Manuel Escribano gana un trofeo ante un manso con poder de Victorino

Salió de chiqueros el quinto toro, cárdeno bragado, bajo, musculado, de mirada aviesa, se aproximó sin prisa a la capa manejada por Manuel Escribano en terreno de tablas, hizo una suerte de regate en corto y decidió no pasar. Se quedó inmóvil el torero a no más de tres metros del albaserrada y esperó a que su peón lo citara, con idénticos resultados. Pasar o no es potestad del toro, y para situaciones así tiene la Tauromaquia doctrina suficiente, mas el espectador, que siempre espera embestidas pastueñas, no transige con actitudes diferentes a las convencionales. Toro reservado y probón que desató la ira del público, especialmente cuando entró al caballo al relance, sitió el hierro, se lo quitó de los lomos con un brinco, y con un escorzo violento inició una franca huida dejando en el aire una coz que cerca estuvo de golpear al montado. Recibió dos duros puyazos más, el segundo en las cercanías de toriles, apretando de puro manso con poder que resultó ser. Difícil en banderillas, que el maestro delegó en la cuadrilla, llegó incierto al tercio de muerte, en el que Escribano mostró un saber lidiador que consistió en ligar pases en redondo, encelando al toro en la flámula en un ciclo continuo para evitar la eventual deserción. Faena corta en la que pudo más la técnica que la inspiración, coronada con una estocada casi entera algo trasera que valió la petición mayoritaria de un trofeo que fue reglamentariamente concedido por la presidencia. En no más de veinte minutos el respetable pasó de la iracunda protesta a la complacencia triunfal, siendo el mismo toro el actor de la obra.

Juan Bautista, triunfador un año atrás con este mismo hierro, se despidió ayer de Logroño saliendo por la puerta de la enfermería. Trasteó sin convicción a su primero y expuso en su segundo, que le prendió por la corva cuando pasaba con la mano derecha, tirándole derrotes en el suelo en un instante angustioso. Pese a estar herido compuso un par más de series y mató de una certera estocada, tras la cual pasó a la enfermería donde se le apreció una cornada de trece centímetros en el muslo derecho de carácter menos grave.

Joselito Adame estuvo fuera de sitio toda la tarde, sin cruzarse ni ligar, ensayando medios pases destemplados que no tuvieron profundidad. Intentó en los colofones el toreo encimista, mas este encaste no tolera ese discurso, hubo de claudicar y se fue de La Rioja silenciado, entre la indiferencia del público.

Podrá discutirse el valor estético de la faena de Manuel Escribano, mas deja en el coso de La Ribera sus credenciales de lidiador comprometido, capaz de dar al manso la lidia de manso entregándose a la obra, y conseguir el favor del público.

 

 

Reseña:

 

Plaza de toros de La Ribera de Logroño, 18 de septiembre de 2018, un cuarto de plaza cubierta en tarde calurosa.

 

Toros de Victorino Martín, de excelente presentación, en capas cárdenas y entrepeladas. Comportamiento diverso. Primero: Negro entrepelado, aplaudido de salida. Un puyazo. Flojo, noble y escaso de celo. Silencio en el arrastre. Segundo: Cárdeno, aplaudido de salida. Dos puyazos viniéndose de largo y empujando. Bravo. Ovación. Tercero: Negro entrepelado. Dos puyazos. Flojo, escaso de celo y de viaje corto. Silencio. Cuarto: Negro entrepelado, muy bien armado, palmas de salida. Un puyazo. Flojo, de escaso celo y viaje corto. Silencio. Quinto: Cárdeno bragado, bajo, musculado y enmorrillado. Un picotazo en franca huida soltado una coz, dos fuertes puyazos, el segundo a en terrenos de chiqueros. Manso con poder. Silencio al arrastre. Sexto: Negro entrepelado. Dos puyazos. Noble, fijo y humillado. Silencio.

 

Juan Bautista, de Rioja y oro: Seis pinchazos y un golpe de descabello (silencio). Estocada (palmas).

 

Manuel Escribano, de nazareno y oro: Pinchazo y estocada (ovación y saludos). Estocada casi entera trasera (oreja).

 

Joselito Adame, de catafalco y plata: Estocada (silencio). Pinchazo y estocada caída trasera (silencio).

 

 

Incidencias:

 

Primera corrida de la feria de San Mateo.

Juan Bautista, que se despedía de Logroño, fue intervenido en la enfermería de la plaza de una cornada de trece centímetros en el tercio medio del muslo derecho de carácter menos grave.

Manuel Escribano debutó en el coso logroñés.

Jarocho y Fernando Sánchez saludaron tras parear al sexto toro.

 

Javier Bustamante

para Toro Cultura

 

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