Talavante de catafalco y azabache en Bilbao

De catafalco y azabache

Alejandro Talavante se ha presentado esta tarde en el patio de cuadrillas de la plaza de toros de Vista Alegre vestido de catafalco y azabache y la afición aún se pregunta por qué.

Lucir un terno así no puede ser casual pues la simbología del vestido de torear es profunda, muestra estados de ánimo, y constituye por si misma toda una declaración de intenciones.

Se aventuraba que podría ser un homenaje a Iván Fandiño, el torero de la tierra muerto en el ruedo dos meses atrás, mas no hubo gesto alguno que lo evidenciara, tanto que el único brindis que realizó no fue al cielo, como hubiera correspondido, sino al generoso público bilbaíno.

Tampoco era fecha aniversario de sucesos luctuosos, al menos que se sepa, luego el luto civil queda también descartado.

Un espectador veterano, conspicuo en historia del toreo, aventuró que tal vez estuviera emulando a Juan León, torero liberal, que en el siglo XIX empleaba ternos así para significar su militancia, mas pronto quedó desacreditado, pues parece poco probable que Talavante, rico y famoso, abrace una causa tan espinosa en el año que corre.

Aún así las hipótesis abiertas son muchas, dado que la simbología de la ausencia de luz es múltiple, y puede hablarse de muerte, que al parecer queda descartada, elegancia y misterio. Tal vez sea en estos dos últimos conceptos donde se pueda enmarcar la obra de Talavante, pues en su primero ha demostrado por qué su Tauromaquia es una de las más reconocidas en el universo taurino.

Este hombre tiene duende, el duende de la elegancia, pues ha citado con decisión, ha corrido la mano con hondura, componiendo figuras de ensueño, ha ligado una serie al natural sublime, y aún tuvo tiempo para instrumentar otra por el pitón derecho que es de lo mejor que se ha visto en estas Corridas Generales.

La dosis de misterio llegaría en la siguiente entrega, pues en el quinto toro, blando y noble como casi todos su hermanos, ha brindado al público para regocijo de los tendidos, y dos minutos después, sin haber tomado siquiera la mano izquierda, se ha ido a por el estoque entre la comprensible irritación del público. Nadie, a fecha de hoy, ha encontrado una explicación razonable a semejante proceder, quedando como único recurso la imprevisibilidad de los genios.

El Juli comparecía por segunda y última vez en esta edición de las Corridas Generales y volvió a desplegar su Tauromaquia habitual, plena de dominio, que finaliza en la distancia más corta posible, ganando todo el terreno al toro, que en su levedad de ánimo, acaba desbordado. Es lo que se llama “la faena de El Juli”, que es aclamada por todo el orbe taurino cuando la corona con una estocada efectiva.

José Garrido tiene cartel en Bilbao, y muchos partidarios que le vieron despedirse de novillero en esta plaza matando seis utreros en matinal de apoteosis. Esta tarde ha dispuesto de un excelente toro que hacía tercero, bravo y noble como para llevárselo a casa toreando. Su trasteo sobre ambas manos ha sido aseado, y por momentos plástico y emotivo, si bien ha faltado profundidad y quietud en una faena que pudo haber sido de triunfo grande.

Horas después de concluida la función, en los mentideros taurinos de Bilbao aún se debate sobre el proceder de Talavante, mas no será sencillo desentrañar el misterio, porque el misterio es de natural insondable, como lo es el arte sublime del genio catafalco y azabache.

 

 

Reseña:

 

Plaza de Toros de Vista Alegre de Bilbao, veinticuatro de agosto de 2017, algo más de la mitad del aforo cubierto en tarde nubosa y agradable.

 

Toros de Domingo Hernández y Garcigrande (1º), bien presentados, corpudos, armónicos, con capas casi siempre castañas. Primero: Un puyazo y un picotazo; flojo y descastado. Pitos al arrastre. Segundo: Dos puyazos; flojo y noble. Aplausos. Tercero: Dos puyazos y otro leve encuentro con el caballo; bravo y noble. Gran ovación. Cuarto: Dos puyazos; flojo y noble. Ovación. Quinto: Dos puyazos; flojo noble. División de opiniones. Sexto: Dos puyazos; flojo y noble. Silencio.

 

El Juli, de grana y oro: Estocada casi entera (silencio). Pinchazo y estocada (ovación y saludos).

 

Alejandro Talavante, de catafalco y azabache: Estocada casi entera desprendida (ovación y saludos). Estocada desprendida y tres golpes de descabello (bronca)

 

José Garrido, de grana y oro: Pinchazo y estocada al encuentro (ovación y saludos). Estocada (silencio).

 

 

Incidencias:

La banda de música ofreció, una vez más, un recital de música taurina.

 

 

 

Javier Bustamante

para Toro Cultura

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