artífice privilegiado de la evolución del toro. ¿Cómo ha progresado en los últimos años?

Hace treinta años era más bruto. El de hoy es más noble y homogéneo que nunca. Es más bravo. Antes también era bravo, pero bruto. Se está seleccionando más por la pureza de la nobleza, de la humillación, del desplazamiento, de la acometividad. Se pretende que sea más fácil crear arte para que el público se divierta. El público no se divierte viendo como un toro mata a un torero en la plaza. Creo que a nadie le gusta. La gente quiere diversión dentro de gozar viendo torear. Para eso el toro debe ser bravo, noble, pero sin ser tonto.

 

Bravura es una palabra que usamos continuamente y, sin embargo, no le asignamos del mismo significado. ¿Qué es para usted la bravura?

Es la lucha del toro hasta el final. Dicen que un toro es bravo en el caballo, y puede ser, pero si otro es medio bravo en el caballo y después se tira media hora embistiendo con el hocico por el suelo…

Se rompe más acometiendo la muleta que en un puyazo. La bravura se mide desde que sale hasta que muere. No sólo es el caballo. Estoy de acuerdo en que hace falta picar, de hecho si no lo haces para la selección en cinco o seis años claudicas. El termómetro de la bravura es el caballo, pero influyen más cosas que el caballo.

 

Es decir, no desparecerá la suerte de varas.

Yo creo que no. Hablo como aficionado, no hay cosa más bonita en esta vida que ver a un toro arrancar a treinta metros al caballo galopando. Le puedes dar diez muletazos extraordinarios por abajo, pero la suerte de varas …

Ahora el toro se emplea más en el caballo. Antes un toro recibía veinte varas, pero no le pegaban, era justo en topetazo. Ahora se mete debajo del peto y algunas veces se tira dos, tres minutos, y no hay quien lo saque.

 

Es decir, que aunque se pique poco, y ya no sea una suerte que atraiga al público, si no se tiene en cuenta la suerte de varas la ganadería naufraga.

Sí. Es el momento de la lidia del cuerpo a cuerpo. Sobre el caballo hay un tío pegando y abajo un animal recibiendo. Ahí se demuestra si es valiente o no es valiente. Si a usted le pegan dos tortas y sale a por el tío es usted valiente, si sale corriendo es usted cobarde.

 

¿Qué es la casta?

La gente saca un poco de quicio todas estas cosas. Va compaginada con la bravura. La casta es la fuerza que unida a la bravura le permite llegar al fin. Es la fuerza corporal para la acometividad. La bravura y la casta, para mi, van unidas.

ganadero el pilar
¿Como cree que será el toro del futuro?

Ahí ya me pilla fuera de juego. Yo que he visto videos de Belmonte, del que se decía que se estaba quieto, y el hombre no paraba. Era una lidia sobre las piernas. De acuerdo que Joselito y Belmonte estuvieron más quietos que los anteriores, pero no tiene nada que ver con lo que hacen los toreros de hoy.

Creo que en el futuro la lidia será más pura, buscando la perfección.


¿Se puede perfeccionar más aún?

Yo creo que sí. Verá, a mi los rejones no me gustan. Antes en la feria de Salamanca había un rejoneador que abría un cartel, pero era caballazo para arriba y caballazo para abajo. Pero ves a estos monstruos de hoy y te dan ganas de … es casi la perfección, ahora torean a caballo. El toreo será más puro, más profundo, no se cómo, porque eso es lo que va marcando la pauta de la vida.

 

Joselito dice que sí es posible la mejora, que hay un muchacho que tiene el valor de José Tomás y el duende de Morante.

Aquí hay un chavalín, el hijo de Vicente Pérez, que quiere ser torero, y en el festival de Julio Robles un becerro le partió una pierna. Andan como locos con sus vídeos. ¿Puede ser figura? Lo que yo haría sería, si es un monstruo, taparlo, y cuando llegue el momento enseñarlo. ¿Triunfará? De aquí a cuando le salgan barbas, delante de dos pitones y 500 kg, a ver si no sale corriendo. Son cosas que no se pueden aventurar. Yo he visto muchos toreros que yo me jugaba la vida por ellos y al final han quedado en el dique seco.

 

En el universo del toro se habla demasiado de pasado, poco de futuro, vivimos de la nostalgia más que de la ambición por ganar el mañana.

Cualquier tiempo pasado fue mejor. Sin embargo el toreo ha evolucionado más y mejor de lo esperado.

 

De los actuales ¿cuáles le gustan?

José Tomás es un monstruo, Morante tiene un pellizco extraordinario, Manzanares es exquisito, Talavante es la pureza, hay cinco o seis figuras que te motivan. Haría falta otra media docena para que la gente se ilusionara.

 

¿Cuáles cree que son hoy los principales problemas de la fiesta?

Son muchos. Un amigo mío lo resume cuando dice que los toros son un espectáculo caro y tremendamente aburrido, y es verdad, una corrida mansa es lo más aburrido que hay. Le reconozco que, no hace mucho, vi gente dormida en el tendido en el sexto toro.

 

Sería muy mala.

Las plazas son además incómodas, quitando Bilbao, Vitoria, Logroño y alguna más. En Cáceres por ejemplo no hay sitio. Deberían ser todas cubiertas. Tampoco hay que soportar 40º de temperatura, eso es inhumano.

Habría que abaratar los precios, la bajada del IVA va a venir bien.

 

Quizá convenga también revisar los costes del espectáculo.

Sin duda. Un novillada sin caballos no necesita tres banderilleros. En las ferias importantes puede pagarse una cuadrilla, pero en las económicas habría que aligerar los costes. Tal y como está planteado hoy es inviable. Hay que buscar una solución porque los costes están limitando el número de espectáculos.

La gente se cree que el ganadero es un señorito y que el picador o banderillero es un proletario. Eso no es. Cuando hay dinero que haya para todos, pero si no lo hay habría que buscar fórmulas que abaraten las cuadrillas. Esto necesita una solución para hacerlo viable.

Al fin y al cabo si esto se va a pique los ganaderos echamos manso y nos evitamos problemas. No es lo mismo tener manso que bravo, pero de perder dinero la gente se cansa. En pocos años han desparecido la mitad de las ganaderías de bravo.

 

moisés fraile

¿Cómo ve la amenaza política que se cierne sobre la Fiesta?

No lo entiendo. Que cuatro o cinco señores, como por ejemplo en Vitoria, que no han ganado las elecciones, tengan que unir a ocho o diez partidos para esta maniobra…

Eso no es la mayoría. Deben respetar lo que piense la gente. Dicen que ésto es franquista, como la bandera, pero la inventó Carlos III. Los toros no son del PSOE, ni del PP, ni de “el Coletas”, son del pueblo. A unos les gustan y a otros no. Algunos políticos cuando quieren dar el do de pecho se les ocurre decir que van a prohibir los toros. “Yo prohíbo los toros porque me sale de los cojones”, como el de Cádiz, que también anda jodiendo la marrana. La política no tiene nada que ver cono los toros. Igual que no se meten con el fútbol que no se metan con los toros.

 

Sin embargo donde la Fiesta es fuerte la política no la ataca. Pamplona y Vitoria son parecidas en lo demográfico y cultural, y sin embargo la realidad taurina es muy diferente.

Espero que no se les ocurra. Como en Mallorca ahora, que quieren mutilar el rito. La humanidad se está deshumanizando y se está animalizando. Eso me causa hasta dolor, que se ame más a un perro que a un mendigo que está muriendo. Eso lo he visto, gente que se alarma porque atropellen un perro, y pasa junto a un mendigo que se está muriendo con absoluta indiferencia.

 

¿Cree que tiene futuro el toreo?

Yo creo que sí. Se ha intentado prohibir muchas veces, y de hecho han estado prohibidos. Sin ir más lejos, en la época de Franco se intentó prohibir el Carnaval de Ciudad Rodrigo, 36, 37, 38. Y la gente con dos cojones dijo que no. Y Franco se echó atrás. Algunos Papas también, pero por mucho que hayan armado la Fiesta de los toros ha seguido siempre.

 

Le veo con plena confianza.

Yo sí, hay muchos aficionados. Estos animalistas, que son unos animales, no se dan cuenta que el día que se prohíba el toreo el bravo desaparece. ¿Qué es mejor, que viva lidiando o que desparezca? Una vez vino un equipo de televisión a grabar aquí un reportaje, y un cámara era del PACMA. Después de una mañana en el campo, justo antes de comer, cogió su carnet del PACMA y lo rompió delante de mi. Decía “ésto no es lo que me habían contado”

 

Comprobó los privilegios del toro.

Yo tengo también cochinos, y desde que nacen hasta que mueren no ven el sol. El toro se tira cuatro o cinco años viviendo como un marqués. El semental aún más, y si gana el indulto, los quince o dieciséis años que dura su vida son regalados. A un pollo lo meten en una granja y a engordar, y una gallina a poner huevos. Cuando esta gente se de cuenta cambiará de idea, pero creo que no lo hemos sabido explicar, nos ha faltado comunicación, nos hemos encerrado demasiado en nosotros mismos.

La gente ya se está empezando a concienciar. Yo lo noto en las visitas que hacen a la ganadería y comprueba si es cierto o no lo que le cuentan.

 

El toro, visto con parámetros objetivos, es el animal más privilegiado de la historia.

Desde hace miles de años el cometido del toro es crear espectáculo. En Creta y en Roma ya se empleaban para esto. Salían con gente a luchar. Yo imagino que entonces también vivirían en libertad como ahora.

 

Es necesaria una terea de divulgación de esa realidad.

Recuerdo que hace años en Salamanca se pusieron de moda los toros, la feria comenzaba el día 12 y terminaba el 21. Hacía falta recomendación para conseguir una entrada. Se puso de moda, la gente iba, las mujeres se ponían muy guapas, los señores lo mismo, con un clavel en la solapa. Hará doce o catorce años se daban siete u ocho corridas de toros. Con llenos espectaculares.

 

¿Cree que esta feria se puede a recuperar?

Yo creo que sí. Ahora en Madrid hay 30 días de toros. Faltan más toreros para que los carteles sean más interesantes. En un partido entre el Madrid y el Barcelona está el campo lleno, en uno entre el Salamanca y el Alavés están sólo el presidente del Salamanca y el del Alavés. Hay toreros que no interesan, los que no son figuras. Piden oportunidades pero tienen que ir ganando poco a poco en plazas inferiores hasta dar el aldabonazo para llegar a ser figura. No tienen que ponerles obligatoriamente por ser toreros locales. Hay muchos casos como Ojeda, Ortega Cano, que han salido desde abajo, han despuntado en cuatro o cinco tardes importantes y se han hecho figuras del toreo.

 

¿Cuáles son sus primeros recuerdos relacionados con el toro?, porque usted es de estirpe ganadera.

Tuve la suerte de que mi padre era un gran aficionado y nos inculcó, al igual que yo hago con mis hijos, la pasión por el campo y por el toro. De chico recuerdo que el día de Reyes, todos los años, había un vestido de torero. Cosas que hacían para que tuviéramos ilusión por el toro bravo. Hacía las fiestas los domingos para que nosotros pudiéramos venir.

 

Moisés Fraile

Heredó además una parte de la ganadería familiar, de encaste Atanasio. Luego vendió y compró Aldeanueva El Raboso.

Tiene una fácil explicación. Éramos cuatro hermanos ganaderos. Juan Luis compró lo de Graciliano. Nosotros teníamos lo de El Puerto de San Lorenzo en otra sociedad a parte. Cuando partimos estábamos Nicolás, Lorenzo y yo. Yo veía que este encaste, en aquel momento, no funcionaba muy bien. Hubo toros de El Puerto buenos, pero era una ganadería de segunda fila. Si iba a Madrid había problemas con los toreros. Mis hermanos apostaron por lo de Atanasio y yo compré Aldeanuva para diferenciarme un poco de ellos. Yo era el pequeño de los hermanos y no quería estar pendiente de que ellos vendieran sus toros para después vender yo los míos. El Puerto y Valdefresno iban a ir por delante, así que busqué una solución en una ganadería que no tuviera nada que ver con El Puerto de San Lorenzo. Busqué la libertad con una apuesta fuerte, ya que en caso contrario creo que habría tenido que desaparecer como ganadero. Porque con un solo encaste no podíamos haber lidiado, como este año, los tres en San Isidro. Ha habido años en que hemos lidiado los cuatro en algunas ferias, como Salamanca o Madrid. Eso es porque había Graciliano, Aldeanueva y dos de Atanasio Lisardo. Ahora me siento libre por la diferencia.

 

¿Y acertó?

Acerté, que no es fácil.

 

¿Qué les pareció a sus hermanos?

A Lorenzo, el día que compré, sólo le faltó pegarme. Decía “con lo bueno que sale ahora del de El Puerto ¿para que compras otra cosa?” Yo le dije que quería diferenciarme de mis hermanos y lidiar en todas las plazas.

 

¿Cómo ve ahora lo de Atanasio?

Lo de El Puerto es una gran ganadería. Todos los años salen toreros por la puerta grande de Madrid. No les niego su mérito, y yo además mantengo una poquitas vacas de lo de El Puerto, del hierro de Moisés. No lidio porque tengo problemas para venderlos, entonces los mato a puerta cerrada o los vendo de utreros. Es una gran ganadería pero por circunstancias de la vida los toreros no la quieren. Entonces te tienes que moldar.

 

¿Qué hay que hacer para ser un ganadero de figuras?

Lo primero buscar el tipo de toro que realmente te gusta, y hacer tu ganadería con arreglo a ese modelo. Después ir dando gusto a los tres protagonistas, que son el público, el empresario y torero. No se puede ir en contra de corriente. Ésto hay que mantenerlo y si te van mal las cosas es muy caro, te buscas la ruina. Como te quedes en el campo con ocho corridas de toros un año y otro año …. Y eso le ha pasado a mucha gente.

Un ganadero lo primero que tiene que tener es suerte …

 

¿Suerte?

Suerte. Que en los sitios clave, los días clave salgan las cosas como tienen que salir.

Luego mucha afición y mucho trabajo.

 

El trabajo y la constancia.

Yo no concibo un ganadero que viva en Madrid y deje la ganadería en manos de unos señores, mayorales, vaqueros, que serán gente extraordinaria, pero el ojo del amo engorda al ganado.

No se si me entiendes.

 

Perfectamente. Me sorprende que lo primero sea para usted la suerte. Parce que el trabajo y la planificación son más prioritarios.

Todo lo que tu quieras. Pero suerte. Tu vas a Madrid, Manzanares le corta las orejas a un toro, la corrida sale buena, y ya estás ahí.

 

La lidia también influye.

Así es. Algunas veces se hace mal, no voy a decir nombres, pero si el toro tiene doscientos muletazos, tu le vas a dar cincuenta, y le has quitado ya 45 por malos capotazos: ruina. Ese toro no vale. Un puyazo en la paletilla, exceso de sangrado, algunas veces hacen que el toro se eche, no por falta de bravura, sino por agotamiento.

 

Es muy difícil que se conjuguen todos los elementos.

En otras manos habrían sido toros de triunfo. Por eso digo que es suerte. Cuando le compré a Pepe Raboso, a quien yo apreciaba mucho, me dijo eso: “Moisés, que tengas suerte”

A ver si me explico, suerte de que los toros sean buenos, pero suerte también de que los toreros hagan grandes faenas y no pinchen.

 

Es decir, que la suerte es condición necesaria pero no suficiente.

Claro. Hay que tener suerte, pero con una base.

 

moisés fraile

Saber del toro y seleccionarlo adecuadamente es muy difícil.

Uno de los críticos más importantes me decía en Madrid tras mi corrida que no hubo suerte. Ningún cronista decía que los toros fueron mal picados y mal lidiados por los banderilleros. No se dice que sean malos, es que ese día no lo hicieron bien.

 

Exacto.

Cada ganadero tiene su estilo. Algunos en la tienta llenan tres folios por cada vaca, a mi me vale con pocas palabras. Buscar la bravura, buscamos lo mismo pero por diversos caminos.

 

En su caso ¿tiene influencia la intuición?

No hay que obsesionarse con la perfección. Algunas veces una vaca hace algunas cosas buenas y confías en ella, aunque le falte algún matiz. No te lo puedo definir, pero es una cierta corazonada.

 

Para complicarlo más están los veedores ¿son muy molestos?

Te voy a decir una cosa, tengo un hijo, al que conoces, y una hija que es médico y vive en Salamanca. Entre los dos se conjuran de tal manera que los veedores les dan el visto bueno a lo que ellos hacen. Y se lo reconocen además.

 

Eso es un auténtico privilegio.

Claro. Y tiene mejor ojo la hija que el hijo, aunque está menos tiempo en el campo.

 

¿Qué figuras viene aquí a tentar?

Por aquí vienen muchos. José María Manzanares el que más, pero también López Simón, Roca Rey …

 

José Tomás, cuando está en activo también.

Así es. Yo además ante ese torero me descubro, especialmente después de la cogida de Aguascalientes. Es al que he visto con mayor afición. Tuvo un grandísimo mérito reapareciendo después de aquello.

 

Hay ganaderías hechas a criterio de una figura del toreo. ¿Qué opina de ese modelo?

No lo comparto. He dicho desde el principio que yo crío un toro para tres clientes: empresa, público y torero. A mi no me influye lo que me diga un torero. Muchos son amigos, como Manzanares y José Tomás, matan lo nuestro cuando les interesa y todos contentos. El día que ellos se vayan, si he hecho un toro para ellos, yo me los tengo que comer. Yo me guío por lo que a mi me gusta.

 

¿Qué fallo nunca le perdonaría a un toro de su hierro?

Un toro puede salir bueno, puede salir malo, puede salir un hijo de puta, pero lo que no le perdono nunca es que se caiga. Es cuando me pongo de más mala leche y paso vergüenza. Cuando el toro se cae se cae la Fiesta. Esto le puede pasar a cualquiera. A mi me salen toros buenos y toros malos, como a todo el mundo, pero que se caiga me puede.

 

Malos salen en todas las casas.

Nos pasó una vez en Santander con un toro que le tocó a El Fandi. Las pasó putas.

 

La prensa algunas veces magnifica estos sucesos.

A mi me da igual lo que ponga la prensa. Hoy se lidia una de Victoriano del Río en Madrid, y a las nueve de la noche todo el toreo sabe cómo ha salido, sin necesidad de leer la prensa. Entre los taurinos se habla, al margen de lo que pongan los periódicos.

 

Es un círculo muy estrecho.

Nos conocemos todos y las cosas se saben a los diez minutos.

 

La principal virtud de un toro.

Prontitud, humillación y durabilidad.

 

Grandes virtudes las tres.

Dentro de esto está también que se mueva, que se mueva bien, con estilo.

 

Usted va a la plaza a ver sus corridas. ¿Lo pasa mal?

Pues mira, en Madrid, por ejemplo, lo pasé mal porque vi que era una corrida de toros buena y la estaban estropeando.

Hay otras tardes que sufres porque las cosas no salen como tú deseas que salgan, pero ese día vi que los toros no tenían la culpa, y que la prensa me iba a poner a parir, aunque como te digo los taurinos saben entender estas cosas. Pero te jode tener un producto bueno y que te lo estropeen, sabiendo que la gente ha pagado para ver torear, y si no hay toro el responsable soy yo.

 

Me consta que con los empresario su relación es buena. ¿Les pagan dignamente? ¿Se han recuperado los precios anteriores a la crisis?

Los empresarios han abusado mucho, mucho, mucho. Hacían proposiciones muy deshonestas. Nosotros hemos podido defendernos, con los mismos precios, y no lo hemos notado mucho, pero se de casos muy duros.

No pongas el mes porque todo se sabe. Un empresario tiene comprada una corrida por siete u ocho millones de pesetas, y llama al ganadero quince días antes y decirle “Fulanito, de lo que hemos hablado nada, te doy cuatro millones de pesetas por la corrida. Tengo otro que me la da en tres y medio y te respeto haciéndote un favor”

 

Vergonzoso.

Y el ganadero le dijo con dos cojones: “Mis hijos, mis nietos, mi mujer, y yo tenemos para comer, cómpreselos a otro” Creo que eso es abusar porque debe prevalecer la palabra. Tampoco son Ferias en las que haga falta quitar el dinero a los ganaderos.

 

¿Estando ya anunciado en los carteles?

No, sólo apalabrado. Pero eso no se puede hacer. Los toreros son conocidos, pero la gente ignora de qué ganadería son los toros, y de eso se aprovechan.

 

¿Han abusado también de los toreros?

También, ha habido mucho abuso.

 

¿Ha tenido problemas de impago?

Yo siempre que he lidiado he cobrado, aunque el último que cobra es el ganadero. Primero los toreros por orden de antigüedad y luego el ganadero. Sí que alguna vez me han echado para atrás alguna corrida pese a estar apalabrada y aprobada por los veterinarios, y claro, les he dicho de todo menos guapos.

