Librería Rodríguez, la casa del libro de toros

Entrar en la Librería Rodríguez de Madrid supone transportarse a un universo diferente, mezcla de historia en color sepia y de presente polícromo; pues junto a volúmenes decimonónicos, se encuentran las últimas novedades de la literatura taurina, completando un fondo de más de tres mil títulos.

Cuando la puerta se cierra tras el visitante un silencio denso envuelve el lugar, y es en ese instante cuando se toma conciencia del seco aroma de los papeles nobles y de la riqueza de las pieles que visten los libros; y el reloj del bibliófilo comienza a mostrar anomalías, ya que las horas transcurren aquí tan rápido que parecen simples minutos.

Las cuatro paredes de este espacio único, ubicado en el número 31 del Paseo Marqués de Zafra, se encuentran cubiertas hasta el techo de anaqueles de madera obscura, ocupados en su totalidad por los lomos de obras diversas, en una gama de colores que van de negros a púrpuras, pasando por mostazas, yedras e índigos. En su centro hay una mesa y varios cartapacios que contienen carteles, láminas y otras obras gráficas que cubren un espectro temporal de más de doscientos años.

Librería Rodríguez

El principio

El origen de este establecimiento singular, el más antiguo de Madrid en su género, se encuentra hace un siglo, momento en el que don Estanislao Rodríguez funda en la calle de San Bernardo una librería generalista, que pronto deriva hacia el libro antiguo y desde 1980 se especializa en obras de temática taurina.

Son cuatro las generaciones que han compartido la pasión por el libro, ya que al primer Estanislao le sucedió su hijo homónimo, a éste su hija Victoria, quien acaba de abdicar en favor de Carlos Ballesteros Rodríguez, savia nueva para un tiempo nuevo y convulso.

La posición actual de la empresa es la del referente mundial en la distribución de literatura taurina, proveedora de las mejores colecciones del mundo, como la biblioteca Carriquiri, la de Marco Antonio Ramírez y la de Javier Aresti, director del Museo Taurino de Bilbao. Así mismo es punto de referencia para ganaderos, como Joao Folque de Mendoza y toreros, como Manolo Dosantos, César Rincón, Curro Vázquez y Rafael de Julia. Junto a ellos la nómina de clientes se engrosa con centenares de coleccionistas o simples aficionados que encuentran en la casa tal amplitud temática, que es sencillo hallar algún libro de su interés.

Librería Rodríguez

El fondo

El fondo de la casa es impresionante y no es extraño encontrar libros románticos, origen real de la literatura taurina, como los cotizados “Historia del toreo y de las principales ganaderías de España” (1850) escrito por Fernando García Bedoya, “Anales del toreo” (1868) obra de José Vázquez y Sánchez, e incluso una de las referencias básicas y escasas de la preceptiva taurina, la “Tauromaquia” de Pepe-Illo, escrita por el célebre Joseph Delgado en 1796. Cualquiera de estos ejemplares cotiza por miles de euros, y proveerse en Rodríguez es una garantía de autenticidad y de rigor.

Además es también posible encontrar obras menores contemporáneas a precios cercanos a los diez euros, e incluso algún libro descatalogado del que se hizo una edición demasiado larga, por un par de monedas. Cualquier aficionado sale satisfecho de la visita a la librería, pues dispone de obras que abordan ámbitos muy diversos del toreo a precios también variados.

Victoria Rodríguez

La regente y el negocio

Con la amabilidad propia de la casa nos recibe Victoria, regente del negocio durante toda una generación, mujer discreta y observadora, filóloga, profunda conocedora de la literatura y de las artes del libro. Por sus manos han pasado cientos de miles de volúmenes, cuyo tacto y aroma le estimulan casi tanto como la nicotina. Sin embargo no va a la plaza por falta de tiempo y porque prefiere la lectura sobre el arte que la observación directa de los avatares de la lidia.

Es una gran conversadora y en pocos rasgos dibuja la naturaleza del negocio: comprar a editoriales consagradas y otras emergentes el libro nuevo, y permanecer vigilante ante la salida al mercado de bibliotecas consolidadas que contengan obras valiosas. Reunir una buena nómina de coleccionistas y valorar la eventualidad de acudir a subastas para ofrecer piezas únicas o muy cotizadas, como el propio Bedoya, la tauromaquia de Delgado o la serie de la revista “La lidia”, obra decimonónica que rara vez se encuentra completa y encuadernada según las artes de la época.

