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Sánchez Mora: el valor de la confianza.

Sebastián Sánchez Mora ha demostrado, en las pocas oportunidades de que ha dispuesto, que es un torero de esencia, con aroma a toreo caro, clásico y digno heredero de la estirpe de toreros gaditanos iniciada por Paquiro en su Chiclana natal. A la escasez de contratos se ha unido un nuevo contratiempo, pues una lesión en su mano izquierda le impide sujetar los trastos. Sin embargo, a sus treinta años, otea el futuro con optimismo, tal vez porque ha superado ya adversidades, ha desarrollado la confianza en su fuerzas y ha forjado un espíritu de guerrero que convive con su corazón de artista.

El torero cita al equipo de Toro Cultura en la Venta de Pascual de Medina Sidonia, una de esas tabernas con sabor que pueblan la ruta del toro, y nos ofrece una conversación ágil e intensa, si rehuir materia alguna, validando una vez más la máxima belmontina de que se torea como se es.

Sebastián Sánchez Mora, un torero de esencia que se encuentra en una situación difícil. ¿Quieres explicarnos cuál es tu actual estado?

No tengo habilidad en la mano izquierda ni tengo fuerza. He perdido la destreza y eso me impide coger la capa y la muleta. Estoy en contacto con médicos por si encuentran algún tipo de solución.

¿Lo ves posible? ¿Te sigues sintiendo torero?

Hombre, eso nunca se pierde. Esto es como el que está vacunado. Cuando se mete esto en las venas ya no sale nunca.

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¿Cómo surge tu vocación?

Nací en Chiclana y vivo en Medina, en plena ruta del toro. Por el negocio de mi padre pasaban toreros, hubo contacto y me impactó ese glamour. Mi padre les decía “llévate el niño”, me llevaban y eso te va calando. Yo comencé yendo al campo a andar entre los toros con un banderillero de aquí. A mí me entraba pánico, pasaba mucho miedo, pero siempre quería volver. Después empecé a entrenar de salón, luego me puse delante de una becerra y me dije “esto es para mí”

Caminaba por el campo sin defensas, pasaba por lo de Cebada, El Machorro y La Quinta, entre las corridas de toros de Madrid. Yo era un peque de 7 u 8 años, y ver esos toros me impactaba. Lo viví desde el punto de vista rústico. Lo primero que me enamoró fue el toro en el campo, y después el toro en la plaza.

Tienes unos principios muy prometedores, triunfas en certámenes de novilleros, tomas la alternativa hace siete años y pronto hay un parón en tu carrera. ¿A qué se debe?

Es culpa mía. La culpa es siempre de la persona. Si hubiera cortado orejas en Sevilla y en Madrid esto sería distinto. Con algún apoderado me equivoqué. Estuve cinco años si ver un pitón pero seguía entrenándome, campo y amigos, como los Cebada, Lucas Carrasco o Expósito De Tornay. Se portaron muy bien y cada vez que tenían un toro que no podía ir a la plaza por haberse partido un pitón me dejaban ponerme delante. Así es más llevadero, no le pierdes el contacto al toro y te hace aumentar la afición y endurecer el carácter. Y eso sí, cuando te dan una oportunidad en una plaza sabes que es matar o morir.

Cinco años sin torear festejo alguno ¿Cómo puede afrontarse eso? ¿No es tiempo suficiente como para desistir?

Cada año que pasaba tenía menos miedo. Cada animal que me ponían lo veía más fácil. Es mirarlo desde la otra óptica, saber que cada tarde no es un compromiso sino una oportunidad. Yo paso mucho miedo, es verdad, pero con cada animal tenía yo más oxígeno, me veía más capaz y pensaba “sí, esto es para mí”. Si no es este año será el siguiente, y si no el otro. Lo que peor llevaba era cuando me prometían una corrida, como por ejemplo en El Puerto, y luego se olvidaban de su promesa. Eso era lo peor. Una persona que lucha, quiere torear y sufre cachondeo. Eso es lo peor. Prefiero que me digan que no me pueden poner a que me prometan y luego sea no. Eso es un bajón emocional muy fuerte. Pero afortunadamente tenía cerca de estos fenómenos, estos ganaderos, que me daban campo.