 

Afortunadamente usted, y la inmensa mayoría de los protagonistas del toreo, son gente pacífica.

En los toros no se pega nadie, pocas veces he visto yo una bronca. No se entiende que unos hijos de puta, porque no tiene otra expresión, quieran dominar un país y quitarnos nuestra cultura y nuestras tradiciones. De esto vive además mucha gente. Aquí trabajamos ahora diez personas. Para ganado macho con uno en cada finca me sobraba.

 

Lo esencial es la afición y el amor a este majestuoso animal.

Sin duda. Se necesita mucho manejo con lo bravo. Con lo manso empiezo a trabajar a las ocho y a las doce ya estoy tomando café en el pueblo. Con lo bravo siempre hay faena. Moverlos, apartarlos, arreglar alambradas, todas las horas de trabajo son pocas. Pero aquí seguiremos, con lo que nos gusta.

 

Moisés Fraile

Y que sea por muchos años. Gracias Don Moisés por su amabilidad y por compartir con todos los seguidores y amigos de Toro Cultura su conocimiento y su experiencia.

Gracias a vosotros y saludos para todos.

 

 

Javier Bustamante para

Toro Cultura

Valdefresno: “El toreo tiene que evolucionar hacia la creatividad y la emoción”

Los nombres nunca son casuales. Todos tienen una causa y muchos un efecto. La etimología del encaste que trabajan con pasión José Enrique y Nicolás Fraile es premonitoria: Atanasio significa inmortal.

Si de ellos dependiera así sería “ad eternum”. Estos jóvenes ganaderos han afrontado muchas dificultades, han sido tentados por otras sangres más dulces, han sufrido la incomprensión de una parte de la crítica, han sido ignorados por algunos generales del escalafón de matadores, y sin embargo siguen creyendo en un encaste que hace pocos años era santo y seña del campo charro. Su tesón es admirable.

Nos reciben en la finca Valdefresno, que nomina a la ganadería por la que trabajan desde su fundación. Es la primera tarde de junio, el sol brilla con todo su esplendor, y el calor aprieta también en el porche en el que tiene lugar el encuentro. No rehúyen ningún asunto, explican el pasado, viven el presente, y hablan del futuro con la confianza de quien sabe que sólo cabe la victoria.

 

¿Cómo es el toro de Valdefresno?

 

José Enrique Fraile: Es un toro especial y particular. Por desgracia en los últimos tiempos este encaste Atanasio-Lisardo va desapareciendo. En Salamanca era hace algunos años mayoritario, y hoy somos nosotros y pocos más los que lo llevamos. Sólo por el hecho de ser distinto ya es interesante.

A diferencia del toro que se pide hoy éste es un encaste frío, con algunas manifestaciones de mansedumbre, pero que conociéndolo, esperándolo y haciendo al toro propicia el triunfo.

El toro actual de las Ferias sale embistiendo, es predecible, sale caliente y embiste al capote desde el primer momento. El nuestro es diferente.

 

El toro de Atanasio ha sido tradicionalmente un toro más difícil, que exigía más a los toreros.

 

José Enrique Fraile: Éste es bravo, pero el torero tiene que hacer por él, tiene que ir construyendo para que en los últimos diez minutos lo de todo. Pero eso tiene que proyectarse desde el principio. El torero y la cuadrilla tienen que ir por delante de él, consintiéndolo en algunos momentos, dejándolo, para pedírselo todo al final.

En realidad todos buscamos lo mismo, un toro que tenga raza y sea bravo, que tenga recorrido, que humille, que sea obediente pero con transmisión.

 

ganadería de valdefresno

 

Con las peculiaridades propias de cada encaste.

 

José Enrique Fraile: Una de las grandes riquezas que tiene la Fiesta, tanto en toreros como en ganaderos, es la diversidad. Ver salir a un toro y conocer su encaste por la morfología es muy importante.

Tiene el hándicap de la falta de previsibilidad o falta de formación del torero. Ya desde las escuelas aprenden según la predictibilidad del toro de hoy. Sin embargo antiguamente los maletillas, cuando iban de tapias, aprendían según el encaste de que se tratase.

En algunos casos el torero se encuentra por primera vez en la plaza con este encaste, y lo reconocen. Otros en cambio están ya experimentados.

 

¿Cómo se hacen los tentaderos en esta casa?

 

Nicolás Fraile: Como toda la vida. Llevamos viendo tentar desde que nacimos. Los criterios son los clásicos. Somos rigurosos con el caballo. Las vacas de dos años deben ir cuatro, cinco, seis veces, con entrega, alegría, raza, y emplearse en el peto. Para que una vaca sea aprobada tiene que ir bien al caballo. Después pasa al tercio de muleta y la verdad es que se les exige mucho. Les exigimos como en tres faenas de plaza. Una vaca buena que aprobemos recibe cien o ciento veinte muletazos. Se les obliga a faenas largas, para ver el fondo de raza, tanto en el caballo como en la muleta. Buscamos bravura, clase entrega, nobleza, y que tenga mucho fondo.

 

¿Y los sementales?

 

Nicolás Fraile: Algo parecido; en el caballo les exigimos ocho puyazos. Primero hacemos una selección genética, y luego con parámetros morfológicos. De la camada de cien o ciento veinte machos seleccionamos diez o doce por nota, y al final metemos a la plaza tres o cuatro que cumplen todos los requisitos. Se evoluciona, los tentaderos de hace treinta años no eran lo mismo, pero buscamos bravura, duración, clase. A lo mejor nuestra percepción va cambiando, pero la esencia de las tientas no.

 

¿Qué es lo que nunca perdonaríais a un toro de vuestro hierro?

 

Nicolás: Cuando se raja de verdad, cuando no quiere pelea y se te echa en el ruedo. Afortunadamente hace años que no nos pasa.

 

José Enrique: Echarse no se ha echado ninguno. Y es un encaste llamado, no a echarse, pero sí a que salgan tirando las patas. Es una característica de su naturaleza que va superando con la lidia. Es inteligente, estudia la huida para irse a su territorio. La lidia está pensada para que el toro de la cara, y los nuestros lo hacen, pero en este encaste está asumido que alguno tire las patas.

 

Nicolás: Un escalón inferior a echarse es cuando un torero lo está cuajando de verdad y el toro dice “hasta aquí he llegado”, y se larga.

 

José Enrique: Otros borrones son por falta de raza, por falta de estilo; no necesariamente por huir. A lo mejor se le puede hacer una faena en tablas interesante. Ese toro que emplea la falta de raza no huyendo ni metiéndose con nadie, sino en mal estilo, de no humillar, de saber lo que se queda detrás, de levantar la cara. Cuando le veo ese estilo me siento mal porque es una cosa que tenemos que superar. No es fácil ya que algunas veces dan saltos atrás y del mismo semental y la misma vaca te salen hijos completamente diferentes. Está dentro de los riesgos que corremos los ganaderos. Más que la mansedumbre en si, que no me gusta, evidentemente, el que utilice la mansedumbre con mala clase y mal estilo me molesta.

 

ganadería valdefresno

 

Tras una selección esmerada, rozando la perfección técnica, sale sin embargo un toro deslucido. ¿Cómo se vive esta circunstancia?

Nicolás: Lo vives mal, son fracasos personales. El razonamiento es lógico: seleccionamos comportamiento. En cualquier selección genética, cuando hay parámetros cuantificables, es relativamente sencillo; carne, leche, kilos, litros. Eso es fácil porque es medible. El carácter es muy variable, intervienen miles de factores y eso es muy cambiante. Es como las personas, uno es más simpático y otro habla mejor. Nos basamos en porcentaje de acierto. Hay veces que por genealogía homogénea de padre y madre, tienes la máxima confianza. Y sin embargo ese día pegas el mayor petardo.

 

Ese mismo toro lidiado veinticuatro horas antes o veinticuatro horas después tal vez tuviera un comportamiento diferente

 

José Enrique: Pues sí. Muchas veces los condicionante externos como el transporte, el manejo en las últimas horas o el ambiente influyen. Son muchas cosas que se nos escapan. Nuestra obligación es que el toro supere todas esas cosas que le pasan en las últimas cuarenta y ocho horas. Muchas en muy poco tiempo, muy diferentes a las que le han pasado en su vida salvaje o semisalvaje. Nosotros los tenemos sueltos en el monte hasta los tres años y medio, casi sin manejo, viven a su aire en el campo. Un mal golpe, una puerta que se mueve, falta de apetito o sed, el calor, un mal puyazo, un derrote, e incluso que tenga fiebre por el estrés del transporte pueden condicionar su comportamiento.

 

Nicolás: Yo creo que el toro habría sido el mismo la víspera o al día siguiente, pero todos estos elementos externos tienen una gran influencia. No creo que un día esté apático por falta de sol y otro más animado por la luz. Pero los acontecimientos previos a la lidia y la propia lidia sí inciden.

 

José Enrique: Lo que sí influye mucho es la lidia que le de una cuadrilla. Eso sí lo vemos nosotros. Que lo lidie uno u otro es fundamental. Que lo entienda y que tenga el día el matador. Si no ves el toro y desconfías de él las cosas no se hacen bien, y aquello se tuerce.

 

Nicolás: Pero al final lo que puede cambiar la condición del toro es lo que le rodea.

 

José Enrique: Que el torero saque o no todo lo que lleva dentro es determinante. Porque el toro, si no hay éxito, es el que se lleva todos los palos, aunque con otra lidia habría sido completamente diferente.

 

Ganadería de Valdefresno.

 

¿Leéis las crónicas o ya estáis escarmentados?

 

Nicolás: Todavía de vez en cuando echamos un vistazo.

 

José Enrique: El encaste y nuestra ganadería están sufriendo ataques desde diversos sectores. El torero no la demanda…

 

Nicolás: …Otros sí, como Perera, Castella, Ponce y algunos más…

 

José Enrique: … pero otros no, y eso condiciona nuestra presencia en las ferias. Si hay que dar cabida a muchos toreros en un mismo cartel es necesario que se pongan todos de acuerdo con la ganadería. Estamos en un buen momento pero en Madrid las cosas no salieron bien, hay que reconocerlo. Nuestra lucha está en mantener este encaste. Nos dicen que cambiemos, pero a nosotros nos gusta, nos hemos criado con él y vamos a seguir para adelante, aunque algunos nos tilden de locos. Nos consideran buenos ganaderos y por eso asumimos la dificultad de la selección y de convencer a los toreros. Todo esto es bastante duro. La lucha es complicada, y recibimos críticas cuando las cosas no salen.

 

¿Qué toreos entienden mejor este encaste?

 

José Enrique: Ponce está magistral con lo de Atanasio. Perera y Castella han triunfado mucho con ello. El Cid también.

 

Nicolás: El otro día estábamos en Madrid con dos novilleros que iban a actuar en Las Ventas y les preguntamos si les gustaba el encaste. Nos dijeron que nunca habían toreado. Uno había tentado aquí dos becerras el año pasado, pero el otro cero. Es un ciclo, si no lo toreas no lo entiendes, y si no lo entiendes no lo pides.

 

ganadería de valdefresno

 

Una circunstancia muy llamativa es que conceptos fundamentales en el toreo son interpretados de forma muy diferente por sus protagonistas ¿Qué es para vosotros la bravura?

Nicolás: Es un compendio de cualidades. Es un instinto de ataque. Los ganaderos la moldeamos para que no se vaya al genio, sino a la casta. Acometer, fondo, duración, instinto de lucha, vender cara su vida embistiendo, y querer luchar hasta el final.

 

José Enrique: Hay otro sentido de la palabra, que tampoco se puede decir muy alto. Estamos muy condicionados porque el torero lo quiera torear. Hay quien dice que si te pasas de bravo te quedas con los toros en casa. Sin embargo ahora hay toreros poderosos que necesitan el toro bravo para el triunfo. Hemos superado un ciclo muy malo en el que se ha quitado importancia al toro. La bravura es necesaria, pero con ciertas condiciones de nobleza y humillación. La bravura muchas veces implica una problemática que el torero tiene que solventar. Por eso se decía “el toro de cinco y el torero de veinticinco”. Toreros con cuarenta años a lo mejor no pueden tanto, hay que tener facultades para poderles. Aunque el ganadero se tiene que adaptar a los tiempos, creo que hoy es necesaria un poco más de emoción y vibración en la plaza. Deberían dejarnos trabajar con un pelín más de bravura. Y sin miedos. Siempre comedida, pero bravura. Nosotros somos muy exigentes, le damos mucha importancia al caballo, y hoy pasa muchas veces desapercibido porque se busca sólo el último tercio.

 

¿Se han pasado algunos echando agua al vino?

 

José Enrique: No. Siempre ha habido miedo, pero al ganadero le gusta el bravo, el fondo del ganadero es bravo y disfruta con la bravura.

 

Nicolás: La bravura es querer luchar hasta el final, pero debe ir acompañada de casta, entrega, fijeza, repetición. Ese compendio es lo que buscamos. Los hay muy bravos pero con la cara a media altura o que buscan por dentro. Para mi la bravura no sólo es querer embestir.

Realmente hay dos líneas: la de la bravura y la raza; y la de la nobleza y la clase. Depende de dónde quieras tener la ganadería. El punto intermedio es el ideal, pero si estás por la bravura te puede salir genio; y si estás en la nobleza, te puede salir soso, manso y aburrido. La bravura le da el fondo y las ganas de embestir, pero tiene que ir acompañada de más cosas.

 

Nicolás y José Enrique Fraile. Valdefresno.

Si en el concepto de bravura es difícil ponerse de acuerdo, en casta más aún. ¿Cómo se entiende la casta en Valdefresno?

José Enrique: Hay muchos matices en estas palabras, pero yo creo que significan lo mismo. Que salga bravo o salga encastado es lo mismo, estamos llamando de dos formas a la misma cosa.

 

Nicolás: La casta se parece mucho a la raza, la acometividad.

 

José Enrique: Un animal bravo y uno encastado son lo mismo. Hoy en día se emplea más la palabra casta para definir algunas características del toro asociadas a la dificultad. Y la bravura para la movilidad, vibración, emotividad. Pero realmente son lo mismo.

 

Llevamos trescientos años hablando de casta y bravura en libros, revistas y miles de foros, y luego no hay acuerdo en lo que significan.

 

Nicolás: Por eso es tan difícil seleccionar ésto, porque hablamos de cosas subjetivas, de interpretación. Cada torero, cada ganadero, cada aficionado ve el mismo animal de muy distintas formas, es todo interpretable. Que yo vea un toro de una forma y que un aficionado sentado en el tendido cuatro lo vea de la misma manera es muy difícil. Esa es la dificultad y la grandeza de esta Fiesta.

 

José Enrique: No es fácil homogeneizarlo, especialmente en algunos encastes como el nuestro.

 

ganadería valdefresno

 

¿Cómo veis el futuro de la Fiesta? Es más, ¿creéis que la Fiesta tiene futuro?

 

José Enrique: Como ganadero y como aficionado no entiendo la vida sin el toro. Ver, como ayer, una plaza como la de Madrid, llena, nos da una gran alegría. Soy consciente del momento actual, debemos estar atentos. Sin embargo, si vives en tu mundo con taurinos, todo sigue igual que siempre.

 

El cambio social es imparable. Costumbres, ideas, estilos de vida…

 

José Enrique: Sí, en otros círculos ya nadie sabe de toros, lo único que comentan es que el toreo está muy mal, pero yo vivo de ello. Ésto nos hace pensar. Vemos gente joven que viene apretando en afición, aunque el porcentaje será menos que hace treinta años. Queremos defenderlo y que nos dejen desarrollar nuestra afición, nuestra cultura. El problema es que el tiempo pasa. Ha habido una época mala y todos los estamentos de la Fiesta tenemos parte de culpa. A parte del ataque externo, hay una presión interna, que se respira. Hay gente que opina que el cáncer está dentro de la Fiesta; yo creo que no es así. Incluso algún empresario que mire sólo por su bolsillo defenderá esto algo. Yo soy optimista porque no hay en el mundo un espectáculo como éste. Todo se te olvida cuando estás en la plaza y ves correr un toro y ves a un hombre ponerse delante de él.

 

Es la autenticidad de la Fiesta.

 

José Enrique: Exactamente. Aquí todo es verdad; ni teatro, ni cine ni deporte. No hay nada que se le parezca, ni que se le vaya a parecer en la vida. Hay mucha gente que aprecia esa diferencia. Ahí radica también el ataque externo, porque es la lucha con un animal. No es fácil de defender, pero es lo que más diferencia, y hay que luchar por eso. Cambiar el espectáculo sería un error y el inicio de la decadencia. Y por esa grandeza, pensando en difundirla como hace Toro Cultura, tenemos que unirnos todos y mostrarlo al mundo. Mucha gente lo está viendo, aunque la tendencia de la humanidad es otra, y el tiempo pasa, el espectáculo es auténtico y real. De ser algo grande y considerado hemos pasado a tener que defendernos como una minoría. La injusticia y la intolerancia es lo que puede llegar a absorbernos sin sentido.

 

Lamentablemente hoy son muchas las amenazas.

 

José Enrique: Un hecho político, sucesos internacionales, animalismo, intereses industriales, proteínas vegetales, son los que nos ponen en riesgo. Para promocional su producto atacan a nuestra cultura. Ese terreno es difícil. Hoy en día es imposible que desaparezca, aunque el ataque es brutal. Se cierran heridas pero se abren por otro lado. En lo que a nosotros respecta no entendemos la vida sin ésto.

 

ganadería valdefresno

 

¿Creéis que vuestros nietos seguirán criando toros bravos?

 

Nicolás: La vida da muchas vueltas. Nosotros somos la cuarta generación de ganaderos y me gustaría que también lo fueran mis nietos. No tengo duda de que vaya a haber toros dentro de cincuenta años. Los va a haber seguro, evolucionará, porque estamos en una sociedad desorientada, con una crisis de valores tremenda y a los toros nos afecta también, como afecta a todo lo demás. Se ataca a las minorías muchas veces sin sentido. Se me ha quedado grabado lo de Barcelona, donde se ponían delante de la plaza una docena de paisanos pintados de rojo insultando a los, como mínimo, cinco mil que íbamos a los toros. Daban pena. Nuestro nietos, espero que tengan la oportunidad, y luego que elijan. Nosotros queremos seguir en ello y creemos que la sociedad ha de seguir en ello. Es cierto que hay una desconexión de la sociedad con el sector taurino, gente normal, que ha perdido el vínculo con el mundo rural, incluso aquí en Salamanca. Pasaremos momentos mejores y peores, pero no puede desaparecer una Fiesta con esta grandeza. Al final esto es la cultura de un país.

 

José Enrique: El ataque al toro es una pequeña parte de su estrategia, pero es una bandera importante para ellos, porque hacen mucho ruido, es muy vistoso, se ve sangre, un hombre, un animal. Están equiparando al animal con el hombre, a todos los animales, y es un sinsentido. Dentro de las raíces filosóficas, culturales y religiosas ha habido siempre una diferenciación entre el hombre y el animal, y ahí entra el sentido de los grandes pensadores, el humanismo. La sociedad, en muchos casos mira para otro lado, sigue comiendo carne animal, pero no quiere saber de este conflicto. Tampoco se mira a la muerte, se actúa como si se fuera a vivir siempre. Creo que estos valores que el toreo muestra se deben conservar siempre, pero somos un blanco muy fácil y muy vistoso que ellos rentabilizan mucho.

 

Federico Arnás dijo hace unos meses en la Universidad de Navarra que el principal problema de la Fiesta es que prevalecen los intereses particulares sobre los generales. ¿Haría falta un órgano supraorganizativo?

 

Nicolás: Sí que prevalecen. Cada uno mira sólo a su campo, y no más allá. Hay una integración entre empresario y torero que con frecuencia parece un intercambio de cromos. El empresario debería ser independiente del resto de sectores. Es el encargado de montar un espectáculo que interese al aficionado y cree afición. Esta situación de pliegos, no siempre es justa. La confluencia de grandes grupos empresariales con cuatro o cinco figuras cada uno no es la mejor forma. Ahora, la verdad, no está bien organizado.

 

José Enrique: En esto sí que ha habido cambios. Antes había seis o siete empresarios con intereses distintos, y decenas de toreros con intereses también diferentes. El empresario llegaba, compraba el ganado, buscaba a los toreros en pugna con otros empresarios. Esta integración no ha venido bien a la Fiesta. Cuando había guerras de empresarios, toreros y ganaderos creaban una competencia que daba interés al toreo. Estaría bien crear un órgano para defender a la Fiesta.

 

Nicolás: En el mes de abril lo de septiembre ya está hecho el noventa por ciento de la programación. Los grupos ya lo tienen todo acordado.

 

José Enrique: Y el objetivo de un novillero es entrar en el sistema, porque si no sabe que no tendrá futuro.

