Escuela Taurina de Salamanca

Escuela Taurina de Salamanca, el toreo en expansión

 

Experiencia multisensorial

La mañana de marzo luce luminosa y fresca en la dehesa de Carrascal del Obispo. La brisa, suave y aromática, anuncia ya la primavera en el campo. La hierba se muestra firme, y los alcornoques, encinas y quejigos exhiben con orgullo su verde fortaleza. Un microbús rotulado con el emblema de la Escuela de Tauromaquia y el distintivo de la Diputación de Salamanca, atraviesa despacio un cerrado, al final del cual se encuentra una plaza de tientas poligonal, con alta barrera grana, sin callejón. Es la finca de los Hermanos Mateos, amplia, ubicada cerca de Vecinos, población emblemática del campo charro.

Escuela Taurina de Salamanca

 

Se abren las puertas del vehículo y comienzan a bajar silenciosos una decena de muchachos y una niña de larga coleta rubia y rostro angelical. Visten al modo campero, con botos y ajustados pantalones, chaquetillas o suéteres, y lucen todos ellos tipos espigados. Comienzan a estirar y calentar los músculos con gesto quedo y aires de concentración. El brillo de sus miradas es dulce. No hay carcajadas, pero sí sonrisas y gestos de complicidad. Reciben las últimas instrucciones de un hombre adulto que les habla con afecto, y se van a por los trastos de torear con los que han estado soñando toda la noche.

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En el flanco sur del coso hay una pequeña tribuna de obra defendida del viento, en la que se han instalado los profesores y algunos padres de los actuantes, ansiosos por el inicio de la práctica. Son cinco becerras las apartadas para la ocasión, de capas negras y castañas, bonitas, y, como se verá después, bravas y nobles.

El orden de la lidia es impecable. Cada muchacho sabe dónde debe estar y lo que se espera de él en el trasteo y en el quite. Se abre el portón de chiqueros y sucesivamente desfilan las reses, que son paradas y templadas por los aspirantes a torero con férrea voluntad y, en algunos casos, aromas a torero en ciernes. Sienten en las yemas de sus dedos el temple de las embestidas, y transforman su miedo inicial en un sentimiento de dominio, sólo comparable al del triunfo que, tal vez, les aguarda en una tarde lejana. Los bufidos de las vacas se pierden en el silencio del campo, y encuentran el único contrapunto en la voz cadenciosa y firme de José Ignacio Sánchez, director de la Escuela, que imparte doctrina desde su púlpito de hormigón. Las consignas son siempre precisas y atañen a distancias, alturas, colocación de los señuelos y de los toreros; mas no sólo eso, el director despliega además todo un ideario del toreo. Frases como “Olvídate del cuerpo”, “Torear es sentirse torero”, “Te quieres escapar, y en esto hay que quedarse quieto”, “Enfádate con la vaca” o “Asiéntate en la arena” forman parte del credo que constituye un estilo y una liturgia ancestral.

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Los aspirantes, de no más de veinte años, forjan su carácter y tal vez su destino en un ambiente en el que se amalgaman el rigor técnico y la libertad de creación artística. Y así será, semana tras semana, hasta que los jóvenes toreros debuten con picadores, momento en el que la Escuela considerará que la meta ha sido alcanzada.

 

El origen

La Escuela de Tauromaquia de Salamanca fue fundada el día de San Valentín de 1985, con 23 alumnos y tres profesores, mostrando una progresión constante hasta alcanzar los más de cien alumnos de 2017

Depende funcional y económicamente del área de Cultura de la Diputación de Salamanca, y está regida por Jesús María Ortiz, diputado de “Deportes, Educación y Escuela de Tauromaquia”, para quien la actividad del Centro es una de sus prioridades más queridas.

El apoyo institucional sin ambages que el toreo recibe en esta tierra resulta especialmente edificante.

 

Escuela Taurina de Salamanca

De manera explícita la Escuela persigue tres metas: buscar nuevos profesionales del toreo, impartir enseñanzas para una formación adecuada, y fomentar la afición taurina.

Tiene sede permanente en el Mercado Regional de Ganados de Salamanca, un recinto moderno y funcional que reúne todas las comodidades para el entrenamiento y la práctica del toreo en cualquier momento del año. Además cuenta con otras subsedes distribuidas por la geografía salmantina en las plazas de toros de Peñaranda de Bracamonte y Macotera, y en los polideportivos municipales de Ledesma y Ciudad Rodrigo.

