Los toros de Cebada Gago se hacen respetar

La corrida venida desde La Zorrera era una pintura, especialmente el ensabanado mosqueado que hizo quinto, el más en tipo del encierro. Vareados, cornalones algunos, astifinos, serios aunque sin excesos, exhibieron bellas estampas, armónicas y polícromas. El juego que ofrecieron fue también variado, todos con carbón e interés, desde el bravo quinto hasta el parado e incierto tercero, mas se ganaban el respeto de la concurrencia y de los actuantes por su temperamento exigente, propio del ganado de lidia. Nada resultó fácil en el combate, y no hubo momentos cómodos, nadie pudo relajarse, más bien al contrario. Los espadas trastearon cada uno según su entendimiento, con precauciones, sin arrimones ni alardes de valor, pues se veía que los de Cabada no estaban para compadreo.

Pepe Moral fue quien más determinación y celo puso en su toreo, recibiendo a ambos con sendas largas cambiadas de rodillas a porta gayola, meciendo la verónica, galleando por chicuelinas, pasando con determinación, de pie y de hinojos, ante las embestidas nobles de sus antagonistas. No hubo mucha reunión, tampoco sobró el temple, quizá faltó el reposo en alguna fase, mas salió entregado, queriendo refrendar en Pamplona su reciente triunfo en otro coso de primera. Manejó el estoque con contundencia y volvió a reivindicar su perfil de matador capaz, que quiere hacerse un sitio en los carteles de las ferias. Ayer, posiblemente, ganó la repetición para San Fermín 2026

Antonio Ferrera tuvo un paso muy discreto por Pamplona. No lanzó la moneda con su noble primero, que pedía más cercanía y coraje, y se mantuvo en zona prudente, rectificando terrenos con agilidad en los pies. El cuarto embestía sin codicia, con la cara alta y viaje corto, algo desentendido de las telas, de modo que todo quedó en cierta porfía y en una estocada eficaz.

Román sorteó un parado e incierto que hizo tercero con el que no encontró caminos, y un sexto castaño en el que practicó la precaución. Poco lucimiento, más allá de un quite por tafalleras al ensabanado quinto, y sí muchas penurias en la suerte suprema, necesitando diez entradas para tumbar sus toros.

La corrida de Cebada Gago tuvo interés sin ser redonda, tuvo trapío sin necesidad de excesos, y se ganó el respeto de los toreros, quizás en algún caso demasiado respeto.

 

Reseña:

 

Plaza de toros monumental de Pamplona. Martes 8 de julio de 2025. Lleno en tarde calurosa y luminosa.

 

 

Toros de Cebada Gago, bien presentados, astifinos con capas variadas, con carbón. De comportamiento diverso, y juego interesante, como a continuación se detalla.

 

Primero: Cárdeno, bien presentado. Dos puyazos traseros sin emplearse. Pronto, repetidor y noble. Aplausos en el arrastre.

Segundo: Negro, muy bien armado. Un puyazo y un picotazo sin celo. Distraído, sin humillar, derrotando en las telas. Palmas.

Tercero: Negro, muy serio. Un puyazo y dos picotazos sin celo. Parado e incierto. Silencio.

Cuarto: Negro, cornalón. Dos puyazos duros empujando. De viaje corto, sin humillar ni celo. Silencio en el arrastre.

Quinto: Bellísimo ensabanado mosqueado. Un puyazo y un picotazo sin volver la cara. Noble, pronto, de viaje largo, repetidor, con carbón y muerte de bravo. Ovación.

Sexto: Castaño. Dos puyazos suaves traseros saliendo suelto. Espera con la cara alta. Silencio.

 

 

Antonio Ferrera, de primera comunión y oro: Estocada y dos golpes de descabello (silencio tras aviso). Estocada (silencio)

 

Pepe Moral, de salmón y oro: Estocada baja y dos golpes de descabello (ovación y saludos). Estocada desprendida y un golpe de descabello (oreja).

 

Román, de teja y oro: Cinco pinchazos, media estocada atravesada y dos golpes de descabello (silencio). Estocada trasera atravesada, dos pinchazos, y estocada casi entera trasera (silencio).

 

Incidencias:

 

Cuarto festejo de la Feria de San Fermín.

Pepe Moral actuó en sustitución de Víctor Hernánez, cogido recientemente.

El festejo duró dos horas y quince minutos.

 

 

 

 

Javier Bustamante

para Toro Cultura