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Librería Rodríguez, la casa del libro de toros

Entrar en la Librería Rodríguez de Madrid supone transportarse a un universo diferente, mezcla de historia en color sepia y de presente polícromo; pues junto a volúmenes decimonónicos, se encuentran las últimas novedades de la literatura taurina, completando un fondo de más de tres mil títulos.

Cuando la puerta se cierra tras el visitante un silencio denso envuelve el lugar, y es en ese instante cuando se toma conciencia del seco aroma de los papeles nobles y de la riqueza de las pieles que visten los libros; y el reloj del bibliófilo comienza a mostrar anomalías, ya que las horas transcurren aquí tan rápido que parecen simples minutos.

Las cuatro paredes de este espacio único, ubicado en el número 31 del Paseo Marqués de Zafra, se encuentran cubiertas hasta el techo de anaqueles de madera obscura, ocupados en su totalidad por los lomos de obras diversas, en una gama de colores que van de negros a púrpuras, pasando por mostazas, yedras e índigos. En su centro hay una mesa y varios cartapacios que contienen carteles, láminas y otras obras gráficas que cubren un espectro temporal de más de doscientos años.

Librería Rodríguez

El principio

El origen de este establecimiento singular, el más antiguo de Madrid en su género, se encuentra hace un siglo, momento en el que don Estanislao Rodríguez funda en la calle de San Bernardo una librería generalista, que pronto deriva hacia el libro antiguo y desde 1980 se especializa en obras de temática taurina.

Son cuatro las generaciones que han compartido la pasión por el libro, ya que al primer Estanislao le sucedió su hijo homónimo, a éste su hija Victoria, quien acaba de abdicar en favor de Carlos Ballesteros Rodríguez, savia nueva para un tiempo nuevo y convulso.

La posición actual de la empresa es la del referente mundial en la distribución de literatura taurina, proveedora de las mejores colecciones del mundo, como la biblioteca Carriquiri, la de Marco Antonio Ramírez y la de Javier Aresti, director del Museo Taurino de Bilbao. Así mismo es punto de referencia para ganaderos, como Joao Folque de Mendoza y toreros, como Manolo Dosantos, César Rincón, Curro Vázquez y Rafael de Julia. Junto a ellos la nómina de clientes se engrosa con centenares de coleccionistas o simples aficionados que encuentran en la casa tal amplitud temática, que es sencillo hallar algún libro de su interés.

Librería Rodríguez

El fondo

El fondo de la casa es impresionante y no es extraño encontrar libros románticos, origen real de la literatura taurina, como los cotizados “Historia del toreo y de las principales ganaderías de España” (1850) escrito por Fernando García Bedoya, “Anales del toreo” (1868) obra de José Vázquez y Sánchez, e incluso una de las referencias básicas y escasas de la preceptiva taurina, la “Tauromaquia” de Pepe-Illo, escrita por el célebre Joseph Delgado en 1796. Cualquiera de estos ejemplares cotiza por miles de euros, y proveerse en Rodríguez es una garantía de autenticidad y de rigor.

Además es también posible encontrar obras menores contemporáneas a precios cercanos a los diez euros, e incluso algún libro descatalogado del que se hizo una edición demasiado larga, por un par de monedas. Cualquier aficionado sale satisfecho de la visita a la librería, pues dispone de obras que abordan ámbitos muy diversos del toreo a precios también variados.

Victoria Rodríguez

La regente y el negocio

Con la amabilidad propia de la casa nos recibe Victoria, regente del negocio durante toda una generación, mujer discreta y observadora, filóloga, profunda conocedora de la literatura y de las artes del libro. Por sus manos han pasado cientos de miles de volúmenes, cuyo tacto y aroma le estimulan casi tanto como la nicotina. Sin embargo no va a la plaza por falta de tiempo y porque prefiere la lectura sobre el arte que la observación directa de los avatares de la lidia.

Es una gran conversadora y en pocos rasgos dibuja la naturaleza del negocio: comprar a editoriales consagradas y otras emergentes el libro nuevo, y permanecer vigilante ante la salida al mercado de bibliotecas consolidadas que contengan obras valiosas. Reunir una buena nómina de coleccionistas y valorar la eventualidad de acudir a subastas para ofrecer piezas únicas o muy cotizadas, como el propio Bedoya, la tauromaquia de Delgado o la serie de la revista “La lidia”, obra decimonónica que rara vez se encuentra completa y encuadernada según las artes de la época.

Su observatorio le permite una amplia perspectiva tanto del pasado que fue, como del futuro que se avecina, y diagnosticar los problemas que acucian al sector, que no son otros que el libro electrónico, la impresión bajo demanda o el desplome de precios, que en algunos libros fáciles ha llegado a ser del 40%

Sin embargo el libro romántico y la cartelería decimonónica, e incluso la incipiente de los siglos XVI y XVII, tienen aún un público fiel que paga por ellos el precio adecuado.

Existe además un nuevo segmento, el de coleccionistas extranjeros, sin afición al toreo, que ven en el libro raro un valor seguro para materializar sus inversiones. Actúan asesorados por operadores locales, conocedores del valor del libro romántico, que compran lotes en su nombre con ánimo especulativo. La discreción de Victoria es tal que nos pide que obviemos detalles sobre el origen y, por supuesto, la identidad de estos inversores que pueden sanear el mercado y poner en valor la literatura taurina.

 

La colección imprescindible

Pedimos a Victoria Rodríguez que nos sugiera los títulos que no deben faltar en ninguna biblioteca taurina y ella, sin dudar, nos propone diecisiete obras que, bajo su experto punto de vista, son de obligado conocimiento y lectura.

Es evidente que los libros de alto interés son muchos más, pero pedimos a nuestra anfitriona que sea selectiva y que en menos de veinte volúmenes compendie lo más necesario, una suerte de biblioteca mínima imprescindible.

Su propuesta es la siguiente:

 

