Bilbao ruge, luego existe
No había bien entrado aún el estoque manejado por Luis David en la carne dúctil de Malagueño cuando un rugido surgió del circo y se elevó sobre el embudo, hasta fundirse como un estallido en la cálida atmósfera del atardecer con gran estruendo. Súbito y ensordecedor. Fue un rugido de pasión desatada. La afición, que […]
