El toro noruego que parece de Bilbao

Debutaban entre una gran expectación los toros de El Parralejo en las Corridas Generales de Bilbao, herederos de dos estirpes de acreditada bravura como Jandilla y Fuente Ymbro, exhibiendo un soberbio trapío, y pronto se descubrió que lo suyo era sólo fachada.

Ver salir entre ovaciones al cuarto, negro y escandalosamente cornalón, de prominente morrillo, musculatura acerada desde el belfo hasta la penca del rabo y mirada aviesa era, en si mismo, un espectáculo. Contemplar la comparecencia del castaño quinto con dos guadañas en la testa y casi seiscientos kilos de fibra agresiva causaba temblores hasta en las galerías. Sin embargo no tardaron mucho en reividicar su origen espurio, alejado de la laguna desecada de La Janda, quien sabe si cercano a algún gélido fiordo noruego.

Los hubo broncos, mansos y geniudos, mas faltó el celo inherente al toro bravo y la humillación que se requiere para recrear el toreo artístico que había venido a vivir el público de Bilbao.

Antonio Ferrera se fajó con su lote en una nueva muestra de su saber lidiador, su coraje torero y, por momentos con inspiración clásica. Porfió pases imposibles, plantó cara, estuvo firme en todo momento y logró series sobre ambas manos reconocidas con ovaciones por el público de Vista Alegre. Dirigió la lida con rigor y se permitió un bellísimo galleo por gaoneras quitando al sexto toro en una estampa añeja plena de sabor.

A Miguel Ángel Perea le correspondió en el sorteo más leña que a sus compañeros de terna, lidió sin confiarse al segundo, y pasaportó al quinto sin muchos miramientos, pues era deslucido y embestía con la cara alta, rematando los embroques con un violento tornillazo.

Ginés Marín trapaceó sin profundidad ni ligazón a su primero, el más noble del encierro, las más de las veces al hilo del pitón, sin confiar en las intenciones del toro castaño que recibió tres puyazos, provocó un derribo y llegó fuerte al último tercio. En su segundo turno, brindado al público, se mostró bullidor y responsabilizado, corriendo la mano izquierda con aroma clásico, mas sin dar empaque a una faena que careció de ligazón.

El toro de Bilbao tiene estas hechuras, es cabeza de camada, luce bruñidas y generosas cornamentas, enseñorea trapío sobre el albero ceniciento de Vista Alegre y muestra capas variadas para disfrute de la afición. También alberga en su más íntimo instinto la bravura que le hace ser admirado y temido, la encastada nobleza que hace posible en milagro del arte. Ayer faltó lo segundo, y la afición, al salir decepcionada del coso, se preguntaba si los impresionantes toros corridos eran fruto de algún nuevo encaste alimentado por musgos y líquenes en tierras nórdicas.

 

Reseña:

 

Plaza de toros de Vista Alegre de Bilbao, 23 de agosto de 2018, casi media plaza cubierta en tarde nubosa.

 

Toros de El Parralejo, cuatro de ellos muy bien presentados y los otros dos de pavoroso trapío, fuertes y de juego diverso. Primero: Negro listón. Dos puyazos empujando. Encastado, desarrolla sentido. Palmas en el arrastre. Segundo: Negro. Dos puyazos empujando. Fuerte y manso, con poca entrega y humillación. Pitos. Tercero: Castaño. Tres puyazos con derribo en el segundo. Noble. Algunos pitos. Cuarto: Negro de impresionante arboladura, morrillo prominente y musculada culata, aplaudido de salida. Dos duros puyazos. Flojo, noble y con poco celo. Palmas. Quinto: Castaño de impresionante trapío, aplaudido de salida. Dos duros puyazos recibidos con la cabeza alta. Encastado y correoso. Pitos. Sexto: Dos puyazos empujando. Hosco y con poco celo. Pitos al arrastre.

 

Antonio Ferrera, de azul marino y oro: Estocada caída, trasera y un golpe de descabello (palmas). Pinchazo y estocada fulminante (ovación y saludos tras aviso).

 

Miguel Ángel Perera, de teja y oro: Estocada casi entera caída (silencio tras aviso). Dos pinchazos y estocada casi entera en el costillar (bronca).

 

Ginés Marín, de azul Bilbao y oro: Estocada desprendida y un golpe de descabello (silencio). Estocada desprendida (silencio).

 

 

Incidencias:

 

Quinta corrida a pie de la Semana Grande de Bilbao.

 

 

Javier Bustamante

para Toro Cultura

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