La importancia de honrar a los héroes

 

La naturaleza del héroe

Un héroe es un ser que encarna los valores de una sociedad, se enfrenta a situaciones críticas con valentía, es capaz de realizar acciones admirables y beneficiosas para el colectivo y, gane o pierda en su epopeya, muere finalmente con arrojo.

Los héroes mitológicos lo son por ser sobrenaturales; los épicos tienen carácter puramente humano. Los primeros son hijos de dioses o semidioses, mientras que los segundos se significan por varios elementos comunes, que conforman su singular naturaleza.

Para acceder a la categoría de héroe es necesario recorrer un camino difícil y angustioso, un camino pleno de amenazas y de privaciones que, como la vida misma, siempre termina en tragedia.

 

El trayecto del héroe

El héroe ha sorprendido en su niñez al mostrar capacidades insondables que le permiten realizar hazañas asombrosas.

Es honesto, valiente, entregado a su estirpe, seguro de si mismo, y perseguidor de sus objetivos con inusual determinación, sin reparar en dificultades ni obstáculos.

Siempre tiene un antagonista con quien libra encarnizadas batallas, al borde mismo del abismo, mas vence siempre, salvo en la contienda final, y retorna victorioso a su entorno natural.

Porta un arma que le da carácter y notoriedad, un arma que le identifica y de la que, a menudo, toma el nombre.

Es un ser superior que, sin embargo, es capaz de ponerse al nivel del común de los mortales, por lo que genera simpatía e adhesión con su gente.

Es portador de un coraje inverosímil, que le faculta para abordar las vicisitudes de su epopeya y asumir su destino con gallardía.

No tiene miedo a la muerte ni rehuye los riesgos, ya que su existencia está al servicio de una causa mayor, que es la supervivencia de su grey, y la perpetuación de sus valores.

Es utópico, consciente de que la meta es imposible, mas cada paso que se logre es un avance hacia el estado de perfección.

Un héroe es, por tanto, un ser venerable, distinto del mártir, que sufre e incluso muere por defender un ideal, mas sin los valores que porta el héroe, ni la épica con que afronta la adversidad. Tampoco las personas muy capacitadas que emprenden grandes metas pueden considerarse héroes, puesto que no existe arrojo, identificación social, encarnación de valores ni muerte.

La palabra héroe ha sido banalizada y, en cierto modo, desprovista de su profundo contenido, si bien el héroe, según la acepción más pura del término, es un ser magnético y sublime, digno de la mayor de las consideraciones.

El rostro del torero. Toro Cultura.

 

El precio

El ascenso al olimpo tiene un precio exorbitante: sacrificar la vida propia superando los instintos humanos más básicos, a fin de preservar a las personas, o bien su esencia cultural. El héroe practica una suerte de inmolación, algunas veces provocada por él mismo, otras veces asumida, las más sobrevenida por las amenazas que voluntariamente acepta. Es un precio absoluto, el mayor de los posibles. El héroe se desprende de su más íntima esencia y de su futuro en un acto de conmovedora entrega.

 

El héroe ha de formarse y esculpir su carácter en el sacrificio, en la abnegación y en la más refinada filantropía. Afronta batallas aparentemente perdidas, y se enfrenta a enemigos formidables, indómitos, cercanos en algunos casos a la propia divinidad.

 

El valor

Un héroe es el patrimonio más valioso que puede tener un colectivo humano, pues es el más alto exponente de los valores grupales, los reafirma, los exhibe, e inspira a las generaciones sucesivas.

Un héroe fomenta la transmisión oral y escrita de los hechos del pasado, creando tradición y, en muchos casos, también un mito.

Cualquier movimiento social, cultural o político anhela su propio altar habitado por sus titanes. La muerte, un solo muerto, purifica cualquier credo y le otorga trascendencia. Una revuelta popular no se consagra hasta que no muere algún militante ejerciendo la lucha. Una prueba atlética no se engrandece mientras que ningún corredor ofrende su vida en el esfuerzo. Una montaña no es admirable hasta que no se cobra la vida de un experto escalador. La cara de la muerte ha fascinado al hombre desde que tiene consciencia de su propia trascendencia y del desafío que supone soportar su mirada fría y monocorde. El héroe la vence en su derrota final, pues adquiere la condición de inmortal en la memoria de su linaje.

