Escuela Taurina de Madrid, forja de hombres libres.

En el frontispicio del hangar que acoge las sesiones de toreo de salón de la Escuela Taurina de Madrid hay un cartel de firme grafía que dice “Llegar a ser figura en el toreo es casi un milagro”

Nadie puede decir que los aprendices de torero viven en un engaño. Antes al contrario, esta sentencia denota la libertad de la que disfrutan estos jóvenes, pues no hay ser más libre que quien decide dar la vida para perseguir una quimera. Los que aquí aspiran a la gloria saben que la libertad no se reivindica, se tiene. Saben que la libertad no se suplica, se ejerce, y que el tiempo para disfrutarla comienza ahora y finaliza con el último aliento.

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La Escuela se encuentra ubicada en la Venta del Batán, espacio de la Casa de Campo madrileña que sirve de esparcimiento a vecinos y visitantes, en la que no hace mucho tiempo se mostraban los toros que iban a ser lidiados en la Feria de San Isidro.

La Venta comprende algo más de 10.000 metros cuadrados, que acogen plaza de toros, hangar para el entrenamiento, aula de formación, modestas oficinas, vivienda del mayoral y corrales.

La situación actual del centro es de necesidad perentoria, puesto que el Ayuntamiento de Madrid, titular del mismo, ha cambiado de viento político y sus actuales cargos son aversos al toreo. Sin embargo los codirectores de la Escuela, los maestros Joselito, Fundi, Bote y de Julia, tienen un compromiso que supera le ámbito de lo profesional, pues los cuatro se formaron aquí, y muchos de sus sueños infantiles duermen aún esparcidos en las aulas, el albero y el aroma sereno del bosque que lo circunda.

 

Origen:

Enrique Martín Arranz, novillero en su juventud y más tarde apoderado y ganadero, la funda en 1976 con el nombre de Escuela Nacional de Tauromaquia. Poco después se une el maestro y escritor Manuel Martínez Molinero formando un equipo valioso y comprometido. En 1982 se hace pública a través de un convenio con el Ayuntamiento de Madrid y su Diputación, y pasa a denominarse Escuela Taurina de Madrid, nombre al que poco después se añade el del mítico matador local Marcial Lalanda.

En aquella época la vida de los maletillas era dura, llena de privaciones que incluyen hambre y frío. Algunos especialmente necesitados rayaban el delito como único recurso para subsistir.

El slogan que sus fundadores proponen es toda una declaración de intenciones: “Para ser torero no hace falta tener hambre ni dedicarse a las capeas”, provocando sí un punto de inflexión en la concepción de la formación de los toreros.

Crean además un incipiente plan de estudios, pensando más en el hombre que en el torero. La premisa es clara: si no hay hombre no puede haber torero, y aún habiendo torero, es necesario saber más para ganarse la vida con dignidad. Todo evoluciona, y bien entrado el siglo XXI la intolerancia de algunos fundamentalistas es la principal amenaza que se cierne sobre estos jóvenes. Las penurias económicas de hace cuarenta años han sido sustituidas por la saña de unos pocos radicales. El maestro Bote emplea términos muy claros “El chaval que quiere ser hoy torero tiene mucho mérito. Cuando yo empecé era dios, por la calle me animaban y en el colegio me admiraban. Hoy sin embargo tienen que esconderlo porque hay quien no entiende su afición y emplea el insulto”

Escuela Taurina de Madrid

La aportación de este centro a la Fiesta es muy notable, pues en sus cuarenta años de vida ha formado a 2.500 alumnos, de los cuales 130 se han convertido en matadores de toros. También surgen banderilleros, apoderados y empresarios. Algunos han seguido caminos divergentes, desarrollando aptitudes artísticas, como “El Loren”, pintor o José Luis Ramón, escritor, lo que demuestra que aquí también se desarrollan valores humanos y culturales. El maestro Joselito tiene una fe inquebrantable, no solo en la escuela, sino también en la Tauromaquia: “El futuro de la Fiesta es espléndido. La gente sabe que esto es verdad. Aquí se vive y se muere de verdad. Eso sólo pasa en el torero. Hace falta que al aficionado se le den facilidades y comodidades para disfrutar de este espectáculo único” En cuanto a los alumnos a los que instruye día a día el maestro es también categórico: “Esto tiene aún margen de mejora. Ya esta entrenándose el torero que tiene el duende de Morante y el valor de José Tomás. Va a llegar y va a llenar las plazas”

 

Valores:

Resulta insólito que en 2015 un centro de formación consagre su existencia a la perpetuación de una serie de valores. La Escuela Taurina de Madrid lo hace de forma decidida y explícita, bajo la premisa fundamental de que “La moral permite al hombre orientarse en la vida”. Siendo éste el valor fundamental, encuentra cumplido desarrollo en un decálogo que contempla el aprendizaje, la voluntad, el sacrificio, la superación, la perseverancia, la responsabilidad, el respeto, la puntualidad, la honestidad y la valentía. Sin duda se trata de un ideario que cualquier empresa desearía implantar en su plantilla, pues son principios que potencian a la persona en cualquier actividad.