 

Esto al final es un negocio para todos.

 

Nicolás: Nosotros vivimos de esto y tenemos que trabajar duro. Hemos diversificado para que la crianza del bravo pueda mantenerse. El ganadero, a diferencia del resto de intervinientes, tiene todo su patrimonio invertido en la ganadería. Empresarios y toreros pueden sacar dinero del toro e invertirlo en otro lado. Eso es lo que está mal organizado.

 

¿Quien vela por los intereses legítimos de la Tauromaquia?. No hay una institución, una federación, un garante de que el toreo tenga futuro.

 

José Enrique: Es lo que tú decías, cada uno vela en su casa por sus intereses. Nosotros nos entregamos a la ganadería.

 

Nicolás: No encontramos ayuda en ninguna parte, ni si quiera en las Administraciones. No es lo mismo sanear lo manso que lo bravo y son todo trabas. En vez de ayudar te obstaculizan. En cuanto pueden te matan la ganadería por alguna enfermedad o por un fallo. Defendemos la naturaleza, la cultura y un estilo de vida. Después se vende como polo de atractivo turístico, pero no ayudan en su conservación.

 

¿Qué tal os lleváis con los veedores?

 

Nicolás: Bien, es una figura extraña, sobre todo el de empresa, que no tiene sentido hoy en día. La verdad es que no tenemos problemas porque nosotros cumplimos con lo que decimos.

 

ganadaría valdefresno

 

¿Cómo será el toro dentro de veinte años?

 

José Enrique: Será bueno saberlo y acertarlo, porque eso sería garantía de éxito. Creo que el espectáculo seguirá girando hacia el último tercio.

 

Nicolás: Los toreros están ahora más preparados que nunca y la Fiesta se va a mantener por su dimensión artística. El toreo debe ser una explosión de creatividad …

 

José Enrique: … y de emoción …

 

Nicolás: .. creo que va a derivar hacia la creatividad, la impredecibilidad, que haya sorpresa en la plaza, que te hagan poner de pie. Me gustaría que se encaminara hacia las emociones por ser impredecible. Cuando se haga predecible, y ahora estamos en ese derrotero, esto pierde gran parte de su esencia. Ojalá que dentro de veinte años estemos con la creatividad de Morante, Talavante … que haya sorpresas. Y el toro debe evolucionar hacia la clase, la bravura, y sorprender.

 

José Enrique: Creo que también el público debe educarse para valorar eso. Si un torero te sorprende …

 

Nicolás: …El público tiene que evolucionar en paralelo, dejarse llevar por las emociones…

 

José Enrique: …Eso es, y no estar tan entablado en ver ocho series y que el toro vaya y venga . Tanta técnica …

 

Nicolás: Tan perfectos son los toreros que saben muy bien cómo va a evolucionar el toro, lo manejan. Hay que improvisar más. Nos hemos distanciado de ese modelo y tenemos que volver a él. Hace falta personalidad y diferenciación. No esta bien que todos los toreros hagan la misma faena.

 

José Enrique: Es una mezcla entre pureza, esencia y personalidad de cada uno. Al igual que estamos defendiendo la diversidad de encastes tenemos que defender la diversidad de toreros y dejar que cada uno desarrolle su personalidad, no ser tan técnico y tan predecible.

 

Nicolás: Eso será lo que le dé salud a la Fiesta en los próximos veinte años.

 

José Enrique: Ahora hay tres toreros diferentes que te pueden sorprender, con toro y sin toro. Tal vez con sólo tres series pueden enloquecer a la afición, pero hay que permitir que pase eso. Tu ves lo que pasa en Madrid y hay una crítica excesiva.

 

Nicolás: El toreo tiene que evolucionar a ralentizar el movimiento del toro, y eso es lo que hace que sea plástico, no pegarle sesenta muletazos. Ser capaz de torearlo más despacio.

 

José Enrique: Fíjate que controversia. Yo vi la corrida de Miura de este año en Sevilla, y me sigo acordando de la tanda de naturales que le pegó Pepe Moral a un toro de Miura, despacio, despacio, como si fuese un toro de carretón. Con el primer muletazo la plaza ya se emocionó porque no lo esperaba. Las faenas seriadas no llegan tanto al público. Hay que torear despacio, ser creativo e inundar el aire de sensaciones. Es la forma de asegurar el futuro de la Tauromaquia.

 

Nicolás: Pero eso hay que permitirlo. La crítica y el aficionado debe comprender esta evolución.

 

Esperemos que así sea y dentro de veinte años podamos hablar de cómo será el toro de dentro de cuarenta. José Enrique, Nicolás, gracias por vuestra hospitalidad y por compartir con nuestros lectores vuestra experiencia y vuestro conocimiento.

 

José Enrique: Gracias a vosotros por difundir la cultura del toreo.

Nicolás: Un saludo para todos.

 

 

Javier Bustamante para

Toro Cultura

Pilar Prado: “Llegan los mejores años para la Fiesta”

Pilar Prado encarna la tercera generación de una estirpe de ganaderos que puede convertirse en referente, puesto que opta por un concepto muy claro, en busca de un toro que, bajo su punto de vista, es el toro del futuro.

Es, sin duda, una ganadera singular, ya que a su juventud une su condición de mujer, y a ésta una formación técnica poco habitual en el campo bravo.

Estudiante de gestión empresarial en ICADE, una de las escuelas de negocios más prestigiosas de España, apuesta sin ambages por la innovación, concepto que, en otros ámbitos taurinos, genera aversión, posiblemente por el desconocimiento que existe del mismo y de las consecuencias que podría tener para las empresas de un sector tan tradicional.

Nos recibe en El Toñanejo, un oasis de frescura en medio de la llanura de Medina Sidonia, finca en la que pastan los toros de Torrealta, y lugar de encuentro de la saga familiar en los momentos en los que sus quehaceres se lo permiten. Es agosto, y el cálido viento de levante se filtra por todos los rincones, golpea muros, agita ramas y aturde a los toros que están llamados a protagonizar grandes triunfos en los años venideros

Nos acompaña además Juan Muñoz, mayoral de la ganadería, hombre de plena confianza y conocedor de este hierro hasta el más nimio de los detalles.

 

Buenas tardes Pilar. Son tres ya las generaciones que se han implicado en la crianza de los toros de Torrealta, y parece que con acierto, pues el hierro tiene cada día más vigor.

Buenas tardes. Realmente mi abuela era la ganadera. Se ha ocupado de ésto durante muchos años, venía a los tentaderos, si bien lo gestionaba mi padre desde que empezó Torrealta. Él ha sido siempre muy emprendedor y empezó muy joven aquí. Hasta hace tres años era una empresa familiar de mi abuela y sus hijos. Entonces mi padre la compró y hoy en día nos dedicamos a ésto que tanto nos llena.

 

¿Podéis consideraros profesionales de la ganadería?

Es un hobby. Ésto es lo que más nos gusta y es donde compartimos nuestra afición mis hermanos y mi madre, junto con mi abuela.

Cada uno tenemos una tarea y a mi me toca ésta.

Torrealta

Torrealta es una marca reconocida, ¿es fácil equilibrar la cuenta de resultados?

No es rentable. No es una empresa, sino una afición, no buscamos beneficio, lo hacemos por hobby, intentamos que sea lo menos costoso posible, pero es difícil mantener una ganadería. Cuesta mucho criar al toro y ha habido años muy malos. Nosotros no lo hemos pasado mal porque mi padre, que es un poco visionario, previó que venía una crisis, y en 2008 vendió la mitad de la ganadería. Redujimos de 300 vacas a 150; en ese momento la vendimos bien. Posiblemente con 300 vacas no habríamos podido sobrevivir, porque en ese momento había mucho toro y costaba la vida venderlos. Este año hemos tenido una temporada preciosa y ahora estamos en fase de crecimiento, parece que vienen tiempos mejores, pero ahora mismo no es rentable. Al final es necesaria mucha gente, pero sólo con la satisfacción de devolverle al toro lo que nos ha dado, y sentir la emoción de las tardes buenas, a mi padre le compensa seguir.

 

¿Vendisteis las vacas y parte del hierro?

Teníamos dos hierros: El Toñanejo y Torrealta. Eran lo mismo, pero a mi padre le encantan los pelos distintos y herraba los raros con El Toñanejo, y los castaños, negros y colorados con el de Torrealta. Nos quedamos con el segundo. Se vendió la mitad de las vacas de vientre y nos quedamos con tres corridas, así que no pudimos ir a muchas ferias donde pedían toros muy grandes y al tener una camada corta era mas complicado. Nosotros siempre hemos estado en las ferias importantes como Bilbao, y 25 años seguidos en Sevilla en Domingo de Resurreción, con Curro Romero, como recordarás. Pero tuvimos que adaptarnos a los tiempos y esa decisión nos ha permitido sobrevivir. Ahora mismo nos va bien, estamos intentando crecer y buscar el toro que soñamos. Eso es lo más difícil. Yo participo más en la búsqueda del toro y en su alimentación. Tenemos un equipo buenísimo, que lleva muchos años con nosotros, y mi padre es quien toma las decisiones en las negociaciones.

 

Esta ganadería tiene su origen con vacas de Villamarta y sementales de Saltillo, pero cuando la compráis la encastáis con Ybarra, Torrestrella y Marqués de Domecq.

Eso es. Después se echan toros de Juan Pedro y recientemente hemos contado con sementales de Garcigrande, Victoriano del Río y Santiago Domecq.

 

¿Cómo es el toro con el que sueñas?

Creo que el toreo ha evolucionado muchísimo y el toro de antes no es el actual. Hay que evolucionar con los tiempos y hoy es cuando mejor se torea de la historia. Ahora ves vídeos antiguos y son toros que no pueden embestir, no humillan, y en ese momento era lo que la gente quería porque el toreo era así. Hoy, coincido en esto con mi padre aunque discutamos mucho, el toro es como una piedra y el torero tiene que esculpirla para hacer una obra de arte. El torero es quien tiene que entender al toro. Nos gusta que tenga mucha clase; que embista despacio y que se duerma en la muleta. Que embista con bravura pero despacio, y que repita mucho, porque hoy la faena de muleta es larguísima y necesitas un toro especial. Más que un toro debe ser un deportista de élite. Criamos un animal cuya alimentación vigilamos, sabemos lo que come todos los días, cuidamos que no haya cambios, y que haga ejercicio físico. La evolución no se limita a la selección.

Para mi las claves están en la selección, el ejercicio físico y la alimentación. Son los tres pilares. Que vaya entregado y le permita al torero disfrutar y mostrárselo al público. Creo que si el torero disfruta el público disfruta.

 

Pilar Prado - Torrealta

 

Un toro con un perfil muy definido.

Yo no soy torista ni torerista, lo que quiero es que la gente salga toreando por las calles. Buscamos un toro con el que el torero triunfe y de verdad disfrute. Nos gusta lidiar en las plazas buenas, con toreros buenos, en los carteles estrella. Es donde la gente disfruta y sale feliz. Esta temporada estamos teniendo suerte y vamos poco a poco viendo resultados. Gracias a nuestro trabajo.

 

Es paradigmático que hayáis refrescado con Garcigrande, Victoriano del Río, Santiago Domecq ¿A qué ganadería te gustaría que se pareciera Torrealta?

Justo Hernández a creado un toro que, por estadísticas, facilita el triunfo de casi todos los toreros, pero además, contra lo que la gente suele creer, no es un toro fácil. Te entra y de repente te descoloca. Te entra algunas veces al revés, pero el torero que lo entiende hace disfrutar, porque humilla y se entrega como un deportista. Me encanta que embista por abajo. El superclase que embiste despacio, entregado y le permite al torero templarlo, relajarse con él. Eso es para mi lo máximo.

 

Este año ha habido varios con ese comportamiento.

Echamos un toro en Málaga al que le han dado el premio. Hubo cuatro toros que no fueron nada buenos y lo pasamos muy mal. Venían de un semental que ya hemos quitado. Los tuvimos que lidiar porque los corrales de Málaga no son fáciles y nos quitaron tres que nos gustaban más. En un momento sale ese toro que embiste entregado y despacio. Fortes estuvo increíble. En ese momento te das cuenta de que el trabajo da fruto y que el equipo que tenemos es magnífico.

 

Qué se siente en ese momento en el que dices “Este toro que estoy lidiando es exactamente lo que yo he soñado”

Igual que cuando no embisten es horrible, cuando me sale un toro así no me cambio por nadie. Es la mayor sensación de satisfacción, que ya no sólo es tuya, sino que es de todo el equipo.

Pilar Prado - Torrealta

 

¿Qué es lo mejor de esa experiencia?

Ver al público. Ver al público gritando ole. Se te pone la carne de gallina.

 

Es que el toreo es emoción.

Si hay emoción en los tendidos todos los que formamos parte del toreo nos sentimos partícipes de ese momento.

 

Son pocas las mujeres que asumen la máxima responsabilidad en una ganadería, ¿crees que tenéis una sensibilidad especial para la crianza de toros de lidia?

Los hombres tienen sus cosas buenas y las mujeres también. Nosotras quizá somos más sensibles para buscar un toro con más clase y algo más dulzón. Pero no depende tanto del género como de la sensibilidad de cada persona. Hay personas a las que les gusta más un tipo de toro y a otras otro.

 

¿Te trata el mundo del toro de forma diferente por ser mujer?

Lo he vivido poco porque tengo 19 años, pero he tenido suerte, porque algunos toreros me han ayudado mucho y me han enseñado mucho. Lo mismo con ganaderos, que por ser joven y mujer les crea ilusión y me han intentado enseñar. Pero mi gran profesor ha sido mi padre, que es la persona a la que más admiro, sin duda, y la que más me ha enseñado. También he aprendido mucho del equipo. Tanto Juan como Agustín me han aportado mucho, llevo con ellos desde que soy muy pequeña, e igual que discuto muchísimo, son los que más experiencia tienen. También he compartido mi afición con mi madre a la que le encantan los toros, y debo de decir que me ha enseñado muchísimo.

 

¿Vas a la plaza con ella?

Sí, voy a todas las corridas con ella y es superaficionada; también sabe mucho.

 

¿Qué torero te gusta más para lidiar vuestras reses?

Pregunta muy difícil. Me gustan muchos toreros; José Tomás, quedará para la historia; Morante, quedará para la historia; Manzanares, Castella, Talavante, Perera. Pero a mi me encanta El Juli. Tiene una gran relación con mi familia y he aprendido mucho de él. Soy muy julista. Él entiende algunos toros que nadie más entendería. Me encanta su toreo desde muy pequeña. Ha tenido mucha suerte con nuestros toros durante muchos años. Aunque soy julista no soy de un solo torero; me encanta ir a ver a José Tomás, a Morante, a Manzanares, a Perera, a Talavante; Roca Rey me ilusiona, y López Simón.

 

Torrealta

 

Son muchos entonces.

Me encanta ver a diversos toreros. A quien sólo le gusta un matador no es buen aficionado. Puedes tener un favorito, pero hay muchos grandes toreros.

 

¿Cómo se ve la fiesta con 19 años?

Yo soy muy positiva. Cada vez que me invitan a un coloquio me encuentro con gente negativa. La gente mayor que ha visto más toros que yo es, en general, pesimista, y eso no creo que es bueno. Creo que nosotros tenemos que tirar del toreo y unirnos. He leído mucho de toros y en “O llevarás luto por mi”, el libro sobre El Cordobés, que creo que es un libro buenísimo, ya en las primeras páginas dice que el toro de hoy en día no es el toro de antes, y la Fiesta se ha acabado.

 

Ese es un mensaje recurrente tan antiguo como la Tauromaquia.

Efectivamente, eso es lo que me dice a mi todo el mundo, el toro ya no es el toro y la fiesta se acaba. Estamos en una época de transición, se torea mejor que nunca, y hay que ser optimistas.

 

Ante las amenazas evidentes que sufre la Fiesta, ¿crees que es necesaria mayor unión de la gente del toro?

Creo que tenemos que hacer un esfuerzo todos, porque como no lo hagamos esto se va a acabar. Debemos ser positivos y trabajar por mantener la unidad. Con la Fundación creo que vamos a ir mejorando un poco. Es difícil, porque cada uno va a lo suyo, pero manifestaciones como la de Valencia, que fue increíble, demuestran que la gente está unida. Si tiramos todos en el mismo sentido, somos mucho más fuertes que los de fuera.

 

Pilar Prado - Torrealta

 

Sin embargo los prohibicionistas están mejor organizados.

Hay que evitar politizar el toreo, entrar en el cálculo de cuantos votos da o quita. Hay que ver lo que aporta a la economía, que es muchísimo. Hay que ver la cantidad de familias que comen de ello, que casi no se pueden contar.

 

Algunas veces también los de dentro ayudan poco.

Así es. Algunas veces, después de tantos años trabajando, llevas los toros a una plaza y la autoridad los rechaza por falta de trapío, cuando tú eres quien mejor los conoce y apuestas por ellos. Después hay quien te pide toros de 600 kilos; es como si le pides a Usain Bolt que corra con sobrepeso; imposible que gane la prueba. Creo que eso hace daño a la Fiesta, lo mismo que presidentes que niegan orejas sin razón alguna. Eso te desmotiva.

 

En la Fiesta del toro al protagonista se le reconoce más bien poco.

Nadie se acuerda del toro, y una vuelta al ruedo, lo digo como ganadera, te da la vida. Pero pocos se acuerdan de nosotros, no se fijan en esas cosas. Nuestro reto es buscar un toro que se mueva, que embista entregado y que la gente disfrute, sin reparar en si le falta algo de peso. Un toro serio pero con medida.

 

¿Qué tal te llevas con los veedores?

Tenemos buena relación con ellos. Eso depende también de cada torero, pero nosotros no tenemos problemas.

Nos gusta lidiar las corridas completas; para lidiar tres toros preferimos no lidiar. Cuando llegas y te quitan tres toros, se te descuadra todo. Hay que presentar corridas serias, que superen sin problemas el reconocimiento, pero que el presidente sepa que cada plaza tiene su categoría y por tanto su toro.

 

Conoces a cada toro a fondo desde que nace, su reata, su alimentación, su vida en el campo ¿puedes prever su comportamiento en la plaza?

Cuando me piden pronósticos sobre mis toros prefiero ser muy discreta, pero a veces sí que acierto. Yo sé cuáles son mis sementales estrella y sé que hay toros que dan mejor que otros. Hay un tipo de toro que sirve más al estilo de un torero que a otro. Hay probabilidades de acertar, aunque nunca al cien por cien.

 

¿En que te fijas para el pronóstico?

Además de lo que has dicho, hablo con mi mayoral sobre su comportamiento en el campo, sobre cómo toma las puertas, sobre si se arranca al caballo y cómo. No es fácil.

 

¿Algún acierto memorable?

Golfo, indultado por El Juli en Ciudad Real en 2014. Yo sabía que iba a ser muy bueno. Hablé con mi mayoral esa mañana y le dije “este toro es de lío”, y a mi padre también se lo dije. Ahora esta padreando y es un semental importante.

 

Sin embargo el comportamiento de un toro depende también de factores externos, incontrolables por el ganadero.

Desde luego. Para empezar en el tentadero es difícil acertar porque se hace en un momento concreto de un día concreto y puede que la vaca o el toro estén flojos. Con el transporte ocurre algo parecido, con el reconocimiento veterinario, etcétera. Nosotros intentamos que el proceso sea lo más corto posible, es más, creo que los reconocimientos veterinarios deberían hacerse en el campo para no molestar al toro, y si no aprueba no se embarca.

 

El Toñanejo

 

Desde tu juventud y conocimiento de la realidad de la Fiesta ¿Cómo crees que será la Tauromaquia dentro de veinte años, en 2036?

Creo que llegan los mejores años para la Fiesta. Hemos pasado los peores y ésto progresa, también gracias a la recuperación económica. En 2036 sueño con un toro que embista despacio y entregado, espero que Torrealta esté arriba del todo, y creo que la gente joven empezará a ir a las plazas.

Los empresarios tendrán que bajar un poco los precios, especialmente para la gente joven, hacer descuentos. Esto ya se hace en algunas plazas como el Málaga. Los jóvenes, cuando van a los toros disfrutan, pero el esfuerzo económico que hay que hacer en muchas plazas es excesivo.

 

Las amenazas de los animalistas están provocando en el mundo del toro reflexiones de todo tipo. Una línea aboga por evolucionar el espectáculo hacia un modelo incruento, sin sangre en el ruedo.

No es ese el sentido en el que hay que evolucionar. La Fiesta es una lucha entre toro y torero, y el toro acaba muriendo con sus máximos honores, o no, pero es más digno morir en la plaza que en los corrales. Esto es una tradición y hay que mantenerla. Mi padre es siempre partidario de conservarlas. Hay que evolucionar en el sentido de mostrar a la gente lo qué es el toreo, explicárselo a los antitaurinos. Mostrar la calidad de vida del toro, el valor de su carne. No hay ningún animal que viva como el toro, y eso hay que difundirlo.

