Casta Santa Coloma

Salían de toriles los pupilos de Lucas Romero en el trapío de su estirpe, cárdenos, terciados, buidos de cuerna, con alegría, mirada azabache, llegando a las tablas con muchos pies, y a la tercera carrera ya se sentían los dueños de las arenas cenicientas de la Bombonera de Azpeitia. Se perfilaban ante las capas, bajaban los más las caras y acometían con fiereza con la clara intención de coger, hasta el punto que hicieron difícil el lance artístico, y costaba un triunfo abrochar el recibo con la media, pues los de Santa Coloma repetían incansables sus viajes hacia las telas. Con fuerza y empuje ante los montados protagonizaron el mejor primer tercio de la feria, y en el segundo se arrancaban de largo, con muchos pies, haciendo hilo con los banderilleros que de ordinario tomaban el olivo ante el acoso de las reses. En el tercio de muerte, duros de pezuña y con carbón, se significaron combativos, con una acometividad creciente, agresivos, con instinto de ataque y sentido que iban desarrollando según los lidiadores iban dando pistas de sus códigos de conducta, acabando orientados. Es la virtud fundamental del ganado de lidia, la casta agresiva que hace posible el toreo y pone en valor el trabajo de los de luces.

Morenito de Aranda había entrado en el cartel de banderilleros sin serlo a costa de comprometerse a parear, tal vez por primera vez en su vida, y quién sabe si también la última. Y lo hizo sólo una vez, pues la paliza que le pegó el primero tras la larga cambiada de rodillas que tiró a porta gayola lo dejó dolorido, pasó a la enfermería tras estoquearlo, y ya no tuvo condición física para parear su segundo ni aceptar los palos que sus compañeros le habrían ofrecido. Porfió con valor en este primer turno, alargando pases por el izquierdo, mas el toro, duro y encastado lo desarmó cuatro veces y no pudo redondear faena. Tampoco su segundo propició el lucimiento, pues exigía perfecta colocación y temple exquisito, mientras que el mérito del de verde y azabache consistió en pasar de uno en uno componiendo la figura, especialmente por el pitón izquierdo, con valor y perseverancia, reconocidos por el público con un trofeo.

Jesús Enrique Colombo, ídolo de la afición más joven, se lució en banderillas con facultades físicas, variedad mas no siempre ajuste. Muleta en mano destacó doblándose el inicio en su primero, y tirándose de rodillas en el platillo en su segundo, interpretando después dos trasteos mudando terrenos, pasando periférico. Hirió en su primer acto con un contundente volapié y en el segundo con dos intentos esperando al toro. Salió a saludar dos veces siendo censurado en la segunda, pues un sector del público no consideró oportuna su iniciativa.

Ismael Martín, nuevo en esta plaza, tuvo un mal cliente en su primer acto, pues el cárdeno no daba tregua en su codicia, embestía de todas las maneras posibles, arrancándose de lejos, reponiendo rápido, e incluso gazapeando en algunos pasajes de la faena. No se encontró cómodo en ningún momento, pasando de uno en uno y hubo de renunciar a poder al que en octubre habría cumplido seis años, orientado, ejecutando una bella estocada.

Al que cerraba la feria lo saludó en tablas con una larga cambiada de rodillas, baderilleó con facilidad e hizo un alarde de facultades tras el último par, poniendo la mano en el testud, dando dos vueltas al ruedo corriendo de espaldas hasta que indicó a un peón que se lo quitara. Pasó después sobre ambas manos con evidente voluntad de agradar en un trasteo largo e irregular, que remató con una estocada trasera.

Reseña:

Plaza de toros de Azpeitia. Sábado, 1 de Agosto de 2026. Casi lleno en tarde soleada y agradable.

Toros de Ana Romero, en el tipo de Santacoloma, cárdenos, astifinos, terciados con trapío. Encastados con carbón.

Primero: Cárdeno claro coletero. Un puyazo empujando con la cara alta y un picotazo arrancando de lejos. Encastado, orientado con carbón. Palmas en el arrastre.

Segundo: Cárdeno lucero coletero. Un puyazo empujando. Encastado y exigente. Palmas.

Tercero: Cárdeno coletero careto cercano a los seis años. Un puyazo duro empujando. Encastado, enterándose, por momentos gazapón. Ovación.

Cuarto: Cárdeno obscuro, engatillado, muy serio, ovacionado de salida. Un puyazo duro empleándose. Encastado con carbón. Ovación.

Quinto: Cárdeno de gran trapío, ovacionado de salida. Dos puyazos duros arrancando alegre. Encastado y exigente. Ovación.

Sexto: Cárdeno, cuajado, aplaudido de salida. Un puyazo duro empujando. Encastado con carbón y sentido. Ovación.

Morenito de Aranda, de verde yedra y azabache: Estocada tendida y dos golpes de descabello (ovación y saludos tras aviso). Estocada caída delantera (oreja).

Jesús Enrique Colombo, de rioja y oro: Estocada trasera caída (ovación y saludos). Pinchazo y estocada en la suerte de recibir (división tras aviso cuando sale a saludar).

Ismael Martín, nuevo en esta plaza, de caldero y oro: Estocada (ovación y saludos). Estocada muy trasera (palmas).

Incidencias:

Tercera y última corrida de la feria de San Ignacio 2026

Ismael Martín hizo el paseíllo desmonterado.

Morenito de Aranda fue cogido por el primero tras recibir a porta gayola, pasando a la enfermería tras estoquear al toro. Corrió turno lidiando el quinto mientras que Colombo mató al cuarto.

La corrida duró dos horas y media.

Javier Bustamante

para Toro Cultura