Pedro Luis gana una oreja
Expiraba la tarde sobre el Arnedo Arena sin nada reseñable cuando saltó a la arena el sexto, un bello y serio ejemplar castaño de Guadalmena. Pedro Luis lo recibió sin alardes y se hizo presente la caballería ocupando su lugar reglamentario. Y entonces llegó el caos en forma de lidia desordenada. El novillo trotó suelto por el ruedo sin nadie a los mandos, más allá de la cuadrilla que trató de ordenar la suerte de varas sin éxito. Cinco entradas a los montados, cuatro al titular y una al que hacía puerta, que totalizaron siete heridas junto al morrillo, hasta que la presidencia cambió el tercio por iniciativa propia. Muchas entradas mas poco castigo, pues el novillo volvía grupas en cuanto sentía el hierro y se emplazaba lejos del lugar de autos. De tal manera llegó a segundo tercio, en el que embistió pronto y con pies a los banderilleros, de lejos y con nobleza. El espada, que lo vio, tomo su montera y brindó al público en la confianza de que había casta suficiente para armar faena, y no se equivocó. Comenzó el trasteo doblándose sobre la mano derecha fijando al castaño con pases templados, para tomar la izquierda y dibujar una serie de entidad, con firmeza y ligazón. Continuó pasando con valor por ambos pitones con empaque y quietud. Alguna precipitación se notó mediada la faena, si bien el epílogo fue lo más torero, atemperando la embestida al natural con pases rematados que llegaron a los tendidos. Mató a la primera de herida baja y logró el único trofeo de la corrida.
El Mene se empleó toda la tarde con buena técnica y estilo sobrio. Trasteos con ritmo y ligazón, más bien periféricos, que resultaron amenos por su simplicidad, pero carecieron de la emoción que levanta a los tendidos y sacude pañuelos. Lo más brillante de su repertorio incluyó ayudados genuflexo, manoletinas y ayudados también por alto. No manejó bien el estoque, quedando la reseña en sendos silencios tras aviso.
Idéntico fue el resultado de Martín Morilla, quien porfió pases sin brillo, ligero de pie en dos faenas largas mal rematadas en la suerte suprema. No mostró seguridad y sí precipitación y encimismo que deslucieron su lidia.
Reseña:
Arnedo Arena. Jueves 2 de octubre de 2025. Un cuarto de plaza cubierta en tarde templada y soleada.
Utreros de Guadalmena, desigualmente presentados en capas variadas, de juego diverso como a continuación se detalla.
Primero: Negro terciado. Un puyazo con la cara alta y sonido de estribo. Noble de escaso celo. Silencio en el arrastre.
Segundo: Negro. Un puyazo largo y una segunda entrada sin herida. Flojo de viaje corto. Silencio.
Tercero: Negro bizco. Un puyazo al relance empujando y una segunda entrada sin ser picado. Bronco orientado con carbón. Silencio.
Cuarto: Negro terciado. Un puyazo empujando. Noble repetidor de largo con carbón. Silencio.
Quinto: Jabonero de buena presentación. Dos duros puyazos con derribo en el primero. Encastado. Palmas.
Sexto: Castaño muy serio. Cinco entradas al caballo, una de ellas junto a toriles, en franca huida. Pronto, repetidor, fijo y largo. Palmas.
El Mene, de buganvilla y oro: Estocada perpendicular que asoma por abajo y cuatro golpes de descabello (silencio tras aviso). Dos pinchazos y descabello (silencio tras aviso).
Martín Morilla, de marfil y oro: Pinchazo hondo, media estocada trasera atravesada y dos golpes de descabello (silencio tras aviso). Dos pinchazos y media estocada atravesada (silencio tras aviso).
Pedro Luis, de grana y oro: Dos pinchazos y estocada casi entera caída (silencio tras aviso). Estocada caída (oreja).
Incidencias:
Cuarto y último festejo del Zapato de Oro 2025
La corrida duró dos horas y media.
Javier Bustamante
para Toro Cultura