  • “Tauromaquia o arte de torear”. Josep Delgado “Pepe-Illo”. Primera edición en 1796. Posteriormente se suceden ediciones en rústica. Desde 10 euros.
  • “Tauromaquia completa”. Francisco Montes “Paquiro”. Primera edición en 1836. Posteriormente aparecen nuevas ediciones en rústica. Desde 10 euros.
  • “¿Qué es torear?”. Gregorio Corrochano. Primera edición de 1953. Posteriormente se imprimen nuevas ediciones en rústica. Desde 20 euros.
  • “El toreo”. Luis Bollaín. Primera edición de 1968. En 2008 se produce otra edición. Desde 35 euros.
  • “Ritos y juegos del toro”. Ángel Álvarez de Miranda. Primera edición en 1962. Posteriormente se suceden ediciones en rústica. Desde 12 euros.
  • “El toro bravo”. Álvaro Domecq. Primera edición de 1985. Posteriormente se sucede otra edición. Desde 60 euros.
  • “El toreo fundamental”. José Luis Ramón. Primera edición de 2015. Desde 35 euros.
  • “Historia ilustrada de la Tauromaquia” (dos tomos). Fernando Claramunt. Primera edición de 1988. Posteriormente se suceden ediciones en rústica. Desde 90 euros.
  • “La liturgia taurina”. Alejandro Pizarroso. Primera edición de 2000. Desde 50 euros.
  • “El cartel taurino”. Rafael Zaldívar. Primera edición de 1990. Desde 60 euros.
  • “Los toros en el arte”. José Luis Morales. Primera edición de 1987. Existe otra edición posterior. Desde 65 euros.
  • “El siglo de oro de la poesía taurina”. Aula Cultural la Venencia. Primera edición de 2003. Existe otra edición posterior. Desde 40 euros.
  • “Lenguaje taurino y sociedad”. Andrés Amorós. Primera edición de 1990. Desde 30 euros.
  • “¡Derecho al toro! El lenguaje de los toros y su influencia en lo cotidiano”. Carlos Abella. Primera edición de 1996. Desde 20 euros.
  • “Revisión del toreo”. Domingo Delgado de la Cámara. Primera edición de 2002. Desde 40 euros.
  • “Cómo ver una corrida de toros”. José Antonio del Moral. Primera edición de 2007. Hay otra edición posterior. Desde 10 euros.
  • “Juan Belmonte: matador de toros”. Manuel Chaves Nogales. Primera edición en 1934. Posteriormente se suceden ediciones en rústica. Desde 25 euros.

Victoria Rodríguez

 

El planteamiento de Victoria es variado y amplio. Cualquiera que lo contemple concluirá que con pocos libros es posible llegar a conocer facetas del toreo que superan el ritual de la lidia, y enriquecen la cultura en ámbitos como el lenguaje, la poesía, las artes plásticas, la escultura, la música y la propia historia de los países taurinos.

Es un placer para cualquier aficionado visitar lugares como éste, y contar con el certero consejo de personas que entienden y difunden con pasión la cultura de la Tauromaquia.

 

Javier Bustamante

Para Toro Cultura

Pedraza de Yeltes: impresionante reservorio de casta brava

Burreñicio; hijo de Medicero, primer semental de Pedraza de Yeltes; nieto de Deslumbrero del hierro de Moisés; hizo ayer honor a su indómita ralea y retrotrajo a los aficionados a tiempos ignotos, con un impresionante salto atrás en la genealogía del toro bravo. Cabría remontarse a los singularísimos atanasios, al flexible tronco de parladé, e incluso a la legendaria y romántica casta de Vistahermosa para hallar razón de semejante temperamento, siglos enteros de cultura en la crianza del toro de lidia, siglos de pasión y perfeccionamiento.

Algunos dudaban que pudiera quedar en el campo un reservorio de casta de esta catadura, mas Pedraza está comenzando a normalizar experiencias de esta enjundia, desde que en 2011 debutara en este mismo escenario, con otro triunfo memorable de un hermano de Burreñicio.

Bravo como para doblegar el poderoso brazo de Fernando Sánchez, romanear contra la barrera, derribar su montura con estrépito, cebarse con el caballo y mantener al picador inerme a sus pies hasta ser coleado por un monosabio. Noble como para seguir el vuelo de la muleta de Javier Castaño, que aleteaba inspirada, aromatizando el cálido aire de la tarde azpeitiarra. Encastado como para prestar atención a cada movimiento y hacer hilo con las cuadrillas incluso en el último tercio. Poderoso como para acosar a los banderilleros en el epílogo de su vida con tres palmos de acero en el hoyo de las agujas.

Duro como para soportar una lidia prolongada con dos intensos puyazos, tres pares de banderillas, decenas de pases obligado por el poderoso señuelo del matador salmantino y morir de pié tras certero cachetazo.

El centenario coso azpeitiarra tuvo el privilegio de acoger ayer escenas de añejas Tauromaquias, pues Javier Castaño quiso darle fiesta al noble toro con un ritual digno de la mejor liturgia, pasando tocado con la montera, irguiendo figura de maestro en madurez, y andando despacioso con el rigor que la obra merecía. Escogió terrenos, administró distancias, ciñó trincherazos, dibujó naturales eternos, mandó en redondo y esbozó trazos pintureros con aromas de azahar y albahaca. Aún tuvo tiempo de descabellar valiéndose de la montera y saludar unas palmas como premio menor para sus francos merecimientos.

Finaliza la Feria y la sonrisa del éxito asoma de nuevo para compensar el esfuerzo, el criterio y el rigor de un grupo de aficionados que han sido capaces de demostrar que existe otro modelo, que la Fiesta es mucho más que un negocio seriado.

El toro fiero y los toreros valientes son la esencia de esta liturgia ancestral, y quien quiera conocer sus arcanos y sentir la emoción indescriptible que emana de la lidia deberá viajar al corazón de Guipúzcoa en 2016

Larga viva a Azpeitia, su Feria y su Comisión Taurina.

 

Reseña:

 

Plaza de toros de Azpeitia, 2 de agosto de 2015. Casi lleno en tarde calurosa.

Toros de Pedraza de Yeltes. Cinco colorados y uno negro, de excelente presentación. Dos de ellos aplaudidos de salida. Duros, encastados y nobles, salvo el primero y el quinto, con marcada tendencia a chiqueros. El cuarto, de nombre Burreñicio, exhibió casta y poder, siendo premiado con la vuelta al ruedo.

Javier Castaño: Silencio. Silencio.

Juan de Álamo: Oreja. Silencio.

López Simón: Oreja. Aplausos tras dos avisos.

Juan Bautista detiene el reloj del Ayuntamiento de Azpeitia

El reloj del Ayuntamiento de Azpeitia, que marca el pulso de la vida en el pueblo los trescientos sesenta y cinco días del año, sufrió ayer a las 20 horas un extraño fenómeno, pues permaneció inactivo durante diez minutos para luego reactivar sus engranajes e iniciar su marcha con normalidad.

Este insólito suceso, sin explicación científica alguna, pues el mecanismo había sido revisado pocas semanas atrás, tiene su origen en la bella pelea mantenida a pocos metros sobre el albero del coqueto coso azpeitiarra entre Fortuito, un toro de encastada nobleza, y Juan Bautista, un torero que conoce el oficio y disfruta engendrando belleza.

Si las leyes de la naturaleza relacionan de forma irrefutable según modelos de aceptación universal distancias, masas, velocidades, inercias, trayectorias y tiempos, lo que ayer protagonizaron el toro gaditano y el torero francés se sale del modelo, y sólo puede reajustarse distorsionando la variable tiempo.