Es la más numerosa de las 36 que existen en España, puesto que en el presente curso ha ofertado cien plazas para aspirantes y cuarenta para aficionados prácticos.

 

El perfil de los participantes

Las condiciones de acceso como aspirante son tres: tener menos de 21 años, estar matriculado en un centro docente, y adjuntar un sencillo certificado médico que acredite la salud del joven. El año académico comienza el 18 de noviembre y finaliza el 31 de julio, con clases teóricas tres días a la semana por la tarde, y tentaderos y novilladas los fines de semana.

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Además, en línea con sus fines, la Escuela oferta cuarenta plazas para aficionados prácticos, que deben ser mayores de 21 años, con enseñanzas teóricas y prácticas que se desarrollan en la plaza de toros del Centro.

 

El director

La segunda promoción de la Escuela, de diciembre de 1985, tuvo como alumno destacado a su actual director, José Ignacio Sánchez, quien disfrutó de sus enseñanzas durante más de cinco años. Finalmente debutó con caballos en mayo de 1991 en el coso de Vista Alegre de Bilbao, iniciando una carrera que le llevaría a doctorarse en Madrid en julio de 1994, alternando con Joselito y Enrique Ponce. Tiene además experiencia en la cría del toro de lidia, pues es el representante del joven hierro de Pedraza de Yeltes, lo que le acredita como hombre conocedor de todos los ámbitos de la Fiesta y excelente consejero de los aspirantes a torero. Nos recibe con cordialidad en la sede de la Escuela, mientras los jóvenes de entrenan de salón, atentos y tal vez estimulados por la presencia de nuestra cámara.

Escuela Taurina de Salamanca

Para él el toreo es una escuela de valores, entre los que destaca la lealtad, la honestidad, la honradez, la verdad y el compañerismo. “En el toreo se ponen en práctica todos los valores humanos que pueden existir”, asegura, y enfatiza que “Intentamos que se potencien y que les sirvan para la vida, no sólo para el toreo”

 

El proyecto docente

Para lograr estos fines el plan de estudios contempla tres niveles: A, B y C. El C es de base cero, el B incluye experiencia con animales, mientras que el A lo integran los más avezados.

La preparación física de un torero debe ser escrupulosa, razón por la cual se ejercita la gimnasia en dos grupos diferentes, con exigencias crecientes de acuerdo con la edad, el desarrollo y la condición de cada aspirante.

La Escuela ha definido de forma concienzuda los conocimientos necesarios para incorporarse al complicado mundo del toreo. Historia y presente del toreo, para saber de toreros, ganaderos y empresarios. Encastes y su comportamiento, para poder plantear la lidia con inteligencia. Técnica a emplear con cada encaste: alturas, toques, trazo del muletazo o capotazo. Tipos de lidia, para afrontar los diversos temperamentos del toro.

Capas y encornaduras, para poder hablar con propiedad, y colocarse según la el tipo de astas.

El programa es riguroso, parece que nada quiere dejarse al albur de la fortuna, sabiendo que la fortuna será tal vez determinante en cada pequeña o gran epopeya taurina que aquí se inicia.

 

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El maestro debe ser sincero con sus alumnos y le preguntamos por el consejo más difícil que debe dar a los jóvenes aspirantes: “No me cuesta decir lo que siento, cuando uno no tiene condiciones se le dice, de este modo la escuela está abierta a los que quieren ser profesionales y a los que no. No debe olvidarse que la Escuela es ante todo una escuela de valores”

El claustro no engaña a nadie y desde el primer día se les muestra la dificultad de la profesión, se les piden las notas, y se les enfoca a la formación complementaria: “No queremos gente que se dedique exclusivamente al toro porque el toreo es muy difícil. Muchos lo intentan y muy pocos llegan”. Sin embargo el sector taurino es profundo y cobija muchos oficios: “El campo profesional es amplio, tenemos apoderados como Julián Guerra, que lleva a López Simón, picadores, banderilleros, mozos de espadas, empresarios, mayorales y hasta camioneros de animales vivos”

 

La financiación

El modelo económico de la Escuela es muy claro: “Es un departamento más de la Diputación de Salamanca, hay un presupuesto que queremos estirar para prestar el mejor servicio. Compramos becerras, subvencionamos a municipios para organizar novilladas sin picadores, compramos capotes, muletas, espadas. El profesorado somos funcionarios de la Diputación”

