Victorinos de Madrid
Caros vendieron pases y lances los toros de Victorino lidiados ayer en Las Ventas. Corrida en el tipo de la casa, con excelente presentación, especialmente los tres ovacionados de salida, que respondió a las expectativas que había generado, desarrollando casta y, en algunos casos, sentido.
David Galván sintió en sus carnes la fiereza del primero, un cárdeno musculado y bien armado de impresionante trapío, que le descubrió al primer enganchón y le cogió al verle en un embroque a media altura. La cogida pareció de máxima gravedad, pues lo prendió con saña y, ya sobre la arena, lo buscó, empitonó y lo zarandeó con gran violencia, lanzándolo después por los aires como un guiñapo. Quedó inerte en el albero y fue conducido a la enfermería por los demás toreros con gesto de preocupación.
Así las cosas el festejo quedó en un mano a mano entre dos toreros que venían a Madrid a reivindicar un buen lugar de salida para la temporada que se avecina, y no lo tuvieron fácil.
Román bastante hizo con abreviar con el toro de Galván, duro y orientado, que no ofrecía otra cosa que riesgo sin premio. Distinto fue su segundo, otro Victorino ovacionado de salida, que embistió con encastada nobleza. Comenzó la faena con doblones de mérito y transcurrió con mando y ligazón sobre ambas manos, según el toreo fundamental, para finalizar con nuevos pases por bajo y una estocada que valió por un trofeo.
Ginés Marín saludó en su primer turno a la afición madrileña con excelentes verónicas de recibo ganando terreno con ajuste, rematadas con media escultural. Quitó después por tafalleras y brindó animoso al público una faena inicialmente firme por el pitón derecho que se desvaneció al natural, pues el otro pitón era menos franco, con viajes cortos, cara alta y medias arrancadas. Su segundo derribó en el primer puyazo y después manseó, desarrollando peligro por el lado izquierdo sin opciones para el toreo clásico. El cierra plaza no tenía mejor condición. Viajaba siempre en corto, reponiendo con la cara alta dificultando el lucimiento. La faena no alzó el vuelo, si bien el pundonor del torero fue suficiente para una valiente porfía en la que destacó algún natural meritorio.
Ayer en Las Ventas se lidió ganado duro y encastado, ganado exigente que pide conocimiento y disposición máximos. El toro de Victorino plantea dificultades al torero y concita la atención del público como pocos, más aún si se corren en el primer coliseo del mundo.
Reseña:
Plaza de toros de Las Ventas de Madrid. Sábado 11 de octubre de 2025. Lleno en tarde templada y soleada.
Toros de Victorino Martín, bien presentados en capas cárdenas, duros y exigentes, como a continuación se detalla.
Primero: Cárdeno, bien armado, de gran trapío, ovacionado de salida. Un puyazo y un picotazo arrancando de largo. Duro y encastado, desarrollando sentido. División en el arrastre.
Segundo: Cárdeno de menos volumen. Dos puyazos arrancando pronto de largo. Corto con la cara alta. Pitos.
Tercero: Cárdeno, alto, bien armado, ovacionado de salida. Un puyazo y un picotazo. Repetidor, noble y encastado. Ovación.
Cuarto: Cárdeno de bella estampa, ovacionado de salida. Un puyazo derribando y un picotazo. Manso. Pitos.
Quinto: Cárdeno claro. Dos puyazos derribando en el primero. Tardo, corto y con sentido. Palmas.
Sexto: Cárdeno claro. Un puyazo y un picotazo. Corto con la cara alta sin entrega. Silencio.
David Galván, de chocolate y oro: Cogido en el primero de gravedad.
Román, de azul Bilbao y oro: Pinchazo, estocada trasera contraria y un golpe de descabello (silencio). Estocada (oreja). Estocada trasera caída que hace guardia y un golpe de descabello (silencio).
Ginés Marín, de lirio y azabache: Pinchazo y estocada (silencio). Pinchazo hondo y estocada (silencio). Tres pinchazos, pinchazo hondo y dos golpes de descabello (silencio tras aviso).
Incidencias:
Penúltima corrida de la Feria de Otoño 2025
David Galván, que sufrió una grave cogida con conmoción cerebral y puntazo corrido en la espalda, fue atendido en la enfermería y derivado un centro hospitalario para realizar estudios diagnósticos más profundos.
La corrida duró dos horas y media.
Javier Bustamante
para Toro Cultura