Juan Bautista escogió el terreno, asentó las zapatillas y corrió el percal con armoniosa despaciosidad, templando con magisterio la suave embestida del noble torito de Ana Romero. Logró trayectorias curvas inverosímiles, adormeció la inercia de la masa bruta hasta hacerla parecer fútil, atemperó velocidades y acortó distancias hasta el último decimal. Un evento así, en abierto desafío a las reglas que rigen el universo, debía ser compensado por la única variable que ayer pareció hacer dejación de funciones en el coso guipuzcoano: el tiempo. Y así fue, pues los que presenciamos este nuevo capítulo de la Tauromaquia eterna, perdimos la noción y, por instantes, quedamos aturdidos ante el desafío que toro y torero lanzaron a la física clásica, planteando pasajes que sólo el corazón entiende y sólo pueden explicarse por la emoción indescriptible que engendra el toreo.

El relojero de Azpeitia, que es hombre cabal, tardó poco en subir a lo alto del edificio y deshacer el desfase, si bien vivirá siempre con la duda de qué pudo ocurrir para que su afinada maquinaria tuviera un comportamiento tan inexplicable.

 

Reseña:

 

Plaza de toros de Azpeitia, 1 de agosto de 2015. Casi lleno en tarde soleada.

Toros de Ana Romero. En tipo santacolomeño, preciosas capas cárdenas, vareados y finos de cabos. Encastados y nobles salvo el sexto, reservón, orientado y gazapón.

Juan Bautista: Silencio con aviso. Oreja con aviso.

Manuel Escribano: Ovación con salida al tercio. Ovación con aviso.

Arturo Macías: Ovación con dos avisos. Palmas.

Colección Joly, legado histórico de la Tauromaquia

_DSC0741Federico Joly Höhr vivió 68 años durante los que, entre otras cosas, fue capaz de coleccionar importantes documentos sobre la historia de Cádiz, la Constitución de 1812, autógrafos de reyes españoles, cartas náuticas, y ediciones príncipe de los autores de la generación del 27

El coleccionista paciente.

Hombre reservado y generoso con sus amigos, encontró en la Tauromaquia una de sus mayores pasiones, y disfrutó buscando y adquiriendo carteles, entradas, cartas, contratos, tratados relacionados con el arte de torear y cuantos motivos inspiraran su alma de torero.

Bibliófilo confeso, persona de amplia cultura, abogado y periodista, tuvo el honor de conocer a personalidades de relieve en el ámbito cultural, como el premio Nobel de literatura Gabriel García Márquez, a quien regaló en su última visita a Cádiz un ejemplar de la primera edición de la Carta Magna de 1812

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Su concepto del coleccionismo rayaba en la perfección, pues a la cuidada selección de los objetos conseguidos añadía un matiz relevante: trataba siempre de lograr dos ejemplares. Sin embargo el segundo no estaba destinado a la venta con beneficio, si no a homenajear a algún amigo que suspirara por la pieza.

Oriundo de Francia, país que abandonaron sus bisabuelos en 1820 para instalarse en Cádiz, Federico Joly fue heredero que la tradición periodística familiar, dirigió El Diario de Cádiz, fundado en 1867, hasta su muerte en 1999, dejando un importante legado empresarial y cultural que le mantiene vivo en la memoria de muchos gaditanos.

La colección de la Fundación Joly descansa hoy, algo atacada por la humedad de la bahía, en el Centro Reina Sofía de Cádiz, que puede ser visitado previa cita telefónica, si bien los fondos de la Fundación no se exhiben, salvo en ocasiones especiales.

El Centro se encuentra ubicado en un edificio Neoclásico y luminoso construido 1758 y situado frente al Baluarte de la Candelaria, en una zona castiza de amplia tradición gaditana.

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El equipo de Toro Cultura es recibido amablemente por los señores Lacave y Orgambide, conservador del museo y periodista experto en la historia de la ciudad, dispuestos a mostrar el tesoro de papel para disfrute de nuestros lectores y seguidores. Las luces claras de la mañana, la frescura de la brisa y el suave rumor del mar generan el clima perfecto para indagar en carpetas, observar grabados y escrutar anaqueles en los que encuentra acomodo uno de los fondos taurinos más sugerentes de Andalucía.

La colección, amplia, bien organizada y conservada, puede dividirse en cinco ámbitos diferenciados: carteles e impresos promocionales; documentos históricos; entradas; periódicos y revistas; y libros. Cada categoría está integrada a su vez por cientos de referencias, algunas de inusual riqueza, otras piezas únicas, auténticos eslabones de la cultura de la Tauromaquia.

Revistas y periódicos singulares:_DSC0727

El fondo dispone de ejemplares de las revistas decimonónicas “El látigo”, “Carta Tauromáquica”, “El enano” y “Frascuelo” entre otras; cauce de críticas, muchas veces furibundas y marco para la confrontación de partidarios y detractores de toreros como “El Tato”, “Lagartijo”, “Frascuelo” o “El Guerra”.

La hemeroteca incluye, como es natural, todos los números del “Diario de Cádiz”, que totalizan casi cincuenta mil, cuya primera entrega se hace eco de la grave cornada sufrida por Bocanegra horas antes del estreno de la cabecera.


Documentos históricos:

La colección dispone de auténticas joyas, volúmenes muy difíciles, como la edición príncipe de la Pragmática Sanción de Carlos IV, prohibiendo los toros, editada en Valencia en 1790. Brilla de modo especial el contrato suscrito por el rey

_DSC0742Fernando VII que le otorga la propiedad de parte de la vacada de Vicente José Vázquez, que luego sería de Veragua, así como la crónica manuscrita del traslado a Aranjuez desde Andalucía de las reses en un largo y difícil desplazamiento. Éste trabajo fue encargado al picador Sebastián Mínguez, hombre de vida azarosa muerto por un toro con más de 70 años, e incluye el diario, los itinerarios, la relación pormenorizada de gastos, los salarios pagados a los vaqueros, así como otras referencias precisas que ilustran el modo de vida de los españoles a principios del siglo XIX.

Otro documento de enorme valor histórico son las pruebas de grabado de la Tauromaquia de Hillo, hito de la preceptiva taurina universal, que fueron impresas en Cádiz por Bosque.

Conmueve contemplar un contrato suscrito por Hillo el 2 de mayo de 1801 para torear en Aranjuez alternando con José Romero y Antonio de los Santos. Tal vez ese sea la última firma estampada por el torero sevillano, puesto que nueve días después se encontraría en Madrid con Barbudo, toro que le daría muerte.

 

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Entradas evocadoras:

La historia de la tipografía taurina ha sido una carrera por lograr la máxima sofisticación para dificultar la falsificación de lo boletos. A eso se une un inusual gusto por los detalles que llega a conformar billetes armónicos, fruto de la inspiración de los diseñadores que hoy causan admiración entre los profesionales de la ilustración. Motivos como barcos, astros, toros, toreros, perfiles geométricos, edificios o paisajes son tratados con delicada armonía hasta componer imágenes por si solas sugerentes._DSC0746

El señor Joly coleccionó cientos de entradas, algunas de ellas de plazas y momentos emblemáticos, inauguraciones de los cosos, tardes en lugares exóticos y fechas inevitablemente fatídicas, como la tarde fatal de Manolete en Linares en 1947.