 

Es gratificante escuchar un discurso optimista de una persona joven y formada, que conoce a fondo los entresijos de la Fiesta.

Soy optimista y creo en el futuro del toreo.

 

Gracias, Pilar, por tus testimonios y enhorabuena por el trabajo que realizas en Torrealta.

Gracias a vosotros y recalcar que el mérito no es sólo mío, sino de mi padre y de nuestro equipo.

 

Pilar Prado - Torrealta

Javier Bustamante

para Toro Cultura.

Álvaro Domecq: “El toreo está mal en la burocracia, en quien manda”

Don Álvaro Domecq Romero esa una institución en el mundo del toro. Hijo y nieto de criadores de reses bravas, es además un consumado rejoneador que conoce las principales plazas del orbe taurino, y ha triunfado en la mayoría de ellas. Es testigo y protagonista de más de medio siglo de historia del toreo, conocedor de todos los registros de la Fiesta, hombre polifacético y emprendedor, ha creado empresas de sectores diversos, además de la Real Escuela de Arte Ecuestre de Jerez, uno de sus logros más universales.

Nos recibe en su despacho de Los Alburejos, mítica finca que le ha visto crecer, como hombre y como torero, lugar frecuentado por los grandes protagonistas de la Fiesta, en el que se ha discutido y se han tomado decisiones que han influido en el devenir del toreo.

Su conversación es pausada y profunda. El análisis que realiza del presente y su previsión del futuro se basan en su experiencia y en el deseo de contribuir a que la Fiesta sea cada vez más atractiva y un poco más justa.

Atardece y las últimas luces muestran los perfiles suaves de las colinas y la silueta soberbia de los toros que aquí se crían, en una atmósfera cálida que invita a la confidencia.

 

Buenas tardes don Álvaro. Vivir en un lugar como éste debe infundir una buena dosis de torería.

Yo vine de pequeño y me hice rejoneador. Me ha gustado mucho el campo, la garrocha, montar a caballo, y he vivido una vida muy taurina. He toreado durante veinticinco años, y me he ocupado de mis caballos. Ahora que falta mi padre me he hecho cargo de la ganadería llamada Torrestrella, porque tenemos un bonito castillo llamado así y hemos luchado toda la vida por mantener las tradiciones que yo había visto de pequeño en Jandilla, con mis tíos y mi padre. Seguimos con el mismo sistema y tenemos mucha alegría por la Fiesta.

 

Es agradable escuchar de su boca un mensaje así de optimista.

En Bilbao me invitaron a un coloquio y todo el mundo hablaba un poco trágicamente; que los toros no embestían. Yo dije “vamos a levantar el ánimo”, yo lucho por otra cosa, que el toro tenga emoción y, lo dije allí, que ese día te premien un toro por una entidad tan importante como es el Club Cocherito. Al día siguiente lidié en Vistalegre y no me quedé disgustado de la corrida. Hubo matices, el toro último se movía, después se quejó un poquito, se quedó congestionado, le faltó fuelle. Algunos toros se paran, otros no son bien comprendidos por los toreros, o no están en su mejor momento. Es una plaza de Bilbao, una plaza grande, bonita, con un gran criterio de los aficionados que tratan con mucho respeto al toro, haber conseguido este premio es un honor.

 

De los más prestigiosos además. Su actual hierro de Torrestrella es origen Parladé y ha evolucionado hasta convertirse en un encaste específico.

Mi padre compraría a lo mejor un desecho, pero con la afición que siempre hemos tenido me dejó una gran ganadería. Él tuvo más éxito que yo, pero creo que yo también lo voy a tener.

 

Esta temporada está obteniendo importantes triunfos.

La embestida del toro hay que amoldarla. Hoy los toreros no están acostumbrados a que el toro sea fuerte y repita porque se han dejado un poquito. Este año en Sevilla le cortaron la oreja tres, y espero obtener más triunfos.

Don Álvaro Domecq con Toro Cultura

Sin embargo vender toros no es fácil para casi nadie.

Me queda un par de corridas, pero los toreros están muy unidos y les cuesta abrir la mano y no dejan a los demás toreros entrar. También les cuesta trabajo cambiar de ganadería porque hoy hay ganaderos muy famosos que dan cerca de 300 toros al año cada uno. No dejan que entren otros ganaderos, está un poco monopolizado y entonces si yo sigo haciendo lo mismo que ellos a lo mejor no puedo entrar, pero si crío un toro que se mueva más y embista cada vez mejor podremos entonces meter la cabeza. Si no cuesta mucho trabajo.

 

En cualquier caso Torrestrella se ha convertido en una divisa mítica.

Pero hay que conservarla mítica. Si no pierde uno el tren.

 

Dijo que usted es un aficionado con una ganadería ¿no es ganadero al uso?¿pesa más la ilusión del aficionado que la profesionalidad del ganadero?

Hay que hacer caso al público. El otro día oía yo que el público se aburre; hay que procurar que esto no pase. La selección es para eso. Más vale tener menos vacas y estar muy pendiente de la cría. Mis toros se mueven y todo el mundo está pendiente de la corrida. Hay que volver a crear toro-dependientes. Si hacemos un toro que lo torea cualquiera porque es demasiado noble, entonces no vamos a tener sitio. Habrá que criar un toro que se gane el respeto. Antes se cortaban muchas orejas a base de emoción, y los ganaderos debemos mantener la emoción.

 

Recientemente ha dicho usted que no le gusta que las figuras maten sus toros.

Son todos amigos, vienen mucho por aquí. A mi me gusta que los mate el que quiera estar bien, pero hoy en día es difícil. Quiero que me la mate el que sea, no pongo condiciones, pero el toro tiene que tener emoción. Si no tiene emoción y da la sensación de que cualquiera puede matar un toro, y eso al espectador le baja mucho.

 

No ayuda que toreen lidiadores mermados de facultades como fue el caso de El Soro meses atrás.

Esto no es para gente con problemas, sino para gente que esté muy fuerte. El toro bonito es el que repite y hay que estar muy preparado.

 

¿Cómo es el toro con el que sueña?

El número 5 de Bilbao de la semana pasada. He lidiado muchos así. Que embista bien, que no tenga peligro pero que embista con fuerza y con coraje. Eso se dice pero no siempre sale. En la selección quito enseguida a la vaca que no da ese perfil.

Me gusta que galope, y el galope del ensabanado en Bilbao era de ponerse en pie. Todo eso es apasionante. Si yo pudiera sacar de la libreta que todos los toros hicieran eso sería una gran alegría, para mi y para los toreros.

 

¿Cómo ve le presente de la fiesta?

Hay pesimismo en el toreo. La verdad es que hay veces que la gente se aburre, y la corrida no es para aburrirse sino para vibrar. Los ganaderos tenemos que tener esto muy presente, pero ahora hay un poco de monopolio. Los toreros están muy unidos y no abren carteles. Esto no puede ser. Hay que dar sitio a todo el mundo y debe haber espectáculo.

 

¿Han echado algunos ganaderos demasiada agua al vino?

Yo nunca he echado ni una gotita. Yo mismo me echo vino porque además soy bodeguero. Tenemos en esta tierra un Jerez que es una maravilla, y le digo, soy más de vino que de agua.

Don Álvaro Domecq con Toro Cultura

Otro de los grandes criadores, Celestino Cuadri, dijo que el toro encastado embiste para coger, el descastado para que no le molesten.

Yo no quiero que mis toros embistan para coger. Yo quiero que embista para ver una faena bonita. Que galope alrededor del torero, que meta la cara, que fije su embestida. Pero es un animal muy difícil de manejar.

 

También en el campo.

Recuerdo que en una finca de mi padre había un toro muy difícil, se quedó allí de utrero y había muchas dificultades porque no lo veíamos, de noche ni de día. Era una finca de monte, y costó mucho sacarlo de allí.

Ahora está todo muy apaciguado, las fincas tienen cerramientos y es más fácil manejar, pero nunca se le puede quitar su casta. El toro es bravo y no se le puede quitar. Que sea una bravura noble y sana, pero que sea bravura.

 

¿Cree que la evolución del toro está siendo la adecuada?

Hoy existen toros que embisten muy bien y se hacen grandes faenas. Hay muchos éxitos de los toreros. Ahora, igual es necesario que embista un poquito más.

Yo lucho porque sea bueno y sacar de mis vacas toda la bravura que pueda.

Lucho por lo bueno, por la calidad, aunque algunas veces no lo consiga.

 

¿Se torea en 2016 mejor que nunca?

Están muy preparados y han salido unos cuantos nuevos que todo el mundo va a verlos, como Garrido, Roca Rey, López Simón, Javier Jimenéz, Ginés Marín. El monopolio les ha tenido parados, porque sus apoderados son los mismos que los de las figuras, pero ellos han dicho que quieren torear más y ahí está su éxito.

El toreo está mal en la burocracia, en quien manda en ellos.

Algunas veces tiene uno una corrida vendida y llegan y la desechan, y eso no es la seriedad que antes existía. Hay uno que quiere mandar en todos los lados y eso no es bueno para los toreros ni para los ganaderos.

 

Monopolio que ¿ha existido siempre?

El toreo debe ser plural. No puede ser que algunos quieran mandar sobre los toreros y sobre los ganaderos. Eso no puede ser. El ganadero tiene que decir algo, no puede ser el último de la cola, porque si mañana quitamos los toros se acabó el toreo.

Yo se que criar un toro muy bravo algunas veces molesta, ya lo dijo Belmonte: “Líbrame de un toro bravo”

 

Busca un toro bravo y de calidad.

Es difícil.

Don Álvaro Domecq con Toro Cultura

¿Cómo hace usted la selección?

Lo mismo que se hacía antes cuando mi padre estaba. Yo los machos, cuando son erales, los corro en el campo y ahí veo su embestida, el galope que traen, como llegan al caballo de picar, y eso me sirve para saber cual va para toro, cuál para novillo y cuál va para festivales.

La hembra se tienta aquí. Yo creo que viene todo el escalafón, incluidos los jóvenes. Las veo tanto con el caballo de picar, que haya bravura y duración, y después con la muleta. Las exijo bien para que se vea a dónde llegan y cuántos muletazos buenos tienen.

Esa es mi selección y luego procurar que el manejo sea el justo, a veces se meten demasiadas veces en las mangas para vacunas y saneamientos, ahora incluso les ponemos las fundas y se las quitamos otra vez, y eso al toro aprende siempre algo. Lo mejor es tocarlo poco.

 

Las fundas tienen cada vez más detractores.

Ahora estoy pensando en no ponerlas. Si se muere un toro pues se murió, pero tocarlos tanto es malo porque aprenden.

 

¿Qué momento feliz como ganadero recuerda con mayor intensidad?

Acabo de recibir un premio en Bilbao. Cuando me llamaron me llevé una gran ilusión. La ganadería cuesta ahora mismo trabajo defenderla. Yo ahora tengo una gran corrida y no la puedo lidiar, porque se me ha puesto ya fuerte, la tengo que mandar para las calles. Tendrá éxito en las calles y no en la plaza.

 

Paradojas del toreo.

Una súper corrida de trapío, hechuras, de pelos, la he tenido de exposición. Ya la tenía vendida para Málaga, y pocos días antes de la feria me dijeron que no la necesitaban. Es una pena porque estoy tan seguro que me voy a quedar con algún toro para verlo aquí tranquilamente y que lo lidie algún matador que quiera torearlo, que debe haber muchos.

 

Don Álvaro, qué valores del toreo son para usted primordiales.

Se pasa miedo, está es una profesión de miedo. Ésto es un desgaste. A mí me pasaba, que el valor se va desgastando, y ahora que se torea tantos años todavía más. Entonces llega un momento que está uno menos seguro que antes. Cuando uno es más joven piensa menos en lo que le va a pasar, con la edad piensas más y entonces te cuesta más trabajo.

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El valor, condición necesaria para triunfar.

Hoy los toreros son súper toreros. Hay alguno con más arte que otros, pero todos con mucho valor. Tenemos grandes matadores de toros.

 

¿Cree que hay riesgo de desaparición de la Fiesta?

Yo ninguno. No puedo pensar en eso, si no me tengo que buscar ya otro negocio. Criar al toro cuesta mucho dinero, no se le gana y lo tienes por afición, pero si se va a acabar habrá que cambiar ya.

 

Sin embargo la amenaza política parece una amenaza real.

Aquí se amenaza a todo. El no por delante.

Es una pena porque yo ahora vengo de Castilla y ves desde por la mañana el encierro, todo el día está la gente pendiente del toro y digo ¿si se acabaran los toros esta gente qué haría? Es la fiesta.

Comen beben, se levantan a las 6 de la mañana, traen los toros, sueltan toros para que la gente los corra. Sin eso la gente se aburriría.

 

Parece que hay zonas con menos arraigo.

Yo he estado en muchos sitios y se vive con pasión.

 

toro¿Cómo cree que será el toreo dentro de veinte años?

Con la selección será mejor. Tiene que haber más ganaderías. Se han cerrado algunas porque otras se han hecho muy grandes y tienen hasta trescientos toros para lidiar. Con dos o tres de esos basta para todas las ferias y a los demás no nos queda sitio. Tenemos que empujar para abrirnos un hueco. La fiesta va a ir para arriba porque los ganaderos saben mucho y seleccionan mucho.

 

Fundamenta su optimismo en que habrá más calidad y más afición.

Además hoy los toreros nacen toreando y tienen una buena formación.

 

Desde algunos ámbitos se está proponiendo el toreo sin sangre como recurso para evitar los ataques de los animalistas ¿qué le parece esta opción?

El toro es muy salvaje, muy brusco y muere por su culpa, porque si hubiera sido más dócil se habría empleado para trabajar en los campos, pero él nunca se dejó. Es una suerte muy bonita, es una afición, se prestigia al torero y después, cuando el toro embiste orgulloso, queda en el recuerdo. Es un animal que está hecho para morir y alimentar a las personas. ¿Cuántos animales mueren todos los días en los mataderos o cazados? Los animales han nacido para la alimentación del hombre, y entre ellos el toro, y encima se mata con poder, con fuerza. El toreo es un arte y ese arte hay que conservarlo. No olvidemos que se llaman matadores de toros.

 

Uno de los veinticuatro privilegios del toro que analizamos en nuestro medio es precisamente ese, el de convertirse en leyenda.

Son muchos recuerdos; tengo las cabezas aquí, yo quiero también a los toros, pero comprendo que es un animal que muere para alimentar al hombre. El toro tiene que morir; muere además para preservar su raza y su prole.

 

Hay muchas muertes animales tistes e indignas.

Yo pienso que un ternero se ceba y muere sin ninguna gloria, porque se necesita para la alimentación humana. El hombre tiene una inteligencia mayor que los animales y la aprovecha. Si fuera toro preferiría morir en el ruedo que en un matadero.

 

Don Álvaro, lleva usted más de medio siglo viendo toros, ¿qué toreros le han llamado más la atención?

Tantos. He visto torear a Manolete cuando era chico. Mi padre era muy amigo de Belmonte. Desde Joselito El Gallo para aquí he visto la grandiosidad de la fiesta. Aquí y en en México. No me puedo quejar, mi vida ha sido taurina al cien por cien. He vivido en una plaza años y años, y hay veces que me pasaba más de 100 días al año de la plaza al coche. Eso te da mucha experiencia. Los días que no he toreado he estado en grandes ferias, como Sevilla, El Puerto, Jerez, Madrid, Francia, el norte de España, como Bilbao, San Sebastián y Santander. Son plazas a las que me gusta ir.

 

Casi siempre con un caballo cerca.

Siempre a caballo. Yo he sido muy aficionado al caballo. Mi padre desde pequeño me inculcó la afición, hasta el punto que nunca me castigó sin montar. La obligación de montar era diaria. Yo me fui al colegio de Portaceli en Sevilla, vi que había allí una huertecita y le dije a mi padre que me llevaba un caballo. Cuando después me fui a Madrid me llevé dos caballos que montaba cada día. Me dediqué mucho al toreo y a la alta escuela. Hice una gran escuela en Jerez, la Real Escuela de Arte Ecuestre. Paseé mis caballos por todo el mundo. Los llevé a las olimpiadas los clasifiqué, y ganamos una medalla de plata con caballos que han hecho mucha historia. Pero llegó la política y Magdalena Álvarez cambió de director, esta señora no tenía maneras. Es una pena porque ahora, los caballos que hay, son peores.

 

La Real Escuela de Arte Ecuestre ha conseguido reconocimiento internacional.

Conseguí eso para Jerez y hoy es su principal atracción turística. Además hubo una selección de caballos impresionante. Hay que tener mucha pasión para hacer eso.

 

¿Conoció a Juan Belmonte?

Ese fue un hombre al que admiré y fue un gran amigo de mi padre. Además era un caballista excelente. Una vez mi padre, cuando yo tenía dieciséis años, viendo que el caballo de Belmonte se quedaba cojo, le dio el mío. El tío corrió con el mío y mi padre le dijo que se lo llevara. Yo eso no me lo esperaba. Él después me convidaba a sus tentaderos y corría con ese caballo los dos primeros becerros y yo los otros dos. A él le gustaba mucho. Y decía “Cuando me lo dio su padre el niño no puso buena cara”

 

Don Álvaro Domecq con Toro Cultura

¿Convivió con él?

Él iba a Madrid cada cierto tiempo a comprar puros, y yo iba con un Renault 4/4 que tenía. Mi padre iba mucho porque era procurador en Cortes, y un día fue con Miguel Criado, que era muy amigo de Belmonte. Íbamos y lo recogíamos, hace mucho tiempo, todavía había trenes con carboncilla. Recuerdo que íbamos a un estanco y Juan escogía los puros uno a uno, los empaquetábamos y después pedía puros de otra clase, para amigos, y decía “Es que si no se fuman los míos”

 

¿Qué recuerdos tiene de él como persona?

Iba a comer con él y con los intelectuales, y yo estaba más calladito que en misa. Era un hombre que te impresionaba. Ha sido un gran hombre. Me caía muy bien y como era tan amigo de mi padre iba mucho a mi casa de Jerez. No se movía sin mi padre, le acompañaba mucho.

 

Un hombre de carisma.

Impresionante.

 

¿Qué otros toreros le han dejado huella en el recuerdo?

He conocido a otros grandes toreros como Antonio Ordóñez, Luis Miguel Dominguín, El Litri, Chamaco, Pepe Luis Vázquez, todos los que en aquella época estaban. Luego han venido Camino, Diego Puerta. Curro Romero, ha venido mucho por aquí, y en esta mesa ha jugado cientos de veces al dominó. Les tenían que tocar la campana para que terminaran.

 

Su padre tuvo también relación con Manolete.

Muy amigo suyo. Venía mucho a la finca y eran uña y carne. Estuvo el día de su muerte porque le llamó, fue a Linares a hablar con él, y fíjate lo que pasó.

 

¿Era el albacea?

Se ocupó de las cosas de Manolete porque ganó un dinero en muy poco tiempo, pero con mucho esfuerzo. Era una maravilla de torero, se quedaba quieto.

 

Don Álvaro, dado su optimismo, agradeceremos que nos envíe un mensaje positivo para todos nuestros lectores.

El toreo va a seguir muchos años porque es un espectáculo, que hoy además no está fácil, dos pitones y un toro más bravo. Pero es tan bello; la fiesta, la música, el paseíllo, la gente. La fiesta tiene una cantidad de matices, la de las capeas y la lidia en ferias, es tan bonita que yo creo que no tiene peligro.

 

¿Cree que se acercarán más los jóvenes a la Fiesta?

Hay que atraerles para que la conozcan. Cuando van a los toros se les pasan las dudas. Es un espectáculo.

 

Sin embargo en ferias importantes como Madrid, Sevilla o Bilbao la media de edad es muy elevada.

Porque para la juventud es caro, pero cuando tiene dinerito y si lo promocionan se creará afición.

Ahora he estado en pueblos de Castilla y saltaban a la plaza primero los mayores, después los medianos y al final los pequeños, los chaveas, allí recortando los becerros. La Fiesta sigue.

No se va a acabar. Ahora que también tenemos unos políticos que se empeñan en una cosa y dan mucho la lata. Pero hay que tener un poquito de respeto. Aquí cada uno hace lo que puede y lo que quiere.

 

En Bilbao, feria emblemática y de su agrado, cada vez hay menos público.

Éste año ha habido gente. Hay que buscar la manera. Hoy día hay que hablar más de toros, no vale sólo con colgar carteles, hay que buscar la calidad del toro y el torero, y ese el gran eje de la Fiesta.

 

Antonio Fernández Casado, presidente del club Cocherito, asegura que “el toreo necesita militantes de la Tauromaquia”

Yo lo hago, a todo el que me encuentre le voy a hablar de toros.

