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Homenaje a Victorino Martín

Homenaje A Victorino Martín

Se jugaba una corrida de Victorino Martín en el palacio de Vista Alegre de Madrid en homenaje al histórico ganadero recientemente fallecido y allí no se aburrió nadie. Salían de chiqueros escurridos de carnes, con capas cárdenas y tranco alegre, escrutaban el terreno con gesto fiero, saludaban con una mirada cómplice al retrato del titular de la causa colocado en la barrera, y ya estaban pidiendo lidia. La catadura de los toros enviados por los herederos fue diversa, desde la encastada nobleza del cuarto hasta la aviesa intención del quinto, mas siempre hubo emoción, la emoción que el ganadero de Galapagar recuperó en este venerable encaste y ha legado a la Tauromaquia para los restos.

Vestirse de luces en Madrid en el mes de febrero con gélidas temperaturas, en el momento en que la tarde da paso a la noche, es un compromiso que pocos asumen, mas la terna anunciada ha justificado su presencia en el cartel, cada uno con su estilo, y si no hubo más trofeos no puede achacarse a la falta de actitud, sino a algunas imprecisiones en el manejo de los estoques.

Curro Díaz continúa su idilio con Madrid, cuya afición le idolatra como matador de arte e inspiración que despliega su torería en cosos diversos ante encastes también diferentes. Hoy ha interpretado su papel de forma fidedigna, dando fiesta a sus dos antagonistas en los terrenos de torear, siempre con el ánimo de desplegar su repertorio, rico en matices, pinturero y emocional. Ha ganado una oreja del cuarto aplicando un bello ritmo, moviéndose al compás de su torería, y podría haber sido mayor el premio si hubiese herido en mejor sitio. Deja también aquí su impronta inconfundible que habrá de refrendar en Las Ventas en una temporada que se adivina larga e intensa.

Daniel Luque ha derrochado valor sereno en su primer turno, recibiendo por verónicas ajustadas, y pasando de muleta sin ambages, templando la noble embestida del toro de Albaserrada. El quinto, de distinta condición, pues viajaba siempre en corto buscando los tobillos del torero, ha desarrollado el sentido que dio fama de alimañas a los pupilos de Las Tiesas, sin dar más opción que mostrar el temperamento del toro y abreviar el trámite.

Emilio de Justo se ha fajado con sus dos encastados toros, por momentos ásperos, y ha propuesto dos faenas valientes propias de uno torero en sazón que quiere ocupar un lugar de prestigio en el escalafón. Arte clásico el que mostró, jugado de poder a poder, girando muñecas y caderas al son de la bravura, especialmente en su primer turno, en el que ganó una oreja de ley, haciendo vibrar a una afición que ya sabe de la hondura de su toreo.

Venían a homenajear al ganadero y lo hicieron, si bien harán falta muchos más homenajes para corresponder, de forma cabal, a la aportación que este hombre emprendedor, intuitivo y laborioso ha obsequiado a la Tauromaquia.

Gloria a la memoria de Victorino Martín.

 

Reseña:

 

Plaza de Toros de Vista Alegre de Madrid, diecisiete de febrero de 2018, más de la mitad del aforo cubierto en tarde fría.

 

Toros de Victorino Martín, en el tipo de la casa, vareados, cárdenos y entrepelados. Primero: Aplaudido de salida. Un fuerte puyazo. Bravo y noble. Ovación al arrastre. Segundo: Pitado de salida. Un puyazo. Flojo y noble. División de opiniones. Tercero: Aplaudido de salida. Dos puyazos. Noble y encastado. Ovación. Cuarto: Palmas de salida. Un puyazo sacando al picador hasta los medios. Noble y encastado. Gran ovación. Quinto: Palmas de salida. Un puyazo. Flojo y orientado. Pitos al arrastre. Sexto: Palmas de salida. Dos puyazos. Duro y encastado. Leves pitos.

 

Curro Díaz, de grana y oro: Estocada (saludos desde el tercio tras petición). Estocada delantera caída (oreja).

 

Daniel Luque, de azul marino y oro: Estocada trasera caída (ovación y saludos). Matisaca y pinchazo hondo trasero (silencio).

 

Emilio de Justo, de burdeos y oro: Estocada y un golpe de descabello (oreja). Estocada baja (algunas palmas)

 

Incidencias:

Primera corrida de la Feria de Invierno de Madrid celebrada en homenaje a Victorio Martín Andrés recientemente fallecido. El albero fue decorado con hierro, divisa y efigie de un toro de la casa, así como un retrato del ganadero en la barrera.

