Miel y hiel para Samuel Navalón
Samuel Navalón probó ayer en el coso de Cuatrocaminos la miel y la hiel propias del toreo, esta fiesta que es tan bella como dura, y es en el contraste donde alcanza su máximo significado. Se manejó ante dos cárdenos de La Quinta de distinta condición, bravo su primero y descastado y distraído su segundo, con determinación y dominio, ganando una oreja y una fea cogida que le provoca una lesión en un pulmón que le mantendrá al menos dos semanas en reposo. Expuso desde su primer saludo tirándose de rodillas junto a las tablas para largar tela, lanceó por verónicas y tafalleras, para plantear en el tercio de muerte una faena firme y limpia, elegante y vertical, con quietud y temple por ambos pitones, rematada con una tanda de luquesinas, que tal vez deslució el corte clásico de naturales, redondos y de pecho, para rubricar con pinchazo y estocada tendida que frustraron los atisbos de premio.
El cierraplaza tuvo otro temperamento, distraído y falto de casta, de modo que costó un par de series tomar el pulso de la faena, que fue de mando ante uno que no tenía intención de embestir pero lo hizo por el valor y la buena técnica del lidiador. La tanda por manoletinas fue en preámbulo de la cogida que dejó mermado al espada, pero no lo suficiente como para cobrar una estocada de ley que valió un trofeo. Tarde de valor y suficiencia lidiadora que le avala en Santander.
Diego Silveti compareció en el patio de cuadrillas con un cuarto de hora de antelación vestido de verde y oro, elegante, sereno, observando los detalles, saludando con buenas maneras a todo el que se le acercaba, disfrutando del momento con la vista puesta en la luz que emanaba del ruedo. Prendió un cigarrillo que fumó con deleite, gozando del aroma del tabaco, con pulso firme, despacio, con expresión relajada en el rostro. Cuando se acercaba la hora se caló la montera, se lió el de paseo y se estiró cuan vertical es su espigada figura, y ya no hubo palabras, sino introspección, respiración profunda, ojos entornados, y ya se sabía a qué había venido a orillas del Cantábrico. Tras su primer paseíllo en España esta temporada y ciento cincuenta minutos de festejo, cuando montaba en el auto de cuadrillas de vuelta al hotel debió sentirse satisfecho, porque su misión se había cumplido, misión que trasciende de lo cuantitativo, misión cumplida en la honra de su dinastía. Todo fue serenidad, valor y elegancia, chicuelinas, gaoneras y verónicas, doblones por bajo, naturales, molinetes seriados, pendulares en el platillo, bernadinas sin estoque y sus loables intentos de matar en la suerte de recibir. Mostró esa dignidad que convierte a una familia en una dinastía.
Román, vestido de celeste y azabache en homenaje a Granero, lidió con firmeza y temple a su primero, un toro noble y repetidor al que mató de estocada tras tres pinchazos. En su segundo turno sintió menos confianza pues el cárdeno obscuro, de viaje corto y poco celo dificultaba la ligazón y exigía rectificar con pasos para dar continuidad al trasteo. Necesitó montar el estoque dos veces y golpear una con el verduguillo para acabar con el de Santacoloma, completando una tarde de buena disposición y escaso brillo.
Reseña:
Plaza de toros de Cuatrocaminos de Santander. Lunes 20 de julio de 2026. Tres cuartos del aforo cubierto en tarde agradable y soleada.
Toros de La Quinta, bien presentados en el tipo de la casa, con poca cara, y juego diverso, como a continuación se detalla.
Primero: Cárdeno, bonito, discreto de cara. Un puyazo suave sin emplearse. Flojo y de poca casta. Algunos pitos en el arrastre.
Segundo: Cárdeno, de buena presencia aún con escasa cornamenta. Un puyazo duro empujando. Bravo. Palmas.
Tercero: Cárdeno de bella lámina de alegre salida. Un picotazo trasero. Bravo. Palmas.
Cuarto: Cárdeno de bella estampa. Un puyazo suave saliendo suelto. Manso. Silencio en el arrastre.
Quinto: Cárdeno obscuro, con buena presentación y alegre salida. Un puyazo empujando. Con escasa casta. Silencio.
Sexto: Cárdeno con trapío. Un puyazo empujando. Manso y descastado. Silencio.
Diego Silveti, de verde y oro: Pinchazo en la suerte de recibir, pinchazo al volapié y estocada trasera al volapié (silencio). Pinchazo en la suerte de recibir, dos pinchazos al volapié y estocada baja al volapié (silencio).
Román, de celeste y azabache: Tres pinchazos y estocada (silencio). Estocada delantera caída, estocada y un golpe de descabello (silencio tras aviso).
Samuel Navalón, de lila y oro: Pinchazo y estocada tendida (ovación y saludos). Estocada (oreja).
Incidencias:
Tercer festejo de la Feria de Santiago 2026
Al finalizar el paseíllo la banda interpretó el himno nacional español.
Samuel Navalón pasó a la enfermería tras estoquear al sexto siendo después enviado a una centro hospitalario para examen mas exhaustivo, que determinó la existencia de un coágulo en un pulmón que le mantendrá en reposo dos semanas.
La corrida duró dos horas y media.
Javier Bustamante
para Toro Cultura












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