Toros con carbón

Los toros de La Palmosilla regresaban a Pamplona con marchamo de triunfadores de la anterior Feria del Toro, repitiendo el cartel de la apoteósis con los tres matadores que salieron a hombros por la puerta del encierro, pero lo de ayer no fue para tanto. Venían guapos en sus capas castañas y negras, con amplias arboladuras, con edad sobrada tres de ellos, romana variada, carbón en las calderas y frenesí embestidor, mas soltaban la cara y punteaban los señuelos de los lidiadores. Aún así pudieron entregar trofeos, pues la lidia tuvo interés en todo momento, y cada matador a su estilo, halló acometividad suficiente par armar faenas de muchos embroques en poco tiempo, pues lo que nunca hicieron los pupilos de Javier Núñez fue entregarse ni tardear. Incluso tres de ellos se pusieron pegajosos y un punto gazapones al final de los trasteos, dejando la impresión de que podrían haber entregado alguna tanda más.

Rafaelillo, triunfador aquí con este mismo hierro en la temporada precedente, recibió al primero con dos largas cambiadas de rodillas en el tercio anunciando que venía dispuesto a convertirse definitivamente en torero de Pamplona. Sin embargo poco más brillante puede añadirse a su hoja de servicios, ya que dio muchos pases, no encontró el sitio, trasteó sin ajuste, con cierta precipitación, porfiando el toreo rodilla en tierra y adornándose tocando pitones sin llegar al corazón de la afición pamplonesa. Se debió sentir defraudado por la poca respuesta del público de modo que braceó y voceó intentando excitar a los tendidos sin éxito.

Manuel Escribano recibió a sus dos toros a porta gayola detrás de las rayas de picadores tirando sendas largas cambiadas de rodillas que volaron con limpieza, pues es consumado especialista de esta suerte. Pareó en sus dos turnos con variedad y casi siempre con ajuste, tanto al cuarteo como al quiebro y al violín, parando a su segundo tras clavar  en un alarde de facultades físicas. Mostró en el último tercio un valor sereno propio de la madurez que captó la atención del público, no tanto en su primero que deslució el trasteo con varios enganchones, como en su segundo al que esperó rodillas en tierra en el platillo al inicio de la faena, pasó con variedad incluyendo naturales templados, cambiados por la espalda, circulares invertidos y bernadinas. Sin embargo empleó el estoque en su primero y el verduguillo en su segundo con torpeza, lo que le privó de obtener trofeos.

Leo Valadez manejó el capote con variedad y maestría ofreciendo a la afición lopecinas, navarras, verónicas, chicuelinas y delantales. Firmeza y compromiso fueron sus señas de identidad en el último tercio, iniciado en su primer turno en los medios, citando de largo con las zapatillas asentadas en la arena, y de rodillas en el segundo pasando con ajuste. Dos trasteos variados especialmente ante el castaño que hacía sexto en el que amalgamó naturales, molinetes, pases de las flores, cambios de mano y una ajustada arricina, además de redondos de rodillas que llegaron a los tendidos. Mató muy bajo en su primero y necesitó de tres ataques con el veduguillo en el que cerraba plaza tras estocada avisada, lo que restó importancia a su actuación que fue silenciada. La sensación que deja en Pamplona es de torero cabal, variado, con un estilo florido, del gusto de los tendidos de La Monumental.

Reseña:

Plaza de toros Monumental de Pamplona. Viernes siete de julio de 2023. Lleno de no hay billetes en tarde tormentosa.

Seis toros de La Palmosilla bien presentados en capas castañas y negras. 3º y 4º rayando los seis años. Con carbón y juego desigual.

Primero: Castaño. Un puyazo duro tapándole la salida y un picotazo. Noble, repetidor con menos carbón que sus hermanos. Silencio en el arrastre.

Segundo: Negro listón, cinqueño. Dos puyazos sonando el estribo saliendo huido y un picotazo junto a toriles. Pronto y repetidor, con fuerza y duración, suelta la cara y puntea los señuelos. Silencio.

Tercero: Negro cercano a los seis años. Un puyazo trasero huyendo y un picotazo. Fuerte, repetidor, pegajoso y rebrincado. Silencio en el arrastre.

Cuarto: Castaño bizco del izquierdo, cercano a los seis años. Dos puyazos: uno largo rectificando y otro trasero. Pronto y repetidor. Silencio.

Quinto: Castaño. Un puyazo y un picotazo buscando toriles. Largo, pronto, alegre, noble y con carbón. Silencio.

Sexto: Castaño. Un puyazo y un picotazo. Pronto, noble, repetidor y con carbón. Silencio.

Rafaelillo, de grana y oro con remantes blancos: Estocada desprendida saliéndose de la suerte (silencio). Pinchazo y estocada desprendida (silencio).

Manuel Escribano, de primera verde botella y oro: Cinco pinchazos traseros caídos y dos golpes de descabello (silencio). Un pinchazo, estocada trasera y seis golpes de descabello (silencio).

Leo Valadez, de celeste y oro: Bajonazo (silencio). Estocada y tres golpes de descabello (silencio tras aviso).

Incidencias:

Minutos antes de iniciarse la corrida la plaza fue azotada por una tormenta de viento, lluvia y granizo.

El ruedo se encontraba en excelentes condiciones al ser cubierto con lonas protectoras.

Presidió la corrida la alcaldesa de Pamplona Cristina Ibarrola.

Javier Bustamante

para Toro Cultura

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