Santander sigue el alza
La feria de Santiago de Santander recién finalizada presenta unos resultados, tanto en lo taurino como en lo empresarial, que producen satisfacción en todos los que vivimos la fiesta como algo propio.
Este año se ha aumentado la oferta con una corrida de toros más, pasando a seis, además de un espectáculo de rejones y una novillada con picadores, lo que convierte a esta plaza en la de más amplia programación de la cornisa cantábrica y casi del norte de España.
Grande ha sido el éxito de público y excelente la organización. Cabe lamentar que algunas de las corridas de máxima expectación no hayan respondido a lo esperado, especialmente el mano a mano entre los dos toreros artistas. También el escaso trapío de los toros de El Pilar, Álvaro Núñez y Domingo Hernández, y la falta de raza de varios ejemplares de diversos hierros. Sin embargo ha sorprendido el encuentro entre El Cid y Vengativo, uno de los momentos cumbre de la temporada, así como la presentación y el temperamento de los toros de Miura. El éxito de Fernando Adrián entra dentro de lo normal porque este hombre tiene el triunfo como norma. La puerta grande lograda también por Marco Pérez se explica por su carácter ganador y su ambición por convertirse en figura del toreo. El triunfo de Diego Ventura corrobora una temporada de gran mérito del caballero rejoneador.
La razones del éxito logrado este año se explican por cuatro factores imprescindibles para que la Fiesta brille con luz propia: los toros, los toreros, el público y la organización.
Los toros
Saltaron a las arenas de Cuatro Caminos toros de cinco hierros de encaste Domecq, como son El Parralejo (vía Jandilla), Juan Pedro Domecq, El Pilar, Domingo Hernández , Álvaro Núñez.
Dos de sangre Atanasio en la misma corrida, representada por Puerto de San Lorenzo y La Ventana del Puerto.
Saltillo Albaserrada tuvo cumplido protagonismo con su divisa más emblemática, la siempre emocionante de Victorino Martín.
El elenco ganadero ha incluido además la casta de toros cartujanos de Cabrera, cuyo nombre está cargado de historia y de emoción: Miura.
La presentación ha sido buena en los casos de El Parralejo, Los Espartales, Juan Pedro Domecq, a excepción del chico primero, Miura, La Ventana del Puerto y Victorino, éste también con un par de excepciones. El trapío bajó notablemente en el caso de Domingo Hernández, en la última corrida del ciclo, y especialmente en los toros lidiados mano a mano por Morante y Ortega de los hierros de El Pilar, Domingo Hernández y Álvaro Núñez.
En cuanto al comportamiento de las reses destaca poderosamente el cuarto de la corrida de Victorino de nombre Vengativo lidiado por El Cid con un gran triunfo. Toro de encastada nobleza que fue un bello ejemplo de temperamento bravo y fue premiado con la vuelta al ruedo. La Ventana del Puerto también obtuvo el reconocimiento del público con cuatro de sus toros aplaudidos en el arrastre, lo mismo que los de Domingo Hernández de la última fecha. En el capítulo negativo se incluye a los dos de El Pilar, blandos y de poco celo, lo mismo que los de Álvaro Núñez escogidos para el mano a mano.
De los cuarenta y ocho toros sorteados tres han sido devueltos al corral, uno de Los Espartales, otro de Juan Pedro Domecq y un tercero de Miura, sin que las caídas o la debilidad extrema hayan condicionado significativamente la lidia del resto de reses.
Los toreros
El triunfador cuantitativo y cualitativo de la Feria ha sido Manuel Jesús El Cid con tres trofeos. Dos obtenidos de Vengativo de Victorino la tarde de Santiago y uno al día siguiente de uno de Domingo Hernández. Sin duda es el momento de la Feria.
«Un toro de Victorino de encastada nobleza entregó al El Cid todos los misterios de la bravura, arcanos seculares que fueron descifrados con la clarividencia de viejo militante del arte, y juntos recrearon la tauromaquia clásica, con todos sus brillos, sin oropel, sin artificios, todo por derecho, todo de poder a poder, entregando sin reservas para recibir la mismísima gloria. Ésta es la bendita Fiesta que llega al corazón del aficionado y sobrecoge su ánimo pues tanto sentimiento apenas cabe en aurículas y ventrículos, y trasciende al recreo del espíritu. Había brindado a la figura del momento sabiendo el compromiso que asumía, y desde que ligó sin probaturas una impecable serie al natural en los medios, dando el pecho, corriendo la mano con temple exquisito, hasta que se volcó sobre el morrillo para dejar un gran estocada todo fue música que surgía de las entrañas. Hubo ritmo, temple, limpieza, valor, verdad, y por momentos desmayo y abandono, pues la obra que estaba creando sobrepasaba su entendimiento para sumergirse en un sueño que no podía creerse real. El Cid debió soñar en su retiro con un instante así, sueño que creyó quimera al despertar, sueño que recordará en una nebulosa, sueño que compartió ayer en la plaza de Cuatro Caminos con diez mil personas que le aclamaban. Mediada la faena ya sonreía al público y agradecía los vítores elevando al cielo el estoque. Fue un instante de emoción desbordada que palideció ante la trémula lágrima que se deslizó por la mejilla del espada al finalizar el paseo a los dos trofeos ganados»
Fernando Adrián ganó también la Puerta Grande al lograr dos orejas de un ejemplar de Juan Pedro Domecq.