Foto @VictorBarrio

 

Los héroes del toreo

La figura del torero reúne, en lo esencial, las condiciones necesarias para erigirse en héroe virtual. Sólo la muerte en el ruedo le otorga de forma definitiva ese status. La muerte de un matador no es un accidente, más bien al contrario, forma parte del argumento de la Tauromaquia, que es una lucha cruenta entre la fuerza brutal, desatada del animal, y el conocimiento y la inteligencia del hombre. La ortodoxia del toreo no pretende limitar los riesgos vitales, sino perfeccionar un arte ancestral que permite burlar la certeza de la muerte con galanura. El toreo tiene todos los aditamentos para mitificar las gestas celebradas en el ruedo y convertirlas en leyenda. El santoral taurino consagra varios cientos de héroes. Un siglo atrás la pérdida de la vida de un hombre en las astas de un toro conmovía a la sociedad que se movilizaba, lloraba y glorificaba al caído por la recreación del rito, surgía la lírica, y se ponía en marcha una imparable leyenda. Las culturas se sustentan en mitos y creencias compartidos. Su preservación depende la solemnización a que se sometan. Las culturas más longevas son aquellas que han sido capaces de ensalzar a sus héroes, referentes de sus valores, y compartir con emoción las leyendas que engendraron.

Ignorar a los héroes es la actitud más letal que puedan adoptar los creyentes en cualquier credo. El toreo moderno está muy cerca de ningunear a sus legítimos héroes. Tal vez porque comience a temerse la estética de la muerte.

Honremos a los héroes del toreo por los méritos contraídos, y por la asombrosa capacidad que tienen para explicar sin palabras los arcanos trascendentes de la Tauromaquia.

Honremos la memoria de Víctor Barrio haciendo realidad su sueño más querido.

Honremos a Iván Fandiño difundiendo y perpetuando sus valores.

Honremos a todos los que han hecho más grande la fiesta de los toros, y al hombre un ser más admirable.

 

 

Javier Bustamante

Para Toro Cultura

Museo de la Plaza de Pamplona, una experiencia en todos los sentidos

El nuevo Museo de la Plaza de Toros de Pamplona se revela como un modo de mostrar la Tauromaquia moderno, tecnológico y multisensorial. Su original concepto permite a muchos descubrir los arcanos del toreo, y convertir la visita en una experiencia transformadora.

La Casa de Misericordia ha invertido más de 200.000 euros en un proyecto concebido por el reconocido arquitecto y miembro de la Junta Fernando Redón, lamentablemente fallecido antes de ver su obra acabada, que logra emocionar a los visitantes, y convertirse en una vivencia memorable.

Museo Taurino Plaza Pamplona

El museo, lejos del modelo tradicional que exhibe cabezas de toros, estoques y añejos trajes de luces, acerca al visitante de forma tangible a las diversas Tauromaquias, dentro de un espacio mágico, como es la plaza pamplonesa, que es otra de las protagonistas de la visita. Proyectada en 1920 por Francisco Urcola según idea original de Joselito, es construida en estilo neoclásico, con puros elementos jónicos y dóricos, e inaugurada en 1922 con gran éxito. En 1966 es remodelada por Rafael Moneo, ampliando su aforo hasta las casi 20.000 localidades, siendo el mayor coso de España, tras la Monumental de Las Ventas de Madrid.

Recorrer La Estafeta, doblar la curva de Telefónica, bajar la rampa de acceso a la plaza y encontrarse los portones abiertos es lo más parecido a correr un encierro sin toros. Una vez bajo tendido, justo en el estrecho pasillo que conduce al ruedo, se proyecta un audiovisual sobre las tres paredes del recinto que reproduce con asombroso realismo las carreras que llevan a los corredores hasta este punto, para muchos angustioso. La recreación es espectacular, con tres proyectores simultáneos que dotan a las escenas de gran crudeza, realzado por un sonido envolvente, elaborado a partir de cientos de registros obtenidos en el transcurso de los encierros pamploneses, que mezcla gritos de sorpresa, alegría, admiración y pavor.

Con el pulso aún acelerado por la proyección, los visitantes acompañados por un monitor, cruzan el ruedo pisando el mítico albero, o bien ganan la puerta de los corrales recorriendo el callejón. Pueden palparse los tableros de madera grana y las troneras en las que los dobladores se resguardan en el estertor del encierro, y observar las astillas de los burladeros provocadas por los derrotes del toro.

Museo Taurino Plaza Pamplona

La visita a los corrales, tantas veces mostrados por televisión, descubre una nueva dimensión del espacio en el que los toros serán sorteados y enchiquerados, y muestra a través de visores, la recreación tridimensional de las estancias de los bravos en este lugar.