Entrenamiento y confianza en uno mismo. Es admirable mantener la fe en esas circunstancias. ¿Cómo fue ese quinquenio tan duro?

Tomo la alternativa en 2008, toreo dos o tres festivales, al año siguiente las plazas en las que había toreado debían ser repeticiones, pero pese a haber cortado orejas y rabos fue que no. En 2013, toreando en el campo con un amigo de Murcia, a un toro en Cebada, con un enorme charco, hubo compenetración, le gustó y se empeñó que toreara en un pueblo de su comunidad. La corrida salió bien, le cortamos un rabo a un toro, y ese fue el momento en que volvía vestirme de luces. Ese mismo año, en octubre, me comunican Lucas Carraso y Cebada que Joxin Iriarte, el empresario de Azpeitia, me iba a anunciar en San Ignacio. Yo pensé que de octubre a julio podría cambiar de opinión, después de tantas decepciones. Ese hombre me lo dijo sólo una vez y cumplió. Joxin es uno de los hombres serios del toro y hace falta mucha más gente así. Gente que apuesta por los jóvenes. Y casualmente el día de mi cumpleaños, el 5 de marzo del 2014, me llama Joxin y me confirma el 31 de julio con la corrida de Vandellán. Encima el día del patrón. La emoción fue muy grande. Al día siguiente no podía esperar más y me levanté a las 5 de la mañana para empezar a correr. Vivía con otra motivación. Joxin me arregló un tentadero en lo de Palha, que yo no conocía, y me echó un toro muy duro. Nos abrió también las puertas de Vandellán y nos echó dos toros. Yo no conocía al ganadero, pero según llegamos nos dijo “Tienes dos toros y dos vacas, ¿cómo lo quieres hacer?”.

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¿Qué consejo darías a la gente que en cualquier profesión atraviesa momentos difíciles en los que es normal desfallecer?

Analizarse a uno mismo. Yo entreno solo y me autoanalizo. ¿Es ésto para mi? ¿Qué puedo ganar y perder? Y si de verdad crees en ti, si estás convencido, si crees en tus posibilidades, entonces aguantas. Nadie puede estar cinco años haciendo el tonto. Las personas que tienen las cosas claras acaban saliendo adelante.

Pasan cinco años, por fin toreas en Murcia, después en Azpeitia en 2014 y la empresa guipuzcoana decide repetirte un año después ¿matas alguna corrida en esos doce meses?

Gracias a Azpeitia fuimos a Tafalla con la corrida de Cebada, en una sustitución y después matamos otra en Cadencia de la Sierra en Madrid. Ya después en enero me operan de la mano y me dejan el dedo inhábil.

¿Cómo le explicarías a un joven que no es aficionado a los toros qué se siente toreando?

De momento mucho miedo, y el que diga lo contrario no es de aquí, es de otro planeta. Esa capacidad de autoconvencerte de que eres capaz, y que le pegas un lance y aquello pasa, la satisfacción que tienes por dominar a ese animal, que tu lo enganches y lo sueltes cuando quieras, creo que eso es lo bonito, dominar aquello. Creo que no se ha inventado aún la palabra para definirlo. Es algo tan grande, tan bonito, que aunque pasen cinco, diez o quince años tu siempre sigues recordando y el cuerpo te da esa sustancia que hace que lo sientas como el primer día.

¿Es adictivo el toreo?

Muy adictivo, y además de por vida. Cuando voy a Madrid y veo por la calle a Palomo Linares, con sus años ya, según se acerca, con su clase andando y su rectitud digo: este hombre es torero.

¿Crees que la Tauromaquia es un estilo de vida?