La colección muestra también un recurso en desuso y poco conocido, como son los boletos impresos en la imprenta médica con contraseña para entrar y salir, como por ejemplo “Un beso” y “Morir”

Este ardid, según los organizadores, era la mejor garantía para evitar intrusiones en los espectáculos, tanto taurinos como musicales y teatrales.

 

Carteles e impresos promocionales prodigio de la ilustración:

Pese a que Federico Joly, lejano a la mitomanía, jamás manifestó su militancia a favor de diestro alguno, la acumulación de reliquias relacionados con Pepe-Hillo hace pensar que profesaba por él una admiración especial. No puede faltar en una colección de este rango el cartel anunciador de la corrida en que el diestro sevillano encontró la muerte en la plaza de la corte en el primer año del siglo XIX, ni una serie de grabados conmemorativos de la cogida trágica de Hillo en Madrid, en base a dibujos de Juan de la Cruz.

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En otra esfera se encuentran carteles anunciadores de trenes especiales para asistir a corridas fuera de Cádiz organizados para facilitar a los aficionados el seguimiento de ganaderías y toreros de la tierra.

Avisos de sustituciones de toreros e incluso banderilleros como “El Cuco”, muy querido en esta tierra, cuya ausencia injustificada era causa suficiente para una trifulca.

La vida gaditana es pródiga en anécdotas y se encuentra habitada por personajes muy diversos, algunos consumados artistas, otros con aureola de héroes, pocos con perfiles siniestros. Tal es el caso de Francisco del Pino, “Sanguijuela”, aficionado práctico amigo de Montes de quién llegó a ser mozo de estoques, poseedor de un estanco en la calle nueva donde vendía tabaco, sal, pólvora y sanguijuelas. Cuando se acercaba al medio siglo de vida descubrió su vocación taurina y se anunció en plazas locales con muy escaso éxito, lo que le convirtió en blanco fácil de la guasa local. Su estilo era espantoso y su técnica tan discreta que más de un día se clavó el estoque, causándose severas hemorragias. Todo ello no fue óbice para que creara su propia escuela de Tauromaquia de la que salieron algunos toreros de cierto reconocimiento.

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Libros imprescindibles:

Custodiados por finos enrejados, apoyados en anaqueles de maderas nobles, situados en lo más recóndito de las sala, descansan los libros. Conforman una armónica colección de títulos de los siglos XVIII, XIX y XX que evidencia el conocimiento y el criterio de Federico Joly, así como el amor al libro y a las artes propias de su creación.

Reseñar lo más selecto de entre varios miles de volúmenes resulta complicado, si bien hay cinco obras, todas ellas en su edición príncipe, que despiertan la admiración de los aficionados y son objeto de deseo de cualquier coleccionista.

Un bello ejemplar, excelentemente conservado, de “La Tauromaquia” de Pepe-Hillo (1796), muestra su breve lomo en piel curtida en una balda alta.

“La Tauromaquia” de Montes, publicada por primera vez en 1836, se encuentra dos estantes más abajo, exhibiendo en su interior el retrato de Paquiro realizado por Cavana en base a un daguerrotipo.

“El toreo” de Sánchez Neira escrito en 1879, dividido en dos volúmenes de lomo grueso y nervios dorados.

El más romántico de los libros de toros, el codiciado Bedoya, publicado en 1850 cargado de magníficas litografías es, posiblemente, uno de los ejemplares más bellos que se hayan encuadernado en su siglo.

“El espectáculo más nacional”, del conde de las Navas, libro de referencia de 1900, nutrido de profundas reflexiones sobre la fiesta en los albores del siglo XX, muchas de las cuales permanecen vigentes en un momento tan convulso como el actual.

La vigencia de una gran colección:

La colección Joly recoge casi tres siglos de cultura taurina, encarnada en bellos objetos respetados por el tiempo, aromas a celulosa, vainilla y tintas añejas, que debe difundirse para comprender el presente de la Tauromaquia y encarar el futuro con garantías.

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Joxin Iriarte: “Primero elegimos los toros, luego a los toreros que quieran lidiarlos”

Joxin Iriarte es un hombre afable, de palabra fácil y actitud dispuesta. Lleva quince años presidiendo la Comisión Taurina de Azpeitia, si bien formó parte de la misma durante cuatro temporadas más. La Feria que organiza es un ejemplo por muchas razones, que se irán desvelando en la entrevista, pero no me resisto a anticipar que este hombre y sus tres socios han firmado con el Ayuntamiento de Azpeitia el contrato más absurdo de la historia, puesto que trabajan gratis, pueden perder mucho dinero y jamás obtendrán ni un solo euro de beneficio. Sólo su gran afición y el compromiso que siempre tuvo con su pueblo justifican un acto así.

El tiempo pondrá a estos hombres en su sitio, si bien cabe esperar que dentro de un siglo, cuando se estudie esta época tan convulsa de la Tauromaquia, el nombre de Joxin Iriarte figure como el eslabón necesario para la perpetuación de la centenaria tradición taurina en Guipúzcoa.

Señor Iriarte, usted es artífice de una feria ambiciosa, distinta, muy alejada del taurinismo moderno ¿cree que hay demasiado conformismo en el mundo del toro?

El que piensa que está todo hecho lo tiene difícil. Para triunfar en algo tienes que saber quién es tu cliente y qué quiere.

El torero tiene que apostar en Madrid y que le salga bien. Yo propongo que todos los matadores tengan oportunidades en Madrid, nada de dobletes, una tarde para cada uno. Es inexplicable que haya toreros que no pueden ni siquiera confirmar, como le ocurre a uno de los que hemos contratado, Sergio Serrano.

Y tienen que demostrar en ese momento que pueden con el toro y que son valientes y artistas, lo cual es muy difícil. Para colmo ya no vale para nada una oreja. En lo años 80 con una oreja en Madrid firmabas 20 corridas. Ahora no porque la mayoría de los carteles están ya cerrados en marzo. Es evidente que la Fiesta necesita cambios.

¿Con qué criterio elaboran los carteles de la Feria de San Ignacio de Azpeitia?

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Primero elegimos las ganaderías y después los toreros. Los hay mentalizados para torear en un sitio como este y les damos la oportunidad. Buscamos uno veterano y dos jóvenes con valor, porque yo admiro el valor por encima de todo. La técnica se puede adquirir con el tiempo y la práctica, el valor no. Se tiene o no se tiene. Eso es lo que buscamos en Azpeitia porque nos emociona.

Me consta que Manili ha sido uno de esos toreros admirados por usted y de los más respetados por la afición Azpeitiarra.

Tuve mucha relación con él e incluso nos ayudó algunos años como veedor. Fue un torero de un enorme valor, como Tomás Campuzano y Ruiz Miguel.