El recorrido continúa por las cuadras, habilitadas con elementos abatibles para mostrar dos nuevos audiovisuales.

El primero versa de manera didáctica sobre la vida del toro en el campo y su crianza, y ha sido grabado en las fincas de Miura, Jandilla y El Parralejo, divisas asiduas a la Feria del Toro.

Museo Taurino Plaza Pamplona

El segundo se muestra en una cuadra contigua aún mayor, provista de los comederos y las barras separadoras de los espacios para los caballos de picar, y alberga en su parte posterior la naturalización del toro Coquinero de Jandilla, lidiado en esta misma plaza. La proyección simultánea de imágenes en diez pantallas de diversos tamaños se centra en el perfil de la plaza Monumental, los preparativos para la corrida, los tercios de la lidia y sus protagonistas. De nuevo el sonido asume un papel sustantivo e intensifica la espectacularidad de las imágenes. El visitante tiene también la ocasión de disfrutar de catorce columnas de fotografías luminosas que glosan la historia de la plaza, así como de un plano que reproduce en recorrido del encierro que muestra el sentido de avance de la manada en tiempo real, ilustrado con imágenes históricas de cada tramo. Junto a la salida del recito existen pantallas que reproducen carteles anunciadores de la “Feria del Toro” y de las “Fiestas y Ferias de San Fermín” que abarcan un siglo de historia viva del toreo en Pamplona, muchos de los cuales son litografías magistrales.

Museo Taurino Plaza Pamplona

La visita incluye la posibilidad de observar dos de los lugares sagrados del coso: la sala de toreros y la capilla, espacios mágicos y venerables, cuyas paredes son testigos cada año de escenas de gran concentración y enorme carga emocional. Cientos de toreros, entre ellos todas las figuras, se han conjurado aquí con la vida, y han tenido meditaciones trascendentes, cada uno según su propio credo. Conmueve pensar en cuáles habrán sido los últimos pensamientos que habrán merodeado por la mente de Belmonte, Manolete, Ordóñez, Bienvenida, Paquirri, Manzanares, El Yiyo, José Tomás, Enrique Ponce, Padilla, El Juli o Morante de la Puebla antes de pisar el albero.

Quien crea que ya lo ha visto todo encontrará aún una sorpresa más. El visitante puede acercase a la puerta de chiqueros, tomar un capote profesional, sentir su peso y firmeza, acariciar su recio percal, dibujar lances en el aire y acercarse a la imponente silueta de un toro de Miura, disecado de cuerpo entero, que emerge de la tiniebla de toriles para dar lidia.

Mariano Pascal, miembro de la Junta de la Casa de Misericordia, organismo benéfico organizador de la Feria, recibe a Toro Cultura a las puertas de la Plaza y, además de acompañarnos amablemente en la visita, nos facilita otros datos de gran interés para los aficionados: “El perfil de los visitantes es mayoritariamente internacional, ya que un 70% proceden del extranjero, siendo los más numerosos los franceses, alemanes y holandeses. También existe ya una experiencia con turistas chinos y japoneses, que entienden perfectamente la muestra y quedan gratamente sorprendidos. El museo emplea en este momento a cinco personas que atienden a cerca de doscientas personas al día”

Museo Taurino Plaza Pamplona

La Casa de Misericordia es ambiciosa, y tiene como objetivo conseguir “60.000 visitas anuales, tantas como la catedral de Pamplona, referencia turístico local”

El museo es un organismo vivo, en continuo cambio evolutivo, pues pese a que lleva sólo un mes abierto, ya existe un concurso de ideas para ampliarlo y perfeccionarlo.

“El objetivo -continúa Pascal- es mantener el coso activo todo el año, acercar la Feria del Toro a los aficionados de todo el mundo, y difundir la Fiesta entre los miles de visitantes que anualmente se dan cita en la capital navarra”.

El horario de visita comienza a las 10:30 y continúa de forma ininterrumpida hasta las 19:30. El precio de la entrada es de cinco euros, si bien existen descuentos para grupos, menores y otros colectivos.

Esta experiencia demuestra que la dimensión cultural de la Tauromaquia interesa en todo el mundo, y que cuando se pone en marcha un proyecto ambicioso y bien concebido, es además rentable.