Sí, sin duda. Un señor que ha sido torero y se retira por lo que sea, lleva una vida muy taurina, muy ordenada, reposada. El que es torero lleva incrustada la cultura del toro, las expresiones, hace todo muy taurino. Se nota enseguida cuando uno es torero y cuando no lo es.

¿Qué es el miedo?

Es falta de confianza, por lo menos para mi. Ese apuro, esa vergüenza de pegar un petardo, de hacer el ridículo, de no estar como hay que estar en una plaza.

¿No hay un miedo físico al toro, a que te parta por la mitad de un derrote?

Hay un momento, pero cuando haces el paseíllo piensas más en el petardo. Hay momentos que sí y otros que no, pero la mayoría de los toreros tenemos más miedo al ridículo.

Cuando te cierran el toro, se te viene con 600 kg a 60 por hora con una furia desatada, se tiene que sentir también miedo físico.

Para eso está la preparación.

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Entonces tu no temes una cornada.

Cuando estás en el burladero hay momentos en que estás un poco asustado, le ves las hechuras, pero en lo que estás pensando es en sacar pases, y el miedo es a no poder solventarlo, más que a una cornada.

Resulta paradójico que el día de tu cumpleaños te llame Joxin Iriarte, te diga que toreas cinco meses después, sientes una alegría desbordante y ¿no sientes preocupación por la falta de rodaje?

Ese día no. De verdad. Al revés, una gran alegría, ni pregunté ni por la ganadería. Le llamé a Lucas Carrasco, me preguntó por el hierro y no puede recordarlo. Yo recuerdo la emoción de saber que estaba anunciado en una feria a la que quiere ir todo el mundo. Es una feria en la que haces un esfuerzo y te sirve, no como en otras en las que se olvidan los méritos rápidamente.

Una lástima el desenlace de Azpeitia, después de una excelente faena, al ir a cobrar la estocada el toro te prende por el chaleco, te zarandea y te arroja al albero conmocionado.

Sí, e iba en la ambulancia hacia San Sebastián y Joxin me decía “para el año que viene estás puesto”, e insistió “el año que viene terminas lo que hoy has empezado”, se te sale el pecho de satisfacción. Se me saltaban hasta las lágrimas.

¿Qué recuerdas de aquella tarde?

El primer toro de Víctor Puerto fue un saborío. Yo estaba un poco afligido, esa feria tan importante, la seriedad del público del norte, quieras o no ese público pesa. Pero luego se soltó el toro de Encabo, le hice un quite y pensé “esto es mío” Disfruté mucho con la gente pegando esos oles, el respeto del público, y la seriedad de esa plaza. Fue muy grande, muy bueno.

Fuiste responsabilizado, con un gran disposición y eso es muy importante.

Cuando una persona está confiada hasta los toros embisten mejor. Cuando un torero está cumbre no le salen los toros malos.

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¿Cómo defines tu toreo?

Me gusta enganchar adelante y soltar atrás, sin darle vueltas; me gusta el toreo para el toro. Me gusta enganchar, soltar y luego depende de cómo te sientas ese día. Creo que cada toro tiene su lidia y que el cuerpo tiene también sus días. Hay que sentir cómo viene la lidia.

Sebastián, ¿qué momento especialmente dulce recuerdas en tu carrera?

Mi debut con caballos en Sevilla, con una novillada de La Quinta, Talavante y Salvador Cortés en el cartel. El último toro lo disfruté mucho. Me dijeron Fernando Carrasco y Don Salvador “has perdido una finca” y “la primera vez que veo en Sevilla tocar la música con tres muletazos”. Aquel día fue redondo, el cartucho de pescado, el santacoloma se vino desde allí, todo perfecto, pero pinché mil veces y me quedé sin trofeos.

Lo estás sintiendo como si estuvieras allí.

Si, lo mismo que aquel día, es como si estuviera toreando ahora mismo.

Y qué momento delicado recuerdas.

Ha habido muchos, son tantos… Fuera del toro, cuando te reúnes con gente que te puede echar un cable no te ayuda, y dicen cosas que hieren. Esas son las peores cornadas, pero se curan en el campo y en la plaza. Esa es la penicilina del torero.