El proyecto que capitanean Jesús María Ortiz y José Ignacio Sánchez es además ambicioso: “Queremos abrirnos a Castilla y León suscribiendo un convenio con la Junta. Hacemos un ciclo de películas taurinas todos los viernes. En mayo y junio organizamos la Escuela Itinerante, desplazándonos a todas las capitales taurinas de Castilla y León. Intentaremos abrir sedes en todas las capitales y hacer una gran escuela de la Comunidad para que los chicos tengan una referencia y puedan formarse. Ellos pagan 19 euros al año, cuota simbólica. Realmente es como asistir a un colegio público”

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La afición de los jóvenes

La Escuela es el mejor observatorio de la afición a los toros en la región, y el juicio de su director es preciso cuando afirma: “A la afición la veo como siempre. En los años 90 había 30 o 40 alumnos, hoy tenemos cerca de 100. Ahora la promocionamos entre los jóvenes de toda Salamanca. La apertura a otras provincias puede llevarnos hasta los 600 alumnos. Les facilitamos su formación y, si el número es suficiente, puede desplazarse un profesor a otra ciudad”

Esta es una región que tiene al toro por bandera y vive intensamente la cultura de la bravura, sin embargo el origen de los alumnos resulta sorprendente: “Esto es vocacional. A algunos les viene en los genes por tener en casa algún torero, pero no es más de un 10%. Otro 30% procede de familias aficionadas, pero el resto es puramente vocacional, surge la afición al ver un tentadero o un festejo, les engancha por ser un mundo apasionante, absorbente, tan de verdad. Contra estos antitaurinos que no conocen la fiesta y están en contra de todo, aquí se vive la realidad del toreo y de la vida”

José Ignacio abunda en este aspecto que se revela como fundamental: “Es un mundo muy de verdad, en el que están la vida y la muerte. Nos guste o no vivimos, crecemos y morimos, y esto es muy auténtico”

El futuro de este profesor de toreros parece indisolublemente unido a su Escuela “No voy a reaparecer, estoy lesionado en el hombro derecho, en un nervio por una cogida. Me gusta la enseñanza, es muy gratificante ver a los jóvenes con frescura y ansia. Eso me ilusiona muchísimo”

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El campo bravo

Este hombre es además representante del hierro de Pedraza de Yeltes. Le une con sus propietarios una gran amistad, casi familiar, ya que eran socios de un hermano de su padre en otra ganadería. Le pidieron que les ayudara y en muy poco tiempo han alcanzado un lugar relevante, aunque, según su criterio, faltan muchas cosas por conseguir. El objetivo es lograr una divisa “Brava y con personalidad, algo distinto a las demás, igual que deben ser los toreros. Buscamos un toro bravo que de espectáculo en todos los tercios. Vamos por buen camino, ya se ven buenos productos. Tenemos 209 vacas y sementales contrastados”. Una vez fijados rasgos de comportamiento, trabajan especialmente el fenotipo. “El toro que queremos en hechuras, porque al principio te fijas más en los comportamientos. Buscamos el toro con trapío y cuajo, pero nos han salido toros un poco grandes de peso, y eso les resta movilidad. Hemos echado toros de 700 kilos, pero es que tuvimos que agarrarnos a un semental que había ligado que daba armónico, pero muy grande”

Para 2017 tienen todo el ganado vendido. Tres corridas de toros a lidiar en Ledesma, Arles y Dax. Una de utreros en Garlin, y un novillo en una concurso de Mont de Marsan. “Y dejamos cuatro toros para cinqueños, que se completarán con los sobrantes de las corridas para una más en 2018”

José Ignacio Sánchez se revela como un profundo conocedor del toreo en todos su ámbitos, con una dilatada experiencia en sus diferentes aspectos, provisto además de notables dotes didácticas.

Rige con temple la Escuela Taurina de Salamanca, referente mundial en la enseñanza de las artes taurinas, que enfoca su trabajo con ambición y realismo hacia un futuro mejor para la Fiesta.

 

Escuela Taurina de Salamanca

 

 

El futuro

El arraigo social y la dimensión cultural de la Tauromaquia, la trascendencia económica del toreo en Salamanca, el apoyo institucional, la ambición realista y la dedicación de los responsables de la Escuela, son avales suficientes para augurar un futuro próspero.

Futuro que se gesta en lugares como éste, emblema del campo bravo, cuna de grandes toreros, y sociedad generadora de aficionados cabales.

Tanto los objetivos propuestos, como los proyectos a emprender para alcanzarlos son verosímiles y deseables.

Su éxito, y el de todo su equipo, será un nuevo éxito para el toreo.

 

 

Javier Bustamante

Para Toro Cultura

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