«Fernando Adrián vive instalado en el triunfo como costumbre. Pisa el albero en la seguridad de que la puerta grande se abrirá porque maneja la fórmula que revienta los goznes. No muestra dudas porque no las tiene. Entrega como actitud, valor como estrategia, y toreo ajustado en la corta distancia como táctica. Eso implica recibos de rodillas, trasteos de hinojos cuando conviene, circulares invertidos, pases cambiados, bernadinas reunidas y desplantes arrojando la muleta cuando la faena toca a su fin y la temperatura debe elevarse. Como refrendo de la táctica resulta imprescindible demoler con la espada, cosa que consiguió en su primero con una gran estocada»
El debutante en Cuatro Caminos Marco Pérez fue el tercero en salir a la calle en volandas, esta vez logrando un trofeo de cada toro de la Ventana del Puerto que lidió.
Marco Pérez reaparecía en Santander tras un lesión ósea que le ha tenido apartado de la arena durante varias semanas. Su primero, único de El Puerto de San Lorenzo del encierro, se diluyó en la mansedumbre sin que el trabajo del espada pudiera rebasar de pases cambiados en los medios y lidia de sujeción para evitar la huida. Bulló después con cites sueltos en zonas diversas del ruedo que no siempre acabaron con limpieza. El noble cierraplaza, de bella lámina y ancha cornamenta, ofrecía más posibilidades, sin embargo el joven lidiador no vio el camino para armar faena, porfiando si quietud, por momentos precipitado, sin la ligazón que engarza escenas para hacerlas memorables. La tanda final de manoletinas puso el acento en la entrega del torero y prologó el pinchazo y la estocada que cerrarían la tarde. Una oreja en cada turno fue el pago a sus méritos y la consiguiente salida a hombros por la puerta grande.
También el rejoneador Diego Ventura logró el éxito en su mano a mano con Andy Cartagena logrando dos orejas de dos toros distintos.
Además ha habido otros seis toreros que han tocado pelo, como son los novilleros Diego Bastos y Bruno Aloi, y los matadores Damián Castaño, Alejandro Talavante, Emilio de Justo y Andrés Roca Rey.
El público
El éxito de público ha sido este año incontestable, con tres tardes de “no hay billetes”, las del mano a mano con diversos hierros, y las de Roca Rey con Victorino y Domingo Hernández. Otras dos con lleno aparente, la de rejones y la de El Puerto de San Lorenzo. En la de Miura se superó el 80% del aforo y en las otras dos, la novillada de El Parralejo y la corrida de Juan Pedro Domecq se rozó el 70% de afluencia. Eso significa que, a nivel agregado, la respuesta en taquilla se ha aproximado al 90% de las localidades ofertadas. Algo al alcance de muy pocas plazas.
El público santanderino ha vuelto a demostrar un talante entusiasta y respetuoso. Entusiasta en la petición de trofeos y jaleando el valor de los toreros, y respetuoso con el quehacer de los espadas, guardando silencio en los momentos clave de la lidia, hasta el punto que la Sultana del Norte parecía por momentos la mismísima Maestranza de Sevilla.
Es destacable la respuesta de los jóvenes que animaron los tendidos, no sólo de sol, y agotaron en pocas horas los mil trescientos abonos que para ellos había dispuesto la empresa guardando colas de toda una noche.
La organización
La Sultana del Norte es un coso de una gran belleza natural. La arcada neomudéjar que conforma el anillo superior decorada con los hierros de las más afamadas ganaderías de finales del siglo XIX, las banderolas que se mecen sobre la andanada al son del aire tibio de la tarde, y los capiteles polícromos en hierro que soportan la arcada, confieren a esta plaza un aroma inequívocamente meridional, más propio de las orillas del Guadalquivir que de la costa cantábrica. En un escenario así el arte es más conmovedor, especialmente si su mantenimiento es adecuado, como es el caso. Cada invierno se desmontan las barreras para evitar en efecto demoledor de la humedad, se pintan y reparan cuando comienza la temporada y cada mañana de toros se repasa el estribo para que luzca el anillo en todo su esplendor. La limpieza es seña de identidad del coso, el control de accesos estricto y eficaz, con dotación de medios humanos que atienden al público aligerando las colas. Estos detalles hacen que la experiencia del cliente sea casi en todo caso grata al margen de los avatares que acontezcan sobre el albero.
La banda de música ha brillado en 2025 con un amplio repertorio de pasodobles entre los que dos especialmente han añadido emoción las faenas de muleta: “Suspiros de España” y “Martín Agüero”, ambos solemnes y simbólicos. Una gran banda que ha ofrecido una gran música.
El Ayuntamiento de Santander, dirigido por Gema Igual, ha encontrado la sintonía perfecta con la empresa Lances de Futuro, liderada por José María Garzón, realizando una promoción de la Feria notable, con presencia en medios y presentaciones de la cartelería en ciudades cercanas y en otras capitales como Madrid, en el marco de importantes eventos de difusión turística.
En Santander los toros son importantes, y se les concede el protagonismo que en otros sitios se les niega. Hay conciencia del impacto que el toreo tiene, no sólo en la economía de la ciudad, sino también en la cultura y los valores que esta tierra tiene como propios y que deben ser difundidos para calar en todas las capas sociales.
Santander sigue avanzando y ocupa ya un lugar importante entre las ferias de España. La programación propuesta por la empresa ha disfrutado del apoyo institucional por parte del Ayuntamiento y ha encontrado un fuerte eco en una afición serena que tiene a la tauromaquia como una manifestación cultural propia. Éste es el camino, y quedan muchas etapas bellas por vivir con dedicación y altura de miras.
Javier Bustamante
Para Toro Cultura

