Y en la plaza.

El debut en Sevilla, tener el triunfo en la mano y no poder matar como es debido.

En un mismo instante las dos sensaciones.

Nunca lo olvidaré. Fue un día mágico en el que no pasé ni miedo. Salía todo, pero no tuve suerte con la espada.

¿A qué toreros admiras especialmente?

Muchos, Paco Camino, Pepín Martín Vázquez, Mondeño, Luis de Paulova, Luis Vilches… Este cuando torea no veas como los pega de largos. Los engancha adelante, los suelta atrás, te inspira, te emociona aunque toree poco.

Me hablas de toreos con pocas oportunidades.

Bueno Morante es un crack, Ponce, El Juli son catedráticos. Pero cuando vi de chico a Paulova y a Vilches en el campo, y a esos ganaderos locos pegando oles. Sólo lo he visto con esos dos, pegando votes y con piel de gallina. Sólo lo he sentido con esos dos.

Cómo es el toro de Santacoloma que tanto te gusta.

El problema es cuando te pega la mirada. Cuando te mira te dice, “ahí no estás en el sitio”. Cuando no estás colocado se te para y te mira. Y te pega una mirada que te descompone, se te hiela la sangre. Con dos ojos negros como el carbón. Y además te mira a la cara. En ese momento o te quitas o te quita él. Lo tienes que enganchar tu, no te deja que lo embobes. Hay que ganar cada pase, enganchar, muleta plana, templar, que salga la muleta por debajo e la pala. Y todo eso despacio.

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Eso si que es exigencia.

Sí. Pero después es un animal que obedece al toque y embiste muy despacio. Yo creo que es uno de los que más despacio embiste. Cuando embiste tan despacio tu cabeza puede ordenarse, correr la muleta, tocar, te deja reposar.

Pero es un encaste difícil, hay que poderle mucho.

Cuando sale el malo de Santacoloma es muy malo, pero el malo de Domecq también lo es. Y si sale un toro malo de Domecq es que estás matando una de Domecq, y eso se perdona poco. Si te sale uno de Santacoloma malo la gente perdona más.

Estás aún por confirmar pero has toreado tres novilladas en Las Ventas ¿cómo es esa plaza?

El respeto es fuerte y cuando cruje de olés no veas, aquello se cae. Es complicado, las novilladas son grandes y difíciles por sus encastes. Reconozco que en Madrid no he estado bien.

¿Cuál es el sueño taurino que más veces te asalta?

Siempre en una finca. Sueño con frecuencia con un encerrado, yo solo, toreando uno de Murube, un toro enorme, tipo Bohórquez. Hablo con el toro, él me dice por aquí, yo que por allá. Sin picadores ni banderilleros. Solos los dos. La sensación que tengo es que venimos los dos hablando y al llegar al cerrado yo lo toreo.

¿Cómo acaba el sueño?

Suena el despertador.

Faena larga entonces.

Por lo menos toreo soñando.

Sebastián, ¿cuál de los valores del torero admiras más?

El respeto. El respeto de siempre. Un chaval que empieza siempre trata a los mayores de usted. Los chavales en la tapia piden permiso por favor y tratan de usted a ganaderos y maestros. El respeto y admiración que hay en el toreo no los hay en otras profesiones.

Por encima del valor, de la constancia…

Sí, el respeto. Yo creo que una persona que va con respeto por la vida quiere aprender, se toma su profesión en serio. Sin duda el respeto.

Como ves el futuro de la fiesta.

La amenaza real no es la que está fuera, sino la de dentro. Debe abrirse el toreo, y dar oportunidades a los que vienen. El que lo está haciendo bien que siga, el que lo hace mal que se vaya, y eso sólo lo pueden hacer los taurinos. Hay plazas que van para arriba y se las quitan al empresario para dárselas a otro, por interés o amistad. Estos son los auténticos antitaurinos, lo demás es gente que chilla.

