Manzanares y Ruiseñor ponen en pie a Vista Alegre

Carbonero, capirote, botinero, alunarado, cinqueño, con cintas negra y amarilla, y de nombre Ruiseñor. Esas son las señas del toro de Victoriano del Río que hizo sexto. Fue recibido con una ovación, y ganó la vuelta al ruedo tras una emocionante pelea. Ante los montados se arrancó con alegría y empujó en dos puyazos duros, especialmente el primero. En el segundo tercio acometió a distancia y por derecho. Ante la muleta embistió incansable, viniéndose de largo al cite, pronto, repetidor y humillado, con la evidente intención de coger. Bravo.

José María Manzanares tuvo el privilegio de encontrarse con su encastada nobleza en una plaza de primera categoría y le dio fiesta. Hizo el toreo fundamental con series en redondo rematadas con el de pecho, sin tremendismo ni argucias. El toro tenía suficientes argumentos para recrear el toreo clásico y conmover a la afición bilbaína. No hubo naturales, pues probó la embestida por el pitón izquierdo y no era franca, así que construyó una faena sólida, con hondura y reunión, en el platillo de la plaza, espaciando las series para dar descanso al toro, y la coronó con un volapié. Ayer vivimos de nuevo la indescriptible sensación de ver a un hombre plantado en el centro del ruedo, citando de lejos a un bellísimo y poderoso animal que quiere coger, e ir librando con el juego de muñeca una tras otra sus brutales acometidas, engendrando además arte, mientras la excelente banda de música del Bilbao lanzaba al aire las notas armónicas de Dauder. Artista.

Antonio Ferrera pechó con un primero flojo y descastado que sólo prometía aburrimiento, así que lo mostró y abrevió sin miramientos. En su segundo turno lidió con uno negro noble y repetidor, armando una faena austera y poderosa, que no alcanzó sin embargo la altura artística que es habitual en él, y tardó en matar, quedándose la recompensa en un respetuoso silencio.

El Juli interpretó su toreo vigoroso, vertical, inalterable, hierático por momentos. Calculó distancias, midió terrenos y construyó dos faenas de dominio, con doblones por bajo, naturales, redondos, trincherazos, de pecho, molinetes y luquesinas. Ganó una oreja del quinto, un ejemplar encastado y correoso de Cortés al que fue ahormando desde su violencia inicial, enseñándole a embestir como sólo un buen maestro puede hacer, con conocimiento y calma.

Reseña:

Plaza de toros de Vista Alegre de Bilbao, 21 de agosto de 2019, casi tres cuartas partes del aforo cubierto en tarde soleada.

Toros de Victoriano del Río y Toros de Cortés (tercero y quinto) bien presentados en capas castañas y negras, encastados salvo los dos primeros.  Primero: Negro. Dos puyazos. Flojo y descastado. Pitos en el arrastre. Segundo: Castaño. Un puyazo y un picotazo. Flojo y descastado. Palmas. Tercero: Negro. Dos puyazos. Sufrió una voltereta en el segundo tercio. Flojo y noble. Ovación. Cuarto: Negro. Dos puyazos. Noble, fijo y repetidor. Palmas. Quinto: Negro. Tres puyazos: uno en franca huida, otro tapándole la salida y el tercero breve al arrancarse de forma espontánea al caballo. Correoso y encastado. Ovación. Sexto: Carbonero, capirote, botinero, alunarado. Ovacionado de salida. Dos puyazos. Bravo. Vuelta al ruedo.

Antonio Ferrera, de añil y oro: Pinchazo, estocada y descabello (silencio). Metisaca, estocada baja, y tres golpes de descabello (silencio tras aviso).

El Juli, de musgo y oro: Pinchazo, estocada y dos golpes de descabello (ovación y saludos). Estocada trasera, caída y tendida (oreja).

José María Manzanares, de coral y oro: Estocada en la suerte de recibir (oreja). Volapié (oreja).

Incidencias:

Quinta Corrida General de la feria de Bilbao.

Destacó en el segundo tercio la actuación de Fernando Sánchez.

Javier Bustamante

para Toro Cultura

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