Roca Rey y uno de Victoriano del Río dan Fiesta en Bilbao

Andrés Roca Rey ofreció ayer en el coso de Vista Alegre de Bilbao su versión más arrolladora añadiendo a su valor seco dosis de clasicismo. Evitó alardes temerarios, como arrojar la muleta o meterse entre los pitones en el epílogo, y suertes de poco relieve estético como los circulares invertidos. No por ello faltó emoción, antes al contrario, la hubo y de la buena, pues puso el valor al servicio del toreo. Inició su primer trasteo hierático en el platillo pasando cambiado con gran apretura, para continuar al natural y en redondo con firmeza y exposición a uno negro de poco celo que humillaba sólo algunas veces. El epílogo fue bello en sus ayudados por alto y bizarro en las bernadinas de riesgo y verdad. Mató de contundente volapié y logró un trofeo que pareció poco premio al público que pedía más. Mas la apoteosis llegó en su segundo, un dije de armónicas hechuras que mostraba las palas de dos serias velas. Lo esperó a porta gayola que hubo de resolver cuerpo a tierra para evitar ser arrollado, y correr a tablas en las que tiró una larga cambiada de hinojos. Tras bridar al público se puso de rodillas en el platillo apurando el espacio para cambiar por la espalda, y partir de ahí todo fue mando y dominio sobre ambas manos, de nuevo en las suertes clásicas, ceñidas y ligadas con verticalidad. La bravura de Cantaor hizo el resto con su embestida larga y pronta, por momentos brava y encastada a la vez. Se tiró tras la espada con la decisión de quien sabe el triunfo está en el hoyo de las agujas hiriendo con todo el estoque en el sitio adecuado, ganando las dos orejas del toro de Victoriano del Río, al que la presidencia rindió honores con la vuelta al ruedo.

Juan Ortega pechó con un manso descastado que abría plaza al que pasó por bajo doblándose en la primera tanda con el arte que acostumbra y después acompañó en su viaje a chiqueros con buen gusto pero sin poder mandar, dibujando pases en redondo y algún molinete. Algo debió ver en su segundo, más allá de su imponente cornamenta y su escasa humillación, pues fue duramente castigado en varas incluso con un tercer encuentro con el tercio cambiado, y no intentó faena de muleta. Se limitó a quitarle las moscas y a estoquear de manera poco honorable sin otro resultado que una bronca notable de los abarrotados tendidos.

Pablo Aguado estuvo inspirado en su primero, especialmente al natural, con bellos pases rematados detrás de la cadera y algunos recursos de adorno que suele, como los molinetes y la trinchera seguida del pase de las flores. La vuelta al ruedo fue el premio que la afición bilbaína le otorgó. En el último turno se fajó sin perder la torería con uno negro aplaudido de salida que desarrolló mansedumbre y aspereza a partes iguales. Valor y dignidad fueron los registros que se apuntó porfiando ante dos velas manteniendo la compostura. Sin embargo falló con las armas de herir empañando una actuación de torero capaz y comprometido.

 

Reseña:

 

Plaza de toros de Vista Alegre de Bilbao. Jueves 21 de agosto de 2025. Casi lleno en tarde nubosa y templada.

 

Toros de Victoriano del Río, bien presentados, con edad y romana, de comportamiento diverso como a continuación se detalla.

 

Primero: Negro, cinqueño, bien presentado. Dos puyazos. Manso y descastado. División de opiniones en el arrastre.

Segundo: Negro, cinqueño. Un puyazo y un picotazo empujando. Noble con poco celo. Palmas.

Tercero: Castaño, recogido de cuerna. Un puyazo suave y un picotazo. Noble con poca raza. Silencio.

Cuarto: Negro, cinqueño, bien armado. Dos puyazos, el primero muy duro, y un picotazo después de cambiado el tercio. Pronto sin entregarse. Palmas de guasa.

Quinto: Negro, cinqueño, bien armado, de bellas hechuras. Dos puyazos. Bravo y encastado. Vuelta al ruedo.

Sexto: Negro, cinqueño de bella estampa, ovacionado de salida. Un puyazo y un picotazo. Descastado, áspero y con poco celo. Silencio.

 

 

Juan Ortega, de verde manzana y oro: Tres pinchazos y estocada (silencio). Estocada casi entera delantera caída y atravesada (bronca).

 

Andrés Roca Rey, de tabaco y oro: Estocada (oreja con fuerte petición de la segunda). Gran estocada (dos orejas).

 

Pablo Aguado, de burdeos y azabache: Estocada (vuelta al ruedo). Pinchazo, pinchazo hondo y trece golpes de descabello (silencio tras aviso).

 

Incidencias:

 

Cuarto festejo mayor de la Corridas Generales 2025

Andrés Roca Rey salió a hombros entre una nube de jóvenes aficionados.

La corrida duró dos horas y media.

 

Javier Bustamante

para Toro Cultura