¿Ves riesgo de un movimiento social demoledor?

Es que esto ayuda. Si se hacen bien las cosas habrá toreo para muchos años, pero si se hace mal se está colaborando. Una tarde buena crea afición, una mala la quita. Si el toreo es estético cautiva, y si es flojo echa a los espectadores.

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¿Crees que estamos descastando demasiado el toro, que no emociona o emociona poco?

Se está poniendo el toro matemático, sinceramente. Te salen seis por la puerta y los seis son iguales. Yo creo que lo bonito es la variedad, uno cárdeno, uno jabonero, otro melocotón, no por los pelos sino por el comportamiento. Ahora va todo con la D, porque es lo que gusta a las figuras, pero entre medias habrá que meter otra cosa. Creo que el toro se mueve ahora más que antes. Ahí está lo de Victoriano del Río, que se mueve que no veas, y lo de Cebada que se mueve de siempre. Hubo una época en que el toro era un marmolillo y la gente pedía otra cosa. Yo creo en la variedad. Si todo evoluciona por qué no evoluciona el toreo.

Crees que toreros como El Pana pueden transmitir la sensación de que esto es fácil y cualquiera puede hacerlo.

No he visto a El Pana y me gustaría verlo, lo mismo que a Torres Jerez, muy amigo mío, toreros diferentes a los que el aficionado quiere ver. Pero el toro cuando coge coge a cualquiera.

El caso de El Soro es muy similar.

Ponerse delante de un toro con facultades muy mermadas es de un valor enorme. Habrá gente que lo vea de una manera y otra de otra. Yo admiro a El Soro desde pequeño y tiene una gran educación torera.

Sebastián, propón un cartel para tu confirmación en Madrid.

Corrida de Miguel Zaballos, saltillo de Salamanca, con Torres Jerez, que es amigo y le tengo ganas en la plaza. Somos amigos de categoría, pero en la plaza competimos. El otro sería Luis Vilches, pero como es tan buen torero me va a pegar un repaso. Que fueran los seis cárdenos y mejor dos de la Quinta, dos de Carrasco y dos los de Zaballos, para que al menos alguno embista. Interesa la variedad.

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¿Qué te dicen de tu mano los médicos?

Son secuelas irreversibles, de momento no tiene solución, cualquier intervención sería para empeorar. Me han dado la opción de cortar el dedo y recolocarlo, se quedaría más corto y sin movilidad, lo que no es tampoco remedio.

Un hombre que ha esperado cinco años puede con esto. Doy por hecho que te vamos a ver en plazas importantes.

Si esperé 5 años sin tener nada, ahora que tengo algo estoy seguro de que eso va a ayudar a la recuperación.

¿Cómo te entrenas?

Cuando termino de trabajar en la empresa familiar voy a correr, cojo los trastos con la derecha y poco a poco con la izquierda para no perder masa muscular. No puedo perder la forma, porque te operan y en un mes estás para torear. Espero que aparezca el mosntruo capaz con lograr esto.

¿Quieres añadir algo más?

Hacer llamamiento a que las ferias del norte y el sur de Francia, que son las más serias, den cancha a los toreros que están en paro y merecen oportunidades.

Me gustaría que constara otra cosa importante. Que ese hombre del norte cogiera más plazas, que no se quedara en Azpeitia, porque hacen falta muchos como él. Hay toreros excelentes que pueden desesperar si no les dan una oportunidad. Hacer falta señores como éste. Me dio una oportunidad después de cinco años parado gracias a que me recomendaron dos grandes ganaderos. Ya en 2004 las figuras toreaban en portátiles, quitando el puesto a los modestos que queremos hacer méritos para ir a Madrid no tenemos espacio. Deben dejar sitio para los demás.

Gracias por tu amabilidad, maestro. Te deseamos muchos triunfos porque tu toreo, tu entrega y tu confianza lo merecen, y el valor de la confianza suele ser exactamente el éxito. Estamos convencidos de que te veremos torear en las plazas importantes y además con trofeos en las manos.

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