Don Álvaro Domecq con Toro Cultura

Gracias don Álvaro por su conversación y por los testimonios y opiniones que pone al alcance de nuestros lectores.

Gracias a ustedes.

 

Javier Bustamante para

Toro Cultura

 

 

 

Cómo recuperar la raíz popular de la Fiesta

Javier Núñez es un ganadero de abolengo que dirige en la actualidad el hierro de La Palmosilla con un enfoque innovador y fundamento científico. Hombre emprendedor, profundo conocedor de la historia del toreo, la genealogía del toro y su biología, estudia la situación del toreo y propone una solución tan factible como necesaria: la recuperación de los espectáculos menores como germen de las grandes ferias.

 

Los datos son elocuentes, ya que según un informe que presentó en la Venta de Antequera ante la incipiente Fundación Toro de Lidia en enero de 2016:

“Del total de 2.890 plazas de tercera categoría que existen en España, tan sólo 394, han organizado algún tipo de festejo, y de éstas tan sólo 144 han dado novilladas picadas haciendo un total de 199 las celebradas en plazas de tercera categoría en la temporada 2014”

 

Sus estudios sobre la materia ahondan en el problema y llega a estimar otros datos aún más abrumadores:

 “En relación a novilladas sin caballos, festivales sin picadores y clases prácticas, no he encontrado una estadística fiable. Unos dicen que son entorno a 300 otros 450. Tomando la mayor nos arroja la cifra de que en España hay unas 2000 plazas de toros que no han organizado ningún espectáculo”

toro

 

Huye del tópico, que tanto daño hace a la Fiesta, cuando afirma sin ambages:

“Ese eslogan de Pablo Lozano de que sin toros no hay fiesta, ya no es cierto. Hay muchas poblaciones que celebran sus fiestas sin la presencia de la Tauromaquia. Estamos perdiendo el carácter popular que siempre ha tenido la Fiesta, convirtiéndonos en un espectáculo de masas….minoritarias”

 

Su análisis se centra también en la figura del novillero, sin duda el futuro del toreo, que se enfrenta a una situación realmente hostil:

“En estos últimos años el sector ha abandonado su futuro: la cantera. La promoción de nuevos valores no ha estado respaldada de forma organizada. Si bien es cierto que se han creado innumerables escuelas taurinas, la labor de estas acaban cuando llega el debut con caballos. 

Alguien que quiera ser torero comienza en una escuela, torea novilladas sin caballos, debuta con caballos, bastantes en plazas de primera, con la esperanza de tener algo de suerte y poder torear unas 33 novilladas, que es lo que ha toreó el líder del escalafón Borja Jiménez ese año.

toro

Con este escaso bagaje se da el salto al escalafón de matadores donde tienen que seguir preparándose hasta cuajarse. A medida que se van cuajando pasan unos años en los que el efecto de la novedad se diluye, y cuando están en sazón muchos de ellos ya están vistos y pierden tirón de cara a la taquilla.

La última gran generación de novilleros con Finito, Jesulín, Litri, Camino, Aparicio, Ponce y alguno más, llegaron a la alternativa con más de 100 novilladas toreadas, y renovaron de forma natural el escalafón de entonces.

En esencia, la razón por la que no se dan más espectáculos menores es que los costes de producción del festejo hacen hoy por hoy inviable su celebración”

 

Tras el diagnóstico Javier propone una solución que tendría dos beneficiarios, el mundo del toro y la propia Administración:

“Paradójicamente la mayor perjudicada de que no se celebren espectáculos menores a parte de la Tauromaquia,  es la administración, que deja de recaudar mucho dinero. 

Conseguir un régimen impositivo más favorable es una solución ideal, que depende de la buena voluntad de la Administración, y que es un objetivo a conseguir a medio plazo”

 

La propuesta de Javier Núñez es clara: la creación de un nuevo festejo menor de promoción.

“Tenemos que ser capaces de diseñar un nuevo festejo menor a unos costes de producción mucho más bajos, que sea viable y accesible para el público a un precio reducido. Para conseguir dar nuevos festejos allí donde a día de hoy no se da ninguno. Para dar trabajo allí donde hoy por hoy no lo hay. Para conseguir formar y preparar con más garantías de éxito a los toreos del futuro que puedan renovar de forma natural el escalafón.

Hagamos un nuevo espectáculo menor con carácter formativo en el que además podrán prepararse los futuros toreros, banderilleros y picadores. Podrá además acogerse a las bonificaciones de seguridad social que la ley contempla para la promoción y fomento de la cultura”

La forma en que se estructure este nuevo festejo resultará crítica para su desarrollo, de modo que es necesaria un propuesta clara y viable:

“Debe ser  la necesaria para asegurar el buen funcionamiento del espectáculo, y lo suficientemente reducida para garantizar la viabilidad del mismo. Esta propuesta no trata de sustituir los actuales festejos menores de novilladas con caballos y sin caballos o el tradicional festival. Por el contrario viene complementar y a llenar un vacío real que se da hoy día”

 

Otro de los aspectos a considerar es el perfil de los actuantes en las nuevas funciones de toros, así como el origen de las reses y la organización de la lidia:

“Novilleros, practicantes o aspirantes, con caballos, sin caballos y becerristas, sean o no alumnos de escuelas taurinas.

Pero va dirigido también a todos aquellos que quieran iniciarse en la profesión de banderilleros y picadores, para que puedan asimismo formarse.

Un espectáculo donde haya un director artístico y de lidia que supervise las labores de los novilleros en formación, más dos o más banderilleros profesionales que los auxilien.

El director artístico sería el máximo responsable del desarrollo del festejo, desde la elección del ganado, el orden de la lidia y el desarrollo de la misma.

Las cuadrillas, además de los banderilleros profesionales, estarán completadas por novilleros en formación o alumnos de escuelas taurinas.

El ganado iría desde añojos a utreros, con los límites de peso convenientes para la formación de los aspirantes y siempre bajo la supervisión del director artístico.

 La UCTL fomentará entre sus asociados la cesión de la menos el 5% de sus camadas para este festejo nuevo de promoción.

 El delegado gubernativo se encargará del cumplimiento del reglamento y velará por el orden público.

 Puede haber dos caballos de picar ligeros para que, cuando proceda y bajo el criterio del director artístico, un picador en formación pueda picar.

 Deben evitarse los costes veterinarios, excepto el necesario para temas sanitarios de las canales, que debe ser asumido por la Administración, al igual que el médico y la ambulancia.

 La estructura básica de este nuevo festejo debe ser muy sencilla y a la vez permitir una gran flexibilidad para su organización”

 

Javier Núñez propone además la existencia de órganos de seguimiento y control de esta nueva iniciativa:

“Para asegurar el buen funcionamiento y evolución de este festejo será necesaria la designación de una comisión mixta de profesionales y Administración que realicen un seguimiento y análisis del mismo, evaluando anual o semestralmente el desarrollo de este tipo de festejos para su control y mejora.

 La federación española de municipios y provincias podría ser el organismo encargado de canalizar y seguimiento de este tipo de espectáculos

 Es el momento de sumar, el toro está en la plaza,  debemos poder con él”

Javier Núñez

La propuesta es innovadora y sugerente. Es momento de validarla y, si procede, avanzar en su implantación, pues dos mil plazas sin toros es un derroche de oportunidades que la Tauromaquia no puede permitirse.

 

Javier Bustamante

Para Toro Cultura

 

Curro Díaz: “No he seguido ningún patrón, me han hecho la vida y el toro”

Curro Díaz es un hombre vital, que rige su vida por instinto, lejos del cálculo racional que trataron de inculcarle, volcado en su pasión eterna que es el toreo.

Ha crecido, como hombre y como artista, sin sujeción a otro canon que no sea su propio concepto y su propia personalidad; ha redactado su propio credo, y dibuja cada tarde sobre el albero, una Tauromaquia propia y diferente.

Es un torero que hace del carácter virtud y de la inspiración bandera. Sabe de miedos y de formas de conjurar a ese compañero molesto que vive en hoteles caros, se activa de madrugada, y le acompaña en el coche hasta el mismísimo patio de cuadrillas.

Entiende que el presente es el único patrimonio del hombre, que no puede vivir de sus éxitos pretéritos y que el futuro está por escribir, apasionante, pero lleno de incertidumbres.

Es y se siente un privilegiado por hacer lo que hace, por sentir lo que siente, y por compartir con miles de personas los instantes mágicos que sus muñecas le permiten vivir en compañía del toro.

El maestro acude puntual a su cita con Toro Cultura en el hotel Carlton de Bilbao, acompañado por Joxin Iriarte, su nuevo apoderado, hombre de plena confianza, con quien tardó un instante en cerrar el acuerdo, ya que, según el propio matador, las cosas importantes de la vida surgen por casualidad y sin pensarlas mucho.

 

Maestro Curro Díaz, ¿qué se siente al abrir la puerta grande de Las Ventas?

Cuando se está delante del toro uno quiere hacer lo que siente. Cuando acaba la corrida una inmensa alegría porque te das cuenta de lo que significa una puerta grande en Madrid.

 

Supongo que uno sale levitando ¿cuándo toca suelo de nuevo?

Se vive una realidad con muchas celebraciones y mucha alegría, pero tienes que tener en cuenta que eso hay que hacerlo todos los días. Es un momento muy bonito; he tenido la suerte de salir dos veces por la puerta grande de Madrid, pero te das cuenta de que lo importante es el día a día. No se vive del pasado. Está claro que te arregla muchas cosas, pero ahora hay que ir día a día y regularizar el éxito.

 

Curro Díaz - Toro Cultura

 

¿Por qué se hizo usted torero?

La vida tiene casualidades; creo que un día me puse delante de una becerra y tuve la suerte de que aquello pasó, y sin saber lo que estás haciendo te entra el gusanillo, y a partir de ese momento te ilusionas. Fue por eso, porque el primer día no lo pasé mal, sino que fue una sensación única. No sé lo que estaba sintiendo pero si sé que me atraía mucho.

 

¿Había tradición en su familia?

Mi padre es muy aficionado y llegó a torear con caballos, pero no fue un torero importante, no tomó la alternativa.

 

¿Cómo de dura ha sido su trayectoria desde aquel momento hasta hoy?

Ha habido luces y sombras. He tenido la suerte de conocer el éxito y conocer también momentos en los que no han rodado las cosas. Es parte de la profesión. Los altos y los bajos y el sabor dulce y el amargo. Creo que cualquier momento dulce compensa la amargura anterior.

 

¿Cuál es el momento de mayor intensidad, la sensación que recuerda con mayor cariño?

Cuando volví a torear en el campo después de la cornada de Sevilla. De hecho a los diez días de la cogida me dicen que no voy a torear más, que me iba a quedar con poca sensibilidad en la pierna. Había perdido la movilidad. Cuando soy capaz de ponerme delante de una becerra a los 28 días de la cornada, creyendo que nunca más iba a volver a torear, siento la emoción más intensa. Esa ha sido la sensación más bonita. Es algo que no soy capaz de expresar.

 

Sorprende que no recuerde alguno de los triunfos importantes que ha tenido, en grandes plazas, ante decenas de miles de aficionados, sino algo tan básico como ponerse a torear una becerra en la soledad del campo.

Sí, lo he pensado muchas veces y creo que el momento más bonito de mi vida fue ese. Y uno de los más duros también, porque te das cuenta de que no estás bien, pero esos segundos mágicos no tienen parangón con ninguna otra sensación.

 

Curro Díaz - Toro Cultura

 

Todos los toreros tienen algún sueño que les ronda la cabeza por las noches. ¿Tiene usted algún sueño recurrente?

Los toreros estamos muchas veces al límite de muchas cosas, nos pasan muchas ideas por la cabeza. Ya no solo del toro, sino por la presión de estar siempre bien. Cuando mejor se torea es cuando más relajado se está, pero no puedes estar relajado porque tienes que triunfar siempre. Es un contrasentido que te quita la tranquilidad. Hay momentos en que tengo sueños buenos y otras sueños más complicados, pero lo importante es poder seguir soñando, porque eso significa que uno está todavía vivo.

 

¿No hay alguno que se le repita?

Hay momentos en los que he tenido pesadillas y otros en los que he tenido sensaciones muy buenas. Gracias a Dios.

 

¿Para usted qué es torear?

No se explicarlo, pero es mi vida. Necesito torear para vivir. Es una forma de expresión artística. Es una forma de realizar lo que uno siente.

 

Curro Díaz - Toro Cultura

 

Las emociones son muy contagiosas y cuando se asiste a los momentos previos de una corrida en el patio de cuadrillas se siente el miedo de los toreros a flor de piel. Yo, que estoy en el callejón, me contagio también de ese miedo ¿Puede definir qué pasa por su cabeza en ese instante?

La sensación que se tiene antes de torear es incertidumbre. Miedo a lo desconocido. Miedo al toro, a la plaza, al público, al ridículo. Miedo a muchas cosas. Se juntan tantos miedos … No existe un solo miedo, no existe sólo el miedo físico, existe también el miedo al ridículo. Posiblemente si mato ese mismo toro en el campo paso la mitad de miedo. A mí me da miedo la plaza, el hotel bueno. Me da pánico. Cuando voy a un hotel bueno y el vestido de torear es muy bueno, es que voy a una plaza de mucha responsabilidad, y paso mucho miedo.

 

Esto se lo he oído decir a muchos matadores pero me cuesta creer que los toreros tengan más miedo a hacer el ridículo y al público que al propio toro.

Sí, a la responsabilidad. Y al toro también. Es que es complicado. Tu tienes un instinto de conservación, tienes que luchar contra él, estar bien y triunfar. Si te dejas llevar por el instinto en el campo y te quitas no pasa nada, pero si lo haces en la plaza hay una repercusión artística en términos de imagen y contratos. Hay una lucha titánica entre el instinto de conservación y la responsabilidad del torero.

 

Cuando usted está en el platillo del ruedo citando al natural y escucha el jaleo del público enfervorecido ¿qué sensaciones tiene?

Es una expresión artística, pero que haya una conexión con el público, que le guste, se emocione con tu toreo es el éxtasis. Es una sensación que no se puede comparar con ninguna otra. Yo no sé como explicarlo, hay un instante de gran felicidad que compensa todos los momentos malos que uno haya podido pasar antes.

 

Maestro, hace un par de meses pulsé la opinión del público asistente a una conferencia sobre valores del toreo en la sala Cossío de Las Ventas. El resultado fue que el torero con un sello personal más diferenciador fue Morante, y el segundo, para esa parte de la afición madrileña, fue usted. ¿Es consciente de que el público valora su personalidad?

Para mi es un orgullo y una satisfacción que usted me diga eso. A mi me ha marcado mucho mi vida. Yo he ido a mi aire siempre. El tiempo me ha hecho, como el viento o la ola que moldea la roca; no ha habido una mano que me haya maleado. Soy un privilegiado. No he tenido ningún patrón ni nadie a quien seguir, sino que me he dejado, la vida y el toreo me han hecho. Lo que yo llevaba dentro lo he sacado con los años, sin que haya alguien que me cincele, más allá del tiempo y el toro. Por eso tengo esa personalidad, tengo esa suerte y el tiempo me ha dado eso. En mis primeros años no podría hacer lo que hago ahora. Se necesita un plazo de curación, de maduración. Todo tiene un proceso. Que usted me diga eso me halaga mucho.

 

Curro Díaz - Toro Cultura

 

Reconozco que no me sorprendió esa valoración, porque usted fundamenta su toreo en la naturalidad, en su naturalidad.

Hay una base técnica. La técnica en el toreo es fundamental. Es importante que cada torero tenga su propia técnica, pero cuando embiste un toro hay que olvidarse de la técnica para que no sea tan frío. Un toreo que se basa en la técnica peca de frialdad. La técnica está bien para el toro regular; pero para el toro bueno no. Con unos años de alternativa y con un oficio la técnica no sirve para nada. Sólo para defenderse y el toreo no es de defensa, no sé si es ataque, pero sí es dejarse llevar. Yo fundamento mi toreo en la personalidad.

 

El maestro Joselito nos decía hace unos meses que cuando un toreo piensa mucho lo que va a hacer el público piensa que torear es fácil. ¿Está de acuerdo?

Uno torea mucho de salón para que la muleta y el capote sean la prolongación de tus brazos, pero no para hacer una faena preconcebida y llevarla a la plaza. Lo peor que puede ser un artista es predecible. Ir con un guión aprendido y saber lo que va a ocurrir deja a los aficionados en su casa. Eso no les interesa.

 

¿A qué toreros admira más?

Cuando era un niño mi padre me llevó a la plaza y vi torear a Manzanares. Me impactó por la forma. No tenía noción de lo que estaba viendo pero sabía que era algo único. Cerraba los ojos y la sensación que tenía era de felicidad.

 

¿Y de los actuales?

Hay muchos en la actualidad, pero me gusta mucho Joselito. Es otro hombre al que le ha condicionado mucho su vida y sabe lo que quiere. Es otro hombre que ha hecho siempre lo que ha querido. Es uno de los toreros con más personalidad que he visto. No le conozco personalmente, pero es uno de los que me vienen rápido a la mente, se cómo habla, cómo vestía, su forma de pensar; cierro los ojos y le veo la cara. En la calle ha sido un tío con mucha personalidad, y eso es lo que más admiro.

Hacen falta muchos Joselitos ahora, no sólo en el toreo, sino también en la sociedad.

 

¿Vive usted el toreo como un estilo de vida?

Sí, un torero es un torero; no se puede separar el torero del hombre. No te puedes quitar el vestido de torear y dejar de ser torero.

 

¿Cómo se detecta un torero y se diferencia de gente normal que pasa por la calle?

No es la forma de vestir, es algo más. El Cordobés, Manolete, los grandes toreros tienen un aura especial, que los hace distintos incluso a los ojos de quienes no les conocen. Pero no se puede fingir, no te puedes disfrazar de torero. Tiene que parirte tu madre con esa gracia.

 

¿Qué valores del toreo son los que más admira?

La personalidad. Tenga el concepto que tenga es necesaria una gran personalidad. Toree de una u otra manera tienes que saber, viéndole de espaldas, quién es. Que lo distinga del resto.

 

Una de las habilidades de los toreros que más valora la afición es la capacidad para superación de los instintos. ¿Cómo se hace?

Un tío que en el siglo XXI sea capaz de jugarse la vida haciendo arte es algo que no tiene sentido, es algo extraordinario. Cuando a uno le apetece huir quedarse quieto y torear despacio. Es algo irreal, es ese punto de magia que tiene el toreo. Que ese toro con esos kilos y ese trapío vaya a destrozar al torero, y que con una muleta le desafíe y cree arte es lo máximo. Abandonar todo instinto de conservación y quedarte ahí. Que te coja un toro y que a las pocas semanas o días ya estés de nuevo en la cara; o herido lidiar el segundo de tu lote es de locos. Esto puede gustar más o menos pero debería ser respetado por todos. En el fondo es algo que no tiene sentido de puro grande que es.

 

Es pura emoción.

Lo que yo sentí cuando vi a Manzanares, esa sensación fue tan intensa que no me fijaba en que se estaba jugando la vida. Me dejó conmocionado y yo me preguntaba ¿esto qué es? La plaza, los olés, la gente, un señor vestido de torero; es algo único.

 

Curro Díaz - Toro Cultura

 

Hablaba maestro de la capacidad que tienen hoy los toreros de reponerse a los percances y volver a la cara del toro inmediatamente incluso con heridas graves ¿Qué efecto tiene para un torero anímicamente la cornada?

Depende de el momento en el que te la pega. Si te coge en un momento regular es un lastre que vas arrastrando. Los toreros tienen una gran capacidad de recuperación y la cornada es lo que menos duele. Lo peor es el fantasma de la cornada, la forma en que te ha cogido. Hay ahora mismo toreros que son cogidos y a los pocos días vuelven a ponerse delante, y parece que jamás hayan sido cogidos. Hay una capacidad y una mentalización tremenda. Se rehacen y destierran al fantasma de la cornada. Aquí no se acuerda nadie de nada. Aquí vuelven a ponerse en ese sitio con los puntos, y hay una capacidad de sacrificio, de aguante y de superación que no existe en ningún otro mundo.

 

El fantasma de la cornada, volver, recordar … cuesta mucho ponerse de nuevo en ese sitio. ¿Justifica eso que el torero se alivie?

Eso sería lo lógico. Pero el torero vence al instinto.

 

Otra faceta admirable de los toreros es la perseverancia. ¿Cómo se madura en este ámbito?

A mi lo que más me hizo seguir fue la cornada aquella. Perdí un nervio, pero realmente no me costó, porque es mi vida. No puedes separar el torero de la persona. Yo he escuchado muchas veces que el torero salva al hombre; anda el hombre perdido por la vida, pero que el toreo le reorienta. Yo no puedo analizar la vida desde otra perspectiva que no sea el toreo, no soy consciente de otras realidades, siempre veo la vida a través del prisma del toreo.