 

 

Javier Bustamante

Para Toro Cultura

 

 

Escuela Taurina de Salamanca, el toreo en expansión

 

Experiencia multisensorial

La mañana de marzo luce luminosa y fresca en la dehesa de Carrascal del Obispo. La brisa, suave y aromática, anuncia ya la primavera en el campo. La hierba se muestra firme, y los alcornoques, encinas y quejigos exhiben con orgullo su verde fortaleza. Un microbús rotulado con el emblema de la Escuela de Tauromaquia y el distintivo de la Diputación de Salamanca, atraviesa despacio un cerrado, al final del cual se encuentra una plaza de tientas poligonal, con alta barrera grana, sin callejón. Es la finca de los Hermanos Mateos, amplia, ubicada cerca de Vecinos, población emblemática del campo charro.

Escuela Taurina de Salamanca

 

Se abren las puertas del vehículo y comienzan a bajar silenciosos una decena de muchachos y una niña de larga coleta rubia y rostro angelical. Visten al modo campero, con botos y ajustados pantalones, chaquetillas o suéteres, y lucen todos ellos tipos espigados. Comienzan a estirar y calentar los músculos con gesto quedo y aires de concentración. El brillo de sus miradas es dulce. No hay carcajadas, pero sí sonrisas y gestos de complicidad. Reciben las últimas instrucciones de un hombre adulto que les habla con afecto, y se van a por los trastos de torear con los que han estado soñando toda la noche.

Escuela Taurina de Salamanca

En el flanco sur del coso hay una pequeña tribuna de obra defendida del viento, en la que se han instalado los profesores y algunos padres de los actuantes, ansiosos por el inicio de la práctica. Son cinco becerras las apartadas para la ocasión, de capas negras y castañas, bonitas, y, como se verá después, bravas y nobles.

El orden de la lidia es impecable. Cada muchacho sabe dónde debe estar y lo que se espera de él en el trasteo y en el quite. Se abre el portón de chiqueros y sucesivamente desfilan las reses, que son paradas y templadas por los aspirantes a torero con férrea voluntad y, en algunos casos, aromas a torero en ciernes. Sienten en las yemas de sus dedos el temple de las embestidas, y transforman su miedo inicial en un sentimiento de dominio, sólo comparable al del triunfo que, tal vez, les aguarda en una tarde lejana. Los bufidos de las vacas se pierden en el silencio del campo, y encuentran el único contrapunto en la voz cadenciosa y firme de José Ignacio Sánchez, director de la Escuela, que imparte doctrina desde su púlpito de hormigón. Las consignas son siempre precisas y atañen a distancias, alturas, colocación de los señuelos y de los toreros; mas no sólo eso, el director despliega además todo un ideario del toreo. Frases como “Olvídate del cuerpo”, “Torear es sentirse torero”, “Te quieres escapar, y en esto hay que quedarse quieto”, “Enfádate con la vaca” o “Asiéntate en la arena” forman parte del credo que constituye un estilo y una liturgia ancestral.

Escuela Taurina de Salamanca

Los aspirantes, de no más de veinte años, forjan su carácter y tal vez su destino en un ambiente en el que se amalgaman el rigor técnico y la libertad de creación artística. Y así será, semana tras semana, hasta que los jóvenes toreros debuten con picadores, momento en el que la Escuela considerará que la meta ha sido alcanzada.

 

El origen

La Escuela de Tauromaquia de Salamanca fue fundada el día de San Valentín de 1985, con 23 alumnos y tres profesores, mostrando una progresión constante hasta alcanzar los más de cien alumnos de 2017

Depende funcional y económicamente del área de Cultura de la Diputación de Salamanca, y está regida por Jesús María Ortiz, diputado de “Deportes, Educación y Escuela de Tauromaquia”, para quien la actividad del Centro es una de sus prioridades más queridas.

El apoyo institucional sin ambages que el toreo recibe en esta tierra resulta especialmente edificante.

 

Escuela Taurina de Salamanca

De manera explícita la Escuela persigue tres metas: buscar nuevos profesionales del toreo, impartir enseñanzas para una formación adecuada, y fomentar la afición taurina.

Tiene sede permanente en el Mercado Regional de Ganados de Salamanca, un recinto moderno y funcional que reúne todas las comodidades para el entrenamiento y la práctica del toreo en cualquier momento del año. Además cuenta con otras subsedes distribuidas por la geografía salmantina en las plazas de toros de Peñaranda de Bracamonte y Macotera, y en los polideportivos municipales de Ledesma y Ciudad Rodrigo.

Es la más numerosa de las 36 que existen en España, puesto que en el presente curso ha ofertado cien plazas para aspirantes y cuarenta para aficionados prácticos.

