Morante fue al sorteo.
Morante fue al sorteo, y no se entiende, porque allí no había nada que sortear. Envió el ganadero un lote de ocho toros ligeros de romana, escasos de alzada y capas vistosas, que iban desde el negro zaíno al sardo, pasando por el castaño. El genio de la Puebla observaba la corrida desde lo alto […]