 

Es el valor de la constancia.

En cualquier faceta de la vida. Sobre todo la superación, ser un inconformista de la vida.

 

¿Recuerda algún toro que se lo haya hecho pasar especialmente mal?

También tengo esa facilidad para olvidar. Seguro que si me acuesto una noche me acuerdo de ese toro, pero en este momento tan bonito, en esta sala tan bonita no te acuerdas de ningún toro malo.

 

¿Cómo es su día a día, qué estilo de vida tiene?

Sobre todo soy ordenado. El torero tiene un orden, en el entrenamiento, en la disciplina. Siempre hay alguna celebración, pero normalmente la vida de un torero es muy ordenada. Para ponerse en eses sitio y pasar los toros necesitas un orden y un entrenamiento.

 

¿Se entrena usted habitualmente en el campo?

En el campo y sobretodo de salón. Hay que estar bien físicamente porque el toreo es muy exigente, pero el toreo de salón es fundamental.

 

¿Cómo fue el toro de Torrealba que le tocó en Madrid y facilitó su triunfo?

Un toro con una edad, casi cumplía seis años, con la seriedad del toro de Madrid, fue enrazado y transmitió mucho. Lo puede torear despacio al natural. Es de los toros que marcan la carrera.

 

¿Cómo es para usted el toro ideal?

La fijeza es importante, que atienda a los toques, y el ritmo también. Recorrido puede tener más o menos, pero que siempre esté al toque y que tenga ese ritmo que llega a los tendidos.

 

¿Cuáles son sus ganaderías favoritas?

He tenido suerte con encastes diferentes; toros de Núñez, Domecq, Santa Coloma. He tenido suerte. No tengo predilección por ningún encaste, siempre tengo en la cabeza toros de diversos orígenes.

 

Santa Coloma también.

Sí. He tenido triunfos grandes con toros de ese origen. Recuerdo un toro de La Quinta en Nimes que me proporcionó un triunfo importante en aquel momento en Francia y eso abre muchas puertas.

 

Veo en su programación que tiene muchos contratos firmados para Francia en los próximos meses.

Antes del triunfo en Madrid ya tenía muchos festejos. Los franceses fueron los primeros en contratarme; después, gracias a Dios, se amplió el calendario, pero los primeros fueron los franceses. La temporada pasada toreé en poblaciones menores y este año me han contratado para plazas de primera.

 

La Fiesta en Francia es rigurosa y la afición exigente, y sin embargo parece que usted está allá cómodo.

Siempre Francia ha sido para mí un resurgir. Cuando mi carrera iba a coger vuelo, antes que nadie, me contrataban los franceses. Fue premonitorio de lo que pudo pasar en aquella temporada.

 

Pese a ser el primero en abrir la puerta grande de Las Ventas en 2016 usted no está anunciado en San Isidro.

Cuando salí a hombros de Las Ventas en Marzo los carteles de San Isidro estaban ya cerrados. Indudablemente iré a Madrid antes de que acabe el año. Nunca se sabe qué es mejor, si haber estado o no, aunque a mi me hubiese encantado ir. Pero bueno, la fecha buena fue esa, el domingo de Ramos, se triunfó y ahora llega la feria, que los toreos toreen y siempre hay muchas fechas para ir a Madrid.

 

¿Cree que el toreo tiene valores del toreo exportables al resto de la sociedad?

La constancia sobretodo. Yo veo valores que son muy normales en el mundo del toro y a lo mejor no lo son tanto en otros ámbitos. Tal vez hagan falta muchos toreros en la sociedad para enfrentarse a muchos problemas que hay, y venirse arriba. Hacen falta esos valores, sin duda.

 

¿Cómo ve el presente y el futuro de la Fiesta?

En el presente hay grandes toreros. El toreo está atacado porque es fácil atacar a algo que es muy fuerte pero a la vez es débil. Ha tenido detractores, después de momentos de crisis, pero hemos superado instantes complicados. También creo que ese momento se ha superado. Hemos sido capaces de defendernos de multinacionales que han invertido muchísimos millones de euros, hemos aguantado estoicamente el ataque de los políticos, que no han sido capaces de defender otras cosas que tenían que defender y han atacado a algo tan grande como es el toreo, tan grande no sólo en lo cultural, sino también en lo económico. Deberían poner el punto de mira en otras cuestiones negativas que hay en este país, y no en los toros que crean riqueza. Me parece un ataque desleal, cobarde, de los políticos y de otros colectivos que actúan desde fuera de España con unos intereses absurdos.

 

Los antitaurinos son una nueva casta.

Se definen bien así porque son gente que no tiene los valores que tiene el toro ni la gente del toro. La palabra antitaurino me parece adecuada. Es antiheróica, antinatura, antitodo. Me siento muy bien cuando ellos mismos se definen así. Actúan con bajeza igualando la vida de un hombre con la de un animal. Yo no tengo dobleces, pero no quiero hablar con un antitaurino. He sentido ataques en mi propia persona deseándome la muerte y la de mis compañeros. Yo no tengo porque defenderme ni convencer a nadie. No tengo porque hablar con malas personas. Soy torero, no negociador ni quiero convencer a nadie. No quiero hablar con una persona que me desea la muerte.

 

Según un ensayo, cuyo resumen se encuentra en nuestra página, el toro disfruta de 24 privilegios, únicos y asombrosos que deberían hacer pensar a la sociedad sobre la realidad del toro y el toreo.

Así es. Muchas de estas conversaciones con esta gente se convierten en diálogo de besugos, no conocen los privilegios del toro, ni quieren conocerlos. El tener que defenderte tú comparándote con un animal es antinatura. No quiero convencer a nadie, no quiero debates, las lechugas no hablaban, y seguirán sin hablar, pero a algunos se les ha ido la cabeza completamente. No quiero debates absurdos.

 

¿Cómo ve su futuro, a qué aspira, cómo se ve dentro de cinco o seis años?

El futuro me da mucho miedo. Me da miedo la incertidumbre. Me da miedo no saber lo que va a ocurrir. Hemos empleado mucho en esta conversación la palabra miedo y creo que es fundamental para vivir. Esa sensación de incertidumbre y ese inconformismo me hace estar muy vivo. No digo disfrutar como si cada día fuese el último de mi vida, pero sí de disfrutar de las compañías, de los momentos, de los lugares; y saborearlo. Es un privilegio ser torero porque puedo ir a sitios y conocer personas que no habría conocido con otra profesión.

 

Decía José Saramago “Nadie puede iniciar la frase estoy vivo con la seguridad de poder terminarla”

Claro, así es. Todo en la vida tiene su sentido, si no hubiese momentos malos no disfrutaríamos de los buenos, todo tiene su sentido. La vida es una mezcla de sensaciones, unas amargas y otras dulces, que son las que te compensan. Una vida plana es un desastre, tiene que haber altos y bajos. Tengo también el carácter mío, con subidas y bajadas. Yo no soy igual siempre, hay momentos en que soy dulce y otros en que soy más complicado.

 

Admiro a los toreros por muchas razones, pero valoro el que el torero tenga la capacidad de crear arte en fecha y hora fija, pese a que por dentro esté roto, tenga mil problemas y esté al borde del desánimo.

Eso es un milagro. Tal vez el toro sea una realidad paralela, como un mundo a parte. Cuando te vistes de luces te olvidas de que tienes padre, de que tienes madre, quién eres; todo te lo da y todo te lo quita. Estamos hablando muy místico, pero es que es así. El toreo son sensaciones que vive el que está toreando y el que está viendo torear. Hay momentos de arte irrepetible, para el que los realiza y para el que los vive.

 

¿En el patio de cuadrillas puede olvidarse de todos esos universos paralelos y centrarse sólo en lo que va a pasar en el ruedo?

Hay momentos en los que se pasa muy mal en el patio de cuadrillas, hay otros que sin embargo está a gusto. Cada día es distinto.

 

Esa frase de Belmonte “Ningún torero firmaría un contrato en un patio de cuadrillas” ¿Es cierta?

Ahí no conoces ni a tu padre.

 

¿Cuántas veces se ha arrepentido de firmar un compromiso?

No veas. Hay días que me digo a mí mismo vestido ya de luces ¿Qué hago yo aquí? Pero no en lo bajito, sino en lo fuerte ¿Qué coño hago yo aquí?

 

¿Cómo se resuelve esa disyuntiva?

Normalmente cuando he dicho esa frase, he liberado tanto miedo y tantas tensiones que después las faenas han salido bien.

Curro Díaz - Toro Cultura

Gracias maestro Curro Díaz por su amabilidad y por las experiencias que comparte con nuestros lectores. Es indudable que su forma tan personal de vivir el toreo resultará muy estimulante para todos.

Gracias a ustedes y un placer.

 

 

Javier Bustamante

Para Toro Cultura

 

 

José María Sotomayor: “Soy optimista sobre el futuro del toreo, y mi optimismo es fundamentado”

José María Sotomayor es un ingeniero, con amplia experiencia en proyectos internacionales de alto valor añadido, reconocido en su ámbito profesional; pero es ante todo un intelectual del toreo. Su amplia cultura se origina en su infancia, de la mano de su padre, se desarrolla junto a su tío Matías Prats y culmina con la redacción del tomo XII del Cossío. Estamos ante un enciclopedista de la Tauromaquia, que dirige la mejor biblioteca taurina el mundo y sigue creando cultura con sus obras sobre hierros míticos, como Miura o Carriquiri y sobre el lenguaje taurino, pues tiene censados ya más de cuatro mil términos para describir al toro.

Es también pintor, ilustrador y fotógrafo, y su perfil no quedaría ajustado si no se añade además que es un hombre cordial, generoso y extremadamente respetuoso.

Nos recibe en la sede de la Biblioteca Carriquiri, con porte elegante, gesto amable y voz firme, decidido a compartir con nuestros lectores conocimientos y experiencias acumulados durante más de sesenta años de pasión, de pasión por la Tauromaquia.

 

Señor Sotomayor, ¿de dónde surge su afición por los libros?

Mi padre era maestro y me inició. Era también pintor y delineante. Él me enseñó a leer y escribir y también a pintar y me transmitió el amor a los libros. Cuando me casé en 1968 lo primero que tuvimos que hacer, ya que mi mujer era una lectora empedernida, fue encargar un mueble de tres metros y medio para alojar nuestros libros. De esto han pasado casi 50 años en los que compramos muchos más. Ahora tengo 7.000 de toros de un total de 20.000 piezas. Mi mujer decía que vivía en una papeloteca con derecho a cocina, y tenía razón porque, además de libros, hay mucho papel. Después mi amistad con Antonio Briones me trajo a la Biblioteca Carriquiri y me encuentro encantado.

 

Aunque afincado en Madrid usted nació en Toledo.

Así es, pero resido en Madrid desde 1943. Viví a caballo entre una y otra ciudad hasta 1945, año en que mis padres encontraron por fin una casa en alquiler estable. No reniego de Toledo, pero mi vida se ha desarrollado casi íntegramente en Madrid.

 

¿Y la afición a los toros?

Por mi padre, que le gustaban mucho. Él no era persona de mucho dinero, aunque vivíamos bien, sin lujos. Tenía un abono en las Ventas, era una andanada encima de la puerta y se conformaba, decía que era muy bueno porque se podía uno recostar. La primera vez que estuve en los toros en Madrid fue el 18 de julio de 1944. Lo vi muchos años después en una agenda de mi padre. Yo aún no había cumplido los tres años, así que supongo que estuve correteando por allí, sin prestar mucha atención. Era la corrida en la que confirmó la alternativa Carlos Arruza. Más tarde comencé a ir con mi pandilla, con tres amigas. Íbamos más a Vistalegre porque estaba más cerca de nuestras casas. Una vez casado ha sido continuo. Desde el año 68 me he perdido algún festejo por causas verdaderamente mayores, como mi infarto, la enfermedad de mi esposa o algún día que mi hijo me ha pedido que me quede con él. Mi mujer ha venido siempre conmigo a los toros y mi hijo también.

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Tiene por tanto una perspectiva muy amplia de los últimos 40 años. ¿Cómo ve el momento actual de la Fiesta?

Hay cosas que no se pueden decir. Tengo fama de optimista, pero mi optimismo es fundamentado. Ésta mañana mientras desayunaba he leído un artículo de la revista “Grana y oro” de los años 40 que decía que la fiesta se acaba porque no hay toreros, porque no hay toros, porque se acaba la afición … lo mismo que se dice hoy. La plaza de Madrid está “vacía” desde 1950. Abre sólo por los turistas. Pues debe ser la plaza más grande del mundo porque si desde el año 50 se está vaciando y aún van cinco o seis mil personas todos los domingos …

La temporada de 2015 ha sido para enmarcar. Yo antes hacía los resúmenes para Espasa, después para la Comisión Consultiva Nacional, ahora llevo 10 años sin hacerlo, no tengo tiempo, pero me parece que no han disminuido las corridas de toros, y además ha habido más público. Empezamos a repasar por los murcianos, Rafaelillo y Paco Ureña; continuamos por López Simón; la temporada de El Juli, de Ponce, de Sebastián Castella, de Morenito, de Diego Urdiales ha sido una maravilla. ¿Por qué voy a ser pesimista? Sin embargo en el mundo de la política sí que veo amenazas.

 

¿Cómo afrontar ese riesgo real al que está sometida la Fiesta?

Creo que el blindaje total se conseguirá con el reconocimiento de la UNESCO. Están trabajando en ello pero no se cuando se conseguirá. La Fiesta tiene mucha fuerza pero hay que cuidarla desde dentro. Si no hay emoción, como este año la ha habido, el interés merma. Llenar Madrid en Octubre no es tan fácil como en San Isidro, y en marzo con Fandiño, estaba a reventar. Creo que este Madrid ha sido la segunda mejor temporada desde que está Taurodelta. Este San Isidro ha cumplido las altas expectativas, pero siempre habrá quien diga que los carteles son malos porque nadie venía a confirmar. Pero es que el año pasado se criticaron los carteles porque venían muchos a confirmar.

 

A mí ese detalle no me parece relevante.

Lo dicen porque así entra gente nueva, pero es que el año pasado si que vinieron siete que podían funcionar y este año a lo mejor no los ha habido. Creo que ha sido una feria muy interesante y si meten un poquito más la espada habría sido una temporada excepcional. Yo creo que realmente lo ha sido.

 

¿Cree que se está produciendo una recuperación real de la casta?

Yo sí. Creo que la persona que está haciendo siempre un gran esfuerzo es el ganadero. Cuando el ganadero tiene un hierro que presenta problemas lo primero es que las figuras no se lo lidian. Si no se lidian no se los compran y entonces ¿para qué quiere los toros? Tiene que ponerse en la línea que quieren los toreros. Pero cuando el público pide un toro con más casta y con más emoción el ganadero tiene que volver, girar, y eso no es darle a un botón; eso exige 20 o 25 años para cambiar la forma de embestir y darle fiereza. Los ganaderos lo están haciendo. Creo que en esta crisis que sufre la Fiesta el ganadero y el novillero se están llevando todos los palos.

 

¿El novillero también?

Sí porque cuesta mucho montar una novillada con los impuestos que hay que pagar. El otro día contaba Eduardo Miura en una conferencia que antiguamente te montaban una novillada en cualquier sitio y no había ni médico, cosa incomprensible. Hoy tienes que llevar un equipo con una ambulancia medicalizada y eso es mucho gasto; tienes un IVA fuerte para un espectáculo de chicos que están empezando y una larga serie de gastos más. El dinero que queda para los ganaderos y novilleros es entonces muy bajo. Por eso se montan pocas.

 

Son los dos eslabones más débiles.

El año pasado me contaba un ganadero, cuyo nombre no viene al caso, que había echado cuentas de lo que había perdido y era lo que le había costado la ganadería. Su señora le decía “¿sabes la cantidad de cosas que podríamos comprar con ese dinero?” Y la ganadería sigue ahí, ha reducido las cabezas pero sigue.

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El ganadero ha sido un romántico que compensaba las pérdidas del bravo con los otros productos del campo.

Eso era así, pero si no tienes otros rendimientos criar los toros te puede costar 200.000 euros en un año.

 

Es un hobby caro. Desde Toro Cultura trabajamos para difundir los valores del toreo. ¿Cuáles destacaría que tal vez nos sirvan a todos para afrontar las vicisitudes de la vida?

He hablado de eso algunas veces. Hoy en día el héroe es el futbolista. Es un profesional que trabaja, se machaca. Yo he conocido toreros, como Diego Urdiales, que es un chico que se quedó parado, pero ningún día se le fue la ilusión de que en el futuro sonara un teléfono y le contrataran. Antes de irse a trabajar, porque él tenía su empresa, se iba a entrenar esperando la llamada. Y un día le llegó. Eso es un ejemplo para muchos chicos que desgraciadamente no tienen trabajo. Ellos no tienen que entrenarse, pero en muchos casos pierden la ilusión. Es el esfuerzo de entrenarse todos los días.

Hay otro valor que resalto mucho, que es que en la plaza hay una rivalidad, y después hay un escalafón, pero en el ruedo, en un momento determinado, los dos toreros son rivales del que está toreado, pero si a éste le ocurre algo los dos exponen su vida, saliendo a cuerpo limpio si es necesario, a hacer el quite. En el fútbol se dan las faltas técnicas en las que se parte la pierna a un rival si es necesario con tal de que no avance.

 

Son otros códigos.

Luego está el respeto a los matadores. Un crío que acaba de tomar la alternativa, a su compañero que ha tomado la alternativa pocos días antes le saluda de maestro y le respeta. Simplemente el llamarse maestro infunde respeto. Todas esas cosas y el espíritu de sacrificio que tiene un torero, son valores a estudiar y extender a cualquier otra actividad. Habrá algunos toreros que no sean ejemplo, pero la inmensa mayoría sí lo son.

 

Es un universo diferente a todos.

Yo veo muchos valores en la fiesta, lo que pasa es que mucha gente se olvida de que el que está toreando, por mucho que brille el vestido, es un hombre. Nadie en el tendido sabe si esa mañana ha tenido algún verdadero problema, de familia o de otro tipo. Esto no es una oficina en la que hay unas pautas y aunque el ingeniero esté mal avanza, más o menos lento, pero avanza. El torero está entregando arte con la materia más difícil que pueda tener un artista. Porque el pintor compra el pincel, las pinturas y si compra un tubo de rojo quinacridona sabe que es exactamente el mismo, está controlado, el papel es el mismo, el lienzo también. Lo único que le puede variar un poco es la luz, pero si pinta a la misma hora es similar. Pero es que el toreo, aunque elija la ganadería, siempre se encuentra con toros diferentes, e incluso el mismo toro es diferente desde que sale hasta que muere. Si a eso le añades que puede tener un día de preocupación se aprecia la dificultad. Si has pagado y está mal te crees con el derecho a chillarle, pero ¿a quién de los que estamos en la plaza le interesa más estar bien y que se corten orejas? Habría que entender que es un hombre. Luego hay excepciones, como en todas las profesiones, algunos caraduras. Lo que no puedo entender es que digan que no ha querido torear. Tendría que saber el que eso diga qué tiempo ha estado y qué sacrificio le ha supuesto llegar a que le anunciaran esa tarde en esa plaza. Se ha pasado toda la temporada pidiendo recomendaciones y que le metan en un cartel; no entra en cabeza humana que diga “ahora no quiero torear”. Puede que alguna figura en algún momento lo haga. Pero el torero claro que quiere, nadie sabe lo que le ha costado coger una tarde en Madrid. No lo ha entendido, no ha sabido, puede que no esté preparado o que no tenga conocimiento, pero en general los toreros quieren.

 

¿Qué torero le ha dejado una huella más profunda?

He visto muchos. Me ha encantado Paco Camino. Antoñete me pareció todavía mejor tras la reaparición. Manolo Vázquez y él, además beneficiaron mucho a la Fiesta porque trajeron el toreo de antes y se lo mostraron a la gente joven. César Rincón. El Viti era un portento. Rafael Ortega. A Manolete no le llegué a ver. En el año 47 toreó el día 16 o 17 en Toledo, y recuerdo que mi padre bajó a la plaza. A mí me llevaba una tata. Acompañamos a mis padres y a mis tías hasta Zocodover y mi padre me dijo que Manolete toreaba por la tarde para los mayores, que al día siguiente toreaba por la noche para los niños y que me llevaría. Seguro que me llevó, pero a una becerrada, claro. Sí recuerdo de Manolete haber leído en Toledo, en el café Español donde había unos pizarrones muy grandes en los que colgaban anuncios sobre el género que había entrado, como “patatas a 25 céntimos”, o “se recuerda que hay que empadronarse antes de tal día”, cosas de esas. Ahí había un cartelón, con mucha gente alrededor, bajaba yo con mi padre por la calle La Plata y del bullicio aquel salía un cuñado de mi padre que había sido novillero y le dijo: “Pepe ¿te has enterado? Un toro ha matado a Manolete” Nos metimos por allí. Yo recuerdo haber leído la noticia aquella en el pizarrón. Pero no vi nunca torear a Manolete. Le he visto filmado, eso sí.