 

El perfil de los participantes

Las condiciones de acceso como aspirante son tres: tener menos de 21 años, estar matriculado en un centro docente, y adjuntar un sencillo certificado médico que acredite la salud del joven. El año académico comienza el 18 de noviembre y finaliza el 31 de julio, con clases teóricas tres días a la semana por la tarde, y tentaderos y novilladas los fines de semana.

_DSC2894 copia

 

Además, en línea con sus fines, la Escuela oferta cuarenta plazas para aficionados prácticos, que deben ser mayores de 21 años, con enseñanzas teóricas y prácticas que se desarrollan en la plaza de toros del Centro.

 

El director

La segunda promoción de la Escuela, de diciembre de 1985, tuvo como alumno destacado a su actual director, José Ignacio Sánchez, quien disfrutó de sus enseñanzas durante más de cinco años. Finalmente debutó con caballos en mayo de 1991 en el coso de Vista Alegre de Bilbao, iniciando una carrera que le llevaría a doctorarse en Madrid en julio de 1994, alternando con Joselito y Enrique Ponce. Tiene además experiencia en la cría del toro de lidia, pues es el representante del joven hierro de Pedraza de Yeltes, lo que le acredita como hombre conocedor de todos los ámbitos de la Fiesta y excelente consejero de los aspirantes a torero. Nos recibe con cordialidad en la sede de la Escuela, mientras los jóvenes de entrenan de salón, atentos y tal vez estimulados por la presencia de nuestra cámara.

Escuela Taurina de Salamanca

Para él el toreo es una escuela de valores, entre los que destaca la lealtad, la honestidad, la honradez, la verdad y el compañerismo. “En el toreo se ponen en práctica todos los valores humanos que pueden existir”, asegura, y enfatiza que “Intentamos que se potencien y que les sirvan para la vida, no sólo para el toreo”

 

El proyecto docente

Para lograr estos fines el plan de estudios contempla tres niveles: A, B y C. El C es de base cero, el B incluye experiencia con animales, mientras que el A lo integran los más avezados.

La preparación física de un torero debe ser escrupulosa, razón por la cual se ejercita la gimnasia en dos grupos diferentes, con exigencias crecientes de acuerdo con la edad, el desarrollo y la condición de cada aspirante.

La Escuela ha definido de forma concienzuda los conocimientos necesarios para incorporarse al complicado mundo del toreo. Historia y presente del toreo, para saber de toreros, ganaderos y empresarios. Encastes y su comportamiento, para poder plantear la lidia con inteligencia. Técnica a emplear con cada encaste: alturas, toques, trazo del muletazo o capotazo. Tipos de lidia, para afrontar los diversos temperamentos del toro.

Capas y encornaduras, para poder hablar con propiedad, y colocarse según la el tipo de astas.

El programa es riguroso, parece que nada quiere dejarse al albur de la fortuna, sabiendo que la fortuna será tal vez determinante en cada pequeña o gran epopeya taurina que aquí se inicia.

 

Escuela Taurina de Salamanca

El maestro debe ser sincero con sus alumnos y le preguntamos por el consejo más difícil que debe dar a los jóvenes aspirantes: “No me cuesta decir lo que siento, cuando uno no tiene condiciones se le dice, de este modo la escuela está abierta a los que quieren ser profesionales y a los que no. No debe olvidarse que la Escuela es ante todo una escuela de valores”

El claustro no engaña a nadie y desde el primer día se les muestra la dificultad de la profesión, se les piden las notas, y se les enfoca a la formación complementaria: “No queremos gente que se dedique exclusivamente al toro porque el toreo es muy difícil. Muchos lo intentan y muy pocos llegan”. Sin embargo el sector taurino es profundo y cobija muchos oficios: “El campo profesional es amplio, tenemos apoderados como Julián Guerra, que lleva a López Simón, picadores, banderilleros, mozos de espadas, empresarios, mayorales y hasta camioneros de animales vivos”

 

La financiación

El modelo económico de la Escuela es muy claro: “Es un departamento más de la Diputación de Salamanca, hay un presupuesto que queremos estirar para prestar el mejor servicio. Compramos becerras, subvencionamos a municipios para organizar novilladas sin picadores, compramos capotes, muletas, espadas. El profesorado somos funcionarios de la Diputación”