Ahora se busca un toro demasiado a la medida de las figuras, es cómodo y molesta poco, pero para los aspirantes demasiado escaso y así no pueden romper y marcar diferencias.

Por ejemplo Javier Castaño ya sabe que no puede lidiar lo comercial y se queda con lo duro, así que se centra en plazas en donde se valora el esfuerzo, como Francia o la nuestra.

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¿Cuáles son las claves del éxito que está obteniendo Azpeitia en las últimas temporadas?

Siempre ha sido muy taurina. Siempre ha gustado la sokamuturra, los encierros, las vaquillas y ha admirado el toro fuerte y duro. Por eso buscamos casta, movilidad, fuerza y que sea bravo. Creemos, como se ha creído siempre, que la bravura se mide en el caballo, aunque algunos le resten la importancia que tiene. El toro es lo más importante en la corrida, el protagonista y la medida de todo. Si el torero no tiene toro está dando pases solo, al viento sin emoción ni interés. La afición se tiene que motivar, tiene que ver que el toro plantea problemas, que amenaza con coger, tiene que ser difícil. Es muy complicado lidiar u Tulio e Isaías Vázquez o un Victorino. Con pocos pases se puede emocionar a la gente; 20 o 25 bastan, e incluso menos.

_DSC0012¿Cómo definiría la Feria de Azpeitia en pocas palabras?

Toro protagonista. Plaza seria.

Hay ya una presentación y tipo zootécnico propio nuestro del que no podemos bajarnos. Algunas veces discuto con apoderados, por eso no vienen las figuras, aunque tampoco hay presupuesto para traerlos. No renunciamos al toro de verdad. Yo no quiero que derribe al picador, ni que coja al torero, pero tiene que haber emoción. No olvidemos que la obligación del toro es coger, y cuando un toro coge hace daño.

¿Cómo resuelve los emolumentos de los toreros, casi siempre modestos, que vienen a la Feria?

Según el convenio y el grupo de cada uno. También ofrecemos incentivos por triunfos y orejas cortadas. Es una feria cara, porque no escatimamos en lo esencial. En estos años hemos tenido a Fuente Ymbro, Gavira, Pereda siempre por su vitola, porque no es tan fácil traer ganaderías con carácter. No anunciamos ganaderías que no sabemos como van a responder, queremos ganaderías de garantía y algunas veces probamos con hierros noveles, como Pedraza de Yeltes, que lidió en Azpeitia su primera corrida de toros, lo que era arriesgado pero salió bien; pero si sale mal todos se ponen en contra y te atacan.

Hay que conseguir que el aficionado sepa que en Azpeitia va a haber toros.

Pero con eso no basta, hay que traer una cuadra de caballos en condiciones y buenas mulillas. Además el ruedo debe estar bien, se riega cuando lo pide el director de lidia; la banda debe tocar bien, cuidamos el zortziko tras el tercer toro, que el público se ponga en pie y los toreros se desmonteren; el apartado tiene que hacerse con mucho cuidado para evitar lesiones o resabios.

Esos cuatro días vivo 24 horas para el toro, casi sin opción para el descanso.

Los detalles son muy importantes, yo no admito toros con crotales. Me da vergüenza cuando veo en plazas de primera toros con pendientes. Si hay crotales yo no doy la corrida. A la hora de herrar se pueden quitar muy bien y guardarlos en un sobre y dejarlos para el día en que haya que entregar la documentación. La gente se pone guapa para los momentos importantes y el toro, que va a pelear por su vida, va a morir o ser indultado ¿por qué debe llevar los crotales? Me sabe fatal.

Son detalles a cuidar, son los valores que nos hacen diferentes.

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Ese grado de implicación es muy notable, sin embargo es bien sabido que existen en la Fiesta intereses contrapuestos ¿Van los veedores de los toreros a las fincas a ver los toros?

Pueden ir o dejar de ir. A mi me da igual porque esos son los toros que se van a lidiar y esos son los números.

Tampoco tiene vuelta de hoja los dineros de los que hemos hablado. Si yo digo que pago es que pago aunque la taquilla esté parada.

¿Cómo es el aficionado de Azpeitia?

Serio. Demasiado serio. No se pide con fuerza la oreja, tal vez porque se haya olvidado del pañuelo en casa. Aquí cuesta mucho esfuerzo conseguir una oreja. Es el sello de la gente de aquí.

Yo nunca discuto con el presidente ni el asesor, les digo que hagan lo que estimen conveniente. Lógicamente si hubiera muchas orejas tendríamos más publicidad y vendría más público. Aquí la media es de 3 o 4 orejas por feria.

¿Qué origen tienen los espectadores de esta Feria?

De Azpeitia el 40% Luego hay mucha gente de poblaciones cercanas, como Deba y Éibar. En los últimos años tenemos grupos de Córdoba, Madrid, Zaragoza y de poblaciones francesas como Arles, Mont de Marsan o Dax.

A la gente le gusta porque ve una feria diferente. Cada vez viene más gente de fuera, se va contenta y suelen volver.

Una de las diferencias que se observa aquí respecto a otras Ferias es en la suerte de varas.

Tenemos un ruedo muy pequeño y la hacemos con un solo caballo de picar. Esto molesta a algunos matadores e incluso a los propios picadores, pero les digo “no vas a perder el puesto de trabajo y vas a cobrar igual”, y el espectáculo es mejor y más ágil.

En general los toreros conmigo son muy complacientes. Intentamos tratarlos lo mejor posible, al torero, al ganadero, a todos. Soy empresa, pero empresa con toda la humildad, lo mismo contrato al torero que doy de comer al caballo. Esto no es una empresa profesional, somos cuatro amigos y estamos muy cerca del toro para que esto pueda funcionar.

Celebramos el desencajonamiento días antes del inicio de la Feria, por tradición, y me causa mucho, mucho dolor ver como un toro, después de tenerlo mimado durante ocho meses derrota en un burladero y se parte un cuerno. El año pasado pasó con uno de Pedraza, era un toro atigrado precioso. Tenemos seguro pero no te hace gracia, porque ya tienes que traer otro toro, otro camión y aquí tenemos todo lejos y muy pocos medios. El año pasado le mandaron a Jimenez Fortes un toro al corral y ¿cómo matar el toro a las doce de la noche? No tengo mueco, no tengo nada. Y además hay que darle una muerte digna, como bravo que es, con un puntillazo, pero aquí no es nada fácil.

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La plaza es de propiedad municipal y ustedes la gestionan desde hace quince años ¿Cómo se produce la adjudicación?

Tengo un contrato por cuatro años sin concurso, por designación. Cada cuatro u ocho años, depende de cómo vaya la política, se renueva, pero el ayuntamiento tiene la potestad de decir ”el año que viene no celebráis”. No tengo ningún problema en dejar de organizar la feria si no gusta mi labor.