 

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¿Y de los de ahora?

Aunque sé que nadie va a estar de acuerdo, a mi Ponce me parece un maestro. Además ni en los toros ni en ninguna otra profesión se mantiene uno arriba por casualidad. ¿Por qué le considero un maestro? Porque cuando le sale un toro difícil lo domina y lo lidia. Con el toro fácil está tan bien puesto que parece que su toreo es muy superficial, pero yo no lo creo. Y ahora me encanta Diego Urdiales. Además tengo la suerte de haberle visto tentar machos de cuatro años en el campo, y desde luego se saltan las lágrimas viéndole torear. Es una maravilla. Es más puro que Ponce y me emociona mucho. Luego hay otros; este Morenito de Aranda me gusta mucho; y López Simón que, si sigue por este camino, va a terminar con el cuadro. Son muchos los toreros que hoy en día me gustan.

 

Toreros con arte y además personalidad.

Morante tiene un pellizco que no se puede imitar ni se puede preparar. Eso le sale de dentro como a un cantaor de flamenco, y me encanta. Es otro tipo de torero como pasa con Curro Romero, a quien yo he tenido la suerte de verle muchas, muchas corridas buenas. No tanto en Madrid, pero sí por los alrededores. A mí me gusta el torero de arte que domina además al toro. A lo mejor no se puede dar en una pieza siempre. Hoy en día hay un torero que es el único que improvisa en la cara del toro que es Talavante. Nunca sabes lo que va a hacer, pero siempre hace algo. El torero que sólo domina … Ponce resulta frío, lo comprendo, ha llegado a un dominio que ve al toro nada más salir y sabe lo que le tiene que hacer. Nunca esta perreado con un toro. Aquí en Madrid le han salido toros para estar muy torero, toros de los de antes y siempre ha salido muy airoso. Pocos han estado arriba tanto tiempo.

 

Encajado

Sin embargo hay toreros que de puro fáciles resultan fríos. Bajo mi punto de vista uno es Ponce y otro Perera.

Sí, también, porque domina. Había otro parecido que era Ángel Teruel, que decían que era frío, pero en realidad es que tenía una técnica enorme. Era completo, largo como Luis Miguel Dominguín. Éste se quedó en las anécdotas sentimentales pero fue un gran torero. Dominador, con mucha técnica, con alguna excentricidad también.

 

¿Qué ganaderías le gustan más?

Las que transmiten. Yo voy a ver a un torero estar bien estéticamente pero además tiene que ser ante un toro que tenga picante. No me gusta el toro que sigue al torero porque eso es un sin vivir; a nadie le gusta que haya cogidas. Lo ideal sería un toro con picante y al mismo tiempo con una embestida clara. Ese es el milagro que intentan siempre los ganaderos. Tengo una preferencia personal por Miura, esa sí, porque además tengo un cariño enorme a los ganaderos.

 

Magnífico su libro sobre la casa, siglo y medio de casta.

El libro es muy diferente a como yo lo imaginé al principio. Iba a ser una exposición cronológica, hubiera sido un buen libro pero un poco pesado. Habría sido bueno para la consulta pero no para concursar. Entonces, con el libro casi terminado, cuando tenía casi toda la materia prima, le di la vuelta y tiene el formato actual, que creo que se puede leer un poco mejor.

 

¿Qué está escribiendo ahora?

Tengo uno casi terminado sobre la ganadería de Carriquiri. Va un poco lento hasta el punto que Antonio Briones me pregunta si su generación lo va a ver. Estoy como los malos toreros, lo tengo prácticamente acabado pero no veo la manera de entrar a matar. Son ya 600 páginas de libro y no decido el modo de rematarlo.

 

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¿Se remota a la casta navarra?

Sí, me remonto muy atrás, pero luego se centra en 1690 con el marqués de Santacara, Lecumberri etc. Son dos siglos de toreo, muy sugerentes. Luego enlazamos con Nazario Carriquiri que fue ganadero, político importantísimo en la época de Isabel II y estuvo nueve legislaturas consecutivas como diputado por Navarra. Fue un hombre que movió la economía; la bolsa con Salamanca, Riansares, Feuchal; fue empresario se muchas actividades; se hizo millonario y se arruinó. El personaje no puede limitarse sólo al ganadero. Importa mucho también la etapa actual, desde 1989, que son ya 26 años de historia. Ocurre como con don Nazario, Antonio Briones es un hombre de empresa, extremo que no puede obviarse.

 

¿Tiene alguna obra más in mente?

Me están pidiendo que se reedite el libro de Miura y yo no quiero, la verdad. Tengo otro que quiero sacar adelante sobre Miura en Madrid, que da para mucho. Tengo bastante documentación inédita, pero los proyectos los tengo que medir muy bien porque tengo muchas ocupaciones y a esta biblioteca viene mucha gente a la que hay que atender.

 

Es usted el director de la Biblioteca Carriquiri, posiblemente la mejor del mundo en su género.

Si hay una persona que tiene afición y posibilidades económicas como Antonio Briones puede perfectamente, con tiempo, hacer una gran biblioteca. Pero su mérito fundamental es que, siendo privada, Antonio es tan generoso que permite que la gente venga a verla y a trabajar. Aquí hay personas que vienen casi todas las semanas a trabajar, hay personas que se han pasado un mes y medio trabajando, mañana y tarde, incluso empleando también la mía, en la que hay 100 o 200 libros que no están aquí y se han ido a mi casa porque mis archivos les han servido. Antonio permite, bajo ciertas circunstancias, que se emplee su fondo. Cuando es alguien desconocido yo tengo que estar con él, vigilándole. Todos conocemos las fechorías que se han hecho en la Biblioteca Nacional, donde iba uno a consultar un libro y resulta que alguien se había llevado páginas. Aquí no se puede permitir que ocurra algo parecido.

 

Otro protagonista de la cultura del toreo es el cronista taurino.

Son todos amigos, pero me encanta Barquerito. Es el que más se fija en el toro. Me encanta, le leo menos porque ahora hay que buscarlo en internet. Y hay que aplaudir lo que está haciendo José Luis Ramón en la revista 6 toros 6. Primero, la está afianzando, mantiene su carácter cultural. Viene por aquí con frecuencia y le conseguimos las fotos que necesita.

 

¿Joaquín Vidal te gustaba?

No. Lo siento pero no. Demasiado cartesiano. No había más que una manera, sólo un camino. Aquí, como en la pintura, hay más trayectorias posibles. A mi no me gusta Picasso, pero es un genio. Hay que admitir a un impresionista y a un naif también.

 

Sin embargo habrá de reconocerse que era un gran escritor. Nosotros tenemos censados más de 300 neologismos introducidos por él, casi todos con buena carga de ironía además. El propio Carlos Herrera decía que él vivía la corrida dos veces, una en la plaza y otra leyendo las crónicas de Vidal.

Así es. Yo era ingeniero en INTECSA, de Dragados. Soy además sobrino de Matías Prats y le acompañaba a todas partes. Un día dijo que estaba en la plaza con él tomando apuntes de la corrida para sus libros y al día siguiente se presentó en mi despacho mucha gente interesándose por esa faceta. A partir de ahí la pregunta que me hacían es ¿tú que sacas de los toros? Se referían al dinero. Siempre decía que de los toros he sacado sobre todo amigos. Gracias a los toros he podido conocer toreros, periodistas, ganaderos, políticos. Allí no había casi aficionados a los toros, pero en informática había un chico leyendo la crónica de Joaquín Vidal. Le pregunté si era aficionado a los toros y él me dijo que no, pero es que estudiaba filología y les ponían como ejemplo de cómo escribir en castellano lo de Vidal en su periódico. Y es verdad. Era un maestro. He sido compañero suyo en un jurado y le admiro, pero soy más optimista que él. Yo casi nunca salgo pensando que la corrida ha sido un desastre. Siempre hay matices buenos. No estoy de acuerdo con que al torero se le abronque, nunca se le debe insultar. Se puede estar mejor o peor, pero todo merece un respeto.

Haciendo el Cossío yo no podía ver todas las corridas que se daban y por eso buscaba crónicas de alguien de Zabala, de Barquerito, etc. Y en un momento concluí cómo habría estado ese torero que hasta Vidal le ponía bien. Así lo puse en el tomo XII, no se si figura porque tuvieron que quitar 200 páginas. Decir que todo está mal no es lo más correcto.

 

Cuando un torero lo hace aparece el elogio preciso de Joaquín Vidal.

Sí, y lo ve mejor que nadie.

 

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Practica el elogio pocas veces, porque pocas veces se recrea la Tauromaquia, como por ejemplo hace ahora Diego Urdiales.

Yo creo que a Diego Urdiales le habría hecho unas crónicas fantásticas. Es claro que la gente no sale todas las tardes de la plaza toreando.

Para escribir de toros todas las tardes hay que valer mucho, y además hacerlo en un tiempo récord.

Yo hago una pequeña crónica para una revista francesa “Semana Grande”, pero no tengo tiempo para hacer crónicas y menos aún 30 seguidas. Cuesta un esfuerzo enorme. Por dos razones, una porque no soy crítico y otra porque no sé como tapar lo que ha habido de malo, porque intento destacar lo bueno que ha habido, aunque a veces es poco o nada.

Es como en el Cossío. No hay ningún ataque a ningún torero. Lo más que digo es que no quedó bien, pero él era el más interesado en triunfar. Sólo hay una frase en que me critico a Jesulín, a parte de que le alabo porque ha sido un gran torero, digo que lo que no le perdonarán los aficionados es haber dado la vuelta al ruedo más antitaurina, la que dio paseando una ristra de prendas íntimas de mujer.

 

Esa actitud suya es un destello de bondad.

No, es que no sirvo para la crítica. Yo me fijo más en las cosas buenas que en las malas de una persona. Como no vivo de la crítica tampoco me considero con derecho a decir algo malo de un torero. Empecé en 1984 con lo que habré hecho ya cerca de mil crónicas.

Es como en las novilladas de Madrid ¿Qué vamos a esperar de un chico que ha toreado una o dos tardes en toda la temporada y viene a Las Ventas a matar una corrida de toros, que no da muchas facilidades, no es de Jandilla o de Fuente Ymbro. Le van a dar un palo tremendo cuando el chico ha soñado con la puerta grande para encarrilar su carrera ¿Vas a decir lo malo?

 

Es claro que este es un espectáculo diferente con muchos matices.

Cada día se juegan menos la vida por las condiciones de las enfermerías, pero indudablemente en cualquier momento puede surgir la cornada mortal o la que te quite para siempre. Aquí vimos a David Mora a quien le está costando un triunfo volver a la cara del toro.

 

Toro Cultura

 

Pese a todo usted disfruta enormemente del toreo.

Estaba en una tertulia muy buena que había hace muchísimos años que se llamaba “El Toreo” en el Palacio de Congresos, multitudinaria, siempre iba algún ministro, Rogelio Díez Alonso, Mariano Zumel y mi tío Matías. Varias veces coincidí con Gerardo Diego y con Máximo García de la Torre, padre del actual cirujano. Un día estaba explicando que yo trabajaba en una ingeniería, que vivía de la ingeniería y que pintaba y escribía de toros, y cuando terminé de hablar me dijo Gerardo Diego “¿Puedo hacerle una matización? Usted no vive de la ingeniería, usted come de la ingeniería, pero de lo que vive realmente es del toreo” Sólo le pude responder “Por algo es usted Gerardo Diego”

 

Es menos conocida su faceta de fotógrafo.

Tengo muchas fotografías realizadas durante la media hora previa a la corrida en el patio de cuadrillas. Son momentos especiales, de mucha tensión y aunque las emociones son muy contagiosas yo ya me he habituado un poco, porque son ya 38 años. La verdad es que no se que pasará por la cabeza de un torero en esos momentos.

 

El amor por los libros que le inculcó su padre sigue intacto y le convierte en un reconocido bibliófilo.

Tocar un libro es algo que no es comparable a casi nada. El libro electrónico esta bien para viajar, pero no es lo mismo.

 

¿Cuál es el libro de toros que más veces ha leído?

Posiblemente el de Chaves Nogales. Es un libro que tiene una historia muy sentimental para mí. Cuando me casé llevaba algunos libros de toros, y cerca de nuestra casa estaba la librería Beltrán, que editaba y vendía obra taurina, muy conocida en Madrid. Habíamos comprado a un vendedor a domicilio los cuatro primeros tomos del Cossío y ahí compramos el de Chaves. Entonces la biblioteca común de Amalia y mía comenzó con ese libro. Luego la casualidad hizo que estando ella internada por última vez, salió una nueva edición de este libro en una colección de bolsillo, la compré la llevé allí y estuvimos comentando la obra. Mi mujer era una lectora empedernida, un libro cada día y medio. No era de ir a la biblioteca o pedir en préstamo, los comprábamos. Casualidad también que el lote de libros que yo recojo al fallecer mi mujer, donde yo compro todo lo que sale, incluyera un ejemplar de la editorial Renacimiento que era una nueva edición del de Chaves Nogales. Así que la biblioteca común taurina nació y murió con el de Chaves Nogales.

 

Señor Sotomayor, ¿cuáles son sus libros favoritos?

Me han preguntado muchas veces cuáles son los diez libros que yo salvaría. Eso es imposible. Hay uno de Fernando Vinyes, escritor catalán, que se llama “México diez veces llanto” que considero el mejor libro que se ha escrito. Esto es porque creo que en España se desconoce la Tauromaquia de México. En esto influyen mucho los sentimientos y los gustos. Yo me quedo antes con un libro sobre ganaderías que con una biografía de un matador. Se puede leer muchas veces y siempre de un tirón. Yo me he enamorado de la Tauromaquia mexicana gracias a él. Otro que me encanta es el de Bollaín del toreo, es un clásico, se puede leer varias veces, aunque el toreo que narra no soporta la comparación con el actual. El Cossío hay que meterlo, es un libro de referencia. El año pasado me pidieron para los programas de San Isidro una biblioteca escogida. Ahí está seguramente mi preferencia.

 

Hablando hace unos meses con Berrocal , un bibliófilo taurino de referencia, decía “La gente que tiene un interés cultural e intelectual por el toreo cabe en un taxi”

Sí. Te puedo dar algún dato. La librería Rodríguez, de María Victoria, en un momento llegó a tener 8 o 10 clientes fijos, ahora quedamos Javier Aresti, Antonio Briones y yo; tres. Datos de lectura, cuando hicimos un libro de 75 años de Las Ventas, lo editaba la Comunidad de Madrid, técnicamente el libro lo hizo Alianza Editorial, y tuvimos un par de reuniones para documentación, maquetación, etc. Les dije “Ya no hacéis nada de toros” y me respondieron “Es que no se vende “ y les pregunté “Para vosotros ¿qué es no vender?” Su respuesta fue que del último tiraron 1.300 ejemplares y no pudieron venderlos. Esto era 2006. En 1992 del de Miura con Espasa hubo una primera edición de tres mil y otra de dos o tres mil.

 

También influye el prestigio de la firma y la materia.

Ahora mismo se ha publicado “Los toros y el teatro”, un gran libro. Lo vamos a tener los bibliófilos. Los bibliófilos taurinos somos 130 y hacemos tiradas de 150 ejemplares, es decir, sobran porque no hay interés. Por una parte se dice que se lee menos, yo creo que no, pero los toros están mal vistos. Cuando Planeta compró Espasa se suprimió en el directorio de la librería la palabra Tauromaquia. Luego hizo el Cossío, pero en la Casa Del Libro los fueron arrinconando hasta que quedaron bajo un cielo de escalera. Hoy hay una cosa en el suelo testimonial, incomodísima para los mayores, no hay quien los vea. El Corte Inglés ha ido eliminando y ahora queda una cosa residual. No se si no se lee porque no interesa o porque no se sabe que existe. No se hace publicidad, no se informa. Algunas veces se emplea Tendido Cero y las revistas especializadas, pero no más. Yo contribuyo a la difusión con una ficha de todos los libros publicados que va a la revista 6 Toros 6, a la Unión de Bibliófilos Taurinos, a la Unión de Bibliófilos Franceses con los libros publicados en Francia y en España.

 

Usted es el autor del tomo XII del Cossío. Si le dicen a los 20 años que iba a tener ese papel tan destacado en la literatura taurina ¿lo habría creído?

No lo creería. Yo era un simple aficionado hasta que me casé. A partir de ahí Matías Prats se convierte en mi tío político, voy con él a las plazas y comienzo a escribir.

 

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Personaje fascinante e irrepetible su tío Matías.

Si alguna vez, cosa totalmente improbable, Matías cometiera algún delito y le fueran a ajusticiar, tiene un palabra tan poderosa que convencería al verdugo para que él mismo se ahorcara en su lugar, además con una sonrisa de oreja a oreja. En cierta ocasión, hace muchos años, me pidió que investigara sobre las capas, hice 30 folios y me pidió que diera el salto y escribiera sobre las voces del toro. Ese fue mi primer libro, que no se ha publicado. Tenía unas 2.000 voces sólo referidas al toro. Hoy estaría en las 4.000, comportamiento, hechuras …

 

Eso es una joya inédita.

Sí, pero sería un tomo grueso con muy poca venta, que va a interesar a los de siempre. Hoy el libro de Nieves Herrero sobre Dominguín se venderá mejor que éste.

 

¿Y el de Carriquiri?

Lo tengo casi terminado a falta de un par de horas de conversación con Antonio Briones. Me está costando mucho pero lo tendremos en breve.

 

¿Va a publicarlo con Espasa?

No, no quiero complicar más el trabajo. Si yo se lo doy a la editorial lo va a ver un corrector de estilo, habrá que ver las ilustraciones, será necesario corregir galeradas, y revisar 600 páginas de galeradas es mucho. Lo vamos a hacer en régimen de autoedición, con una tirada pequeña y numerada sin buscar la ganancia. Además, como ya he dicho, esto no es atractivo para las editoriales.

 

El tiempo es siempre un recurso escaso.

Tengo varios trabajos vivos y además mantengo bases de datos que requieren esfuerzo. Antes mi mujer, Amalia, me ayudaba, pero ya no está.

 

¿Era su esposa aficionada?

Sí, mucho. Íbamos a la plaza los dos, pero no veíamos juntos el festejo. Ella iba con amigas al tendido, y yo veo desde 1978 los toros en la enfermería. Con Máximo García e la Torre y ahora con Máximo García Padrós. Los he visto en el burladero, en la reja y ahora dentro de la enfermería en el circuito cerrado. Tengo mi tertulia. Algún día me subo al tendido si quiero hacer alguna foto.

 

Vivir las corridas en la enfermería debe ser algunas tardes angustioso.

Sí, pero es un asunto del que preferiría no hablar. Los médicos siempre saben lo que debe hacerse en cada momento.

 

Grandes personas que saben conducirse en situaciones extremas. Creo que Antonio Briones, propietario de la biblioteca Carriquiri, es otro de esos hombres de gran talla.

La biblioteca comenzó hace 50 años; hay mucho trabajo y dedicación en ese tiempo. Hay piezas compradas en Nueva York, en México y en muchas capitales europeas. Antonio, allá donde fuera, dedicaba un tiempo a los toros, buscaba al taxista listo y le pedía que le llevara a las librerías y eso lo he hecho en muchos países. Así se consiguen resultados. Hoy son más de 18.000 títulos con un crecimiento anual de más de doscientos volúmenes.

 

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Vamos a publicar un artículo sobre la Biblioteca Carriquiri en Toro Cultura en el que daremos cuenta de esta magnífica colección, posiblemente la mejor del mundo en su género. Señor Sotomayor, quiero hacerle un última pregunta sobre los valores que alberga el torero y su aplicabilidad en otras esferas de la sociedad.

Creo que hay que respetar mucho la figura del torero, al hombre, porque encarna muchos valores. La pena es que el torero ya no es el héroe, ahora lo es el futbolista, porque lo que no sale en TV no existe.

El valor, bajo mi punto de vista, más admirable en el toreo es el respeto. Cuando uno toma la alternativa ya es un maestro, excepto para su amistades más íntimas, y ese maestro puede tener 18 años. Incluso en el patio de cuadrillas, jamás he oído una discusión. Nunca. Su comportamiento en los tentaderos es también ejemplar, con orden y rigor. Han cambiado las cosas, no pega mucho un torero con un móvil, pero eso es también excepcional porque se concentran mucho en su trabajo, que es también su sueño. Son hombres admirables por su camaradería, su entrega, la constancia y su capacidad para superar la adversidad.