Su observatorio le permite una amplia perspectiva tanto del pasado que fue, como del futuro que se avecina, y diagnosticar los problemas que acucian al sector, que no son otros que el libro electrónico, la impresión bajo demanda o el desplome de precios, que en algunos libros fáciles ha llegado a ser del 40%

Sin embargo el libro romántico y la cartelería decimonónica, e incluso la incipiente de los siglos XVI y XVII, tienen aún un público fiel que paga por ellos el precio adecuado.

Existe además un nuevo segmento, el de coleccionistas extranjeros, sin afición al toreo, que ven en el libro raro un valor seguro para materializar sus inversiones. Actúan asesorados por operadores locales, conocedores del valor del libro romántico, que compran lotes en su nombre con ánimo especulativo. La discreción de Victoria es tal que nos pide que obviemos detalles sobre el origen y, por supuesto, la identidad de estos inversores que pueden sanear el mercado y poner en valor la literatura taurina.

 

La colección imprescindible

Pedimos a Victoria Rodríguez que nos sugiera los títulos que no deben faltar en ninguna biblioteca taurina y ella, sin dudar, nos propone diecisiete obras que, bajo su experto punto de vista, son de obligado conocimiento y lectura.

Es evidente que los libros de alto interés son muchos más, pero pedimos a nuestra anfitriona que sea selectiva y que en menos de veinte volúmenes compendie lo más necesario, una suerte de biblioteca mínima imprescindible.

Su propuesta es la siguiente:

 

  • “Tauromaquia o arte de torear”. Josep Delgado “Pepe-Illo”. Primera edición en 1796. Posteriormente se suceden ediciones en rústica. Desde 10 euros.
  • “Tauromaquia completa”. Francisco Montes “Paquiro”. Primera edición en 1836. Posteriormente aparecen nuevas ediciones en rústica. Desde 10 euros.
  • “¿Qué es torear?”. Gregorio Corrochano. Primera edición de 1953. Posteriormente se imprimen nuevas ediciones en rústica. Desde 20 euros.
  • “El toreo”. Luis Bollaín. Primera edición de 1968. En 2008 se produce otra edición. Desde 35 euros.
  • “Ritos y juegos del toro”. Ángel Álvarez de Miranda. Primera edición en 1962. Posteriormente se suceden ediciones en rústica. Desde 12 euros.
  • “El toro bravo”. Álvaro Domecq. Primera edición de 1985. Posteriormente se sucede otra edición. Desde 60 euros.
  • “El toreo fundamental”. José Luis Ramón. Primera edición de 2015. Desde 35 euros.
  • “Historia ilustrada de la Tauromaquia” (dos tomos). Fernando Claramunt. Primera edición de 1988. Posteriormente se suceden ediciones en rústica. Desde 90 euros.
  • “La liturgia taurina”. Alejandro Pizarroso. Primera edición de 2000. Desde 50 euros.
  • “El cartel taurino”. Rafael Zaldívar. Primera edición de 1990. Desde 60 euros.
  • “Los toros en el arte”. José Luis Morales. Primera edición de 1987. Existe otra edición posterior. Desde 65 euros.
  • “El siglo de oro de la poesía taurina”. Aula Cultural la Venencia. Primera edición de 2003. Existe otra edición posterior. Desde 40 euros.
  • “Lenguaje taurino y sociedad”. Andrés Amorós. Primera edición de 1990. Desde 30 euros.
  • “¡Derecho al toro! El lenguaje de los toros y su influencia en lo cotidiano”. Carlos Abella. Primera edición de 1996. Desde 20 euros.
  • “Revisión del toreo”. Domingo Delgado de la Cámara. Primera edición de 2002. Desde 40 euros.
  • “Cómo ver una corrida de toros”. José Antonio del Moral. Primera edición de 2007. Hay otra edición posterior. Desde 10 euros.
  • “Juan Belmonte: matador de toros”. Manuel Chaves Nogales. Primera edición en 1934. Posteriormente se suceden ediciones en rústica. Desde 25 euros.

Victoria Rodríguez

 

El planteamiento de Victoria es variado y amplio. Cualquiera que lo contemple concluirá que con pocos libros es posible llegar a conocer facetas del toreo que superan el ritual de la lidia, y enriquecen la cultura en ámbitos como el lenguaje, la poesía, las artes plásticas, la escultura, la música y la propia historia de los países taurinos.

Es un placer para cualquier aficionado visitar lugares como éste, y contar con el certero consejo de personas que entienden y difunden con pasión la cultura de la Tauromaquia.

 

Javier Bustamante

Para Toro Cultura

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