A mi esto me da mucho trabajo y mucha preocupación y en el fondo estoy muy tranquilo, porque lo que vine a hacer ya lo he hecho, humildemente, ahí está TVE, Canal +, todos los medios de comunicación, Toro Cultura entre ellos. Cuando los medios se interesan es porque has hecho un buen trabajo. Somos una empresa modesta, una plaza bonita, muy bonita, y este reconocimiento de Canal + y Tendido Cero es porque el trabajo es adecuado.

¿Ve riesgo de prohibición de la Tauromaquia en Azpeitia?

No lo sé. En cualquier caso el deber está cumplido Javier: Azpeitia es reconocida. Estamos en el Norte y creo que la imagen del norte ahora mismo es Azpeitia. Estamos dentro de un torismo y de una repercusión muy fuerte.

¿Por encima de Bilbao incluso?

Bueno Bilbao es de primera, tiene su criterio; San Sebastián ha estado prohibida, pero empieza de nuevo con su criterio; Vitoria tiene otro criterio distinto. La gente viene a Azpeitia sabiendo lo que va a encontrar, y en otras plazas cercanas no ha habido suficiente fidelización.

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¿Cómo se fideliza al público de toros?

Con constancia. ¿Tu por qué vas a un restaurante a comer? ¿Por precio? ¿Pero si te sacan una tortilla de patatas como la del bar de al lado y como el otro de más allá?

A la gente le gusta ver algo diferente y entonces cree que lo que está pagando está justificado. Eso es lo que vale.

Por ejemplo la corrida de Dolores Aguirre, que fue el 30 de julio de 2010, la toreaban Morenito de Aranda, Delgado y Fandiño. Salieron unos toros impresionantes. Yo estaba el 12 de julio embarcándolos y de los reseñados para Pamplona sobraron cuatro, que estaban reservados y me los cogí yo, porque ya no tenía más corridas la señora Dolores. Entiendo que la corrida de Azpeitia y la de Pamplona deben parecerse. Salieron unos toros impresionantes, la gente aplaudía de salida, lo mismo que a la de Adolfo. En ésta nos costó mucho que el toro rompiera, pero la gente no se aburre, por que ve la pelea con el caballo, las dificultades del toro, los problemas que tiene el torero para pasarlos. Y sin embargo tuve algunos comentarios diciendo que la gente se aburría, que no podía ser. Yo les dije: “el que se aburre es el que viene a ver otra cosa, a ver las figuras mediáticas, que son también vistosos, pero no son el tipo de torero que va a verse aquí”. Yo al torero le puedo ver el Bilbao, el Vitoria, en San Sebastián, pero el toro sale en Azpeitia. Y sin toro no hay nada.

¿Cómo ha cambiado la Feria de Azpeitia en estos quince años que lleva usted gestionando el coso?

Hemos entendido que cada encaste tiene su tipología, su cornamenta y eso es lo que hay. Azpeitia es una plaza pequeña, en la que se ve todo muy cerca y se vive la emoción de la lidia. Cada encaste es diferente, los de Ana Romero son más chatos, los de el Dolores más cornalones. Y su peso, los de Albaserrada asustan con 480 kilos, no puedes pedir uno de Adolfo que tenga la corpulencia de Guardiola. Siempre traigo tres corridas de tres encastes diferentes,

Palha, que es Baltasar Ibán; Gavira, que tiene sangre Domecq con el sello personal del ganadero; Núñez, Fuente Ymbro, Cebada, Torrealta…

Este año Cuadri va a embarcar siete toros, seis negros y uno mulato. Había también un castaño en la finca, pero Fernando me dijo que iba mejor con lo que traigo, no lo veía y lo quitamos. Los de Ana Romero son cárdenos, como es normal en esa casa y los de Pedraza son siete colorados ojo perdiz y un burraco. Mi ilusión es que los seis salgan coloraos, pero sé que el 29, que es un cinqueño, es un toro precioso y por eso lo tengo que traer. Estamos hablando de tres encastes distintos en un feria de tres tardes.

¿Cómo los definiría?

Cuadri puede tener más o menos cuernos pero tiene movilidad, va a tener un empuje en el caballo. En la muleta ya le puedes hacer las cosas bien porque si no al tercer pase te manda a por setas.

Ana Romero, lo mismo, Santa Coloma, zapatillero. Hay que saber estar en la cara y viene Arturo Macías que los conoce bien porque este encaste está muy extendido en México. Juan Bautista y Escribano entendemos que comprenden bien este encaste y por eso es un cartel adecuado.

Pedraza triunfó el año pasado, tiene toros para Azpeitia y se ha ganado la repetición.

En una plaza como esta en la que se respeta también al torero y se atiende a sus méritos ¿por qué no está Sánchez Mora, que el año pasado dejó una magnífica impresión pese a no poder matar sus toros por una fea cogida?

A Sebastián le acompañé yo a la enfermería y cuando recuperó el sentido le dije “te has ganado la repetición”, le he mantenido hasta el mes de mayo en el cartel, pero tiene una lesión en un tendón de la mano derecha, está pendiente de un tribunal y nosotros no podemos esperar más. Yo no puedo presentar a un torero sabiendo que después no va a estar. Porque no lo veo bien. No puedo arriesgar porque sólo el sabe qué quiere hacer. Creo que si el toro que no pudo matar por la cogida le hubiese tocado a él, en vez de a Víctor Puerto, se hubiese visto su dimensión como torero.

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¿Y Alberto Aguilar?

Ha venido ya 5 o 6 años y hay que cambiar. Hay que cambiar de rostros. Alberto Aguilar es de la casa pero hay que dar oportunidades a lo que vienen de abajo. Esto no puede ser nunca monótono.

Usted ha manifestado que lo que más admira en un torero es su valor. ¿Ha pasado por aquí algún torero demasiado medroso?

El toro te pone siempre en tu sitio. Tu muestras si tienes o no valor, que es aguantar la pata delantera. Cuando me dicen que los toreros de arte no tiene valor yo discrepo. Tiene más valor que ninguno. Cuando Paula, Curro, Morante o Aparicio torean se pasan al toro tan cerca de la faja que algunas veces la rozan. Hay que arriesgar, hay que tirar del toro y eso tiene un enorme mérito.

Luego está el plan B. Arrimarse y matar como se pueda a un toro enorme, y eso es muy difícil. Triunfar es muy complicado. Hay muchos que van a Madrid, les toca un toro, hacen cosas bonitas pero no triunfan por falta de valor. Olvídate de esos porque sin valor no hay toreo.

Además de la valentía ¿qué otros valores debe tener un torero para ser de su gusto?

La ética. Tanto profesional como personal. Eso es, ser consecuente con lo que dices y haces. No vale caerse de un cartel porque tengo dolor de tripas. Mandar un parte facultativo porque no me interesa torear en Vitoria, o en Azpeitia. Eso es falta de ética. No me apetece, pero tengo que ir a ese pueblo porque cuando no era nadie me dieron oportunidades. Aquí les tratamos bien y viene todos encantados.