 

 

Gracias señor Sotomayor por compartir con nuestros lectores su experiencia y su conocimiento. Le deseamos mucho éxito en sus facetas de escritor y director de la Biblioteca Carriquiri, porque su contribución es vital para la difusión de la cultura de la Tauromaquia.

 

Javier Bustamante para Toro Cultura.

 

 

Joao Folque de Mendoza: “Busco un toro fiero, emocionante y combativo”

Es el quinto día de primavera en “Herdade de Adema”, los pastos lucen firmes entre flores de amplia gama cromática y la naturaleza despierta, una vez más, con toda su grandeza. La luz suave del atardecer, el aire en calma, y el aroma húmedo de la marisma cercana enmarcan el encuentro que Joao Folque de Mendoza ha programado con Toro Cultura para mostrar su camada y hablar de su forma de concebir el toro, el toreo y la situación actual de la Fiesta.

 

Señor Folque de Mendoza ¿qué tipo de toro quiere criar?

Un toro fiero, que genera emoción, que vende cara la vida, y que salta a la arena a combatir.

 

Palha, la indómita casta portuguesa

 

Lejos del toro dócil que abunda en las ferias. Parece un espacio difícil el que usted quiere ocupar en las actuales circunstancias.

Como aficionado que soy no quiero ocupar ningún espacio específico, quiero lidiar lo que a mi me gusta criar y lo que pienso que es el horizonte del aficionado. Es un toro que emociona, hace ir a la plaza para disfrutarlo, no como complemento sino como eje de la propia fiesta. Un toro en plano de igualdad con sus lidiadores.

 

¿Cuántos toros tiene para 2016?

Cuarenta, lo que alcanza para tres corridas y otros tantos toros para la calle, que es una actividad en auge. Vamos a Madrid y a otras dos plazas también serias, pero de menor categoría.

 

Para completar el circuito de las grandes plazas toristas deberíamos ver su hierro también en Pamplona y Bilbao.

Lo de Bilbao me duele especialmente. Una feria señera, que valoró mucho el toro, pero ha pasado a lidiar una corrida dura y seis o siete comerciales. Creo que ese no es el camino y, desde luego, mi vuelta depende de que la Junta Administrativa me llame.

 

Sus toros tienen un trapío especial y lucen además limpios y sin fundas.

Aquí no se utilizan las fundas. Queremos la menor manipulación posible porque eso resta fiereza al toro.

 

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¿Cómo selecciona usted las vacas?

Buscamos la fuerza por encima de todo. Si no tiene fuerza no tiene capacidad para aguantar el combate. Luego debe ser probada en el caballo, que es un estímulo fijo, e importa más que su forma de ir al caballo su manera de comportarse ante el peto. Es una vaca que tiene que empujar con todo, con el cuello, con los riñones, con las patas, con las manos. Las vacas en los primeros dos o tres puyazos no se enteran de lo que va. La vaca se empieza a ver a partir del cuarto puyazo, si bien algunas las descartamos al primero porque vemos que no tienen bravura, valentía suficiente y no aceptan el combate. Con estas no hace falta seguir. A partir de ahí cinco o seis puyazos más es lo que tiene que tener. El tentadero es una prueba a vida o muerte y hay que llevar al animal a sus límites. Esto es darles varias o muchas oportunidades de que el animal diga que no quiere más. Eso significa que se acabaron sus ganas de luchar y en el fondo indica que se acabó su casta. Esta es la primera parte de la selección y los requisitos que yo creo que tiene que la vaca tener en la prueba del caballo. En la muleta tiene que ser repetidora, que venga de largo, condiciones básicas para lidia. Todo esto con fiereza, es decir, con capacidad de emocionar, capacidad de transmitir peligro. El combate está en que haya riesgo, y la opción de una cogida; si eso no ocurre desaparece la esencia de la Fiesta. Por cierto, no quiero una vaca que embista con la cara alta, porque para la expresión del toreo la cara debe venir abajo. Tampoco la que vaya de uno en uno, porque la expresión del toreo está también en la ligazón y la repetición. La vaca debe embestir repitiendo y galopando, comiéndose la muleta, queriendo cogerla, no sólo siguiéndola.

 

¿Cómo valora la duración de la embestida?

No necesito que tenga cincuenta muletazos ni la considero mejor con cincuenta que con veinte. Entiendo que no hay dos toreros iguales, sus conceptos son diferentes, su posicionamiento en la plaza también, las distancias. Entonces la vaca acomete diferente ante estímulos diferentes, en distinto sitio y en distinta forma. La cantidad para mi no cuenta, cuenta la forma en que embisten más que otra cosa. Y luego que el torero tenga la maestría de sacarle en número de pases que hagan falta para triunfar. Un torero puede triunfar también con diez o quince muletazos.

 

¿Cómo se realiza en Palha la selección de sementales?

Elijo los sementales por reata, por familias, y luego hago una prueba de tentadero igual que a las vacas. No hago la selección sólo por familia, los meto además en la plaza, los toreo a caballo, los pico y luego los toreo de muleta. El concepto es el mismo, pero si te equivocas en un semental equivocas una camada; si equivocas una vaca pierdes un toro.

 

Es la alquimia del tentadero.

Esta es una ciencia inexacta en la que tu buscas el óptimo y no consigues más que la aproximación.

 

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La tienta puede ser poco significativa del carácter de un animal si es que, por circunstancias, está en un momento bajo ¿Se pueden escapar vacas excelentes porque no tienen el día?

Sí, pero es muy difícil que eso pase porque la vaca transmite, aún así, comportamientos y personalidad que son los que de verdad marcan. Creo que es muy difícil que pase. Date cuenta que en una plaza de toros la genética cuenta una tercera parte, los otras dos terceras partes son factores ambientales. Esto último no está en nuestras manos controlarlo; el calor, el frío, el sol, la lluvia, la disposición del torero … Es muy difícil que todo se congregue, pero es cierto que la vaca puede estar más predispuesta en un día que en otro, por supuesto. Igual que las personas hay días que reaccionan más o menos a los estímulos. Hay muchas similitudes entre el comportamiento humano y el animal. Y su en personalidad también.

 

Los tentaderos en casa Palha han hecho fama de duros y complicados.

Aquí se exige mucho al animal y mucho al torero que tienta. También te digo que el que tienta aquí después triunfa en las plazas, como ha hecho recientemente Curro Díaz saliendo a hombros de Las Ventas.

 

¿Tiene con frecuencia la sensación de que sus toros no han sido lidiados de forma correcta?

No quiero pensar en eso, pero pasa muchas veces. Se nota perfectamente que el torero no se ha querido poner en el sitio. Es visible para quien entienda de esto. Hay un sitio donde los toros cogen y donde la gente se emociona y ese sitio pocos toreros lo quieren ocupar.

 

Especialmente con toros como los suyos.

Con otros también, pero con los míos especialmente, sí.

 

Cómo ve el momento de la Tauromaquia en Portugal?

Faltan figuras del rejoneo, que es lo que sostiene la Fiesta aquí, y tampoco hay toreros a pie. En este momento está todo un poco indefinido. La gente acude a las plazas, en las fechas tradicionales y normales, pero no hay un torero que arrastre. La Fiesta se sostiene por los forcados. Aquí se exige un toro encastado y fiero y eso ayuda también a las ganaderías. Quiero decir también que hay menos presión social, no estamos tan vetados en Portugal como en España.

 

¿Cree que se ha suavizado demasiado la casta?

Sí, desde hace ya veinte años que está muy insulsa. Se superó el tema de las caídas, pero hay que darle un poco de sal.

 

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¿Ve posible recuperar la casta un vez perdida?

Creo que si, pero hace falta que las empresas quieran. Si las empresas dicen no a las figuras por el tipo de toro que quieren lidiar, ya es un brazo de hierro, a ver cuanto tiempo aguantan. Pero por poder creo que se puede. Las empresas buscan un espectáculo de triunfo y no un espectáculo como tiene que ser. Y a ellas todo lo que sea propiciar el triunfo, desde inyectar a un torero que está cojo, hasta conseguir una ganadería que no incomode para que el torero pueda hacer treinta tardes, vale todo.

 

Por último, ¿se está centralizando demasiado el poder en la Fiesta?

Eso creo. Al menos con esta embestida mejicana sobre toreros y toros; no se que irá a pasar. Si esto terminará como los americanos, que se reparten las cartas y al final se llega a un simple reparto.

 

 

Gracias señor Folque de Mendoza por recibirnos en su finca, mostrarnos su camada, y compartir con nuestros lectores la cultura de la crianza del toro de lidia.

 

 

 

José Luis Bote: “Les pido que se dejen la vida en ésto”

La carrera de este torero es un torbellino de pasiones con luces y sombras, que van desde el éxito clamoroso en México hasta cornadas durísimas que le arrojan al borde de la muerte, y ponen a prueba su inquebrantable confianza. Nadie sabe a dónde habría podido llegar si los toros y los despachos le hubieran tratado con más equidad. Tal vez a torero de culto. Hoy disfruta del sosiego que dan los años, paladeando su trayectoria, al tiempo que instruye a jóvenes aspirantes en la Escuela Taurina de Madrid, centro en el que se formó como torero y como hombre.

La crónica de Joaquín Vidal en El País del día 18 de mayo de 1992 es un buen referente para entender la carrera de este torero, y contiene, entre otras, las siguientes consideraciones: “Un torero con mala suerte es este José Luis Bote. Un torero magnífico con muy mala suerte, procede precisar. (…) Apena el accidentado destino del hombre, naturalmente, mas también son de lamentar las frustraciones que sufre el torero, estilista en el arte de lidiar reses bravas y conocedor profundo de las suertes. De qué le vale tanta técnica y tanto estilo (…) cuando le es prácticamente imposible desarrollar todo ese bagaje artístico, pues ha de pechar con lo que no quiere nadie.” Aquel día fue corneado de máxima gravedad por un toro de Moreno de la Cova, causándole fractura de dos vértebras y pérdida de movilidad en las piernas. Cuatro años después, vistiendo el mismo terno blanco y oro, entusiasmó al público en Aguascalientes, logrando dos rabos y dejando un recuerdo indeleble en las retinas de los aficionados mexicanos. La cara y la cruz de un oficio que tan bien conoce el torero madrileño y que cada tarde se esmera en transmitir con rigor a sus alumnos del centro que codirige.

Nos recibe en el despacho de la dirección de la escuela situada en la Venta del Batán. Anochece en Madrid cuando nos saluda con cordialidad después de despedir al equipo de la BBC británica, que le acaba de entrevistar para elaborar un reportaje sobre el momento presente del toreo. Viste atuendo clásico, sonríe con franqueza, subraya sus palabras con mirada cómplice y, en ocasiones precisos silencios retóricos. Es el maestro Bote, un estilista de suerte esquiva.

 

Maestro Bote, usted se formó aquí. Su docencia en este centro es el broche dorado para una meritoria trayectoria dedicada al toreo.

Sí, es un privilegio dedicarme a la enseñanza del toreo una vez retirado y poder aportar mis vivencias a los chavales. Cuando ves que funcionan es una gran satisfacción.

Son treinta años de distancia ¿Es ahora igual que antes?

En lo esencial sí, pero antes, cuando yo me formaba aquí, venía en el metro con una muleta o una ayuda y la gente te admiraba y te animaba. En el colegio era un pequeño dios. Hoy sin embargo, estos chicos tienen que esconder su condición de alumnos de la escuela, porque les insultan.

¿Cuáles son las claves de la formación que aquí imparten?

Lo primero es el hombre y después el torero. Tenemos un plan de estudios completo, pero sobretodo formamos a los aspirantes en valores, en los valores del toreo que tan importantes son para desenvolverse en la vida de forma honesta.

¿Cuál es el consejo más difícil que da usted a un chaval en la Escuela?

Sin duda que tiene que dejarse la vida en ésto. Es lo más duro, profundo y emocionante. Decirle “arrímate, pasa esa barrera”, es llevarle a ese límite tras el cual que le puede coger y reventar. Para mi eso es terrible. Tener que exigirle eso es muy duro. Cuando uno de los chavales es corneado de gravedad es muy amargo, porque me doy cuenta de que ha sido herido porque ha hecho lo que le he pedido.

Sin embargo ese sacrificio es necesario para prosperar en el toreo.

Sin duda. No hay más que fijarse en la figuras, que lo tienen todo ganado y van a cara de perro, con las heridas abiertas de nuevo a la plaza. Y toreros a los que han metido en la enfermería con conmoción y un cornalón tremendo y que cuando medio despiertan se van otra vez al ruedo. O en el mismo ruedo se ven con el muslo abierto y siguen toreando.

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Maestro, cuando ve a un chaval venir tres días a entrenarse y le tiene cuatro días en el aula ¿puede predecir si ese chaval va a triunfar?

Desde el primer día, y sin saber torear.

Usted se fija en el estilo, los andares, la actitud…

Esa es la clave, la actitud, y a partir de esa actitud viene lo demás. Lo que pasa es que esa actitud es cambiante y cuando mengua dejas de apostar y te centras en otro. Siempre hay una búsqueda de ese perfil que te gusta e ilusiona.

El que no tiene esa determinación no será torero, pero el que la tiene puede desfallecer, ya que esto es una carrera de fondo…

Al final, te lo digo por experiencia, la constancia es imprescindible. Un buen ejemplo es López Simón, al que tuve en otra escuela desde el primer día. Llegó sin saber coger un capote, y cuando salió para debutar con caballos no había hecho más que crecer. Desde el primer día hasta el último; nunca me decepcionó. Lo que yo sentía al verle entrenarse el primer día lo sentía también el último. Tiene todas las capacidades, buena cabeza y mucha voluntad. Tiene una capacidad bárbara, y si no se deja influir por el entorno llegará muy lejos en el toreo.

¿Cuáles son los valores de un torero así?

Se emociona toreando. Cuando no le sale bien se lleva un gran disgusto. Es un chaval que no falla ningún día, es constante, se lo ves en la cara el primer día y lo compruebas minuto a minuto, hora tras hora, día tras día. Evoluciona, quiere, quiere y quiere.

¿Es eso más importante que la inspiración, las maneras la estética…?

Eso es más importante que todo. Hay palos en el arte de distinta inspiración, pero esa actitud es universal, querer, querer y volver a querer. Rondeña versus sevillana, más o menos pinturería … Ambas tienen su aportación, pero la voluntad está por encima de todo.

¿Qué toreros le gustan en la actualidad?

El que más me ha impactado en los últimos años ha sido José Tomás. Me quito el sombrero. Verdaderamente, yo que me he puesto delante del toro y se lo que hace el toro, y se cual es la barrera que hay que pasar, me parece que este tío la traspasa. Ha puesto el torero muy caro. Después de José Tomás las figuras tienen que hacer cosas que en otros tiempos no se hacían. Antes cuando salía un toro complicado tenías más o menos recursos, pero es que José Tomás se lo hace al bueno, al malo y al regular, poniéndose en el mismo sitio con todos. Otro detalle: el viento. A mi el viento me preocupaba, era algunas veces terrorífico. Nosotros nos excusábamos con el viento, pero llegó José Tomás sin inmutarse, se ponía a 20 metros del toro y el tío, con la muleta medio volando, lo citaba si menearse. Para esto hay que ser un dios.

El Niño de la Capea dijo que ser torero exige ir algunas tardes a la plaza sabiendo que vas a morir. ¿Opina usted lo mismo?

Totalmente. Eso es real.

¿Ha ido usted a la plaza pensando que esa era tu última tarde?

Sí. Yo he toreado en Madrid un 15 de agosto, pensando en quitarme del toreo, porque llevaba una mala racha. Sabiendo que tenía que pasar algo muy importante. Y estuve a punto de abrir la puerta grande. No lo conseguí porque pinché, pero le corté una oreja al primero y ese segundo aún pinchándolo logré una vuelta al ruedo. Y a partir de ahí volví a tomar confianza e ilusión, y a sentirme con futuro.

¿Cómo vivía usted esos instantes críticos en los que puede triunfar o perder la vida?

Hay veces en que uno ni siquiera es consciente de que está pasando esa barrera del riesgo máximo. Yo en aquella corrida de Madrid me asusté viendo después el vídeo, y no tanto en la plaza. Recuerdo que mi segundo toro, me hizo una de las cosas que más temor me causaban, que es cuando los toros se emplazan. A mi me cogió un toro en Benidorm porque se emplazó. Me cogió y me corneó el pecho contra el caballo; era un toro muy manso. Estuve 48 horas al borde de la muerte. Me reventó por dentro, páncreas, duodeno, hígado… un destrozo considerable.

A partir de ese día, cuando se me emplazaba un toro, me recordaba a aquel y pasaba un quinario. Pues aquella tarde en Madrid me hizo eso mismo el toro, pero no le di importancia. Me fui para el toro y lo paré como si fuera una becerra en el campo. ¿Cómo se explica eso? Cuando vi el vídeo me preguntaba que me había pasado para verlo tan claro, sin pasar miedo, y más con las sensaciones de aquel cornalón.

Dicen muchos toreros que en la plaza se pasa miedo sobre todo en los momentos previos; que cuando sale el toro uno se suelta y se disipa. Sobre todo tienen miedo a no estar a la altura de las circunstancias, a defraudar al público más que a la cornada ¿Cómo vive usted el miedo?

Depende de las épocas. Ha habido tardes que las he vivido con pánico, bueno, casi con pánico. Pero en otras tardes estás tan a gusto con el toro. La plaza que más me pesaba de todas era Madrid. Pues bien yo he tenido tardes en Madrid en las que me he sentido muy bien y no deseaba que se acabara aquello, y otras en las que cada minuto se me hacía eterno. Creo que depende del momento de los toreros. Depende de la mentalización, por eso nosotros trabajamos mucho la mente. Que el torero no se descentre, que piense en el toreo. Creo que la mentalización es fundamental y lo veo también ahora que no me visto de luces. Ahora veo esos toros enormes y me da la impresión de que no me he puesto delante de ellos, y me he puesto con esos y con otros más grandes. Si me tuviera que poner delante de ellos hoy, sólo con oírles la respiración estaría majareta perdido. O sea que es una cuestión de cabeza. Si estás con la necesidad de triunfar en ese momento haces lo que haga falta para cortar orejas. Luego cuando no tienes esa necesidad ya no es tan fácil. Pensar en volver ante esos pitones da mucho miedo. Ahora no sería capaz de ponerme delante de ese toro.

Si yo le enseñara una foto de un toro que ha lidiado usted, por ejemplo en 1990, ¿sería capaza de recordar el comportamiento del toro y como fue la faena?

Sí. Aquí se pasa mucho miedo. También con el toro actual que es más noble, pero si te equivocas te revienta.

¿Pasaba miedo físico?

Sí, también. En realidad va por momentos. Yo por ejemplo en los hoteles lo pasaba peor que delante del toro. Yo, si no estaba muy cansado, prefería evitar el hotel, porque encerrarme entre esas cuatro paredes, empezar a darle vueltas, pensar en qué toro me va a tocar, cómo será, qué viento habrá, eso es terrible. Como también se sufre en el patio de cuadrillas. Por ejemplo en Madrid, cuando vas llegando a la plaza no veas la que te entra. Cuando entras en la plaza y pasas del patio de caballos al portón, ese momento es criminal.

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Decía Belmonte que ningún torero firmaría un contrato en un patio de cuadrillas.

Claro. Ese momento es criminal, es uno de los instantes en que nunca me he sentido cómodo, nunca me he sentido bien.

Sin embargo, afortunadamente, casi todos los toreros salen por su pie de la plaza ¿no es posible aferrarse a la estadística?

Pero es que la estadística dice que hay muchas cornadas, lo que ocurre es que en la actualidad mueren pocos toreros, pero mueren menos porque la medicina ha mejorado mucho. Tenemos unos fenómenos que se llaman cirujanos que son unos verdaderos artistas.

¿Cómo ve el futuro, concretamente el de esta Escuela que usted codirige?

Nosotros tenemos un proyecto y vamos a llevarlo adelante. Estamos siendo acosados y desde el Ayuntamiento nos amenazan de desahucio. No creo que lo consigan porque estamos dispuestos incluso a encadenarnos para evitarlo. Lo más fácil sería abandonar e ir a otra escuela, pero esta tiene más de cuarenta años de historia y es le lugar en el que nosotros nos formamos.

 

La entrevista toca a su fin. Los maestros Fundi y Rafael de Julia, codirectores también, se acercan a la reunión que se convierte ya en tertulia. Mientras, los alumnos de la escuela depuran su técnica practicando toreo de salón en un hangar cercano a la plaza de tientas de El Batán. Es tarde, el frío y la humedad han tomado el parque, pero en la oscuridad sigue latiendo el deseo ferviente de los chavales por ser toreros, y la ilusión de sus maestros por ayudarles a conseguirlo.