Borja Jiménez, artista entre los artistas

Fue el último toro de la Feria el que propició el triunfo de Borja Jiménez. Encastado, codicioso, con largas arrancadas, de embestida noble e inagotable. Lo había recibido con verónicas ceñidas, templadas, moviendo todo el cuerpo al compás, ganando terreno hasta rematar con media primorosa, dejándolo clavado en los medios. No fue un lance sólo estético, también tuvo la virtud de parar al corpudo de Garcigrande como signo de dominio. Mandó después en un galleo limpio por chicuelinas para rematar el primer tercio en el que el negro se empleó en el peto. Y ya estaba la suerte echada. Ya se sabía que la casta del toro sería correspondida por la ambición y torería del rubio de Espartinas. Inició el trasteo en el platillo con la muleta en la derecha para cambiar el poderoso viaje, una dos y hasta tres veces sin enmendar, para rebozarse entre el jaleo del público y las acometidas francas del toro. Todo reunido, todo ligado, tirando del libreto clásico que incluyó excelentes naturales rematados en la cadera con la suerte cargada y el corazón latiendo al son de la encastada nobleza del cierra plaza. Hubo un desarme que atemperó algo el brío del toro. Decidió perder pasos para alargar la faena por el izquierdo. No se demoró mucho pues el toreo ya estaba hecho, y se tiró por derecho sin reparar en los amenazantes pitones cobrando una estocada trasera y baja pero efectiva. Dobló el toro un instante antes de que los tendidos flamearan en blanco y el presidente premió con doble trofeo la casta torera del que ha hecho de la verdad bandera, y del valor un estilo de vida. Ya había apuntado en su primero lo que vino después, lanceando con ajuste e iniciando la faena de rodillas en los medios, para hacer del temple argumento y fin de su toreo clásico. Pase de las flores y trincheras fueron el preámbulo de una estocada a la tercera que no ganó premio. La salida a hombros final ratificó el valor de una tarde más de gloria.

El terno turquesa con hilo blanco que ceñía Morante auguraba cante grande, pues fue el mismo que vistió dos meses atrás en Salamanca cuando ganó el rabo de un ejemplar de este mismo hierro. Sin embargo el estro no se hizo ayer presente sobre las arenas doradas, y las faenas del genio carecieron de la pasión que mostró entonces. Podrá decirse con razón que su primero fue manso y claudicante, pero no es menos cierto que el maestro toleró el armisticio sin declarar combate. Podrá decirse que en su segundo dibujó bellos pasajes al natural, pasándoselo cerca, con suavidad y ligazón. Pero sin la ambición de quien ansía el triunfo. Morante, el Morante con el que la afición sueña, no estuvo ayer el La Ribera, pues el que levaba medias blancas pidió e interrumpió música, e incluso tiró una patada al hocico del castaño cuarto para provocar su embestida.

Tampoco Talavante dio la talla del torero inspirado e imaginativo del que en su día fue cónsul. Dos trasteos fáciles, periféricos y aliviados son lo único que aportó, aderezados con golpes de efecto que provocaron la protesta de buena parte del tendido, como cuando se adornó tirando primero el estoque simulado y después la muleta frente a un toro moribundo. Hirió además sin certeza y abandonó el coso sin premio alguno. Poco bagaje para un matador que mandó en el toreo y fue durante un lustro referencia en el escalafón.

En el cartel de artistas fue Borja Jiménez quien más arte exhibió, pues su corazón late más fuerte y sus pies tienen más costumbre de pisar arenas candentes.

 

Reseña:

 

Plaza de toros de La Ribera de Logroño. Miércoles 24 de septiembre de 2025. Más de tres cuartos de plaza ocupada en tarde fresca y soleada.

 

Toros de Garcigrande, bien presentados en capas variadas, flojos y descastados salvo el sexto, como a continuación se detalla.

 

Primero: Negro bien presentado. Dos puyazos. Flojo y manso. Pitos en el arrastre.

Segundo: Colorado. Un puyazo suave y un picotazo. Flojo y descastado. Palmas.

Tercero: Negro con trapío. Un puyazo al relance y un picotazo. Repetidor, noble y de poca raza. Palmas.

Cuarto: Castaño de bella estampa. Un puyazo duro y un picotazo. Tullido y descastado. Leves pitos.

Quinto: Negro serio. Un puyazo y un picotazo. Flojo sin celo. Algún pito.

Sexto: Negro corpudo con romana y trapío. Un puyazo empujando y un picotazo. Bravo. Aplausos.

 

 

Morante de la Puebla, de turquesa e hilo blanco: Estocada trasera (silencio). Media estocada saliéndose de la suerte y dos golpes de descabello (silencio tras aviso).

 

Alejandro Talavante, de verde hoja y oro: Metisaca y estocada (silencio). Pinchazo y estocada (silencio).

 

Borja Jiménez, de tabaco y oro: Dos pinchazos y estocada (silencio). Estocada trasera baja (dos orejas).

 

Incidencias:

 

Cuarta y última corrida de la Feria de San Mateo 2025

Los tres matadores fueron requeridos para saludar tras romper el paseíllo.

Borja Jiménez salió a hombros de La Ribera

La corrida duró dos horas y veinte minutos.

 

 

Javier Bustamante

para Toro Cultura