Llanto por una oreja.

Una vez abatido a estoque el sexto toro de la corrida, mientras las mulillas realizaban con parsimonia el corto trayecto que media entre la puerta de arrastre y el tercio, el callejón del multiusos Iradier Arena era escenario de una actividad frenética. Apoderados gesticulando de modo evidente hacia la presidencia, subalternos voz en grito soliviantando a los tendidos, mozos de espadas empleando palabra gruesa y acólitos de El Fandi indignados por lo que ellos consideraban escaso trofeo. El atlético torero granadino había conseguido una oreja en su primero y había realizado un trabajo intenso en el último toro, quitando por lopesinas, banderilleando con portentosas facultades, parando después el toro por pies, porfinado derechazos y algún natural, rebullendo molinetes, marcando rodillazos y desplantes y entrando a herir con decisión. El presidente asomaba un único pañuelo por la balconada insuficiente, en aplicación del reglamento autonómico, para granjearle la puerta grande.

Fue entonces, con el toro ya enganchado a las mulillas, cuando el atlético torero de Granada, que contemplaba expectante la imagen desde el tercio, comenzó a bracear toalla en mano en claro signo de protesta, y cuando el tiro inició el arrastre evidenciando que no habría mayor trofeo, el portentoso banderillero se agachó, se encogió sobre sí mismo y comenzó a llorar. Llanto desconsolado, llanto amargo, llanto producto de la frustración por no poder salir bajo el dintel hormigonado del multiusos jaleado por casi dos mil gargantas.

Tan bajo era el ánimo del deportivo rehiletero que hubieron de ser sus compañeros de terna, Cordobés y maestro Padilla quienes tomaran la tronera del burladero y salieran a ofrecerle bálsamo en forma de abrazos y caricias, y hubo un momento en que al maestro Padilla se le escapó una sonrisa.

Reseña:

Multiusos Iradier Arena, 6 de agosto de 2014, menos de un cuarto de plaza en una tarde calurosa.

Toros de Gerardo Ortega y La Palmosilla: De diversas hechuras y presentación aceptable. Nobles y manejables.

El Cordobés: Ovación y silencio.

Juan José Padilla: Silencio y ovación.

El Fandi: Oreja y oreja.

 

Javier Bustamante para Toro Cultura.

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