Logroño: El clásico Diego Urdiales
Diego Urdiales ofreció ayer en el coso de La Ribera lo clásico que suele ofrecer, esto es, rigor y torería. Rigor en la lidia, cuidando la colocación, corriendo la mano con temple, ligando los pases que componen las series con naturalidad, rematando con sentido y entrando a matar con el pecho por delante y la fe de quien sabe que el estoque va a entrar hasta la empuñadura. Lo hizo con su primero, comenzando por estatuarios en los medios, brillando al natural en dos series de su firma, pasando por la derecha con hondura; y con su segundo, doblándose en tablas en el prólogo, pasando con pureza, rematando con una serie al natural de frente que fue lo mejor de la tarde. Torería en el tiempo, desde que se baja de la furgoneta hasta que vuelve a montarse; torería en el rostro, serio y trascendente; torería en el andar, firme y quedo; torería en cada gesto, en las muñecas, en la cadera y en el vestido, en la manera de liarse el de paseo. Torería, ese don que se tiene o no se tiene.
Así las cosas sólo cabía el triunfo, puesto que su lote tuvo acometividad suficiente como para lancear y pasar sin sobresaltos, y allá que volaron dos orejas, una en cada turno. Tres pudieron ser, mas el palco consideró, en contra del criterio del público, que en el que hacía cuarto suficiente era un trofeo, que el diestro recibió de manos del alguacil y tan pronto como pudo entregó a la cuadrilla sin pasearlo.
Roca Rey también fue el que suele, carisma, arrojo y técnica en claro progreso. Comienzos fulgurantes, ya sea de rodillas en los medios con pases cambiados por la espalda o por estatuarios hieráticos en el tercio, series largas y ligadas por ambos pitones llevando largo al toro y estocadas contundentes. Ayer en La Ribera le faltó toro para lucir su tauromaquia, pues su primero padeció debilidad y escasez de casta, y su segundo hizo una pelea bastarda, lejos de lo que se espera de un hierro con el prestigio de Juan Pedro Domecq.
Aarón Palacio, triunfador en este coso doce meses antes, vino dispuesto a destacar a cualquier precio, por la artística o por la heroica, y algo de ambas aplicó a su toreo, pues a su natural inspiración y regusto que afloran en cada embroque, unió un valor sereno digno de maestros de corazón grande. Lanceó por faroles de rodillas en tablas, larga cambiada a porta gayola, más largas en tablas, verónicas caras, tafalleras en un quite, galleó por chicuelinas para llevar al toro al caballo, todo grande desde su diminuta figura. Pasó ayudándose por alto, dibujó trincherazos de cartel, hizo el toreo fundamental embarcando delante y rematando en la cadera, inició su segundo trasteo de rodillas en el tercio, se arrimó, invirtió el circualr y aún tuvo tiempo de rematar con una serie de bernadinas ajustadas. Mucha variedad, mucha verdad, pero poco tino con el estoque. Mucho corazón y regusto clásico que le harán progresar en el escalafón.
Reseña:
Plaza de toros de La Ribera de Logroño. Lunes 21 de septiembre de 2026. Tres cuartos de plaza en tarde calurosa.
Toros de Juan Pedro Domecq, justos de presentación y comportamiento diverso como a continuación se detalla.
Primero: Colorado, chico y escurrido. Un puyazo y un picotazo. Pronto y repetidor de viaje corto por el derecho. Silencio en el arrastre.
Segundo: Negro, chico. Dos picotazos. Flojo y descastado. División de opiniones.
Tercero: Castaño, de mejor presentación. Un puyazo y un picotazo.
Repite humillado en viajes cortos revolviéndose. Leves pitos.
Cuarto: Castaño escurrido. Un puyazo y un picotazo. Pronto y humillado. Silencio.
Quinto: Castaño, chico. Un puyazo en franca huida. Deslucido, de viaje corto buscando las zapatillas. Palmas.
Sexto: Negro de mejor presentación, bien armado. Un puyazo y un picotazo sin entrega. Descastado y con peligro. Silencio.
Diego Urdiales, de grana y oro: Estocada delantera (oreja tras aviso). Estocada delantera (oreja).
Roca Rey, de celeste y oro: Estocada baja (oreja tras aviso). Estocada (silencio).
Aarón Palacio, de azul marino y oro: Media estocada baja (silencio). Dos pinchazos, estocada y un golpe de descabello (silencio tras aviso).
Incidencias:
Segundo festejo de la Feria de San Mateo.
Diego Urdiales fue sacado a saludar por el público tras en paseíllo.
La cubierta retráctil de la plaza se mantuvo cerrada toda la tarde.
La corrida duró dos horas y tres cuartos.
Javier Bustamante
para Toro Cultura







Dejar un comentario
¿Quieres unirte a la conversación?Siéntete libre de contribuir!