Sin toros no hay toreo
La corrida de Zalduendo, con ejemplares bellos y bien presentados y otros no tanto, tuvo la común condición de la debilidad y la escasez de casta. Con un material así sólo pudo verse la buena disposición de los diestros y algunos retazos de toreo artístico, mas sin la emoción inherente a la lidia. Tampoco contribuyó […]