El proyecto que capitanean Jesús María Ortiz y José Ignacio Sánchez es además ambicioso: “Queremos abrirnos a Castilla y León suscribiendo un convenio con la Junta. Hacemos un ciclo de películas taurinas todos los viernes. En mayo y junio organizamos la Escuela Itinerante, desplazándonos a todas las capitales taurinas de Castilla y León. Intentaremos abrir sedes en todas las capitales y hacer una gran escuela de la Comunidad para que los chicos tengan una referencia y puedan formarse. Ellos pagan 19 euros al año, cuota simbólica. Realmente es como asistir a un colegio público”

Escuela Taurina de Salamanca

 

 

La afición de los jóvenes

La Escuela es el mejor observatorio de la afición a los toros en la región, y el juicio de su director es preciso cuando afirma: “A la afición la veo como siempre. En los años 90 había 30 o 40 alumnos, hoy tenemos cerca de 100. Ahora la promocionamos entre los jóvenes de toda Salamanca. La apertura a otras provincias puede llevarnos hasta los 600 alumnos. Les facilitamos su formación y, si el número es suficiente, puede desplazarse un profesor a otra ciudad”

Esta es una región que tiene al toro por bandera y vive intensamente la cultura de la bravura, sin embargo el origen de los alumnos resulta sorprendente: “Esto es vocacional. A algunos les viene en los genes por tener en casa algún torero, pero no es más de un 10%. Otro 30% procede de familias aficionadas, pero el resto es puramente vocacional, surge la afición al ver un tentadero o un festejo, les engancha por ser un mundo apasionante, absorbente, tan de verdad. Contra estos antitaurinos que no conocen la fiesta y están en contra de todo, aquí se vive la realidad del toreo y de la vida”

José Ignacio abunda en este aspecto que se revela como fundamental: “Es un mundo muy de verdad, en el que están la vida y la muerte. Nos guste o no vivimos, crecemos y morimos, y esto es muy auténtico”

El futuro de este profesor de toreros parece indisolublemente unido a su Escuela “No voy a reaparecer, estoy lesionado en el hombro derecho, en un nervio por una cogida. Me gusta la enseñanza, es muy gratificante ver a los jóvenes con frescura y ansia. Eso me ilusiona muchísimo”

Escuela Taurina de Salamanca

 

 

El campo bravo

Este hombre es además representante del hierro de Pedraza de Yeltes. Le une con sus propietarios una gran amistad, casi familiar, ya que eran socios de un hermano de su padre en otra ganadería. Le pidieron que les ayudara y en muy poco tiempo han alcanzado un lugar relevante, aunque, según su criterio, faltan muchas cosas por conseguir. El objetivo es lograr una divisa “Brava y con personalidad, algo distinto a las demás, igual que deben ser los toreros. Buscamos un toro bravo que de espectáculo en todos los tercios. Vamos por buen camino, ya se ven buenos productos. Tenemos 209 vacas y sementales contrastados”. Una vez fijados rasgos de comportamiento, trabajan especialmente el fenotipo. “El toro que queremos en hechuras, porque al principio te fijas más en los comportamientos. Buscamos el toro con trapío y cuajo, pero nos han salido toros un poco grandes de peso, y eso les resta movilidad. Hemos echado toros de 700 kilos, pero es que tuvimos que agarrarnos a un semental que había ligado que daba armónico, pero muy grande”

Para 2017 tienen todo el ganado vendido. Tres corridas de toros a lidiar en Ledesma, Arles y Dax. Una de utreros en Garlin, y un novillo en una concurso de Mont de Marsan. “Y dejamos cuatro toros para cinqueños, que se completarán con los sobrantes de las corridas para una más en 2018”

José Ignacio Sánchez se revela como un profundo conocedor del toreo en todos su ámbitos, con una dilatada experiencia en sus diferentes aspectos, provisto además de notables dotes didácticas.

Rige con temple la Escuela Taurina de Salamanca, referente mundial en la enseñanza de las artes taurinas, que enfoca su trabajo con ambición y realismo hacia un futuro mejor para la Fiesta.

 

Escuela Taurina de Salamanca

 

 

El futuro

El arraigo social y la dimensión cultural de la Tauromaquia, la trascendencia económica del toreo en Salamanca, el apoyo institucional, la ambición realista y la dedicación de los responsables de la Escuela, son avales suficientes para augurar un futuro próspero.

Futuro que se gesta en lugares como éste, emblema del campo bravo, cuna de grandes toreros, y sociedad generadora de aficionados cabales.

Tanto los objetivos propuestos, como los proyectos a emprender para alcanzarlos son verosímiles y deseables.

Su éxito, y el de todo su equipo, será un nuevo éxito para el toreo.

 

 

Javier Bustamante

Para Toro Cultura