Teoría del toreo de Amós Salvador
Amós Salvador, nacido y muerto en Logroño (1845 – 1922), es uno de los intelectuales de mayor prestigio de la España de su época. Ingeniero de minas, fundador del Ateneo y Cámara de Comercio riojanos, ministro de diversos ramos, presidente del gobierno interino por ausencia de Canalejas, miembro de las academias de Ciencias Exactas, Bellas Artes de San Fernando y Ciencias Morales y Políticas, destacó por su rigor y brillantez, así como por su compromiso en los asuntos públicos. En la quincena comprendida entre el 1 y el 15 de mayo de 1908 escribió su «Teoría del toreo», obra concisa, que para José María Cossío es de lo más brillante en preceptiva taurina, junto a las tauromaquias de Delgado y Montes. Para el enciclopedista la obra de Salvador tiene un marchamo técnico, casi científico, que la hace diferente y complementaria a otras de menor dimensión. Su primera edición se demora hasta 1962, año en el que la Unión de Bibliófilos Taurinos componen 210 ejemplares, si bien el diario La Voz había ofrecido a sus lectores por entregas el texto en 1935. En el año 2000 la editorial Biblioteca Nueva vuelve a poner un circulación este manual de tauromaquia contenido en su colección Piel de Toro, dirigida por el catedrático de literatura Andrés Amorós.
Con una prosa ágil y una organización de la obra clara y pedagógica, Salvador establece una serie de consideraciones que constituyen una auténtica teoría, tal y como se entiende el concepto en cualquier disciplina académica. En la parte primera expone los principios fundamentales sobre qué es el toreo, las condiciones del torero, el comportamiento del toro, los terrenos, los engaños, la manera de torear, los tiempos de las suertes, el modo de acomodar los toros a la lidia, así como unas sugerentes consideraciones finales. En la segunda desgrana la principales suertes, estableciendo doctrina sobre la mecánica del toreo de capa y muleta, la forma de detener o picar, parear y estoquear con éxito. Finaliza su opúsculo con tres conclusiones focalizadas en los pases de adorno, que parece ya menudeaban en su época, el abuso del volapié en detrimento de la suerte de recibir, así como una crítica serena pero contundente a la manida idea de matar en corto y por derecho.
La edición de Biblioteca Nueva anexa además «Apostillas a la Teoría del Toreo» del duque de Veragua y «Sobre un extraño modo de educación popular» de la pluma del propio Salvador. El ganadero, amigo personal del tratadista, exalta el contenido y enfoque de la teoría, si bien polemiza mostrando sus dudas de que el toreo pueda ser considerado un arte.
Sorprende que un manual de esta dimensión haya tenido tan pocas y distanciadas ediciones y, por consiguiente, tan poca difusión. Hay que agradecer a la editorial y al director de la colección el acierto de su reedición, si bien un cuarto de siglo después no se encuentra agotada, y aún pueden encontrarse ejemplares nuevos en librerías generalistas.
Se trata de una obra muy interesante de indispensable lectura para comprender el toreo de finales del XIX y principios del XX, condición necesaria para entender la evolución de la lidia y explicarse lo que hoy ocurre en los ruedos.
Dense prisa, aún pueden conseguirla, disfrutar del profundo conocimiento de Amós Salvador y conocer, como en una cápsula del tiempo, cómo era el toreo antes del advenimiento de Gallito y Belmonte.
Javier Bustamante
para
Toro Cultura