Esas caídas de cartel, con frecuencia, obedecen a la exigencia de emolumentos más elevados ¿Ha tenido problemas con la retribución?

Esta semana con uno. Pero tiene su ética, ya que ha triunfado y puede exigir unos emolumentos más altos, tiene que priorizar. Otra cosa es cómo puedo yo arreglarme con las primeras figuras como Manzanares o El Juli. De momento los números no dan, pero no es eso, es que a la hora de embarcar hay problemas. Yo elijo los toros y luego van ellos con sus veedores al campo y te los cambian. Si tragas una vez estás perdido porque eso es incontrolable. A ver, la corrida es esta, y es lo que se va a lidiar. En otras plazas se lidia otro toro, pero en Azpeitia el trapío es innegociable. He visto la corrida de Cuadri de Sevilla y he visto la de Cuadri de Azpeitia. He visto la de Palha de Sevilla y he visto la de Palha de Azpeitia. Yo veo en el campo el toro de Sevilla y es más chico que el nuestro, y Sevilla es de primera.

Voy a buscar el toro que tiene presencia sin dudarlo. Es bonito ver un toro que se encampana y dice “a dónde he venido” y que la gente le admire. Ese es el mayor valor. Llevamos quince años gestionado esta feria y no me han mandado ni un toro al corral. Ni uno. Se me han muerto en el desencajonaminento, se han podido pegar, como los de San Martín que fue una guerra, pero al corral cero.

Traemos toros cabeza de camada, de ganaderías con vitola y eso hay que pagarlo. Hoy si quieres tienes en el campo ganado muy económico. A mi me ofrecen toros un 50 y un 60% más barato que los que traemos, pero no nos podemos arriesgar. Cuadri puede salir bueno, buenísimo o malísimo, pero el que viene a ver Cuadri ya sabe a lo que viene. Pelea en el caballo, fiereza, presentación y dificultades para dominarlo. Mi pregunta es ¿por qué no hacen las figuras el esfuerzo de matarlos y fomentamos la competencia? Así se verá a cada torero en igualdad de condiciones.

A mi me han ofrecido una corrida de Madrid para Azpeitia y he dicho que no. Tampoco me voy a pasar y al año siguiente a ver que traigo.

Con los ganaderos me llevo fenomenal, ellos están encantados y nosotros entendemos que son parte del negocio. Se les trata bien y si se lo ganan repiten.

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Desde Toro Cultura propugnamos que la Tauromaquia tenga continuidad a lo largo del año con actividades paralelas, como coloquios, conferencias, exposiciones de fotografía, concursos de relatos, exhibición de películas, salidas al campo, etc. De ese modo se consigue continuidad y, como usted decía, fidelización ¿Cree que en Azpeitia es esto necesario?

Azpeitia va bien con tres corridas. Hicimos un esfuerzo en tiempos de crisis para mantener la feria, que son más de dos corridas, y la apuesta salió bien. Ahora la prensa me trata bien, Diario Vasco, Toro Cultura también, gente que nos felicita sinceramente. Tuvimos una época de críticas duras e incluso a algún concejal en contra y supimos rectificar. Rectificar es de sabios.

Existe un intenso debate en lo medios taurinos sobre el llamado “circuito de las figuras” y su influencia en el momento actual la Fiesta. ¿Qué opina sobre este asunto?

Toros comerciales y siempre los mismos toreros. Mano a mano entre El Juli y Perera va a haber 6 o 7 ¿Dónde entra Morenito? ¿Eugenio de Mora? Y ¿Garrido? No pueden entrar pese a haber cortado orejas en Madrid. Yo no puedo económicamente traer a las figuras. Con 3.500 localidades no da, pero tampoco me interesa esa fiesta monótona y previsible.

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Y en este contexto, ¿cómo ve el futuro de la Fiesta?

Hay que dar paso a la juventud. Yo tengo en la mente recuerdos de cuando era niño. Mi abuelo era el practicante de la plaza y me traía a ver los toros. Solía ir con 4 o 5 años repeinado, perfumado, bien vestido de la mano de mi abuelo. Recuerdo que en el 67 o 68 El Cordobés le preguntó a mi abuelo a ver cómo estaba la enfermería y que si le pasaba algo le trataran bien. Mi abuelo le dijo “no se preocupe que aquí tratamos a todos por igual, pero por si acaso tenga cuidado que no le coja el toro”.

No se está cuidando a la afición joven. Nosotros en Azpeitia damos entradas para los chavales gratis. Tal vez ahora no puedan pagar, pero dentro de unos años volverán.

Yo he sido aficionado desde niño. Con ocho años vestido de campero toree en Azpeitia y el toro que arrancó dos dientes. Después en Lastur otro me cogió y me rompió la triada. Me ha pasado casi de todo, pero eso sólo ha aumentado mi interés por el toro. Entonces ¿qué hay que hacer para tener afición? Primero que lo vivan con sus padres o abuelos. Conocer el toro, incluso en el campo. No puedes valorar algo que no conoces bien.

Tenemos la impresión de que la lidia convencional está estancada, que no ha progresado en los últimos años y sin embargo otras Tauromaquias tradicionales, con éxito hace ya mucho tiempo como los encierros, los recortes o el rejoneo tienen un nuevo auge. ¿Cree usted que se está produciendo una involución?

Hemos tenido todos apretado el cinturón por la crisis. La gente no ha tenido dinero para ir a la plaza. Organizar una corrida es carísimo. Un matador de un grupo C igual se queda con mil euros limpios por corrida. Los subalternos cobran, se desplazan, comen, duermen. Es mucho dinero. Puede dar la impresión de que hay menos interés por venir a la plaza, pero las circunstancias han sido muy adversas.

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El contrato que usted y su equipo han firmado con el Ayuntamiento es , cuanto menos, atípico. ¿Puede explicarnos qué contiene?

El notario se extrañó y me dijo “¿Ya has leído bien lo que pone? Sabes que los cuatro socios asumís las pérdidas y si hay ganancias se destinan a una organización benéfica” Le dije que sí, y yo tengo un 40%, mientras que mis amigos un 20% cada uno. Esto es respetar la tradición que nos enseñaron nuestros ancestros. Aquí se dan corridas de toros y novilladas desde el 31 de julio de 1903, sin interrupciones. Lo mismo ha ocurrido en Zestona y en Deba. ¿Va a haber aquí un concurso para que uno de fuera arregle tu casa? Vas jodido. En Vitoria no se ha presentado nadie al concurso y al final lo han negociado. En el mundo del toro hay mucho tiburón, que está cuatro días y se lleva lo que pueda ganar y hacen las cosas de aquella manera.

Aunque ya sabemos la respuesta tengo que preguntarle por las subvenciones.

Aquí no hay. Ni un duro público para los toros. Es más, lo mejor que nos puede pasar a los organizadores es no perder.

¿Cuánto cuesta organizar una corrida en Azpeitia?