 

Javier Bustamante

para Toro Cultura

Naumaquia

La cartelería anunciaba para ayer en la plaza de toros de Azpeitia un espectáculo de tauromaquia y lo que se vivió fue una bellísima entrega de naumaquia.

La Comisión Taurina no deja de sorprendernos.

Hicieron el paseo tres centuriones seguidos de sus respectivas legiones y sus caballerías pesadas, y no habían ganado bien el tercio cuando ya eran conscientes de que habrían hecho mejor en mandar a la armada.

La puesta en escena fue impecable. No hizo falta que el emperador Diomiciano cediera la palabra a uno de sus generales para explicar al pueblo la batalla que iba a librarse, pues Juan Bautista, que ya triunfó aquí un año atrás, recibió al primero de Ana Romero y pronto mostró cómo iba a ser el combate: toros bravos y nobles para toreros bien dispuestos.

Tampoco que El César diera orden de abrir las compuertas subterráneas para inundar el circo, pues las nubes que ayer abrazaban al Izarraitz, y las brisas húmedas que venían de Deba descargaron con saña sobre el coso y pronto quedó en perfecto estado para la navegación.

Ni siquiera hubo opción de que Tácito, con sus grandes dotes para la oratoria, planteara la suspensión del rito, pues ni al gran Tito Livio le habrían tolerado semejante afrenta. Cónsules, pretores y tribunos observaban el coliseo sin inmutarse, como gladiadores que saben que la batalla ha de librarse sin importar en qué condiciones.

Para dotar de mayor realismo a la performance la Comisión dispuso que tronara como si el cercano Kakueta fuera a entrar en erupción, aportando notas épicas a la escena, más propias de Pompeya que de Vasconia.

En un escenario así de fascinante, la naumaquia se desarrolló con absoluta naturalidad, como si la afición, acostumbrada a las lluvias, presenciara ofrendas así cada sábado de verano.

Los oficiantes mostraron consumada habilidad en la navegación, desplazándose sobre la superficie marina con seguridad de almirantes, hasta el punto que en más de dos horas de función ninguno zozobró.

Las naves acorazadas, las de mayor envergadura, confrontaban su proa con las de las embarcaciones cárdenas que adivinaban entre la bruma, aplicando un desgaste proporcionado ante su impetuosa cometida.

Juan Bautista planteó la lidia cerca de la orilla y realizó dos faenas plenas de oficio, pues es antiguo ya en la milicia, y tuvo a bien finalizar su segunda batalla en la suerte de recibir, posiblemente aprovechando la inercia que los cuerpos flotantes tienen sobre el agua.

Daniel Luque cobró una oreja de su primero y no fue más didáctico en su segundo porque el enemigo desarrolló sentido, tal vez orientado por el sextante que, ayer se descubrió, portan en el morrillo los finos cárdenos de Ana Romero.

Borja Jiménez dispuso la lucha allá donde las aguas eran más procelosas, porfió a babor y estribor, condujo a las naves enemigas hacia terrenos ventajosos con instinto de estratega, si bien falló en el abordaje final, pues es lego en el manejo de arma blanca, y habrá de pasar por la academia de Espartaco, viejo gladiador, si quiere lucir galones de prefecto.

 

El cuaderno de bitácora recoge a estas horas que la singladura se desarrolló sin novedad, y la recreación de la batalla de Ecnomo, clave en la primera guerra Púnica, fue un éxito. El honor de Roma y Cartago permanecen intactos.

 

Reseña:

 

Plaza de toros de Azpeitia, treinta de julio de 2016. Más de media entrada en tarde tormentosa. Toros de Ana Romero, bien presentados, en tipo Santacoloma, nobles y bravos. Dos de ellos aplaudidos de salida y cuatro en el arrastre.

 

Juan Bautista, de azul marino y oro: Estocada tendida (silencio tras aviso); Dos pinchazos hondos en la suerte de recibir, un pinchazo hondo al volapié (ovación y saludos tras dos avisos)

 

Daniel Luque, de rioja y oro: Estocada delantera y caída (oreja); Bajonazo y un golpe de descabello (ovación y saludos)

 

Borja Jiménez (de primera comunión y oro): Dos pinchazos hondos, media estocada y tres golpes de descabello (ovación y saludos) Pinchazo, media estocada, media estocada (vuelta al ruedo tras aviso)

 

Incidencias: Lluvia torrencial durante la lidia de los toros segundo, tercero y cuarto que inundó el ruedo, ante lo cual se decidió recrear la batalla de Ecnomo reeditando las añejas naumaquias.

 

 

Javier Bustamante

para Toro Cultura