El maestro Bote sonríe cuando abordamos este capítulo, mostrando un punto de orgullo por la trascendencia del decálogo :“Somos afortunados por que nuestros alumnos respetan a la gente. Lo hacen en la escuela, en su casa y en la vida diaria con pequeños detalles como ceder el asiento a los mayores en el metro”

Escuela Taurina de Madrid

 

Asignaturas:

Cuando el nuevo equipo directivo asume la titularidad de la Escuela se produce una redefinición del plan de estudios. Joselito y Bote se encierran en el Centro de Alto Rendimiento para Toreros de Guadalajara (CEART) y redactan un programa que aborda cuatro áreas fundamentales para la formación de toreros, como son la lidia, las suertes, la autosuficiencia y la preparación física. Además incorporan un capítulo práctico que permite verificar las destrezas adquiridas. Cada uno de ellos tiene cumplido desarrollo como evidencian los siguientes planes de trabajo:

La lidia: Estrategia y táctica. Condicionantes para la colocación. Condicionantes por la morfología y los encastes. Capas y encornaduras. Posición del torero. Los sentidos del toro. Terrenos y querencias. Distancias, alturas y presentación del engaño. Recorridos y colocación. Cruzarse. Ligar los pases. El tentadero (hembras y machos). El toro en la plaza. El toro a campo abierto.

Las suertes: La pureza del toreo. Axiomas: Belmonte parar mandar templar. Axiomas: Domingo Ortega incluye cargar la suerte. Axiomas: Rafael Ortega añade el momento de citar (el recurso sale solo). Suertes de capa. Llevar y sacar al toro del caballo. Tercio de quites. Banderillas. Suertes de muleta. La estocada. El descabello. La puntilla.

Autosuficiencia: Capacidad de satisfacer las necesidades propias. Liturgia y bases del toreo. Indumentaria. Limpieza y conservación. Cómo atarse los machos y el nudo del corbatín. Limpiar capote y vestido. Afilar espada. Hábitos para vivir en torero. Trato persona y profesional con la cuadrilla. Administración y fiscalidad. Cómo rellenar boletines y contratos.

Educación física: Un método para los toreros. Resistencia. Velocidad. Flexibilidad. Fuerza. El esfuerzo del torero. Instantes explosivos. Fases de relajación.

Formación práctica: La Escuela organiza tentaderos, clases prácticas en becerradas para alumnos de más de 14 años y, como colofón, novilladas en las que los alumnos desarrollan su destreza.

 

Escuela Taurina de Madrid

Calendario y horario lectivo:

La Escuela es el centro de Madrid con más días lectivos al año puesto que aquí no se descansa ninguno.

Los laborables se imparte la docencia de 16,30 hasta las 21, mientras que los festivos la actividad es de 10 a 13 horas. Todo el año. Sin vacaciones, siendo agosto es un mes especialmente hábil por la efervescencia del toreo en esos días. Existe un calendario con horarios y materias para cada día de la semana, alternando materias teóricas, como las suertes o la lidia, con otras más dinámicas, como educación física o toreo de salón. El objetivo es ofrecer una preparación de calidad, equilibrada y completa para futuros lidiadores.

El periodo de formación de los aspirantes comienza en el instante en que se presentan e inscriben, y finaliza el día en que debutan en novilladas picadas, momento a partir del cual los nuevos toreros reciben el aliento de sus compañeros y mentores, mas se considera que el nuevo torero tiene preparación suficiente y debe poner en valor lo aprendido en la Escuela.

 

Titulación:

La formación impartida en la Escuela no tiene reconocimiento oficial, si bien el centro expende un diploma y confecciona un cuadro de honor de los alumnos más destacados. Hay un proyecto por parte del Ministerio de Educación de un nuevo formato para profesionalizar a los chavales, dado que ser figura es poco probable. Se trata de que se preparen también en materias convencionales para ejercer otras profesiones más o menos próximas al toreo.

El centro emite también certificamos para poder conseguir el carnet profesional de torero, si bien uno de los profesores advierte de que tiene que ser más exigente porque ha habido cierto “compadreo”.

Junto con los directores ya citados existen otros profesionales que colaboran desinteresadamente en la formación de los jóvenes, aportando conocimientos y experiencias de campos diversos, necesarios para el desarrollo humano, técnico y artístico de los estudiantes.

Escuela Taurina de Madrid

 

La economía de la Escuela:

En 2014 los alumnos pagaban 20 euros al mes, desde mayo no se cobra cuota alguna, si bien la actual coyuntura política, tendente a estrangular el toreo, podría revertir la situación.