Entre 60.000 y 90.000 euros. Los toros buenos son caros, los toreros cobran siempre lo que se acuerda, hay Seguridad Social, hay IRPF … muchas cosas.

Antiguamente el torero ponía un banderillero y la plaza otros dos. Hay que pensar en un nuevo modelo porque los gastos son elevadísimos.

Nosotros no queremos ganar dinero en esto. Queremos que haya continuidad de la fiesta. Mover 9.000 personas en tres días cuesta mucho esfuerzo.

El beneficio para el entorno es muy grande, la hostelería gana mucho con la feria y la Diputación se lleva su IVA. Yo no voy contra el sistema, el sistema dirá si quiere o no venir. Doy oportunidad de ver un espectáculo digno. Si yo me equivoco programando puedo perder 100.000 euros. Yo siempre digo que para estar en un tema hay que estar como el ajo, en el centro de todo y quemándose. Hay mucha gente que dice “yo haría tal o cual cosa” pero nosotros no necesitamos consejos, sólo trabajamos.

¿Han tenido pérdidas algún año en la feria de Azpeitia?

Pérdidas no, pero algún año hemos andado muy justos.

En el universo taurino hay ahora mismo decenas de plazas en problemas, que tienen difícil evitar las pérdidas ofreciendo espectáculos dignos. Desde su experiencia acreditada, ¿daría algún consejo a sus gestores?

Estás hablando con un aficionado.

No, estoy hablando con alguien que ha conseguido que una plaza problemática, ubicada en una zona tan difícil como esta, haya ganado prestigio y reconocimiento en todos los estamentos.

Perseverancia, perseverancia y perseverancia. Pero es muy complicado dar consejos porque si yo estuviera en la situación de los empresarios profesionales igual sería como ellos. Soy un caso atípico. Cada uno sabe lo que hay en su casa ¿Qué consejo puedo dar yo a Pablo Chopera, a Toño Matilla, a Canorea que no sepan ellos? Yo voy por libre.

Ellos son profesionales y viven de ello. Su situación es también delicada porque el público les está pidiendo una serie de toreros, los ayuntamientos exigen que sean del grupo especial, eso vale mucho dinero. Son situaciones distintas. Yo no puedo traer ahora mismo a Talavante, a Morante o al El Juli.

¿Le gustaría traerlos?

No, ni me gusta ni me disgusta, porque lo que yo quiero no van a quererlo ellos, y por traer a una figura se me va a caer eso por lo que he luchado tanto. No quiero asumir ese riesgo porque entiendo que ya ha pasado esa etapa dolorosa en la que no había figuras en el cartel de Azpeitia y la gente no lo entiendía. Los carteles con Morante, Castella, Finito, Perera o Ponce no me llaman la atención. Yo tengo otro concepto, quiero gente joven. Ahora tienes novilleros muy interesantes como Ginés Marín, Varea, Posada Maravillas, que interesan más que muchos toreros y además es más barato. Aún así la gente prefiere las corridas, pero no las limpiezas de corrales. Ni se me ha pasado por la cabeza comprar saldos, nosotros queremos mantener la tradición taurina y salvar al pueblo de la ingratitud de otros. Los costes son muy elevados.

 

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Alguno de los ganaderos anunciados este año nos ha confesado que venir a Azpeitia es siempre una satisfacción y que el trato que recibe es especial. ¿Qué hace para mantener la cordialidad y al mismo tiempo la firmeza en la selección de los hierros?

La semana pasada me dijo Fernando Cuadri “si este año fallo no me programes para el que viene”. Y está bien porque me ahorra decírselo yo. Y eso tiene dos pensamientos, el primero es que sabe que lo que trae es bueno, y el segundo que aquí nos debemos a los resultados. Como se tuvo que marchar Palha y es muy amigo mío. Aquí los ganaderos vienen encantados y me dicen que prefieren lidiar aquí que en otras plazas de superior categoría. Yo sé que están haciendo un trabajo duro para nosotros, mantienen la ilusión, tiene fe en su ganadería y necesitan plazas para poder lidiar, pero a algunos les cuesta más que a otros.

Yo siempre hablo con los ganaderos y les pregunto qué torero puede lucir sus toros. Ellos siempre conocen algunos que han estado bien en los tentaderos y que conocen a fondo el encaste. Hay una comunicación directa y fluida, sin intermediarios, porque el único veedor soy yo. Reseño los toros, los elijo y esos van a ser los que vengan. Y no hay más. Te puedo decir que de Pedraza vienen el 15, 25, 32, 10, 17, 1 y 29. Y el 9 se ha quedado fuera. Me gusta verlos en la dehesa y ver su comportamiento, porque hay uno de Cuadri que está muy humillado en el campo, siempre alejado de sus hermanos que no sé si vendrá. El toro que se está pegando en el campo igual es manso de libro en la plaza, eso nadie lo sabe, ¿cómo aciertas?

¿Ve usted a los toros seleccionados continuamente?

Los veo en diciembre, en abril y ahora en julio para decidir definitivamente. Ves al toro como es, si está humillado, si es o no agresivo, como anda, sus aptitudes se notan, y las que dan después en la plaza son a veces completamente diferentes a lo que crías que iba a ser. En la naturaleza no está nada escrito ni decidido, y eso es muy bonito.

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Y los mayorales, ¿se atreven a vaticinar el juego de sus toros en la plaza?

Los mayorales te cuentan de qué semental es hijo y cómo se comportó, de la vaca que lo parió, y de sus hermanos. Te dicen si tiene buena nota. Y el que la tenía buena al final se ha rajado y el que tenía mala es a la postre el mejor. Esto es muy difícil. Después depende de en qué manos caiga el toro. Cualquiera que le toque a El Juli parece bueno. Algunos caen en manos poco adecuadas y se revelan. Pero el empresario no puede dar esos toros a uno que sabes que no va a torear.

Antes decía que las claves del éxito en Azpeitia son la constancia y el respeto al toro, ¿hay alguna más?

Para mi, además del respeto al toro, está la presentación. Aquí los nombres de los toreros no son tan importantes. La gente sabe que va a ver Cuadris. Antiguamente la gente hablaba de qué corrida iba a ver y no de quién toreaba.

Me esmero año a año por mejorar la presentación, sin obsesionarse con el peso. Hay que tener claro el tipo de toro y su encaste.

Me dicen amigos del sur que si ofrezco estos carteles en Sevilla o Jerez no hay ni un cuarto de plaza. Ni en Sanlúcar. Ese público quiere ver un torito, le gusta más el arte, carteles como Ponce, Morante y Galván, pero el toro no es el de aquí.

Por lo demás nosotros trabajamos con toda humildad, respetando a todos y tratando de satisfacer al público de nuestra plaza.

Gracias por su claridad señor Iriarte. Ha sido un placer conversar con usted. Desde Toro Cultura nos comprometemos a analizar la próxima Feria de San Ignacio y a proponer a nuestros lectores un análisis profundo de la misma.

Javier Bustamante para Toro Cultura.

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