Tapaboca de La Quinta, indultado en Bilbao por Borja Jiménez
Vista Alegre vivió ayer una tarde histórica por el indulto de Tapaboca, un toro cárdeno bragado corrido caribello de La Quinta. Es el primero que consigue tal distinción en el siglo y medio de vigencia del coso. Más de diez mil reses de todos los encastes habían rendido su bravura sobre las arenas grises de Zabálburu sin que ninguno alcanzara tal honor. Hasta que llegó el caribello de la familia Martínez Conradi, criado con mimo en “Fuente la Higuera”, y se encontró con Borja Jiménez, un torero en sazón que le dio fiesta, luciendo su nobleza, ocultando sus defectos, manejando los tiempos de la lidia a favor del cárdeno de San Coloma. Fue un dechado de fijeza, prontitud, repetición, humillación y nobleza, con acometividad extraordinaria, carbón en sus bodegas, y armonía en sus movimientos. Pero no fue perfecto. En la suerte de varas se empleó sin codicia en un puyazo medido y un picotazo que apenas hicieron sangre. Emilio de Justo mostró al toro en un quite por chicuelinas templado y sentido que avisó al tendido de lo que podía ocurrir.
Y ocurrió. Borja Jiménez lo citó en largo con la muleta en la mano diestra desde el platillo y la respuesta fue pastueña, noble, casi honorable. Citó por ambos con pureza, reunió en la cadera al natural, pasó ayudándose por alto, templó en redondo y recreó el toreo fundamental con mesura, generoso, exigiendo lo justo, otorgando el protagonismo al bello cárdeno. Mediada la faena Tapaboca se salía de la suerte con la atención puesta en los toriles y mermada humillación.
El matador, que no lo fue, lo enceló, dándole el espacio justo, en un terreno más cercano a los corrales, hasta que un voz surgió del tendido de sol diciendo “No lo mates”, una voz que provocó un eco en la sombra al que el torero respondió con más series, más profundas, consintiendo y luciendo sus virtudes. Tres suspiros después la plaza era un clamor flameando pañuelos blancos postulado larga vida para el noble. Y Matías González con una indisimulada sonrisa en el rostro sacó el pañuelo naranja, ese que nunca se emplea, ese que es la gloria del ganadero y el jolgorio de la afición. Y la fiesta de hizo bella y amable con dos nuevas tandas en la misma puerta de toriles, pues no se presentía el riesgo y sí la complicidad entre el animal y el hombre que parecían haberse conjurado para recrear el toreo. Puerta que el toro tomó con presteza en cuanto se abrió tras la estocada simulada en busca de la paz de la dehesa.
Vi a un anciano llorar, a tres jóvenes abrazarse, a una señora contener una lágrima, a una pareja besarse, a dos niños ensayar el natural, muchos rostros de alegría, otros de incredulidad, todos de sorpresa, y al torero con los ganaderos dando la vuelta al ruedo. Vi a la juventud taurina agolparse en el patio de cuadrillas y al empresario ordenar que franquearan su acceso al albero para acompañar al torero en su triunfal vuelta al ruedo. Vi a Borja Jiménez levitar sobre los hombros de la afición con una sonrisa trémula que surgía en el corazón, y santiguarse cuando en volandas abandonaba el las arenas. Y viví ese instante con la certeza de será dificil que vuelva a vivir algo parecido.
Reseña:
Plaza de toros de Vista Alegre de Bilbao. Miércoles 20 de agosto de 2025. Casi media plaza cubierta en tarde soleada.
Toros Fermín Bohórquez (1º y 4º) despuntados para rejones, bien presentados y aptos para el rejoneo; y de La Quinta para lidia a pie, de presentación y comportamiento diverso como a continuación se detalla.
Primero: Negro, hondo, abierto de cuerna, bien presentado. Dos rejones. Con acometividad y carbón. Palmas.
Segundo: Cárdeno bragado cuajado con poca cara. Dos puyazos. Flojo y noble. División de opiniones en el arrastre.
Tercero: Cárdeno claro, serio y de bella estampa. Un puyazo y un picotazo. Flojo y descastado. Silencio.
Cuarto: Negro, hondo y corpudo. Dos rejones. Noble con carbón. Palmas.
Quinto: Cárdeno bragado, alto, zancudo de gran trapío y bella lámina. Dos puyazos, el primero duro, corneando el peto. Flojo y descastado. Pitos.
Sexto: Cárdeno bragado caribello vareado. Un puyazo y un picotazo. De extraordinaria nobleza y acometividad, saliendo de la suerte al final de la faena con la mirada puesta en toriles. Indultado.
Guillermo Hermoso de Mendoza, de negro con sombrero cordobés: Pinchazo y rejonazo (ovación y saludos). Rejonazo (oreja).
Emilio de Justo, de nazareno y oro: Gran estocada (ovación y saludos). Estocada (ovación y saludos).
Borja Jiménez, de visón y plata: Gran estocada (ovación y saludos). Estocada simulada (dos orejas).
Incidencias:
Tercer festejo mayor de la Corridas Generales 2025
El indulto de Tapaboca es el primero que se concede en Bilbao en toda su historia.
El torero y los ganaderos dieron la vuelta al ruedo.
Los jóvenes taurinos de Bilbao invadieron el ruedo al finalizar el festejo para sacar a hombros a Borja Jiménez.
La corrida duró dos horas y media.
Javier Bustamante
para Toro Cultura