El maestro Bote asegura que en la actualidad no existe un presupuesto, producto de una gestión económica incomprensible, y que los codirectores llevan ya cuatro meses sin cobrar. Pero hay más gastos corrientes, como los suministros y los desplazamientos para los tentaderos, todos desde la modestia, que pueden asfixiar al centro. Afortunadamente otros colaboradores, como el preparador físico, el psicólogo y otros docentes ocasionales lo hacen de manera desinteresada. El Ayuntamiento de Carmena amenaza con desentenderse de desplazamientos y seguros de los estudiantes, y prohíbe el tentadero de animales en el recinto del Batán, prohibición inútil, puesto que desde hace casi diez años no pisa el albero res brava alguna.

La Comunidad de Madrid, por boca de su presidenta Cristina Cifuentes, manifiesta su disposición a hacerse cargo de la Escuela, cuyo presupuesto en años precedentes rondaba los 60.000 euros. Sin embargo la pugna política imposibilita este tránsito ya que el Ayuntamiento no está dispuesto a ceder y, según el propio José Luis Bote, “quiere dejarla morir sin escándalos”

El actual claustro de profesores es beligerante con la causa y asegura que les va a costar desahuciarlos, ya que se convertirán en “ocupas” y se encadenarán antes de dejar lo que consideran debe pervivir. Bien podrían estos docentes cambiar de escuela y prestar su conocimiento en otro punto, pero el vínculo emocional que tienen con el espacio que les vio nacer como toreros es prácticamente irreductible.

Las cuentas de la tauromaquia en Madrid son muy claras. El canon que el empresario de Las Ventas paga a la Comunidad de Madrid es de 2,3 millones, mientras que los ingresos por IVA que genera la feria de San Isidro se aproximan a los 5 millones de euros. La fiesta no necesita subvenciones, sólo destinar una parte de su rendimiento a la promoción del toreo, como se hace en cualquier otra actividad cultural.

Escuela Taurina de Madrid

 

Resultados académicos:

El actual consejo rector se responsabilizó del centro en 2014 compitiendo lealmente con otras escuelas cercanas. En el presente siglo la Marcial Lalanda había perdido terreno. Los 200 alumnos de mediados los noventa quedaron reducidos a 14, si bien el nuevo claustro ha estimulado el incremento de las matrículas hasta las actuales 74. Sin embargo no todos viven el toreo con la misma pasión y son 40 los que acuden de manera regular al recinto de la Casa de Campo “porque algunos son muy listos y en cuanto les aprietas un poco las clavijas se pasan a otra escuela”

El maestro Bote asegura con un destello de orgullo en la mirada: “Empezamos a ver los frutos, el año pasado se plantó la semilla y en el concurso Camino hacia Las Ventas de tres puestos dos son nuestros. El ganador fue un chico de nuestra escuela. En otros certámenes tenemos cantidad de trofeos”

Los profesores saben que para consolidar y mejorar estos resultados es necesaria constancia y práctica. Por eso en 2014 se sumaron 422 reses toreadas. “Taurodelta da siete novilladas, 20 añojos y 50 vacas. Se lo exigía la Comunidad por pliego, pero en 2016 se termina y harán uno nuevo. Esperamos que todo se resuelva favorablemente”

 

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El parque temático de la Tauromaquia:

El Ayuntamiento de Madrid aprobó en la anterior legislatura un proyecto para restaurar la Venta del Batán, hacer un parque temático sobre el toreo, recuperar la exposición de los toros en San Isidro y realizar actividades taurinas todo el año, como cursos, congresos, exposiciones, etc. La partida presupuestaria estaba ya aprobada, y uno de los objetivos era facilitar la autofinanciación de la Escuela.

Sin embargo el cambio político, con la llegada de coaliciones de izquierda radical que repudian la cultura del toro, ha provocado el replanteamiento del proyecto alejándolo de la Tauromaquia sin saber muy bien qué hacer. El maestro Bote hace sus cábalas al respecto y sólo se atreve a pronosticar la recreación de una granja.

La paradoja es notable. Aniquilar eventos culturales, fundamentados en el valor, la inspiración y la libertad de creación artística, para generar un espacio anodino en el que los seres vivos pierden su identidad y son manipulados impunemente.

Tal vez sea un aviso sobre los tiempos que corren y que afectan al toreo, pero también al resto de dimensiones culturales del hombre. Tal vez se trate de prohibir lo que no se puede controlar. Tal vez sea un nuevo intento de imponer el pensamiento único.

Sin embargo alumnos, profesores y otros estamentos relacionados con el torero no están dispuestos a permitir que se cercene su derecho al libre pensamiento y a la creación artística. Con frecuencia la historia muestra que el inconformismo de pequeños grupos de hombres justos es el detonante que desencadena nuevas ansias de libertad y la rebeldía cívica.

Tal vez no haya hoy mayor acto de rebeldía cívica que apoyar el sueño ancestral de medirse a la fuerza bruta del toro y engendrar belleza.

 

Javier Bustamante para Toro Cultura.

 

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