Bilbao: Roca Ley
La ley de Roca se impuso ayer de manera contundente en el coso de Vista Alegre con un articulado que propugna los siguiente principios: Colgar el cartel de “no hay billetes”. Atraer a público diverso con amplia presencia de personas jóvenes. Ser recibido y despedido del coso en loor de multitud. Irradiar carisma toda la tarde. Solemnizar cada pasaje de la lidia. Manejarse con seriedad sin concesiones nimias. Exhibir el valor por encima de todo. Sobreponerse a cualquier adversidad que pueda surgir. Triunfar, triunfar, triunfar y volver a triunfar.
No fue la mejor tarde del portador del cetro en Bilbao, mas refrendó su ley en toda su extensión con especial mención a los dos últimos artículos condensados en un teorema: “Si el toro es manso pegado a tablas y el viento te impide manejar la muleta, mata en terreno de tableros cediendo ese espacio en la suerte contraria y prescinde de la muleta”, y así fue como citando con la mano y la pierna izquierda, se fue tras la espada, coronando una faena de valor y técnica que desató la euforia en los tendidos, con gente en pie aplaudiendo fervorosa tras el rugido que rasgó el aire al alojar el filo de la espada en las carnes del toro. Alguna lágrima se vio también y sobre todo la sensación de encontrarse ante un torero de época, entregado y dominador que acababa de protagonizar un momento histórico en el coso vizcaíno.
Diego Urdiales, fiel a su concepto, trató de mostrar el clasicismo que le avala, y hubo destellos con el que abría plaza especialmente al natural, si bien el trasteo careció del ritmo y la continuidad que exige una faena grande. Se esforzó igualmente en su segundo, aún más flojo que el anterior, que hubo de lidiar junto a los toriles por la incidencia del viento. Faena larga, con pases sueltos marca de la casa, tan larga que escuchó el primer aviso y aún ofreció un par de series más, para rubricar con una gran estocada.
Alejandro Talavante acarició la embestida del castaño que hacía segundo, flojo y de escaso celo, componiendo una obra de escasa dimensión, influida por el viento, en la que destacó una serie al natural serena, templada, reunida con quietud. Poco más pudo ofrecer pues su segundo era un inválido al que sólo pudo aliñar y estoquear atravesado.
Reseña:
Plaza de toros de Vista Alegre de Bilbao. Jueves 27 de agosto de 2026. Lleno de “no hay billetes” en tarde luminosa y templada con fuertes rachas de viento.
Toros de Victoriano del Río, de buena presentación, nobles y flojos como a continuación se detalla.
Primero: Negro. Un puyazo y otro suave. Noble y flojo derrotando al final de cada pase. Palmas en el arrastre.
Segundo: Castaño salpicado con romana. Un puyazo y un picotazo. Noble, humillado con poco celo. Pitos.
Tercero: Castaño chorreado salpicado. Un puyazo duro y un picotazo saliendo suelto. Noble humillado y repetidor. Aplausos.
Cuarto: Negro con trapío. Dos puyazos suaves. Flojo con poca raza. Pitos.
Quinto: Negro chico con poca cara. Un puyazo muy duro empujando y otro suave. Con poco brío. Pitos.
Sexto: Castaño albardado serio. Dos puyazos junto a toriles. Manso. Palmas.
Diego Urdiales, de nazareno y oro: Estocada contraria (ovación y saludos). Gran estocada (ovación y saludos tras aviso).
Talavante, de grana y oro: Pinchazo y estocada perpendicular (silencio). Estocada caída atravesada (silencio).
Roca Rey, de azul pizarra y oro: Estocada (oreja). Estocada entrando sin muleta y un golpe de descabello (oreja).
Incidencias:
Quinto festejo de la Corridas Generales 2026
El viento se hizo presente durante casi toda la corrida dificultando la labor de los diestros.
La corrida duró casi tres horas.
Javier Bustamante
para Toro Cultura











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